Batman and Harley  Quinn:

La participación de Bruce Timm en este película, presagiaba calidad en los guiones y maestría en los diseños.

Pero el guión me pareció de lo más infantil que han trabajado en las películas animadas de DC que he visto hasta ahora, ni siquiera las historias de Los Jóvenes Titanes son tan simples.

Y los diseños, resultan demasiado caricaturescos, como si Timm estuviera tan seguro de su arte que ya ni siquiera hace el esfuerzo, nada que innovar, como si los fans estuvieramos dispuestos a tragarnos cualquier cosa, incluso el fan-service más descarado;  somos concientes de la carga erótica de las heroínas y villanas nacidas del trazo de Timm, pero hacerlo explícito termina arruinándolo, haciendo el chiste demasiado evidente.

Ante la notoriedad que ha adquirido el personaje de Harley Quinn en los últimos años, yo esperaba un mejor tratamiento para Harly; pero convertirla en una sidekick de Batman no es una faceta que le cuadre al personaje.

El único aspecto de esta película que me gustó fue el reparto de voz:  Melissa Rauch, la reconocida Bernardette de TBBT, logra con su voz otorgarle personalidad al personaje de Harley, gruñona y chillona a veces, pero también tierna y dispuesta a ayudar a sus amigos. Por otro lado, Paget Brewster, la agente Prentiss de Criminal Minds,  como Hiedra Venenosa, logra un contrapunto con la actuación de Raunch, dandole un caracter más maduro y centrado a Hiedra.

Una película bastante mediocre, para mi gusto.

 


Batman vs Two-Face

Absoluta sorpresa saber que Adam West finalizó este proyecto antes de morir.

Confieso que en algún momento de la adolescencia renegué del Batman de los sesenta por considerarlo demasiado kitsch, con sus villanos naif y el decorado pop que convertía a Batman en un extrafalario detective, adepto a tecnologías pulcras e imposibles.

Pedancias de juventud, quizás inflenciado por corrientes de pensamiento un tanto apocalípticas, que consideraban lo kitsch como la muerte del arte, definido por Matei Calinescu como: “Lo que constituye la esencia de lo kitsch es su abierta indeterminación, su vago poder alucinógeno, su espuria ensoñación, su promesa de una fácil catarsis” 1

La distancia de los años me ha permitido ser más indulgente: ¿acaso las películas de Batman de Burton fueron cine-arte? ¿ o las de Nolan, cine de autor?

Batman es un producto kitsch desde su concepción, y esta versión televisiva su consumación como producto de masas, como kitsch fagocitador no sólo de la estética de la epóca, sino también de la ética de entonces, con mujeres liberadas y villanos hedonistas, en contraposición con el flemático Batman interpretado por West, que no se trastocaba la capucha por más entuertos que produjeran sus antagonistas y defensor a ultanza del status quo, incluso más que las mismas instituciones encargadas de ello.

Este Batman puede ser kitsch, pero no por ello menos disfrutable que las versiones más modernas del personaje.


1Citado en: Elena Moreno. 2003–2004 . «La cara kitsch de la modernidad». Documentos Lingüísticos y Literarios 26-27: 23-26www.humanidades.uach.cl/documentos_linguisticos/document.php?id=48