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estabolsanoesunjuguete

Para leer en la silla elèctrica

Hèctor Rojas Herazo

Hèctor Rojas Herazo Para un verdadero escritor, lo más difícil es escribir. También lo más gozoso. En ningún caso se habla de “inspiración” o de mera facilidad. Se habla de esperanza en la desolación de rigor secreto, de ponderada alegría. Terror a esas cláusulas trotonas. Hay que tascarlas para que no se desmanden, para que no rieguen la carga en el camino.

Espina para clavar en tus sienes.

Y me voy a morir- tú bien
Lo sabes-
A morirme de barro bien usado, a morirme de risa repentina,
de risa de estar vivo como un hombre.
¿Para qué me trajeron cabestreado
por rosas y rosales y escaleras?
¿Para qué me pusieron estos ojos
y estas manos sin aire
y estas venas?
¿Para qué me pusieron tanta lumbre
tanto donde escoger y tanto frío?
Me dan risa este día y esta hora
Y esta rosa en su tiesto y este muro
Que me grita su yedra y su volumen.
Me da risa la tierra y mis dos piernas,
Las ganas de morirme en que me pudro.
El aire que respiro me da pena.
Pena de coliflor, risa de nada.

Hèctor Rojas Herazo.
Señales y garabatos del habitante.

Experiencia.

Experiencia. La gente tiene una gran opiniòn sobre la experiencia. Pero, por regla general, experiencia significa siempre algo desagradable y contrapuesto al encanto y la inocencia de las ilusiones.

Joseph Conrad.
La lìnea de sombra.

Afrenta de la muerte

Afrenta de la muerte

"La Muerte, acompañada de sus seis hijos..."
Evangelio de Bartolomè
(Recensiòn Copta)

He aquì que de repente aparece la Muerte
acompañada de sus seis hijos,
de los cuales tres son varones y tres son hembras.
Yo la miro fijamente y la escupo en la cara,
y ella me lanza una palabrota por debajo de su manto raìdo.

-Mala Muerte, mala Muerte:
si yo te preñè seis veces
te puedo preñar las siete.

Cuando yo estaba enfermo vino el Gran Visir a mi alcoba con sus seis amantes,
de los cuales tres son varones y tres son hembras,
y abriendo la puerta a las tres de la madrugada,
los echò desnudos sobre el tapiz, a los pies de mi cama,
y cohabitò con ellos al borde de mi fiebre.
Despuès yo tuve que ponerme a pelear con la Muerte, hasta que se estuviera callada.

-Mala Muerte, mala Muerte:
Si te preño siete veces
te puedo preñar las nueve.

El dìa que lleguè al puerto para tomar posesiòn del barco en que habrìa de dar la
la vuelta al mundo,
la Muerte, con un pañuelo rojo atado al brazo, quiso echarme al mar por la pasarela,
y tuve que darle una patada en la boca.
Pero ella me esperaba siempre en los cuatro puntos cardinales
acompañada de sus seis hijos, de los cuales tres son dèbiles y tres son gigantes.

-Mala Muerte, mala Muerte:
Si te preñè en Nueva York
te preño en Alejandrìa.

La Muerte me perseguìa por toda la cordillera de los Andes con su maletìn negro en
la mano.
La Muerte andaba detràs de mì por los pasillos del Banco de Londres y Montreal Ltda.
La Muerte me acechaba en las avenidas de Rìo de Janeiro disfrazada como un vendedor
de esencias.
La Muerte llena de impaciencia, mordìa uno a uno los ciento veinte dedos de sus
seis hijos,
de los cuales tres son bizcos y tres tienen el labio partido.

-Mala Muerte, mala amiga:
Si yo te preñè de noche
te puedo preñar de dìa.

La Muerte me manda paquetes postales ahumados al apartado aèreo nùmero 5094,
la Muerte introduce amenazas anònimas por debajo de la puerta de mi casa en el
nùmero cuatro de la calle 14,
la Muerte me espera en las escaleras, en las bocacalles, en los grandes almacenes
de especias,
la Muerte me manda razones con el juez, me escribe insultos con carbòn en las
paredes.

-Mala Muerte, mala esposa:
vivo o muerto da lo mismo,
te preño de todos modos.

La Muerte le habla mal de mì a los vecinos, me empuja en el bus, me espera a la
salida de los cines,
la Muerte me oculta las recetas del mèdico, me derrama la leche, me esconde las
medias,
la Muerte manda a sus hijos a que me tiren piedra, que se burlen de mì, que me
muestren la lengua,
la Muerte obstruye las cañerìas de mi casa, se orina en el zaguàn, abre goteras
en el techo.
Es evidente que la Muerte me persigue, ¿no les parece a ustedes?

 

 

Jaime Jaramillo Escobar

Morada

Morada Para su casa ha estudiado los vientos
-que no los haya de amor
para que no los haya de pena; que no los haya de pasiòn
para que no los haya de soledades.
¡Ah, los vientos de las soledades!

Por las cuatro puertas
ha tocado su trompeta
para renunciar al sonido de las aves,
a las proposiciones del paisaje,
a la voluptuosidad de la luz,

y se ha encerrado en su silva ìntima
a tocar su flauta solo.
¡Ah! y ha cernido un azor en los pòrticos
para guardar su dominio.
¡Ah, los vientos de la pena!

Amilkar Osorio.
Vana Stanza.

Poemas de Juan Bonilla

Poemas de  Juan Bonilla

Del poeta español Juan Bonilla:

La guerra va a estallar.

La guerra va a estallar de un dìa a otro.
Ya los periòdicos han suprimido
los crucugramas y los jeroglìficos
y la secciòn de horòscopos tambièn, para evitar
que se deslicen los mensajes secretos de los enemigos.
Muy pronto en las terrazas de los bares
los camareros cobraràn las copas
en el mismo momento de servirlas
para impedir que un bombardeo ponga en fuga
a los clientes sin haber pagado.

La guerra va a estallar de un dìa a otro.

Ayer hubo Consejo de Ministros y luego cena:
de primer plato flan de cangrejo de rìo tailandès
con mantequilla de verduras, luego
jamoncito de aves con crema de morillas
y blinis de manzana con ciruelas en el postre.
El Presidente quiso darnos ànimos
en el mensaje que televisaron:
"que pase lo que pase hemos de confiar en la bondad de Dios".
Se parecìa a alguno de aquellos humoristas
que actuaban en los clubes las noches de los sàbados.

La guerra va a estallar de un dìa a otro.

Como las gotas que presagian
tormenta llegan los corresponsales.
No hay otro tema de conversaciòn en las tabernas,
los pesimistas dicen que nunca acabarà esta guerra
aunque no haya empezado todavìa,
que cuando explote no se detendrà
y vaticinan que un dìa cercano
sus hijos se incorporaràn a filas
para dar de comer a la bulimia
inapagable de la Muerte.
La cal del miedo nos devorarà.

La guerra va a estallar de un dìa a otro.

En los supermercados todo el mundo
hace acopio de latas de conserva,
paquetes de cafè, botes de leche, cigarrillos.
Y el insomnio, que arrasa la ciudad con sus fantasmas,
va hincando sus banderas de desesperaciòn y angustia
en la piel de los que saben Historia,
en la de quienes aùn conservan frescos
rastros de sangre antigua en las paredes
de la memoria.

La guerra va a estallar de un dìa a otro.

Igual que en las arenas movedizas
un cuerpo se hunde irremisiblemente,
la ciudad se sumerge en el espanto
y la impotencia en el fango del tiempo.
En cada corazòn hay un letrero
que avisa: hemos cerrado por reformas,
y todo el mundo ahorra sueños: los guardan para cuando tengan frìo
y no haya nada que arrojar al fuego.
Un transistor esparce por el aire
la voz urgente de un ministro lùgubre
interrumpiendo una canciòn de amor:

la guerra ha comenzado.



Cordura de Dios que quitas el pecado del mundo.

Padre nuestro que estàs en paradero
desconocido, lìbranos de Ti.

No nos llenes el tiempo con tu ausencia.

Tù utilizaste el fuego del infierno
para encender el sol de nuestra infancia.

No nos des certidumbre de tus ojos
despuès de que los nuestros ya no puedan
mirar la rosa negra de la vida.

Oh cordura de Dios que catas
el pecado del mundo,
dispendia tu bondad con los cobardes,
los que te encuentran en cualquier fenòmeno
de metereologìa, los que imponen
tu Nombre en leyes y oraciones.

Confòrmate con ser un huèsped
de nuestra infancia rota en mil pedazos.
Vacìanos de Ti,
regresa a tus orìgenes
a aquella inmensa noche de tormenta
en la que el miedo de unos monos te inventara.



Fumar en Sarajevo

Con cinco cajetillas de Marlboro
le puedes susurrar obscenidades
a una muchacha complacida
sobre la que derramaràs un hijo
que no sabrà tu nombre.

Con tres te agencias una lata
de carne con un sello de la O.N.U .
pero sin fecha de caducidad.
El hambre es un barato alucinògeno
que convierte los gatos en ternera.

Un cigarrillo vale para entrar
en el Obala, el ùnico cinema
que aùn funciona en Sarajevo.

Ahora proyecctan una de Woody Allen.
Ya sabes, los problemas cotidianos
de unos burgueses que se buscan
a sì mismos en el gran caos urbano
y las grandes preguntas sin repuestas:
¿de dònde vengo? ¿a dònde voy?
¿puede vivirse bien con sòlo un sueldo?
¿es pecado morderse las uñas en vigilia?

El nuevo abogado

Tenemos un nuevo abogado, el doctor Bucephalus.
Por su aspecto hace recordar poco el tiempo en que era el caballo de batalla de Alejandro de Macedonia.Sin embargo quien està al tanto de ciertos detalles algo nota. Asì fue como ùltimamente pude ver yo mismo a un ujier de los màs simples que, admirado, contemplaba al abogado con la mirada profesional del carrerista consuetudinario del montòn, y lo hacìa cuando el abogado levantaba sus muslos para ascender paso a paso la resonante escalera de màrmol.
La burocracia en general està de acuerdo con que se admita a Bucephalus. Con asombrosa sabidurìa sostienen que, de acuerdo con el orden social hoy imperante, Bucephalus se encuentra en una situaciòn especialmente difìcil y que por ello, asì como por la importancia que tiene en la historia universal, merece se le tenga consideraciòn.
Hoy -esto nadie puede negarlo- no hay ningùn Alejandro Magno.
Pero no son pocos los que saben asesinar; tampoco faltan quienes tengan sufuciente habilidad como para traspasar al amigo con una lanza por sobre la mesa del banquete, y a muchos Macedonia les queda demasiado chica, de modo que maldicen a Filipo, el padre, pero nadie, nadie puede abrirse paso hasta la India. Ya en aquèl entonces las puertas de la India eran inalcanzables, pero el camino que a ellas conducìa habìa sido marcado por la espada del rey. Hoy esas puertas estàn en otra parte completamente distinta, màs lejos y màs alto. Son muchos los que portan espadas, pero sòlo para hacer esgrima, y quien quiera seguirlas con la mirada se pierde.
Quizà, por eso lo mejor sea hacer lo que Bucephalus: sumerjirse en los libros de derecho. Libre, sin tener que soportar la presiòn de los muslos del jinete, lejos del estruendo de las batallas de Alejandro, a la tranquila luz de una làmpara lee y vuelve las hojas de nuestros viejos libros.

Franz Kafka.

Sermón contra Jesús.

Sermón contra Jesús. Cultiva una risa saludable para espantar las enfermedades del espíritu: suicidio y locura.
Los que hacen melodramas con la Literatura terminan en el Calvario, la droga, el manicomio. Porque la peor locura del hombre es amar al hombre, salvarlo. Pues el hombre es irredimible.
La risa sigue siendo mi tabla de salvación para no caer al precipicio (evasión y muerte), y preservar un mínimo de optimismo vital necesario al espíritu.
A los futuros Calvarios hay que subir en helicóptero para evitar delirios redentores y , de paso, la caída.
¡Basta de masacres y horrendos martirios!
Jesús ahogó en sangre el Espíritu. Aún nos aplasta la crueldad de su cruz. Su dolor nos esclaviza a la piedad, nos hace cómplices culpables de su revolución fracasada. Víctimas de su idealismo que ya dura 20 siglos sin Sol.
Es hora que estalle la aurora de una conciencia libre, hija del Universo, sin chantajes ni terrores metafísicos, sin remordimientos ni esperanzas, sin verdugos ni crucificados.
Desclavemos al Mártir de su símbolo oxidado, despertemos de su sueño imposible. Sólo así la humanidad podrá salvarse de su Salvador.
La luz cristiana cumple dos mil años de arrodillar el alma, esterilizarla en la ilusión, el arrepentimiento. Hemos vivido infernalizados en la expiación, el miedo, la castración del espíritu, el complejo deicida. Su moral ha embarrotado la conciencia del hombre, atándolo a los laberintos ciegos de la razón, retardando su fulgurante despertar cósmico.
Avasallados por ídolos de oro y santos de palo, limosneando perdón y misericordia a deidades misteriosas, tiranas, a cambio de la más cobarde traición a la tierra y al hombre mismo. ¡Basta del terrorismo celestial! Todos los altares son patíbulos. Todas las iglesias son tumbas. Los sacerdotes son mercenarios de Dios o del Poder.
Vivimos en los subterráneos de la mente, ser-vil-mente, a la sombra del Hombre, ocultándonos de él. El fantasma de Cristo empavorece las almas, eclipsa la Tierra. Aún no hemos asomado la verdadera cara al verdadero Sol.
Amigo Jesús: me saco tus clavos, deja ya de atormentarme con tus promesas. Devuélveme la tierra y el ímpetu solar. Quédate con todo el Cielo. Yo te perdono por querer redimirme. Perdóname tú por hacerte sufrir.
Descendamos juntos del Peñasco, mi buen crucificado, y vámonos por las praderas en busca del Sol. Respiremos el aire purificador, lavemos nuestras heridas en el lodo de los cráteres, en los mansos lagos; despojémonos de ilusiones y paraísos, exprimamos el jugo de los trópicos, reventemos la coraza del almendro y comamos su corazón de carne. Acostémonos sobre la hierba a contemplar este crepúsculo que puede ser el último de la tierra y el primero de nuestro nacimiento cósmico.
...Te he querido tanto, mi pobre Redentor, pero debo dejarte, salvarme solo. Olvídame, yo también te olvidaré.
Del dolor que me dejaron tus clavos brotarán alas en mi espíritu. Me esperan mundos boreales, alboradas en otros planetas, músicas desconocidas, barcas de adorables monstruos, alondras que vuelan sobre la gravedad de Newton, emplumadas serpientes diseminando cantos floridos en el firmamento de los Rayos Gamma. ¡Aleluya, la Tierra resucita, nada está vacío de Dios, todo está poblado de vida eterna! Su eterno rumor es un canto de cuna que despierta los cielos y enciende los astros apagados. ¡Yo mismo soy un planeta muerto en la noche racional, en busca de la Luz Demente donde todo ES en incesante reflujo bajo el relámpago exterminador!.
Adiós, carpinterito, toma tu cruz y déjame. Tus idealismos me tuvieron crucificado 20 siglos viejos. Me arranco tus clavos, me libero,. No doy la medida del hombre. Me voy a fertilizar la carne con polen de planetas vírgenes.
El Universo es mi destino y mi lecho. Mi conciencia se desnuda de viejos harapos, de tus virtudes descarnadas. Estoy listo para las Nuevas Fornicaciones. Que me preñe el Ojo Centella del Dios Terrible. Que rujan en mi mente los orgasmos de Dios.
Quiero morir definitivamente ¡ en lo que Ser!.

Gonzalo Arango

Testamento

Testamento Declaro solemnemente que no escribo para la Inmortalidad. Escribo modestamente para esta vida y para los que viven aquì, y ahora.
Deseo una gloria que me alcance en mi carne y en este instante, no despuès.
Escribo a velocidades de planeta, acontra reloj contra la muerte. Deseo conquistar mi vida como ùnica finalidad del arte. A esta conquista sacrifico gustosamente la pureza, la perfecciòn y toda idea de Absoluto. Por toda gloria busco la plenitud de los sentidos, el extàsis de mi cuerpo en otro cuerpo.
No pretendo ser clàsico al estilo de los "estilistas" que sacrifican una aventura por una metàfora. Yo, en cambio, lo dejo todo, desde Adàn hasta Marx, por meterme a un filme de vaqueros con mi amante. En eso me distingo de la raza bastarda de los intelectuales.
Confieso a la manada de truhanes que se interesan por estas cosas del Espìritu, que no me interesa perdurar en los manuales de literatura para estudiantes de retòrica. Mis libros no tienen ese aroma que santifica las almas e ilumina los claustros sombrìos de la virtud.

Gonzalo Arango.

Manifiesto nadaìsta al homo sapiens (Fragmento)

...Pateamos la piedra tumbal y resuctamos. Sonò la hora de bautizar la tierra con una nueva barbarie purificadora. El planeta hiede a nuestras almas muertas. No màs resignaciòn, no màs quietud, no màs derrotismo. Se abre el proceso, vamoa a acusar, a enterrar a los muertos, a limpiar la tierra de excrementos, ¡vamos a vivir!, nuestro mensaje es de muerte, seremos tiernos como verdugos. De este apocalipsis sòlo se salvaràn los vivos. Nuestro diluvio es de odio. No perdonaremos. No hay que ser blandos ni compasivos. Hay que ser crueles, insobornables al bien. Hay que ser peores que virtuosos. Hay que consumar la muerte del humanismo en esta regiòn del espìritu donde el hombre està muerto: en sus ilusiones. La razòn es una rata muerta: hiede. Un vaho de putrefacciòn asciende de los poros hasta el alma, infecta la carne, la vida, el planeta... Todos los valores de esta civilizaciòn maxfactorizadad y marxistas hay que arrojarlos a la cañerìa sin excepciòn. El hombre està corrompido desde la cabeza hasta el coxis, hay que desmentalizar la carne, adanizar el espìritu. Nuestra literatura serà el purgante para que el hombre, en vez de caca, defeque sus razones...
Para que el hombre no sea aniquilado, para que el espìritu no sea sentado en la silla elèctrica, para que un resto de dignidad animal no nos sea arrebatado por esta civilizaciòn de acero, los nadaìstas prometemos hacer un arte de ignominia que consista en aplastar al hombre sobre un water closet hasta que se eleve, como por encima de un pedestal, en sus propios excrementos, y sienta que todo eso perfumado que llamaba los VALORES, no era màs que un montòn de MIERDA...

Gonzalo Arango.

Noches temporales.

Noches temporales. Estas breves noches temporales casi podrìan enseñarle a uno a temer la noche eterna...

Franz Kafka.
Cartas a Milena.

Una escena previa al juicio final

Una escena previa al juicio final Hace algunos años yo salìa mucho a remar en canoa por el Moldava. Remontaba la corriente y luego me tendìa en el fondo del bote y me dejaba arrastrar por la corriente bajo los puentes. El espectàculo que yo brindaba a los que me veìan desde el puente daba de haber sido muy còmico, a causa de mi extremada flacura. El empleado en cuestiòn (1), que me viò una vez desde el puente, luego de hacer resaltar lo còmico de la situaciòn, resumiò sus impresiones asì: le habìa parecido estar contemplando una escena previa al juicio final; el instante en que las tapas de los ataùdes ya se han levantado pero los muertos continùan inmòviles aùn.

1. Un empleado de la oficina en la que trabajaba Kafka.

Franz Kafka.
Cartas a Milena.

Escribir

(...) Escribir mal y sin embargo, sentirse obligado a escribir si no quiere uno abandonarse a la desesperaciòn totla. ¡Tener que pagar un precio tan terrible por la dicha del buen trabajo! No ser, en realidad, verdaderamente desgraciado, no sentir ese aguijòn fresco de la desdicha, sino pasar la mirada sobre las pàginas del cuaderno repletas continuamente de cosas que uno odia, que le provocan asco o cuando menos una melàncolica indiferencia, y que no obstante es preciso escribir para vivir

Franz Kafka.
Cartas a Felice.

A pesar de todo, escribir hace bien. Me siento màs sereno que hace dos horas, mientras estaba con su carta en la silla tijera. Mientras estaba tendido allì, a un paso de mì yacìa un escarabajo, patas arriba, desesperado. No podìa enderezarse, me habrìa gustado ayudarlo, era tan fàcil hacerlo, bastaba un paso y un empujoncito para brindarle una ayuda efectiva. Pero lo olvidè a causa de la carta. Ademàs no podìa poderme de pie. Por fin, una lagartija logrò que volviera a tomar conciencia de la vida que me rodeaba. Su camino la llevò hasta el escarabajo, que ya estaba totalmente inmòvil. De modo que no fue un accidente, me dije, sino una lucha mortal, el raro espectàculo de la muerte natural de un animal. Pero la lagartija al deslizarse por encima del escarabjo, lo enderezò. Por unos instantes continuò inmòvil, como muerto, pero luego trepò la pared como la cosa màs natural. Es probable que eso me haya brindado, de alguna manera, un poco de coraje. Loc ierto es que me puse de pie, bebì leche y le escribì a usted.

Franz Kafka.
Cartas a Milena.

No afirme usted que dos horas de vida son, sin duda alguna, màs que dos pàginas de escritura; la escritura es màs pobre, pero màs clara.

Franz Kafka.
Cartas a Milena.

Venganza

El hombre martirizado por sus demonios se venga ciegamente en su pròjimo...

Sueño

El sueño es la criatura màs inocente y el hombre insomne la màs culpable.

Franz Kafka.
Cartas a Milena.

Besos.

...Sòlo a travès de los besos se consigue aprender algo serio...

Franz Kafka.
Cartas a Felice.

Oberòn o el conocimiento autentico .

El auténtico sabor del conocimiento va asociado del modo más preciso en mi mente con el solar vacío de la esquina en el nuevo barrio, donde me transplantaron a la edad de diez años. Allí, cuando llegaban los días otoñales y nos reuníamos en torno a la hoguera a asar pajaritos y patatas en las latitas que llevábamos con nosotros, surgía otra clase de charlas, diferentes de las antiguas en que sus orígenes eran siempre librescos. Alguien acababa de leer un libro de aventuras, o un libro científico, e inmediatamente toda la calle se animaba con la introducción de un tema hasta entonces desconocido. Podía ser que uno de aquellos chicos acabara de descubrir la existencia de la corriente japonesa e intentase explicarnos cómo se formó y cuál era su efecto. Ese era nuestro único modo de aprender las cosas: recostados contra la valla, por decirlo así, mientras asabamos pajaritos y patatas. Aquellos retazos de saber penetraban profundamente... tan profundamente, de hecho, que más adelante, confrontados con conocimientos más exactos, muchas veces resultaba difícil desalojar los antiguos.(...) Tampoco me parece extraño ahora que en aquellos días la mayoría de nuestras conversaciones versaran sobre lugares remotos, (...) mil y un objetos que nunca mencionaban en la casa ni en la escuela y que eran de vital importancia para nosotros porque estabamos hambrientos de saber y el mundo estaba lleno de maravilla y misterio y, sólo cuando nos reuniamos en el solar vacío tiritando, nos poníamos a hablar en serio y sentíamos necesidad de comunicación, aun tiempo agradable y aterradora.
La maravilla y el misterio de la vida... ¡que sofocan en nosotros cuando nos convertimos en miembros responsables de la sociedad ¡ Hasta que nos obligaron a trabajar, el mundo era muy pequeño y vivíamos en su periferia, en la frontera , por decirlo así, de lo desconocido. Un pequeño mundo griego que, sin embargo, era lo bastante profundo para proporcionar toda clase de variaciones, toda clase de aventuras y especulaciones. Tampoco era tan pequeño, ya que tenía en reserva las posibilidades más ilimitadas. Nada he ganado con la ampliación de mi mundo: al contrario, he perdido. Quiero volverme cada vez más infantil y superar la infancia en la dirección contraria. Quiero desarrollarme en sentido exactamente contrario al normal, pasar a un reino superinfantil del ser, que será absolutamente demencial y caótico, pero no como el mundo que me rodea. He sido adulto, padre y miembro responsable de la sociedad. Me he ganado el pan de cada día. Me he adaptado a un mundo que nunca fue mío. Quiero abrirme paso a través de este mundo más amplio y encontrarme de nuevo en la frontera de un mundo ignoto que arroje a las sombras este mundo descolorido, unilateral. Quiero pasar de la responsabilidad de padre a la irresponsabilidad de hombre anárquico , al que no se puede someter, sobornar ni calumniar. Quiero adaptar como guía a Oberón, el jinete nocturno que, bajo sus negras alas desplegadas, elimina tanto la bellleza como el horror del pasado; quiero huir hacia una aurora perpetua con una rapidez y una inexorabilidad que no permita el pesar, la lamentación ni el arrepentimiento. Quiero sobrepasar al hombre inventivo, que es un azote de la tierra, para encontrarme de nuevo ante un abismo infranqueable que ni siquiera las alas más robustas me permitan atravesar. Aun cuando deba convertirme en un parque salvaje y natural habitado sólo por soñadores ociosos, no he de detenerme a descansar aquí, en la estúpidez ordenada de la vida adulta y responsable. He de hacerlo en memoria de una vida que no se puede comparar con la que se me prometió, en memoria de la vida de un niño al que sofocó y asfixió la aquiescencia mutua de los que habían cedido. Repudio todo lo que los padres y las madres crearon. Regreso a un mundo más pequeño aún que el helénico, un mundo que siempre puedo tocar con los brazos extendidos, el mundo de lo que sé, veo y reconozco de un momento a otro. Cualquier otro mundo carece de sentido para mí y es ajeno y hostil. Al volver a atravesar el mundo luminoso que conocí de niño, no deseo descansar en él, sino abrirme paso a la fuerza hasta un mundo más luminoso del que debo de haber escapado. Cómo será ese mundo, no lo sé, ni estoy seguro siquiera de poder encontrarlo, pero es mi mundo y ninguna otra cosa me intriga.

Henry Miller.
Trópico de Capricornio.

Uno

Uno

Metallica - One

I can't remember anything
Can't tell if this is true or dream
Deep down inside I feel to screem
This terrible silence stops me

Now that the war is through with me
I'm waking up, I cannot see
That there's not much left to me
Nothing is real but pain now

Hold my breath as I wish for death
Oh please God, wake me

Back in the womb it's much too real
In pumps life that I must feel
But can't look forward to reveal
Look to the time when I'll live

Fed through the tube that sticks in me
Just like a wartime novelty
Tied to machines that make me be
Cut this life off from me

Now the world is gone I'm just one
Oh God, help me
Hold my breath as I wish for death
Oh please God, help me

Darkness imprisoning me
All that I see, absolute horror
I cannot live, I cannot die
Trapped in myself
Body may holding cell

Land mine has taken my sight
Taken my speech, taken my hearing
Taken my arms, taken my legs
Taken my soul, left me with life in hell

 

No puedo recordar nada
No puedo decir si esto es verdad o un sueño
En lo mas profundo de mi ser quiero gritar
Este terrible silencio me detiene

Ahora que la guerra acabo conmigo
Me despierto y no puedo ver
Que no queda mucho de mi
Ahora nada es real, solo el dolor

Aguanta mi respiración así como yo deseo la muerte
Oh por favor Dios, despiértame

La vuelta al útero es demasiado real
La vida que debo sentir entra bombeando
Pero no puedo continuar para revelar
Miro el momento en que viviré.

Alimentado por un tubo que esta pegado a mi
Como una nueva técnica de la guerra
Atado a maquinas que me hacen existir
Desconéctame de esta vida

Ahora el mundo se fue y soy solo uno
Oh Dios ayúdame
Aguanta mi respiración así como yo deseo la muerte
Oh por favor Dios, ayúdame

La oscuridad haciéndome prisionero
Todo lo que veo, horror absoluto
No puedo vivir, no puedo morir
Atrapado en mí mismo
El cuerpo mi propia celda

La mina terrestre se llevó mi vista
Se llevó mi voz, se llevó mi audición
Se llevó mis brazos, se llevó mis piernas
Se llevó mi alma, me dejó con vida en el infierno

Tomado de www.cancionestraducidas.vivelaweb.com

Un guerrero deformado y cuatro guerreros del heavy metal cortados en tajos por una càmara que no los enmarca totalmente y por unos riffs asesinos...

No recuerdo el tìtulo de la pelìcula utilizada para este video...

Literatura excepcional.

El hombre de hoy vive a alta presión, ante el peligro de la aniquilación y de la muerte, de la tortura y de la soledad. Es un hombre de situaciones extremas, ha llegado o está frente a los límites últimos de su existencia. La literatura que lo describe e indaga no puede ser , pues, sino una literatura de situaciones excepcionales.

Ernesto Sábato.
El escritor y sus fantasmas.

Oberòn o el conocimiento autentico .

El auténtico sabor del conocimiento va asociado del modo más preciso en mi mente con el solar vacío de la esquina en el nuevo barrio, donde me transplantaron a la edad de diez años. Allí, cuando llegaban los días otoñales y nos reuníamos en torno a la hoguera a asar pajaritos y patatas en las latitas que llevábamos con nosotros, surgía otra clase de charlas, diferentes de las antiguas en que sus orígenes eran siempre librescos. Alguien acababa de leer un libro de aventuras, o un libro científico, e inmediatamente toda la calle se animaba con la introducción de un tema hasta entonces desconocido. Podía ser que uno de aquellos chicos acabara de descubrir la existencia de la corriente japonesa e intentase explicarnos cómo se formó y cuál era su efecto. Ese era nuestro único modo de aprender las cosas: recostados contra la valla, por decirlo así, mientras asabamos pajaritos y patatas. Aquellos retazos de saber penetraban profundamente... tan profundamente, de hecho, que más adelante, confrontados con conocimientos más exactos, muchas veces resultaba difícil desalojar los antiguos.(...) Tampoco me parece extraño ahora que en aquellos días la mayoría de nuestras conversaciones versaran sobre lugares remotos, (...) mil y un objetos que nunca mencionaban en la casa ni en la escuela y que eran de vital importancia para nosotros porque estabamos hambrientos de saber y el mundo estaba lleno de maravilla y misterio y, sólo cuando nos reuniamos en el solar vacío tiritando, nos poníamos a hablar en serio y sentíamos necesidad de comunicación, aun tiempo agradable y aterradora.
La maravilla y el misterio de la vida... ¡que sofocan en nosotros cuando nos convertimos en miembros responsables de la sociedad ¡ Hasta que nos obligaron a trabajar, el mundo era muy pequeño y vivíamos en su periferia, en la frontera , por decirlo así, de lo desconocido. Un pequeño mundo griego que, sin embargo, era lo bastante profundo para proporcionar toda clase de variaciones, toda clase de aventuras y especulaciones. Tampoco era tan pequeño, ya que tenía en reserva las posibilidades más ilimitadas. Nada he ganado con la ampliación de mi mundo: al contrario, he perdido. Quiero volverme cada vez más infantil y superar la infancia en la dirección contraria. Quiero desarrollarme en sentido exactamente contrario al normal, pasar a un reino superinfantil del ser, que será absolutamente demencial y caótico, pero no como el mundo que me rodea. He sido adulto, padre y miembro responsable de la sociedad. Me he ganado el pan de cada día. Me he adaptado a un mundo que nunca fue mío. Quiero abrirme paso a través de este mundo más amplio y encontrarme de nuevo en la frontera de un mundo ignoto que arroje a las sombras este mundo descolorido, unilateral. Quiero pasar de la responsabilidad de padre a la irresponsabilidad de hombre anárquico , al que no se puede someter, sobornar ni calumniar. Quiero adaptar como guía a Oberón, el jinete nocturno que, bajo sus negras alas desplegadas, elimina tanto la bellleza como el horror del pasado; quiero huir hacia una aurora perpetua con una rapidez y una inexorabilidad que no permita el pesar, la lamentación ni el arrepentimiento. Quiero sobrepasar al hombre inventivo, que es un azote de la tierra, para encontrarme de nuevo ante un abismo infranqueable que ni siquiera las alas más robustas me permitan atravesar. Aun cuando deba convertirme en un parque salvaje y natural habitado sólo por soñadores ociosos, no he de detenerme a descansar aquí, en la estúpidez ordenada de la vida adulta y responsable. He de hacerlo en memoria de una vida que no se puede comparar con la que se me prometió, en memoria de la vida de un niño al que sofocó y asfixió la aquiescencia mutua de los que habían cedido. Repudio todo lo que los padres y las madres crearon. Regreso a un mundo más pequeño aún que el helénico, un mundo que siempre puedo tocar con los brazos extendidos, el mundo de lo que sé, veo y reconozco de un momento a otro. Cualquier otro mundo carece de sentido para mí y es ajeno y hostil. Al volver a atravesar el mundo luminoso que conocí de niño, no deseo descansar en él, sino abrirme paso a la fuerza hasta un mundo más luminoso del que debo de haber escapado. Cómo será ese mundo, no lo sé, ni estoy seguro siquiera de poder encontrarlo, pero es mi mundo y ninguna otra cosa me intriga.

Henry Miller.
Trópico de Capricornio.

Desayuno en Tiffany's

Desayuno en Tiffany's Seguìa abrazando al gato.
-¡Pobre infeliz!- exclamò, dandole palmaditas en la cabeza-. ¡Pobre infeliz sin nombre! Resulta un inconveniente eso de que no tenga nombre. Pero no tengo derecho a darle ninguno: tendrà que esperar hasta que "pertenezca" a alguien. Nosotros nos aceptamos en cierta manera, un dìa junto al rìo, pero no nos pertenecemos: èl es independiente y yo tambièn. No quiero poseer nada hasta que sepa que he encontrado el lugar que me corresponde y donde las cosas me correspondan. Todavìa no sè con certeza donde està tal lugar.Pero sè còmo es. -Sonriò y dejò caer el gato al suelo-. Es como Tiffany's- dijo-. Las joyas me importan un comino. Los diamantes, no. Pero resulta muy afectado lucir diamantes sin haber cumplido los cuarenta años; y aùn asì es muy arriesgado. Sòlo sientan verdaderamente bien a las viejas. Marìa Ouspenskaya. Pero no es por eso que estoy loca de ganas de ir a Tiffany's. Oye, ¿sabes tù lo que son las horas negras?
-¿Es lo mismo que la morriña?
-No - contestò lentamente-. No, lamorriña viene cuando uno engorda o quizà llueve demasiado. Uno està triste, eso es todo. Pero las horas negras son horribles. Uno està asustado y suda como un demonio, pero no sabe de què tiene miedo. Sòlo tiene el presentimiento de que algo malo va a suceder, pero no sabe lo que es. ¿has sentido eso alguna vez?
-Muy a menudo. Algunos lo llaman angst.
-Muy bien. Angst. ¿Què haces en ese caso?
-Pue, un buen trago lo alivia a uno.
-Lo he probado. He probado la aspirina, tambièn. Rusty opina que debiera fumar marihuana, y lo hice durante algùn tiempo, pero sòlo me hace reìr sin motivo. El mejor remedio que he encontrado es tomar un taxi e ir a Tiffany's. El soberbio aspecto de aquello y la tranquilidad que se respira allì adentro me calamn completamente; allì no puede sucederle a una nada malo, con aquellos hombres tan amables y tan bien trajeados, y aquel delicioso aroma de plata y carteras de piel de cocodrilo. Si pudiera encontrar un sitio para vivir tan confortable como Tiffany's comprarìa algunos muebles y le darìa un nombre al gato...

Truman Capote
Desayuno en Tiffany's