Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2013.

El cinéfilo ignorante

01/07/2013 

El cinéfilo ignorante Gustavo García 

Paradojas de la hipermodernidad, como describió Giles Lipovetsky a la actualidad: el cinéfilo, ese elemental enamorado del cine que alimentaba con libros, revistas, música referencial el entusiasmo que le despertaban no sólo sus películas favoritas, que podían variar sobre la lista oficial de Obras Maestras, sino hasta sus “placeres culpables”, pero sólo después de haberse enfrentado lo mismo a lo Bueno que a lo Malo y a lo Feo, enfrenta una crisis de formación, deformación y disolución con la explosión cinematográfica actual. Hasta hace apenas unos 15 años, los cinéfilos eran legiones que lo mismo se encontraban en el megaestreno veraniego que en las soledades de la película iraní colada milagrosamente en la cartelera, reforzaba sus entusiasmos con algún hallazgo en la televisión y, en un éxtasis íntimo, armaba su filmoteca particular con algunos DVD (la respuesta de Dios a los cinéfilos); solía dedicarse a los varios oficios del cine, de la dirección y la producción a la academia y la crítica, o no, tener su cinefilia como una diletancia, una luz interior. Y cuando se reunían los cinéfilos, eran encuentros de referencias, citas, títulos comunes en una lengua franca que iba por encima de clases y nacionalidades. Eso se acabó. 


Hace unos 15 años se venía gestando el fin de una era del consumo y el gusto fílmicos: los festivales, los DVD, los canales de cable dedicados exclusivamente a presentar películas, y luego la internet, abrieron la caja de Pandora de la sobreinformación. Antes convivían en armonía el cinéfilo básico que buscaba cubrir la lista de John Kobal de Las 100 mejores películas con el erudito que abarcaba el cine mainstream junto con los marginales disponibles y el freak obsesionado con el cine de desecho, en espera de que se volviera “cine de culto”. De repente, esos marginales hicieron explosión y se borraron los contornos; de repente, circulaban cineastas filipinos, tailandeses, húngaros rabiosos, norteamericanos más allá del off off off; es la ola donde se incorporaron los mexicanos reflexivos y trascendentes que tanto furor provocan en los festivales europeos. Y si se cae en la tentación, hay el riesgo de no volver al camino viejo: quien se abisma en el universo del nuevo documental norteamericano, los surrealistas checos, los gore-splater serbios, el terror latinoamericano, los poéticos de Kazajistán, tienen para un buen rato de producciones que se renuevan y ramifican, pero que les alejan de la vieja comunidad cinéfila y les llevan a grupos cerrados que, sin embargo, las redes sociales amplían y universalizan. Adiós a la tertulia de café o en torno a unos vinos entre periodistas, un cineasta y profesionistas varios durante horas; bienvenidos al chat con “likes” y vínculos a escenas específicas en YouTube. 
Hay dos categorías en la nueva cine-filia: la de los tradicionales, los formados en los clásicos convencionales y en la curiosidad planetaria que empezó con las Nuevas Olas de los sesenta, pero a quienes la curiosidad llevó a ese nuevo océano informativo y se dejó devorar con entusiasmo y sin nostalgia. Suele proclamar la buena nueva de sus descubrimientos de cine saudí o montenegrino como si su presencia excepcional bastara para desplazar a todo el cine previo; la otra categoría es la de los de verdad nuevos, los que nacieron al cine por recomendación de Facebook, nutren su marco teórico en portales especializados en subgéneros específicos y de los cineastas y las películas más insólitos derivan exégesis intensas; no existe otro cine que ése y no necesitan más: les llegarán más ejemplos de todo el mundo sin necesidad de ver hacia atrás: ¿qué necesidad tiene de asomarse a John Ford, Fernando de Fuentes, David Lean o Jean Renoir? El cine del pasado sólo existirá si el cineasta lo menciona y así buscarán El gabinete del doctor Caligary (que no el resto del expresionismo) o a Hitchcock incompleto. 
El nuevo mundo cinéfilo es un archipiélago de soledades y tiene que ver con cómo el cine está revisándose a sí mismo; las nuevas generaciones consumen con mayor comodidad un cine minúsculo, en presupuesto o en ambiciones, pensado para no perder mucho en su paso a las pantallas de las laptops o incluso los iPhone; impensable que soporten la solemne majestuosidad visual de Lawrence de Arabia, Cleopatra o Ben-Hur, pero tampoco las sutilezas éticas de un Eric Rohmer, un Alain Resnais o un Pasolini. No los repelen, pero tampoco los buscan ni los sienten necesarios; les bastan los nuevos universos cinematográficos, que escapan a la Historia o crean la suya propia, a veces efímera, mutante. Un síntoma fue la serie de televisión del historiador Mark Cousins La historia del cine: una odisea (2011) que sembró la natural confusión en los espectadores ante la apabullante cantidad de referencias duras, comparación de escenas de cineastas diversos y una visión desesperadamente globalizadora para hacer una crónica personal y llena de afirmaciones sin sustento: así, una película de Ozu era la mejor jamás filmada (para estar en la moda del cine trascendente), un actor hindú era el más famoso del mundo (o sea, en la India) y el reflejo en la huella de un vaso en Larga es la noche (1948, Carol Reed) extendía su influencia hasta Godard (quien nunca mostró el menor afecto por el cineasta británico), pero en el camino se veían espléndidas imágenes de cintas chinas de la era de Mao o brasileñas de los años treinta que habían escapado a los historiadores. Su voluntad antiHollywood, como si el cine norteamericano hubiera pervertido toda la lectura del cine, coincide espiritualmente con la nueva cinefilia: no importa compartir los gustos cinematográficos, sino demostrar que al otro le falta ver las películas, las que cambian el panorama por completo. No faltará quien lo crea y se aterre, y otro que simplemente vuelva a ver a Rita Hayworth en Gilda y deje de sufrir. n 


Gustavo García. Investigador y crítico de cine. Es académico de la UAM-Xochimilco y autor de Al son de la marimba. Chiapas en el cine.

 

 

http://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/16930406/El-cinefilo-ignorante.html

No hay comentarios. Comentar. Más...

La familia en crisis: ¿cuál familia en crisis?

La familia en crisis: ¿cuál familia en crisis?

Por: FLORENCE THOMAS 

13 de Agosto del 2013


Las familias tradicionales desaparecieron y se generaron recomposiciones familiares a la luz de los dramáticos acontecimientos de este doloroso país.


Si se trata de la sagrada familia, por supuesto que está en crisis y diría incluso que está desapareciendo. La sagrada familia, judeocristiana, profundamente patriarcal, maternalista y conservadora, estaba conformada por papá, mamá, hijos e hijas. Podría añadir carro, casa y beca. Esta sí está desapareciendo.Sin embargo, la familia –entendida en un contexto de modernidad y de profundos cambios– sigue siendo la célula básica de la sociedad. Es necesario, entonces, ponernos de acuerdo sobre lo que entendemos por familia. Hace poco, el Consejo de Estado, a propósito de una demanda particular, expidió una sentencia y conceptuó sobre la familia de la siguiente forma: “La familia podrá estar constituida por un padre y una hija, o por una madre soltera con su respectivo primogénito, o por la tradicional decisión libre y voluntaria entre un hombre y una mujer de hacer vida conyugal, o por la decisión libre y voluntaria de dos personas del mismo sexo que se profesan amor y desean realizar vida conyugal (…); es decir, una forma de unión de personas que asumen lazos de solidaridad, apoyo, cariño, amor y convivencia”. Por cierto, esta conceptualización que refleja de alguna manera los profundos cambios de las sociedades modernas ya es bien diferente de la de la Constitución de 1991, cuando afirmaba que la familia es “una institución básica de la sociedad, conformada por el matrimonio entre un hombre y una mujer”.Hoy entendemos que ya no es primordial su formalización, sea civil o religiosa. Y esto no significa de por sí una grave crisis de la familia, como lo propone Álvaro Sierra, profesor del Instituto de la Familia de la Universidad de La Sabana. En primer lugar, porque las familias monoparentales existen desde hace décadas e incluso siglos en Colombia. Familias sin la presencia del padre, familias extensas, familias desplazadas encabezadas por una mujer con sus hijos, hijas, abuelos, tías y otros miembros cercanos.Estas han sido y seguirán siendo pan cotidiano en Colombia. Nada nuevo bajo el sol y muchas investigaciones que corroboran este hecho, mucho menos ideológicas que las de la Universidad de la Sabana. Sólo hojeando el informe ‘Basta ya’, del CNMH, se entiende que las familias tradicionales desaparecieron y se generaron recomposiciones familiares a la luz de los dramáticos acontecimientos de este doloroso país.Además, y con una mirada feminista, las mujeres están entendiendo que la familia tradicional no es, ni nunca fue, el nidito de amor o el paraíso que los imaginarios culturales nos querían inculcar. La familia también es y ha sido un infierno, y para validar esta mirada basta consultar las estadísticas de violencias familiares o domésticas del país. Según la OMS, el hogar es actualmente el lugar más peligroso para una mujer. La violencia sexual en el interior de la familia representa aproximadamente un 85 por ciento de los casos de violencias contra las mujeres y los victimarios son, en la mayoría de los casos, hombres.Finalmente, y en cuanto a la desaparición de la figura del padre, no significa que los niños y niñas crezcan sin figura paterna. Los hogares extensos se han mantenido con estabilidad o sin ella, desde hace tiempo; son hogares donde se concentran los hijos e hijas de las jóvenes madres, quienes asumen con abuelos y abuelas la crianza. Y ahí hay siempre alguna figura paterna que no tiene que ser obligatoriamente desempeñada por el padre biológico. Y con esto no estoy diciendo que nos encontramos en momentos gloriosos para la socialización de niños y niñas; estoy afirmando que la famosa crisis de la familia es la añoranza de la familia autoritaria y patriarcal.


Florence Thomas

Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad

 

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/florencethomas/la-familia-en-crisis-cual-familia-en-crisis-florence-thomas-columnista-el-tiempo_12990648-4

No hay comentarios. Comentar. Más...



Archivos

Enlaces

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris
Plantilla basada en el tema iDream de Templates Next