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03/09/2006
heavy metal

En 1968 el escritor Barry Gidford, firma habitual de la prestigiosa Rolling Stone, acuña la expresiòn heavy metal.. No es casual ni el momento històrico ni el significativo espacio en que arranca la andadura de la definiciòn*. Con heavy metal se alude a un sonido duro, denso, pesado. Y se subraya sobre la fuerza y la intencionalidad del ritmo, lo potente y hasta lo reiterativo de su efecto psicològico continuado. Es una radicalizaciòn musical que surge dentro del rock. Es una radicalizaciòn musical que surge dentro del rock. En poco tiempo esa vìa dura, protagonizada inicialmente por las guitarras, entrañarà una estètica y un tono distintivos, singulares.
*No paso por alto que ese gigante de la literatura llamado William Burroughs publicò en 1961 The Soft Machine, novela donde un personaje ostenta el significativo nombre Chico Heavy Metal. El texto original serìa reelaborado por su autor en dos ocasiones, hasta alcanzar su versiòn definitiva en 1968. Corresponde a Gidford, sin embargo, el acierto de aplicar y difundir dicha expresiòn en el contexto del rock duro de la època, con el que la criatura de Burroughs no mantiene vìnculos. Ello sorprende, polèmicas legitimistas aprte, ya que resulta conocido el apasionamiento del autor de Nova Express por las formas extremas del rock. No en vano heavis, punkis y eclècticos han proclamado sucesivamente a Burroughs como "padre espiritual". Y èl tan contento....
Heavy Metal.
Francisco J Satuè.
Este libro lo tengo en fotocopias asì que desconozco la editorial y el año de publicaciòn del mismo...
Por cierto, el libro lo saquè prestado de la Luis Angel Arango de Bogotà y estaba mutilado, asì que LAS CAGARON quienes quieran que hayan sido los que le arrancaron las hojas porque ese dichoso librito es difìcil de conseguir por estos lares...por lo menos en Cartagena...
Poema de Roberto Juarroz
11.
Gastar por anticipado el tiempo de la muerte,
consumir el silencio del futuro
como una flor enterrada,
vivir a crèdito
de la eternidad imparcial que nos espera,
poner entre las mañanas y las tardes
algo màs digno de fe que el mediodìa
y aprender a pararse en las palabras,
aunque estèn acostadas.
Tal vez asì la muerte dure menos,
la vida use otras puertas
y no se cansen tanto
los ojos que nos miran.
Poesìa Vertical, antologìa.
Colecciòn Los conjurados, Comùn Presencia editores, Bogotà, 2001.
Poesìa colombiana
Poemas de Piedad Bonnet.
Rito
En la noche desnuda, los amantes
cabalgan en la cresta d ela ola,
primarios e inocentes como àngeles.
Tiernas obscenidades, besos, gestos
-blandos gatos oscuros- van naciendo,
van arañando el àspero silencio.
Cada caricia es nueva, como la madrugada.
Como la madrugada,
eternamente se repite el rito
y con su pulso hace girar el mundo.
Pecado original
Has olvidado
aquel antiguo mar en que flotabas
entre el silencio y el latido; el agua
primera, sin memoria, dulce tumba
donde el ay no erizaba aùn sus mil puntas.
Has olvidado
la voz que te expulsò del Paraìso.
-Sabemos de aquèl hùmedo tiempo con la fe
con que se dice una oraciòn. Y hay algo
en nuestro cotidiano desamparo
que se empecina en èl, que busca ansioso
su eternidad, su abrazo sin preguntas-
Pero no desfallezcas. Allà detràs de todo
hay otro mar (¿o el mismo?) que te espera.
¿Què corazòn me digo, latirà en su penumbra?
Ese animal triste. Editorial Norma S.A., Bogotà, 1996.
11/09/2006
rock n roll

Al precisar la trancisiòn del R&B al R'N'R, la ùnica diferencia real parece descansar en la iconografìa: coches unidos al sexo y al alcohol como los principales sospechosos. Para muchos la distinciòn es puramente semàntica.(...) El r'n'r no era tanto un estilo como un producto de la imaginaciòn enfebrecida de un buen hombre de negocios: en aquèl momento el hombre de negocios era Alan Freed. (...) Si quisieramos ser muy crueles y posiblemente demasiado simplistas: aquellos que se incluìan en el r'n'r eran los que firmaban con las compañìas discogràficas que contaban con la infraestructura necesaria para distribuir los discos por todo el paìs.
Un siglo de pop.
Hugh Gregory.
Blume, Barcelona,1999.
Jacques Prevert
En la esquina de una calle
Es mediodìa,todo està muy oscuro
y de repente rojo de vez en cuando
En la esquina de una calle que ya no existe
la muerte se pasea como en su casa.
A mì no me importa, espero el arcoiris
y el arcoiris es mi amante
El amor se oculta no importa dònde
el amor se encuentra no importa cuàndo
el amor se hace no importa còmo
el amor es màs joven que la muerte
aunque hayan visto la luz al mismo tiempo
En la esquina de una calle que ya no existe
que acaba de partir hace un instante
la muerte està al acecho, engaña.
A mì no me importa, yo espero a mi amante
estoy seguro de que hoy, para ella
en todo caso no serà su cliente.
La metamorfosis

Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto". Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza, veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo.
Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos. «¿Qué me ha ocurrido?», pensó. No era un sueño. Su habitación, una auténtica habitación humana, si bien algo pequeña, permanecía tranquila entre las cuatro paredes harto conocidas.
Por encima de la mesa, sobre la que se encontraba extendido un muestrario de paños desempaquetados – Samsa era viajante de comercio –, estaba colgado aquel cuadro, que hacía poco había recortado de una revista y había colocado en un bonito marco dorado. Representaba a una dama ataviada con un sombrero y una boa” de piel, que estaba allí, sentada muy erguida y levantaba hacia el observador un pesado manguito de piel, en el cual había desaparecido su antebrazo.
La mirada de Gregor se dirigió después hacia la ventana, y el tiempo lluvioso se oían caer gotas de lluvia sobre la chapa del alfeizar de la ventana – le ponía muy melancólico.
«¿Qué pasaría – pensó – si durmiese un poco más y olvidase todas las chifladuras?» Pero esto era algo absolutamente imposible, porque estaba acostumbrado a dormir del lado derecho, pero en su estado actual no podía ponerse de ese lado.
Aunque se lanzase con mucha fuerza hacia el lado derecho, una y otra vez se volvía a balancear sobre la espalda.
Lo intentó cien veces, cerraba los ojos para no tener que ver las patas que pataleaban, y sólo cejaba en su empeño cuando comenzaba a notar en el costado un dolor leve y sordo que antes nunca había sentido. «Dios mío!», pensó.
«iQué profesión tan dura he elegido! Un día sí y otro también de viaje. Los esfuerzos profesionales son mucho mayores que en el mismo almacén de la ciudad, y además se me ha endosado este ajetreo de viajar, el estar al tanto de los empalmes de tren, la comida mala y a deshora, una relación humana constantemente cambiante, nunca duradera, que jamás llega a ser cordial.
¡Que se vaya todo al diablo!» Sintió sobre el vientre un leve picor, con la espalda se deslizó lentamente más cerca de la cabecera de la cama para poder levantar mejor la cabeza; se encontró con que la parte que le picaba estaba totalmente cubierta por unos pequeños puntos blancos, que no sabía a qué se debían, y quiso palpar esa parte con una pata, pero inmediatamente la retiró, porque el roce le producía escalofríos. Se deslizó de nuevo a su posición inicial.
«Esto de levantarse pronto», pensó, «le hace a uno desvariar. El hombre tiene que dormir. Otros viajantes viven como pachás”. Si yo, por ejemplo, a lo largo de la mañana vuelvo a la pensión para pasar a limpio los pedidos que he conseguido, estos señores todavía están sentados tomando el desayuno.
Eso podría intentar yo con mi jefe, en ese momento iría a parar a la calle. Quién sabe, por lo demás, si no sería lo mejor para mí. Si no tuviera que dominarme por mis padres, ya me habría despedido hace tiempo, me habría presentado ante el jefe y le habría dicho mi opinión con toda mi alma. ¡Se habría caído de la mesa! Sí que es una extraña costumbre la de sentarse sobre la mesa y, desde esa altura, hablar hacia abajo con el empleado que, además, por culpa de la sordera del jefe, tiene que acercarse mucho.
Bueno, la esperanza todavía no está perdida del todo; si alguna vez tengo el dinero suficiente para pagar las deudas que mis padres tienen con él – puedo tardar todavía entre cinco y seis años – lo hago con toda seguridad. Entonces habrá llegado el gran momento, ahora, por lo pronto, tengo que levantarme porque el tren sale a las cinco», y miró hacia el despertador que hacía tictac sobre el armario. «¡Dios del cielo!», pensó.
Franz Kafka.
Tomado de www.bibliotecasvirtuales.com
27/09/2006
Buenos y malos poemas

La inteligencia no ayuda en absoluto a escribir buenos poemas; sin embargo, puede impedir que uno escriba poemas malos.
Michel Houellebecq.
Sueño

A pròposito del sueño, aventura siniestra de todas las noches, se puede decir que los hombres se duermen diariamente con una audacia que resultarìa incomprensible si no supieramos que es la consecuencia de la ignorancia del peligro.
Charles Baudelaire.
Triunfo
Me gusta la gente fracasada (...). El Triunfo tiene siempre algo de vulgar y de horrible.
Ernesto Sàbato.
Sobre hèroes y tumbas.
Borrador
Por desgracia, la vida la escribimos en borrador. Un escritor puede rehacer algo imperfecto o tirarlo a la basura. La vida, no: lo que se ha vivido no hay forma de arreglarlo, ni de limpiarlo, ni de tirarlo.
Ernesto Sàbato.
Mal

Uno no hace mal a la gente que le es indiferente.
Ernesto Sàbato.
Sueño

Pasajero suburbio de la Muerte, premonitorias regiones en que vamos haciendo el aprendizaje del gran sueño, pequeños y torpes balbuceos de la tenebrosa aventura definitiva, confusos borradores del enigmàtico texto final, con el transitorio infierno de las pesadillas. Y poseemos, y por eso, un poco de esa calidad de los resucitados y los fantasmas.
Ernesto Sàbato.
La nada...

...es a fin de cuentas la màs intachable forma de pereza.
Ernesto Sàbato.
Dios y la novela

Los hombres escriben ficciones porque estàn encarnados, porque son imperfectos. Un Dios no escribe novelas.
Ernesto Sàbato.
El escritor y sus fantasmas.
Mil verdades
Hay mil verdades, el error es uno.
Nicolàs Gòmez Dàvila.
Escolios a un texto ìmplicito.
Michelle Ma Belle
De una a otra esquina de la avenida
para el abrazo
sandalias y yins desflecados
y una cruz egipcia sobre el pecho
bajo la lluvia
entre judìos
de los dos Testamentos
las torres se cubrieron
de flores y amuletos
de la buena suerte
en la jeta del esbirro
contra el cielo denso
oscuro
vi el relàmpago de sus ojos
y el delirio del aire
entretejiendo de nuevo
el mundo.
Fernando Arbelaez
Poemas de exilio
Colcultura, Bogotà, 1986.
Michelle
Michelle, ma belle
These are words that go together well
My Michelle
Michelle, ma belle
Sont les mots qui vont tres bien ensemble
Tres bien ensemble
I love you, I love you, I love you
That's all I want to say
Until I find a way
I will say the only words I know that
You'll understand
Michelle, ma belle
Sont les mots qui vont tres bien ensemble
Tres bien ensemble
I need to, I need to, I need to
I need to make you see
Oh, what you mean to me
Until I do I'm hoping you will
Know what I mean
I love you
I want you, I want you, I want you
I think you know by now
I'll get to you somehow
Until I do I'm telling you so
You'll understand
Michelle, ma belle
Sont les mots qui vont tres bien ensemble
Tres bien ensemble
I will say the only words I know
That you'll understand, my Michelle
The Beatles.
Libro ùnico
Puesto que el hombre y la novela son isomorfos, lo normal serìa que èsta pudiera contener todo lo que tiene que ver con aquèl(...) En el fondo, todo deberìa poder transformarse en un libro ùnico, que uno escribirìa hasta poco antes de su muerte; esa manera de vivir me parece razonable, feliz, y quizàs hasta posible de llevar màs o menos a la pactica.
Michel Houellebecq.
El mundo como supermercado.

