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estabolsanoesunjuguete

¡Ni una persona mayor!

-Estamos en una isla. Por lo menos eso me parece. Lo de allà afuera, en el mar ,es un arrecife. Me parece que no hay personas mayores en ninguna parte.
El otroo muchacho mirò alarmado.
-¿Y aquèl piloto? Pero no estaba con los pasajeros, es verdad, estaba màs adelante, en la cabina.
El muchacho rubio mirò hacia el arrecife con los ojos entornados.
-Todos los otros chicos...-siguiò el gordito-. Alguno tiene que haberse salvado. ¿Se habrà salvado alguno, verdad?
El muchacho rubio empezò a caminar hacia el agua afectando naturalidad. Se esforzaba por comportarse con calma y, a la vez, sin parecer demasiado indiferente, pero el otro se apresurò tras èl.
-¿No hay màs personas mayores en este sitio?
-Me parece que no.
El muchacho rubio habìa dicho esto en un tono solemne, pero en seguida le dominò el gozo que siempre produce una ambiciòn realizada, y en el centro del desgarròn en la selva brincò dando media voltereta y sonriò burlonamente a la figura invertida del otro.
-¡Ni una persona mayor!

El señor de las moscas.
William Golding
Alianza editorial,2002.

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