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Para leer en la silla elèctrica

Poemas de Giovanni Quessep

Mar y nombres

El mar abre la noche, quema sueños
con su tiempo hacia abajo. Azul. Voraces
pàjaros en la sombra. El mar pronuncia
los nombres, los escoge: el nuestro. Nunca
fueron soñados peces, nunca flores.
Nunca el mar tuvo tiempo de leyenda.
Callamos. El otoño es casi imagen.
El agua se dehoja y recomienza.

Materia sin sonido de amor.

Vamos perdiendo cielo. Nos acosa
la alta noche. Soñamos y perdemos.
Los dados falsos, as huecaas imàgenes
en la tierra. ¿Algùn dìa no fue nuestro
el mar, su ciclo de labios y pàjaros,
su complicado amor, el sòn eterno
de su discordia? Turbias soledades.
Miramos esta luz y vuelan hojas
o nunca ya sin nombre de no ser
la transparencia, tocamos el tiempo
ya tan nosotros , ya tan nada, tan
palabra caìda en otra hermosura.
Vamos perdièndonos, precipitàndonos
de esperanza. Materia sin sonido
de amor, materia aislada de los sueños
y el bosque de hadas en la hùmeda noche.
Todo el resto es camino. ¿Dios? Silencio.

Palabra de Marquès

Lo que detiene a los tontos en la carrera del crimen es la debilidad de nuestros òrganos, la falta de reflexiòn, los malditos prejuicios en que nos han educado y los vanos terrores de la religiòn o de las leyes, eso es lo que les impide lanzarse. Pero todo individuo lleno de fuerza y vigor, dotado de un alma energicamnete organizada que se prefiera, como es su deber a los demàs, sabrà sopesar los intereses del pròjimo en la balanza de los suyos, burlarse de Dios y de los hombres, desafiar a la muerte y despreciar las leyes, convencido de que solamente debe beneficiarse a sì mismo , sentirà que la multitud màs extensa de de las lesiones sobre los demàs, de las que nada puede sentir, no puede compararse al màs ligero de los goces adquiridos por este inaudito encadenamiento de las fechorìas.

 

 

 

¿Tiene el hombre poder para cometer crímenes? Y cuando, prefiriendo su propia felicidad a la de los otros, cambia o destruye todo lo que encuentra a su paso, ¿ha hecho otra cosa que servir a la naturaleza, cuyas primeras y más seguras inspiraciones le dictan que sea feliz, sin importarle a expensas de quién? El sistema del amor al prójimo es una quimera que debemos al cristianismo, no a la naturaleza; el nazareno sectario, atormentado, desgraciado, y por consiguiente en el estado de debilidad que le hacía clamar a la tolerancia, a la humanidad, debió establecer necesariamente esta relación fabulosa de un ser hacia otro; preservaba su vida si lo lograba.

 


Marquès de Sade
Justine

Poemas de Raúl Gòmez Jattin

Poemas de  Raúl Gòmez Jattin Intentas sonreir
y un soplo amargo asoma
quieres decir amor y dices lejos
ternura y aparecen dientes
cansancio y saltan los tendones.
Alguien adentro del pecho erige soledades
clavos
engaños
fosos
Alguien
hermano de tu muerte
te arrebata te apresa te desquicia
y tù indefenso
estas cartas les escribes

...................................................................................

Si se quiere llegar a se una buena vìctima
es necesario saber de toda la dulzura
que entrelaza al verdugo con la muerte
de la paciencia con que afila su hacha
de la soledad que ilumina su vida
y la de sus inocentes hijos
del esfuerzo que implica portar y levantar el arma
de la sangre que pringa sus pantalones
Todas estas consideraciones deben estar presentes
en el momento de recoger nuestro pelo sobre la nuca
y poner en sus manos el pescuezo.

...................................................................................

En su delirio
con palabras de delirio
Antonin Artaud hablò
de este escenario
donde me desvanezco.

.....................................................................................

Micerino

La barca de oro navega lenta entre nenùfares
y los danzarines nubios tratan de alegrarlo
màs el faraòn tiene la imaginacion absorta
en presentimientos sombrìos y no los mira
Su alma filtra casi todo lo externo
y sòlo escucha el chapoteo de los remos
y sòlo ve los ibis que vuelan sobre el rìo
La piràmide està casi terminada
y su truncada cima se divisa a lo lejos
Allì reposarà la momia embalsamada
de Micerino que ahora sonrìe distraìdo
a su hermana y esposa la faraona de los tres Egiptos
Se ha hecho leer el Libro de los Muertos
ha consultado oràculos y premoniciones
de los sacerdotes de Osiris de Isis y de Toth
y estos lo favorecen con muchos años de vida
Pero la construcciòn es piedra a piedra
y parece que la tumba no avanzara
Alcanzarè -se pregunta Micerino- a morir a tiempo?

Padres

Siempre he sentido a los padres como perseguidores, hasta hace un año he sido hacia ellos, como quizàs hacia el mundo entero,indiferente como una cosa inanimada, pero ahora veo que aquello no era sino miedo, angustia y tristeza reprimidas. Los padres no quieren otra cosa que arrastrarle a uno hacia ellos, hacia la sima de aquellos tiempos de los que uno deseaba elevarse ne busca de respiro, esto lo quieren por amor, desde luego, pero eso es lo verdaderamente espantoso.

Franz Kafka.
Cartas a Felice.
21 de Noviembre de 1912.

Tormento

Por otro lado, uno de mis tormentos es el de no lograr transcribir con nada de lo que previamente había
Compuesto dentro de un orden. Cierto que mi memoria es muy mala, pero incluso la mejor de las memorias sería incapaz de ayudarme a transcribir con exactitud un párrafo, por pequeño que sea, pensado y retenido de antemano, pues dentro de cada frase hay transiciones que deben permanecer en suspenso con anterioridad a su redacción. Cuando me siento luego, con el fin de escribir la retenida frase, no veo sino fragmentos que están ahí y que no logro ni atravesar ni sobrepasar con la mirada. Si siguiera el dictado de mi indolencia no haría otra cosa que tirar la pluma.
Franz Kafka.
Cartas a Felice. 28 de Septiembre de 1912.

Tormento

Por otro lado, uno de mis tormentos es el de no lograr transcribir con nada de lo que previamente había
Compuesto dentro de un orden. Cierto que mi memoria es muy mala, pero incluso la mejor de las memorias sería incapaz de ayudarme a transcribir con exactitud un párrafo, por pequeño que sea, pensado y retenido de antemano, pues dentro de cada frase hay transiciones que deben permanecer en suspenso con anterioridad a su redacción. Cuando me siento luego, con el fin de escribir la retenida frase, no veo sino fragmentos que están ahí y que no logro ni atravesar ni sobrepasar con la mirada. Si siguiera el dictado de mi indolencia no haría otra cosa que tirar la pluma.
Franz Kafka.
Cartas a Felice. 28 de Septiembre de 1912.

Poemas de Raúl Gómez Jattin

Oh Dios
Tú que no existes
Eres afortunado
De no tener que cuidar
Todo el género humano,
En cambio yo
Muero cada día
Con el dolor del loco
Que destruyen los otros
Con el mendigo muero
Con el enamorado sufro
Sufro
Con la mujer confinada
En un bar musical
Lloro
Y vuelvo a estar solo
A comer el agrio pan del exilio
Entre tanta gente que a veces
Amo.

Canción del amor sincero

Prometo no amarte eternamente
Ni serte fiel hasta la muerte,
Ni caminar tomados de la mano ,
Ni colmarte de rosas,
Ni besarte apasionadamente
Siempre.

Juro que habrá tristezas,
Habrá problemas y discusiones
Y miraré a otras mujeres
Vós mirarás a otros hombres
Juro que no eres mi todo
Ni mi cielo, ni mi única razón de
Vivir,
Aunque te extraño a veces.

Prometo no desearte siempre
A veces me cansaré de tu sexo
Vos te cansarás del mío
Y tu cabello en algunas ocasiones
Se hará fastidioso en mi cara.
Juro que habrá momentos
En que sentiremos un odio mutuo,
Desearemos terminar todo
Y quizás lo terminaremos,
Más te digo que no nos amaremos
Construiremos, compartiremos.

¿Ahora si podrás creerme que te
Amo?

Raúl Gómez Jattin.
Poemas publicados en el Magazín Dominical de El Universal, Número 631 de Marzo 29 de 1998.

La poesìa consecuente

La poesìa consecuente La poesía consecuente No es la palabra el material originario de la poesía, sino la letra. La palabra es:
1. Composición de letras.
2. Sonido
3.Designación (significado)
4. Portadora de asociaciones de ideas.
El arte es inexplicable, infinito; para poder hablar de creación coherente es preciso que el material sea unívoco.
1. La sucesión de letras en una palabra es unívoca, la misma para todo el mundo. Es independiente de la toma de posición de cada observador.
2. El sonido sólo es unívoco en la palabra hablada. En la escrita depende de la capacidad imaginativa del observador. De ahí que el sonido sólo pueda ser material para la declamación y no para la poesía.
3. EI significado sólo es unívoco si, por ejemplo, el objeto en cuestión está presente. Si no, también depende del potencial imaginativo del observador.
4. La asociación de ideas no puede ser unívoca puesto que depende de la capacidad combinatoria del observador. Cada cual tiene sus vivencias y recuerda y combina a su manera.
4. La poesía clásica daba por supuesta la analogía entre los hombres. Consideraba unívoca la asociación de ideas. Se equivocaba. Lo cierto es que para ella todo gravitaba en torno a la asociación de ideas: "Über allen Gipfeln ist Ruh" (La calma reina sobre todas las cumbres). Goethe no sólo quiere evocar la calma de las alturas sino recordarle al lector que también él, al igual que el poeta hastiado del trálago urbano y de los asuntos oficiales, debe gozar del silencio. Basta con tomar a un vecino de una comarca cuya densidad de población fuera de dos habitantes por kilómetro cuadrado e imaginárselo leyendo este verso para darse cuenta de lo poco generales que son las asociaciones de ideas. Probablemente le impresionará mucho algo como "rápido y zigzagueante como un rayo arrolla el metro al rascacielos". Sea como fuere, la constatación del silencio no despierta en él sentimiento poético alguno porque para él es una cosa habitual.
El poeta cuenta con las sensaciones poéticas. ¿Qué es una sensación poética? Toda la poesía del silencio depende de la capacidad emotiva del observador. Las palabras aquí no tienen ningún valor.
Aparte de un ritmo tonal de importancia casi nula, en el verso siguiente no hay más que un pobre intento de rima entre "ru" (silencio) y "du" (tu). Según la poesía clásica la única relación posible entre elementos es la que se refiere a las asociaciones de ideas o, lo que es lo mismo, a las sensaciones poéticas: Toda la poesía clásica nos parece hoy lo mismo que la filosofía dadaísta, con el agravante de que cuanto más se esfuerzan en distanciarse de lo que el dadaísmo supone más desquiciada parece. Hoy por hoy sólo los cupletistas de varieté siguen cultivando la poesía clásica.
3. La poesía abstracta ha liberado, y eso supone un gran logro, a la palabra de sus asociaciones y valora a la palabra como palabra, y el concepto como concepto, pero sin dejar de considerar nunca el sonido. Esto es sin duda más consecuente que la valoración de sensaciones poéticas, pero no es suficiente. Los pintores dadaístas apuntaban a lo mismo que la poesía abstracta sólo que de manera más consecuente, valorando los objetos reales a partir del contraste que producen clavados y pegados en el cuadro unos junto a otros. De este modo los conceptos son mucho más significantes: que traducidos en palabras.
2. También me parece inconsecuente hacer del sonido el soporte del poema, cuando lo cierto es que el sonido no puede ser unívoco nada más que en la palabra hablada y no en la escrita. La poesía sonora sólo es consecuente si nace cuando el artista la recita sin haberla escrito. Es preciso hacer una distinción radical entre Poesía y declamación. Para la declamación la poesía no es sino un material. A la declamación le da igual si su material es o no poesía. Se puede declamar el alfabeto, que en sí no es más que una forma práctica, y conseguir un resultado artístico. Todavía habría que escribir mucho sobre la declamación.
1. La poesía consecuente se construye con letras. Las letras no son conceptos. Las letras en si mismas no tienen sonido, sólo tienen un potencial sonoro que el rapsoda actualizará de tal o cual modo. La poesía consecuente valora las letras y sus agrupaciones en el contraste resultante de su oposición.

La poesía consecuente (Konsecuente Dichtung), 1924 Publicado en: G. Zeitschrift hir elementare Gestaltung, Berlín, 10 año, n.9 3, junio de 1924, Kurt Schwitters, IVAM, Valencia, 1995

Kurt Schwitters
Tomado de www.uclm.es

Miguel Angel

Miguel Angel Cuando entramos a su cuarto ella anunció que me iba a dar un beso. Entonces yo la miré a los ojos y cuando, al cabo de un tiempo, largo o corto no lo sé, pude encontrar el norte y el caminito en el mar y en el monte de sus ojos, supe que lo que tenía qué hacer, antes de que ella me diera el beso, era decirle puras palabras bonitas. Y fuí y me senté en un rincón de su cuarto, lo más lejos que pudiera de ella, y allí me puse a hacer memoria para juntar las palabras necesarias como para ir empezando, las que nos enseñaba el profesor Torres en primaria. Y comencé: comencé a decirle Unicornio, salvavidas, pasto seco, valle, mundo, penitencia, medicina, tren nocturno, mediodía, Nevada Smith, páramo, tránsito, tierra de desolación, niños que ven al hombre que camina y le gritan caminante, chotacabra, ojos que no ven corazón que no siente, luna, racimo de lunas, rayito de luna, selva dormida, dolores y males sin nombre, reliquia de un mundo olvidado, condición de melancolía, oscuro y clarito, héroes sin gloria, kilometros de distancia, abandono, voluntad, ciruelo, río Madeleine, Lady Madeleine, siempreviva, máquina del tiempo, papalote, sombra, cría cuervos y te sacarán los ojos, memoria perdida, hacedor de estrellas, capitán sin barco, entierro prematuro, pradera y alborada y fuga en cadenas, lluvia, destierro, inquilino nuevo, epílogo, Ícaro, globo, destinito, bruja, madrugada, dormidera, comelona, torre de marfil, mosquismo y frescura. Luego todo me fue saliendo facilito y fui haciendole historia cuando las palabras en sí no contaban ya una historia. Le hablé de paraísos artificiales y lují lujá, del color de su pelo, de dos de mis dedos tocando su pelo, de que me gustaría coger y chuparle el pelo, de la casa de la colina, de familias enteras destruidas por una casa, de la primera vez que Irma la Dulce me llevó al campo, al cine, al mundo,me besó en la cara y me quitó sus besos, de la Historia Patria, de una vez que ganó el América y la gente del Deportivo Cali alquiló policía para que echara bala, del Ventanal de la bella Abigail Smith, de la luz que entra a mi casa, del beso que ella me daría cuando yo acabara de contarle todo esto, te creo tan infalible, no me lleves a la ruina, ni que fueras mi alegría. Y cuando me cansé de hablar tanto me quedé allí sentado, vuelto una picha.
Entonces fue cuando vine a saber que el exceso de charla también produce anguatia.

Andrés Caicedo.
Angelitos Empantanados.

we don't need no education

we don't need no education Domingo, 19 de julio de 1910, dormir, despertar, dormir, despertar, perra vida.

Si me pongo a pensarlo, tengo que decir que en muchos sentidos, mi educaciòn me ha perjudicado mucho. No obstante, no me eduquè en ningùn lugar apartado, en alguna ruina en las montañas; no podrìa encontrar una sola palabra de reproche contra esta posibilidad. Aùn a riesgo de que todos mis maestros pasados no puedan comprenderlo, me hubiese gustado y habrìa preferido ser ese pequeño habitante de unas ruinas, tostado por el sol, el cual entre los escombros, sobre la hiedra tibia, ne habrìa iluminado poe rodas partes, aunque al principio me habrìasentido dèbil bajo el peso de mis buenas cualidades, unas cualidades que habrpian crecido en mì con la fuerza con que crecen las malas hierbas

Diario.
Franz Kafka

Coup de grâce

Coup de grâce Durante cien años o màs el mundo, nuestro mundo, ha estado muriendo.Y en estos cien ùltimos años aproximadamente, ningùn hombre ha sido lo bastante loco como para meter una bomba por el ojo del culo a la creaciòn y hacerla saltar por los aires. El mundo està pudriendose, muriendo poco a poco. Pero necesita el coup de grâce, necesita saltar en pedazos. Ninguno de nosotros està intacto y, sin embargo, tenemos en nuestro interior todos los continentes y los mares que separan los continentes y las aves del aire. Vamos a consignar la evoluciòn de este mundo que ha muerto, pero que no ha recibido sepultura. Estamos nadando en la superficie del tiempo y todo lo demàs ha naufragado, està naufragando, và a naufragar.

Tròpico de Càncer.
Henry Miller.

Jacob lucha contra el àngel

Jacob lucha contra el àngel La sed bajo la espada.

Es hora- ¡al fin!- de agredir tu sonrisa,
de romper, en tu vuelo,
un sosiego y un orden que lastiman el mundo.
A tus alas pongo el racimo, la làgrima y el hueso.
A tu candor, el espesor de un deseo.
A ti, levitado,
un vientre con la carga de un hijo
y dos bocas urdiendo su contacto en un beso.
A tu tiempo sin birdes, la muerte
-la mìa, la de todos-
A tu ser transparente
la certeza y el bulto de todo lo que existe.
Esto es sudor y vida que discurre,
es duraciòn con fechas,
con mìmite,
con su exacta memoria para cada suspiro.
Es el tù, el otro, el martes a las cinco,
la niña casadera desvistiendo un retrato.
Es mi sueño en el agua y el agua que nos sueña.
Es tu hiriente derrota confirmada en nosotros.
Es tu pulso sin nadie, tu cuerpo sin sonido,
puesto a beber la brisa sin saber de la sangre.

A la incorporeidad del àngel, Rojas Herazo impone la tangibilidad- casi que escatòlogica- del hombre.

¡Oh mugre, narices en lo negro,
oh vientre y ojos en la baba,
oh gusanos que buscàis
el podrido sendero para subir a nuestro labio!
Testificad nuestra batalla,
hablad aquì de lo mudable,
de la alegrìa cortada de raìz,
del suplicio de habitar unos ojos
mientras gira la tierra y el aire se levanta
y el amor nos habita sin saber nuestro nombre.
Venid, obscuros, lìquenes olvidados,
las falanges del òxido,
los mìos, los de atràs,
los que hicieron al hombre, los que afianzaron el corcel en el casco
y la casa en la piedra,
los que sostuvieron en vilo la humedad de la noche
y confundieron, en el alba,
el rocìo con el ojo, la yerba con la sangre,
el aire con el cuerpo y el lodo con la rosa.
Os llamo, os invoco,
a vosotros recurro en la hora de mi nariz prisionera del sexo.
A vosotros, la màs ardiente y rescatada anterioridad,
recurro con mi duelo.
A vosotros en la convicciòn de la espada y el vino.
A vosotros que ahora flotàis en el polen
a vosotros en el tenblor que lastima el muñòn de mis alas.

No ser àngel nunca màs, pero permanecer en el dolor de la perdida. Ese muñòn de alas cercenadas que recuerda que alguna vez tuvimos alas.
Pero el cuerpo nos coloca en la doble condiciòn de habitantes del espacio, pero tambièn del tiempo, insoslayable:

(...)
¡Oh eternidad, oh lujo desdichado!
tu esplendor es apenas la fatiga del àngel.
Màs acà te negamos,
màs acà , entre nosotros,
en la brasa que muerde tus fronteras azules.
Aquì termina el àngel y comienzan los huesos.
Somos el duro reino que te opone la muerte.

Pero a vece parece que se cansara de ser cuerpo -podredumbre, consumiciòn- y exclama:

Apuntes en la libreta de Medusa

(...)
Toda presencia deja una grasa eterna sobre nosotros.
Es mugre.
Toda presencia es odio.

Hèctor Rojas Herazo.
Agresiòn de las formas contra el àngel.

Angelita, again

Angelita, again En una de esas fiestas, en la de Raquel Pineda, fue que conocì a Raimundo, un muchacho que vivìa cerca de mi casa y yo nunca me habìa llegado a dar cuenta, que le dije que no le cogìa el paso cuando me sacò a bailar un bolero, y èl que pena, se puso rojìsimo y me pidiò disculpas y allì mismito se fue de la fiesta. Yo lo vì salir sin despedirse de nadie, todo rojo todavìa, yo le dije que no le cogìa el paso seguro por hacerlo poner asì de rojo, pero pobrecito. Entonces le dije a Lulita que me acompañara afuera, ¿ a dònde? A la esquina a alcanzar a un muchacho que saliò corriendo. Siquiera que cuando a Lulita le hablan de muchachos se arrebata toda, pues saliò conmigo, fue de una. Corrimos hasta la esquina y alcanzamos a ver a Raimundo que caminaba por toda la mitad de la calle. Yo le dije a Lulita que me esperara pero ella dijo que no, que iba, y yo què, ¿me iba a poner a discutir? Fuimos las dos. Cuando èl nos viò abriò los ojos y se puso otra vez rojo. Yo le dije a Raimundo, discùlpeme Raimundo, usted no baila mal, camine , venga. Y èl no decìa nada , hasta que tràquete, yo no sè còmo hizo pero se me lanzò y me diò un beso en la boca delante de Lulita, y ella se riò, ¿en què estarìa pensando? Yo me la conozco. Me separè de Raimundo y lo mirè a los ojos pero no le dije nada. Èl me cogiò la mano y me le diò un apretoncito. Yo por mi parte sentì una cosa rica, que la boquita tan linda de èl se le frunciò cuando me apretò la mano. Yo hubiera sido para siempre feliz a donde tenga oportunidad de verlo màs, (¿pero Miguel Angel?). Si no lo hubieran matado en esa misma esquina unos del Sur por robarle un reloj de oro que tenìa. Lo ùltimo que hizo en este mundo fue apretarme la mano. Seguro estaba pensando en mì cuando lo mataron.

Angelitos Empantanados.
Andrès Caicedo.

Angelita

Angelita Yo no quiero ni recordar mi fiesta de 15. Porque se quedò en que iba a bailar el vals con mi papà, ¿què tiene que ya no se use si yo quiero? Y era capaz de encerrarme, asì le dije a mi mamà, de encerrarme desde por la mañana en mi cuarto y no bajar a la fiesta. Hubiera sido mejor. Ji,ji,¿què tal una fiesta de 15 donde la que cumple los 15 no aparece por ninguna parte?
El vals con mi papà. Allì es cuando me coge esta cosa mala que no quiero sentir, ni pensarla, que lloro, que no me veo linda cuando lloro, que no me gusta.
Mi papà ni se hablaba con mi mamà casi, y se tomaba sus tragos. Se los tomaba seguro porque ella le gritaba tanto, porque ya no dormìan juntos, por eso era que tomaba pues el ajì siempre se ha vendido bien, por eso no era.¿Pero por què tenìa que estar borracho en mi fiesta de 15? ¿Por què no se esperò y comenzò a tomar despuès de bailar mi vals? O antecitos incluso, cuando se acaban de tomar el primero o el segundo y se ponen contentos, rosados, se ven hasta de lo màs bien.Pero no cuando ya estàn borrachos, cuando llevan bebiendo cuànto y no hacen otra cosa que hablar, no pueden parar nunca, y diga bestialidades.¿Por què tenìa que estar asì justamente antes de bailar mi vals?Sobre todo que se hubiera dado cuenta ya, de por sì, era un riesgo, que nadie sabìa que iba a decir la gente.

Me acuerdo que esta casa estaba taquiada de gente, que no cabìa un alma, que cuando bajè las escaleras todo el mundo me esperaba para felicitarme, para darme un beso, tan linda Angelita bajando las escaleras con ese vestido blanco, que la gente decìa mìrenla ya es toda una mujercita,no me faltaba sino una rosa roja en las manos para ser la doble de Kim Novak, claro que màs niñita. Y mi papà aplaudiendo y haciendo bulla desde allà del fondo. Allì he debido saber lo que iba a pasar, què bruta,, còmo no pensarlo siquiera. Sobre todo que el vals fue la primera cosa importante de mi fiesta. Que cuando sonò El Danubio Azul todo el mundo se abriò, los mùsicos pararon. Era un disco, claro, a dònde se iba a conseguir en Cali un conjunto que tocara El Danubio Azul. Y yo salì al centro de la pista toda vestida de blanco, y mi papà me recogiò allì en todo el centro, me acuerdo que me agarrò de la cintura y me sonriò a la cara con la boca abierta. Allì fue cuando me dì cuenta que su boca no olìa a manzana.
Bueno, de una.La gente no se reìa, la gente estaba calladìsima, ¿serìa por pena? ¿Pena de què, de ver borracho al Rey del Ajì? ¿Pena por pobrecita Angelita, tan sabida y tan linda, pero bailando, la pobre, el vals con su papà en sus 15? Si mi papà despuès de agarrame por la cintura me hubiera hecho dar vueltas y vueltas, no una sino muchas vueltas, ver las caras como en el cine cuando el cine da vueltas, o no ver a nadie, mirarlo sòlo a mi papà radiante de la felicidad, y a ver quièn dice algo, quien dice tan rìdicula Angelita, de dònde habrà sacado esto, dònde lo habrà visto, quien se va a atrever a decir nada si Angelita està dando vueltas, si no fue sino dar la primera vuelta y mi papà se doblò, paf, me enterrò la frente, la boca, la cumbamba, el nudo de la corbata aquì en mis senos, en mi barriguita, y allì fue donde màs tirò ese jugo que le venìa saliendo de la boca. Desuès vino el sorbete de paedacitos de coco, de papaya, aceitunas, queso, lechuga molida.
Andrès Caicedo.

La noche de Jacob

La noche de Jacob I
Tienes aquì el potente oleaje del mineral,
de la palabra, de la distancia y de la noche.
Sobre nosotros, temblando como un vasto filo,
el vidrio y la espuma de tus alas,
tu resplandor màs agudo y sonoro que la muerte.
Estàs entre el hombre y Dios
y las formas estallan, se retuercen,
te revelan fronteras que rechazan tu vuelo.
¡Oh, tù, mimado por el delirio y el lujo de la luz, vaporoso y flotante,
feliz entre la mùsica que difunde tu enigma!
Tù, la màs leve criatura de un abril
cuyo aroma no ha descendido aùn
sobre los gajos y el fragor de la tierra.
Contra tì la distancia, el terròn,
el torvo ceño de la casa, del peltre, de la madera y de la hoja.
Porque las normas en derrota
son creadoras de tu soplo inaudible,
porque divides,
porque en un fino sitio
tu voz rema en un aire donde Dios nos olvida.
Tener dientes, aquì, velados por el humo,
mordiendo secamente la paloma y la espada,
el hierro con los ojos, con las manos la llama.
Tenerte -¡oh, àngel!- despojar tu sonrisa,
nutrirnos de una dicha que fue nuestra,
que un enero del tiempo robaste a nuestra sangre.
¡Ay, nosotros respondemos por tu vuelo!
Ahora es el colibrì sobre las cañas,
ahora es el alba,
ahora es la mujer que requiere a su hijo
entre miles de hijos que la miran llorando.
Ahora es la alcoba
y el retrato
y la pared para el retrato.
Ahora es el nosotros,
lo que muere, respira,
se sacude y recuerda,
el nosotros que anulas con tu fuego invisible.

Hèctor Rojas Herazo

dos poemas de Héctor Rojas Herazo

Atònito suspenso

La pluma inunda el ave.
la rosa se concentra
y pètalo por pètalo
refugia su perfume en sus espinas.
El àrbol ,regresando por la savia
busca el lodo y el hueso
y acurruca su verde en la semilla.
El honbre se repliega en sus facciones,
toca su llaga viva, e introduce su imagen en su sangre.
Todo colmillo monda en su blancura,
toda forma dibuja su contorno,
todo espesor defiende su volumen.
Es el santo y la seña,
es el repliegue,
la norma concentrada,
el ruido que se oye y se vigila.
El ojo abierto,
la pezuña en vilo,
el camino sin nadie,
la palabra seca,
el mar que roza a Dios,
traga su espuma
y detiene sus olas esperando.

Nocturno resplandor

De repente
en lo màs profundo y desasido del sueño
un relàmpago me ilumina y me divide,
me ciega totalmente con su harina temible.
Estupefacto miro en mi derredor,
me llamo, me busco deslumbrado.
No estoy. Me siento sobre el lecho.
Unas alas apagan mis valles de alegrìa.

Tomados de Agresión de las formas contra el ángel

dos poemas de Héctor Rojas Herazo

Atònito suspenso

La pluma inunda el ave.
la rosa se concentra
y pètalo por pètalo
refugia su perfume en sus espinas.
El àrbol ,regresando por la savia
busca el lodo y el hueso
y acurruca su verde en la semilla.
El honbre se repliega en sus facciones,
toca su llaga viva, e introduce su imagen en su sangre.
Todo colmillo monda en su blancura,
toda forma dibuja su contorno,
todo espesor defiende su volumen.
Es el santo y la seña,
es el repliegue,
la norma concentrada,
el ruido que se oye y se vigila.
El ojo abierto,
la pezuña en vilo,
el camino sin nadie,
la palabra seca,
el mar que roza a Dios,
traga su espuma
y detiene sus olas esperando.

Nocturno resplandor

De repente
en lo màs profundo y desasido del sueño
un relàmpago me ilumina y me divide,
me ciega totalmente con su harina temible.
Estupefacto miro en mi derredor,
me llamo, me busco deslumbrado.
No estoy. Me siento sobre el lecho.
Unas alas apagan mis valles de alegrìa.

Tomados de Agresión de las formas contra el ángel

carta del suicida

carta del suicida JURO que esta mujer me ha partido los sesos,
porque ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales, y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre, así me acueste
o me levante, y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante,
así toque mi cítara para engañarme, así
se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
unas sobre otras hasta consumirse,
juro que ella perdura, porque ella sale y entra
como una bala loca,
me sigue adonde voy y me sirve de hada,
me besa con lujuria
tratando de escaparse de la muerte.
y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna
vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
me arrebata a los cielos, como un cóndor sin madre
empollado en la muerte.

Gonzalo Rojas.
Tomado de www.las2001noches.com

angelitos

angelitos --aló,aló- me dijo, dándome pataditas-.Cómo vamos de abismo.
Me voltié y lo miré.
-Todavía no toco fondo-le dije.(...)
-Puede que no haya fondo- dijo Danielito.

(...)

-Un día, cuando me preguntaste, te dije que no sabía lo que era el amor. Ahora lo sé. Mi amado dice que son un montón de mariposas cabalgando adentro.
-¿Ah, sí? Pues tampoco me parece muy brillante la definición.
-No es una definición. En todo caso es lo que yo siento.

desesperaciòn

desesperaciòn Es totalmente cierto que escribo esto porque estoy desesperado a causa de mi cuerpo y del futuro con este cuerpo.
Cuando la desesperaciòn resulta tan definida, tan vinculada a su objeto, tan contenida como la de un soldado que cubre la retirada y se deja despedazar por ello, entonces no es la verdadera desesperaciòn. L averdadera desesperaciòn ha ido, siempre e inmediatamente, màs allà de su meta, (al poner esta coma, se ha demostrado que sòlo la primera frase era cierta).
¿Estàs desesperado?
¿Sì? ¿Estàs desesperado?
¿Escapas? ¿Quieres esconderte?

Los escritores hablan hediondez.

15 de noviembre, (de 1910), las diez de la noche. No dejarè que me domine el cansancio. Me lanzarè de un salto a mi narraciòn corta, aunque me despedaze la cara.
(...)
18 de diciembre. (...)Noche, las once y media. El hecho de que, en tanto no me haya liberado de mi oficina, estoy sencillamente perdido, me resulta de lo màs claro; de ahì que se trate tan sòlo, mientras ello sea posible, de mantener la cabeza lo bastante alta para no ahogarme. Hasta què punto serà dìficil, què fuerzas habrà que extraer de mì, son cosas que se demuestran por el simple hecho de que hoy no he podido llenar las nuevas horas de escr, de ocho a once de la nocheitorio; de que incluso no considero ahora esta circunstancia comouna desgracia tan grande y de que he escrito sòlo estas pocas lìneas precipitadamente, antes de acostarme.
(...)
21 de diciembre. (...) Visitado a Baum; oìdo cosas muy bonitas. Yo, decaìdo como antes y como siempre. La sensaciòn de estar atado, y al mismo tiempo la otra, la de que, si me desatara, serìa peor aùn.

Franz Kafka
Diarios. Bruguera, Libro Amigo, 1984