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El Nuevo Apogeo - Brian W Aldiss

 Apogee Again (1999)

No sé si os lo vais a creer, pero hubo un tiempo en que vivíamos en un mundo diferente. Muy parecido al nuestro, pero un poquito diferente.

Una de las diferencias era el comportamiento del sexo femenino. Pero entonces, como siempre habíamos imaginado, las mujeres tenían alas y sabían volar. Las alas no eran como las de los ángeles, sino más parecidas a la cola de un pavo, de aspecto frágil, multicoloreadas, en tonos que capturaban y reflejaban la luz del sol. Y eran enormes. Oh, las mujeres estaban tan hermosas cuando volaban desnudas sobre nuestras cabezas. Era de dominio público que algunos jóvenes morían cuando contemplaban esa belleza intolerable.

Debido a la naturaleza de su dieta, sus deyecciones eran leves y caían flotando al suelo, casi desafiando la ley de la gravedad.

Debería decir que las mujeres vivían en lo alto de grandes columnas huecas. Nadie conocía la antigüedad de las columnas, pero tampoco se habría concedido crédito a quien lo supiera. Eran las columnas que sostenían las plataformas elevadas. Mujeres jóvenes y viejas volaban de una enorme plataforma aérea a otra, esas inmensas plataformas donde a los hombres no les estaba permitido poner el pie. Como contaré más adelante, las mujeres voladoras bajaban a la altura del suelo en ocasiones, por supuesto. Algunas se casaban con hombres. El día de la boda, o cuando perdían la virginidad, pasara lo que pasara antes, las plumas caían de sus alas. Las estructuras de las alas se marchitaban y morían. Y desde aquel día, las mujeres casadas tenían que ir a pie por todas partes. Y comportarse como personas normales, que ni siquiera imaginan lo que es volar. En la época de la que estoy hablando, cuando el mundo se estaba oscureciendo cada vez más y el sol empequeñecía, corría un dicho entre los hombres: «Si Halón hubiera querido que voláramos, no nos habría dado testículos».

Los hombres que vivían en el suelo no creían en nada. Hasta la idea de la existencia de un Halón procedía de las mujeres. Vivían al día, lo cual significaba que les costaba imaginar lo que no tenían delante de las narices. Pero las mujeres poseían una fe, y bastante ridícula, llena de fantasías extravagantes.

Las mujeres se aferraban los genitales cuando recitaban, «Creo que nuestra breve vida no lo es todo. Creo que después del final de nuestras vidas, la oscuridad pervivirá. Creo que volarán dragones y nos devorarán a todas, hasta el último pedazo, incluidas las partes útiles que asimos».

Deliciosos estremecimientos se apoderaban de ellas cuando recitaban este mantra cada día al anochecer. Porque creían y no creían al mismo tiempo. La idea de dragones voladores era tan…, bien, ridícula, a decir verdad.

Había otras muchas cosas que preocupaban a las mujeres, por supuesto. Cantar era, prácticamente, un arte marcial. Acicalarse las alas ocupaba mucho tiempo. Moverlas era un ejercicio diario. Se decía que, por las noches, dos mujeres conchabadas se lanzaban sobre un hombre distraído y le conducían a su Plataforma, donde lo compartían. En tales ocasiones, sus alas no perecían.

Las mujeres cantaban su felicidad desde las alturas. Los hombres captaban tenues melodías. Algunos hombres habían muerto por amor a la música. Se habían inventado grandes amplificadores de hojalata batida, con el fin de que la música se oyera con más claridad. De fabricar amplificadores se ocupaban los amplificeros.

Fabricante de calor era una ocupación modesta. Nadie podía inventar el fuego, porque las llamas no podían tolerar nuestra compleja atmósfera.

La profesión mejor considerada al nivel del suelo era la de elevador. Los elevadores siempre estaban creando alas falsas, que el comprador se sujetaba al cuerpo para intentar ascender hasta las plataformas. ¡Cualquier cosa con tal de atrapar a una de aquellas beldades aladas! Hasta el momento, sólo el joven Dedlukki lo había conseguido. Otros habían logrado elevarse hasta la altura de las plataformas, pero las mujeres les habían repelido con palos, hasta que cansados de agitar los brazos se habían precipitado a su muerte en el lejano suelo.

Así que las mujeres volaban libres, disfrutando de las brisas, y los hombres trabajaban o cuidaban de sus rebaños. Las mujeres volaban libres, recortadas contra un cielo turquesa que iba cambiando poco a poco de color, mes tras mes, derivando hacia un gris más ominoso, y del gris a un rojo deslustrado. Las mujeres volaban libres mientras el calor daba paso gradualmente al frío.

El elevador Wissler era un hombre que sabía poco de estas cosas. Wissler fue quien convocó al consejo y anunció por primera vez que estaba ocurriendo lo que él llamaba Enfriamiento Global, y que llegaría un momento en que la atmósfera se congelaría, a menos… Ah, pero ¿a menos qué? Se suscitó un gran debate.

Por fin, se tomó la decisión de consultar a las mujeres al respecto. Enfocaron los amplificadores de hojalata hacia las alturas.

—Hermosas damas, terribles cambios van a acontecer en nuestro mundo. El sol continúa alejándose. Antes de que alcance la máxima distancia, la mayor parte de nuestro aire se transformará en océano. Eso dicen los sabios.

»Y los hombres sabios hablan de dragones que devorarán el mundo.

»¿Cómo podemos devolver el calor a nuestras tierras? Sólo mediante el calor de nuestros cuerpos. En consecuencia, os suplicamos con toda humildad que permitáis a cierto número de jóvenes y hombres apuestos subir los dos mil peldaños ocultos en el interior de vuestras columnas y acceder a vuestras plataformas. Cohabitarán con vosotras, y fornicarán con vosotras a base de introducir sus pegos en vuestros encantadores lares. La fricción resultante devolverá el calor a nuestro mundo agonizante. Os rogarnos que aceptéis nuestra oferta.

Risas agudas llegaron desde el mundo superior. Voces mordaces transmitieron burlas. Algunas decían: «¡Excelente treta, hombres idiotas! ¡Pero no nos engañáis!». Otras gritaban «¡No os vamos a recibir aquí arriba! ¡De ninguna manera!».

Los hombres volvieron a cuidar de sus ovejas y vacas. La temperatura descendió. Nuestra atmósfera estaba compuesta de cuatro gases principales. El gas al que llamábamos aspargo sufrió alteraciones. Estallaron extrañas tormentas Aunque el aspargo no es respirable, dio la impresión de que facilitaba nuestra respiración. Estaba subiendo, de modo que la respiración al nivel del suelo se hizo irregular. Cuanto más frío hacía, más subía el aspargo.

En cuanto a las mujeres, sufrían mucho debido a su desnudez. Sus hermosas alas perdieron lustre. Se les cayeron las plumas, hasta que ya no pudieron volar. Por fin, cuando pareció que el cielo se había teñido de rojo para siempre, y una extraña niebla lo invadía todo, una mujer de edad avanzada que todavía conservaba las alas bajó al suelo y convocó al elevador Wissler y los demás.

Dirigió la palabra a la multitud congregada.

—Hablo en nombre de la mayoría de nuestras mujeres. Hemos observado que el aire se enfría y cuesta más respirar. Por lo tanto, proponemos bajar a vuestro nivel para presentar nuestros lares a vuestros pegos, con el fin de que tenga lugar un coito masivo y el calor generado devuelva nuestro planeta al estado de felicidad en que se encontraba.

»Somos conscientes de que esta acción tal vez parezca desagradable, pero no se nos ocurre otra alternativa. Vuestros Jovenes han de cumplir su deber por el bien de la raza.

No demostró la menor sorpresa cuando los jóvenes accedieron de inmediato y con entusiasmo a su propuesta. Muchos se presentaron voluntarios. Confesaron que sus pegos ya estaban preparados para cumplir su deber y entrar en varios lares. Se acordó un día, y con bastante precipitación, pues el aumento del frío amenazaba con provocar una terrible letargia. El sol era poco más que un ojo congelado, empequeñecido bajo su párpado de nubes que lo eclipsaban. Los hombres estaban desesperados, pues algunos animales de los que dependían para subsistir habían caído en una extraña catalepsia, de la que era imposible despertarles.

El día acordado, las mujeres bajaron los dos mil peldaños tallados en el interior de sus grandes columnas. Ninguna podía volar. Sus alas inútiles rozaban la pared interior mientras descendían. Colgados cabeza abajo, en la parte inferior de los grandes peldaños, había objetos grandes similares a babosas. Se removieron cuando las mujeres pasaron. Uno o dos incluso extendieron delgadas antenas de quisquilla, como si examinaran el desfile.

El suelo pareció muy oscuro a las mujeres. Algunas estaban asustadas. Los hombres las recibieron con antorchas llenas de oropéndolas, aunque el brillo de las antorchas ya no era tan intenso como antes. No obstante, bastaron para que los hombres condujeran a las mujeres hasta su Gran Salón, donde se habían instalado cuarenta toscas camas, con mantas de colores chillones, veinte a cada lado del salón, con un estrecho espacio en medio para que cualquiera pudiera caminar y tomar posiciones.

Casi todas las mujeres se habían cubierto con trozos de tela para no pasar frío. Mientras se desvestían, los hombres también se quitaron sus toscas prendas a toda prisa. Se presentaron a sus parejas. Algunos pegos ya estaban en posición de firmes. Otros necesitaron cierta persuasión. Sonó un gong, una nota algo apagada. Los ochenta participantes se acostaron en las camas, uno al lado del otro. Se besaron y palparon las partes principales de la pareja, como los pegos, los lares y los tutis.

A otro golpe de gong, comenzó la fornicación en masa. Ochenta traseros se movieron al unísono. Un sonido de succión invadió la sala. Se generó mucha excitación y calor. De hecho, como el sorprendido superintendente comentó después, «el semen generado bastaba para llenar botellas de leche suficientes para alimentar a todos los cahows del planeta».

Hacia el final de aquella larga jornada, los hombres descubrieron que preferían la inmovilidad. Se estaba produciendo efecto neuroléptico. Los traseros dejaron de moverse, hasta quedar inmóviles como una talla. Las mujeres se libraron de sus cargas y se levantaron con dificultad, porque también estaban derivando hacia la inmovilidad. Pasaron por encima de los cuerpos inertes de los hombres y abandonaron el Gran Salón del Esparcimiento y la Copulación. Entonces, sus ojos entornados descubrieron un extraño espectáculo.

Una profunda niebla azul, casi tan espesa como melaza cubría el suelo, hasta la altura de la rodilla, y continuaba subiendo. El aire parecía compuesto de copos de nieve, y transmitía ruidos extraños, algunos toscos, algunos musicales. La atmósfera se estaba depositando. Las mujeres, sujetándose mutuamente para no caer, en muchos casos con sus vestidura aleteando en el viento, volvieron hacia sus columnas.

Se esforzaron por entrar, se esforzaron por subir unos pocos peldaños, hasta que una extraña catalepsia se apoderó de ellas. La última mujer que entró miró hacia arriba, y vio a través de un jirón en las nubes que su sol, en otro tiempo cordial ya no era más que una chispa lejana.

—Nos equivocamos —exclamó con voz ahogada—. ¡Demos gracias a Halón!

El fenómeno del apogeo se intensificó, aceleró, como si siguiente perihelio no distara varios miles de años.

La luna apareció, como una lámpara en el cielo atormentado. No consiguió iluminar. Rodaba muerta en su órbita. La nieve caía en largas varillas remolineantes, en lugar de copos individuales. La niebla azul se había espesado, y se convirtió en líquido. Al cabo de pocas horas, hasta el Gran Salón del Esparcimiento y la Copulación estaba inundado. Sólo tejado sobresalía del agua. Después, el tejado se hundió bajo olas ominosas. Ningún grito brotó de las gargantas de los hombres: todos se habían enamorado de la oscuridad, las profundidades abisales y los silencios voraces de la eternidad.

Continuaba lloviendo. Y el agua subía por los costados de las columnas.

¿Qué había sido de las mujeres refugiadas dentro de esas columnas?

El cambio de la atmósfera las redujo a la catalepsia, sobre los grandes peldaños. Se aovillaron juntas en una parodia de algún desastre étnico, se transformaron en algo sólido. Los pulmones dejaron de moverse, los corazones de latir, la sangre de circular. Sus úteros, aquellos receptáculos de un futuro lejano, se convirtieron en porcelana. Y lo que contenía aquella cámara de porcelana era una cosa diminuta y paciente, una mera multiplicidad de células, satisfecha con esperar durante siglos de frío y oscuridad, hasta que una vez más planeta y satélite surcaran siglos de proximidad.

Por encima de aquellos guiñapos de maternidad momificada, las cáscaras que colgaban de la parte inferior de los escalones empezaron a moverse. Se estaban agitando, despertando de un largo sueño filogénico en que la noche era día y el día era noche, y el escroto de una gamba contenía todas las dimensiones.

Las gambas habían revivido y ascendían, todavía medio dormidas, a través de los cilindros inundados, hasta estallar en toda su gloria sobre su entorno resucitado, todo oscuridad crepuscular y aspargo vivificante. El aspargo, con su punto de congelación bajo, lanzaba vientos nuevos sobre un enorme mar bravío, que de vez en cuando rompía contra las plataformas.

Por debajo de ellas se extendía un océano de atmósfera antigua. Por encima, el manto magnificente de estrellas, como si una nueva llama abrasara la galaxia. En verdad había fuego, convertido en diamantes…

Sus bigotes crecieron al verlo y olerlo. Sus cuerpos se estiraron como medias elásticas. Sus numerosas piernas desarrollaron altura, músculos y actividad. El color apareció a lo largo de sus cuerpos huecos. Corrieron chillando de felicidad, regocijándose del privilegio de estar vivas, conscientes… volando. Pues mientras corrían, sus alas brotaron como flores gigantescas, se extendieron, batieron como cometas y transportaron sus frágiles cuerpos al corazón del alegre aspargo oscuro.

Cuando sus cuerpos se elevaron, también lo hicieron su ánimos. El aspargo estaba encendido de color.

Y la raza negativa, libre de información, libre de conocimientos, libre de cualquier sabiduría, excepto la de navegar en los vientos sobre el océano, partió a diseminar su semilla en grandes regueros perfumados sobre los zafiros de hielo, hasta que la aurora solar despuntó, y una vez más la luz del sol regresó para cumplir su deber con los seres que existían bajo ese océano atmosférico.

Ninguna especie conocía a la otra. Cada una tenía su turno de felicidad. Para cada una, la otra especie era como un sueño.

Como ya he dicho, este mundo era muy parecido al otro aunque un poco diferente.

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Poesía peruana: Osman Alzawihiri

POESÍA PERUANA: OSMAN ALZAWIHIRI


16 sep 2015


Presentamos la poesía de Osman Alzawihiri (Puno, Perú, 1982). Es docente de literatura y poeta. Ha publicado: Chuspa del café (2009), Sudario 2981 (Poesía, 2010) Herbaje de incienso (Poesía, 2011), Ichus negro (Poesía, 2013). Primer premio Horacio de Educación en el área de poesía 2011. Ha participado en el Festival de poesía Enero en la palabra 2014. Organizó el Primer Recital de poesía Transito de Humo. Es Director y compilador de la Revista de literatura Hado Tártaro.

 

 

LXVIII

leños para verme a diario y caminar hacia uno mismo sin soltar la pita y salutar espejos rotos que vuelan como hojas de nieve | la noche se recrea en rostros desmemoriales | perdiéndose unos tras otro | detrás de ese río inmóvil para verse en la diestra corpuscular anónimo| por eso ya están ornados de negro | ahí está | la dulzura que desangró los nubes rojos | tal vez oré a quien se fue sin mí| PERO VOY ENCEGUECIDO Y MUDO COMO SI ANDUVIERA CIUDADES

 

 

 

http://circulodepoesia.com/2015/09/poesia-peruana-osman-alzawihiri/

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Luis Cernuda: 21 de septiembre de 1904

 

 

BIRDS IN THE NIGHT

 

El gobierno francés, ¿o fue el gobierno inglés?, puso una lápida

En esa casa 8 Great College Street, Camden Town, Londres,

Adonde en una habitación Rimbaud y Verlaine, rara pareja,

Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron,

Durante algunas breves semanas tormentosas.

Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde,

Todos aquellos que fueran enemigos de Verlaine y

Rimbaud cuando vivían.

 

La casa es triste y pobre, como el barrio,

Con la tristeza sórdida que va con lo que es pobre,

No la tristeza funeral de lo que es rico sin espíritu.

Cuando la tarde cae, como en el tiempo de ellos,

Sobre su acera, húmedo y gris el aire, un organillo

Suena, y los vecinos, de vuelta del trabajo,

Bailan unos, los jóvenes, los otros van a la taberna.

 

Corta fue la amistad singular de Verlaine el borracho

Y de Rimbaud el golfo, querellándose largamente.

Mas podemos pensar que acaso un buen instante

Hubo para los dos, al menos si recordaba cada uno

Que dejaron atrás la madre inaguantable y la aburrida esposa.

Pero la libertad no es de este mundo, y los libertos,

En ruptura con todo, tuvieron que pagarla a precio alto.

 

Sí, estuvieron ahí, la lápida lo dice, tras el muro,

Presos de su destino: la amistad imposible, la amargura

De la separación, el escándalo luego; y para éste

El proceso, la cárcel por dos años, gracias a sus costumbres

Que sociedad y ley condenan, hoy al menos; para aquél a solas

Errar desde un rincón a otro de la tierra,

Huyendo a nuestro mundo y su progreso renombrado.

 

El silencio del uno y la locuacidad banal del otro

Se compensaron. Rimbaud rechazó la mano que oprimía

Su vida; Verlaine la besa, aceptando su castigo.

Uno arrastra en el cinto el oro que ha ganado; el otro

Lo malgasta en ajenjo y mujerzuelas. Pero ambos

En entredicho siempre de las autoridades, de la gente

Que con trabajo ajeno se enriquece y triunfa.

 

Entonces hasta la negra prostituta tenía derecho de insultarles;

Hoy, como el tiempo ha pasado, como pasa en el mundo,

Vida al margen de todo, sodomía, borrachera, versos escarnecidos,

Ya no importan en ellos, y Francia usa de ambos nombres y ambas obras

Para mayor gloria de Francia y su arte lógico.

Sus actos y sus pasos se investigan, dando al público

Detalles íntimos de sus vidas. Nadie se asusta ahora, ni protesta.

“¿Verlaine? Vaya, amigo mío, un sátiro, un verdadero sátiro

Cuando de la mujer se trata; bien normal era el hombre,

Igual que usted y que yo. ¿Rimbaud? Católico sincero, como está demostrado.”

Y se recitan trozos del “Barco ebrio” y del soneto a las

“Vocales”.

Mas de Verlaine no se recita nada, porque no está de moda

Como el otro, del que se lanzan textos falsos en edición de lujo;

Poetas jóvenes, por todos los países, hablan mucho de él en sus provincias.

 

¿Oyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos?

Ojalá nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable

Para aquellos que vivieron por la palabra y murieron por ella,

Como Rimbaud y Verlaine. Pero el silencio allá no evita

Acá la farsa elogiosa repugnante. Alguna vez deseó uno

Que la humanidad tuviese una sola cabeza, para así cortársela.

Tal vez exageraba: si fuera sólo una cucaracha, y aplastarla.

 

 

 

http://circulodepoesia.com/2015/09/luis-cernuda-1904-1963-aniversario-de-su-nacimiento/

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La esperanza es la cosa con plumas: Emily Dickinson

La esperanza es la cosa con plumas
 
 
La esperanza es la cosa con plumas

Que se posa en el alma,

Y canta la tonada sin palabras,

Y nunca jamás se detiene,

Y más dulce en el vendaval se oye;

Y severa debe ser la tormenta

que pueda perturbar al pequeño pájaro

que hizo conservar el calor a tantos.

Lo he oído en la tierra más fría

y en el mar más extraño;

sin embargo, nunca, en la adversidad,

pidió de mí una migaja.

 

http://circulodepoesia.com/2015/09/diegesis-emily-dickinson/

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Microrelatos de Kafka

Pero bajo aquella gran humareda arde el fuego, y aquél cuyos pies arden no se librará ciertamente por el hecho de que no ve más que turbio humo.

 

 

 

Miramos, asombrados, aquel caballo gigantesco. Había traspasado el techo de nuestra habitación. El cielo nublado se deslizaba perezosamente a lo largo de su forma poderosa y su crin susurraba al viento.

 

 

 

El suicida es un preso que ve, en el patio de la prisión, una horca, cree erróneamente que le está destinada, se escapa por la noche de la celda, baja y se ahorca solo.

 

 

 

Las cosas fáciles son difíciles. Tan fáciles y tan difíciles. Como una cacería, en la que el único lugar donde se puede descansar es un árbol del otro lado del gran océano.

¿Pero por qué emigraron allá? La resaca en la costa es fuertísima, su territorio es tan estrecho y tan invencible. .

Si no hubieses preguntado habrías vuelto a la patria, pero tu pregunta te hará vagar aún por el gran océano. No fueron ellos quienes emigraron, fuiste tú.

 

 

Siempre listo, su casa es portátil, vive siempre en su patria.

 

 

 

Podría estar muy contento. Estoy empleado en el ayuntamiento. ¡Qué importante ser empleado del ayuntamiento! Poco trabajo, sueldo suficiente, mucho tiempo libre, y gran consideración a los ojos de toda la ciudad. Si considero bien la situación de un empleado del ayuntamiento no puedo dejar de envidiarlo. Y sin embargo, ahora lo soy yo mismo, soy empleado del ayuntamiento... y quisiera, si pudiese, arrojar esta dignidad mía al gato de la oficina, que todas las mañanas va de cuarto en cuarto recogiendo los restos de nuestros almuerzos.

 

 

 


 

 

 

 

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APÓLOGO DEL PARAÍSO


Eva, transformada en serpiente, ofreció a Adán una manzana.

Fueron arrojados del Paraíso, pero ellos llevaron semillas consigo,

y Adán y Eva encontraron otra tierra y plantaron allí las semillas de paraíso.

 


Podemos hacer siempre el paraíso alrededor nuestro dondequiera que nos encontremos.

Para eso sólo se requiere estar desnudos.

 

Jaime Jaramillo Escobar

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Juan José Arreola: Eva.

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EVA

Él la perseguía a través de la biblioteca entre mesas, sillas y facistoles. Ella se escapabahablando de los derechos de la mujer, infinitamente violados. Cinco mil años absurdos losseparaban. Durante cinco mil años ella había sido inexorablemente vejada, postergada, reducida a laesclavitud. Él trataba de justificarse por medio de una rápida y fragmentaria alabanza personal,dicha con frases entrecortadas y trémulos ademanes.

En vano buscaba él los textos que podían dar apoyo a sus teorías. La biblioteca,especializada en literatura española de los siglos XVI y XVII, era un dilatado arsenal enemigo, queglosaba el concepto del honor y algunas atrocidades de ese mismo jaez.

El joven citaba infatigablemente a J. J. Bachofen, el sabio que todas las mujeres debían leer,porque les ha devuelto la grandeza de su papel en la prehistoria. Si sus libros estuvieran a mano, élhabría puesto a la muchacha ante el cuadro de aquella civilización oscura, regida por la mujer,cuando la tierra tenía en todas partes una recóndita humedad de entraña y el hombre trataba dealzarse de ella en palafitos.

Pero a la muchacha todas estas cosas la dejaban fría. Aquel periodo matriarcal, por desgraciano histórico y apenas comprobable, parecía aumentar su resentimiento. Se escapaba siempre deanaquel en anaquel, subía a veces a las escalerillas y abrumaba al joven bajo una lluvia dedenuestos. Afortunadamente, en la derrota, algo acudió en auxilio del joven. Se acordó de pronto deHeinz Wólpe. Su voz adquirió citando a este autor un nuevo y poderoso acento.

"En el principio sólo había un sexo, evidentemente femenino, que se reproducíaautomáticamente. Un ser mediocre comenzó a surgir en forma esporádica, llevando una vidaprecaria y estéril frente a la maternidad formidable. Sin embargo, poco a poco fue apropiándoseciertos órganos esenciales. Hubo un momento en que se hizo imprescindible. La mujer se diocuenta, demasiado tarde, de que le faltaban ya la mitad de sus elementos y tuvo necesidad debuscarlos en el hombre, que fue hombre en virtud de esa separación progresista y de ese regresoaccidental a su punto de origen."

La tesis de Wólpe sedujo a la muchacha. Miró al joven con ternura. "El hombre es un hijoque se ha portado mal con su madre a través de toda la historia", dijo casi con lágrimas en los ojos.

Lo perdonó a él, perdonando a todos los hombres. Su mirada perdió resplandores, bajó losojos como una madona. Su boca, endurecida antes por el desprecio, se hizo blanda y dulce como unfruto. Él sentía brotar de sus manos y de sus libios caricias mitológicas. Se acercó a Eva temblandoy Eva no huyó.

Y allí en la biblioteca, en aquel escenario complicado y negativo, al pie de los volúmenes deconceptuosa literatura, se inició el episodio milenario, a semejanza de la vida en los palafitos.

Juan José Arreola

Confabulario.

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Los 40 poetas más relevantes del español actual

Críticos de 107 universidades seleccionan a los más relevantes nuevos poetas del español actual

Andalucía | 18/04/2015 - 18:41h
La selección ha sido realizada por cerca de 200 investigadores de 107 universidades como Harvard, Princeton, Columbia, Oxford o Bolonia
GRANADA, 18 (EUROPA PRESS)
Un total de 40 poetas de España, El Salvador, México, Argentina, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Perú, República Dominicana, Chile, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Panamá y Puerto Rico han sido seleccionados como los más relevantes nacidos después de 1970 por más de 200 investigadores pertenecientes a 107 universidades de máximo prestigio.
Sus nombres y una selección de sus poemas han sido recogidos en ’El canon abierto. Nueva poesía en español’, que es el resultado de un amplio trabajo de investigación desarrollado por la investigadora Remedios Sánchez García, de la Universidad de Granada, en colaboración con Anthony L. Geist, de la Universidad de Washington.
El pasado mes de agosto, un grupo de investigación envió un formulario a los críticos más relevantes de poesía en español preguntándoles el nombre y la nacionalidad de los autores más relevantes nacidos después de 1970. Las cerca de 200 encuestas recibidas fueron sometidas al recuento de un notario que levantó acta pública de la votación.
13 de los autores son españoles y 27 hispanoamericanos, lo que convierte a la antología en un proyecto plural que da la posibilidad de conocer la realidad de la poesía en español, lejos de movimientos nacionales. "Esto nos ha dado una gran independencia, cuando se trabaja en un proyecto tan grande las tensiones se diluyen", explica Remedios Sánchez, que también reconoce que ha existido la tendencia de "barrer para casa" en los votos de los investigadores, que solían preferir a sus compatriotas.
Entre los elegidos se encuentran algunas de las voces más relevantes de la poesía actual, como es el caso de los españoles Raquel Lanseros, Antonio Lucas, Yolanda Castaño, Fernando Valverde, Elena Medel o Pablo García Casado; el salvadoreño Jorge Galán, el mexicano Alí Calderón, los colombianos Federico Díaz Granados, Andrea Cote, Lucía Estrada o Catalina González, el venezolano Luis Enrique Belmonte, los ecuatorianos Xavier Oquendo y Aleyda Quevedo, el panameño Javier Alvarado, el chileno Marino Menéndez, los argentinos Andrés Neuman y Carlos Aldazábal o el costarricense David Cruz.
En opinión de Remedios Sánchez, el proyecto pretende dar "una visión abierta y plural" de las diferentes tendencias que en la actualidad existen en la lengua española. La lista destaca por ser heterogénea y por su amplitud. Los críticos consultados mencionaron a centenares de poetas, por lo que fue necesario hacer una selección de los más votados con la revisión de un notario.
"Sabíamos que se trata de un proyecto que no iba a estar exento de polémica, por lo que se ha hecho pública el acta notarial y se ha publicado tanto la lista de críticos participantes como el nombre de todos los autores que fueron mencionados", explicó Sánchez, que firma un amplio estudio inicial a modo de panorama de lo que en la actualidad escriben los nuevos poetas de la lengua española.
Para la investigadora, autora de importantes estudios críticos como Humanismo Solidario, también publicado por la editorial Visor, en la actualidad la poesía en lengua española goza de una "excelente salud" y de una "pluralidad de voces" muy interesante.
Sobre la arriesgada elección del título, la autora ha explicado que constituye una paradoja en sí mismo. "La crítica ha estado en manos del poder establecido, se ha ejercido siempre como si se tratase de un modo de autoridad por determinados grupos de poder. Este proyecto tiene como objetivo democratizar la crítica, ceder la palabra a los críticos en plural para ver cuál es el panorama real de lo que sucede en el español, no la opinión de una u otra persona concreta".
En el proyecto han participado además como patrocinadores la Asociación Colegial de Escritores de España y la Asociación de Críticos Literarios de Andalucía, así como la Universidad de Washington y la editorial española Visor.
"No se trata de canonizar a nadie, sino de todo lo contrario. Este libro responde a un intento de canonización de determinados autores o grupos que no siempre ha respondido a la realidad de lo que interesa al lector habitual de poesía, que es algo que va mucho más allá de los intereses de un crítico concreto o de los ideólogos de una forma específica de ver la poesía", aclara la autora.

http://www.lavanguardia.com/local/sevilla/20150418/54430024035/criticos-de-107-universidades-seleccionan-a-los-mas-relevantes-nuevos-poetas-del-espanol-actual.html#.VTLgdr5P3_A.twitter

 

 

 


Comparto algunos poemas de los autores colombianos citados:



Federico Díaz-Granados:

 

Hospedaje de paso


Nunca he conocidoa los inquilinos de mi vida.

No he sabido cuando salen, cuando entran,

en qué estación desconocida descansan sus miserias.

Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos

quejándose de mi tristeza,

en algunas temporadas se han quejado de humedad

de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida

y el patio queda nuevamente solo

en este hotel de paso donde siempre es de noche.

http://portal.uexternado.edu.co/pdf/1_decanaturaCultural/21%20albumDioses-FedericoDiazGranados.pdf



Andrea Cote Botero (Barrancabermeja, 1981):

Laberintos
 
Sé que caminamos por vías paralelas
hacia el centro de algo.
Pero mientras anochece en ti y en mí
ya no hay retorno.
No ignoras que para Ariadna
el hilo era una forma de llegar adentro.

http://circulodepoesia.com/2011/12/antologia-de-poesia-colombiana-no-19-andrea-cote-botero/


Lucía Estrada:

Éxodo
Aquello que no ha sido tuyo, la palabra que pudo ser y escapó

del poema, la mirada vuelta hacia el muro que te separa de la

otra orilla, el gesto efímero, las visiones suspendidas en el vacío

bajo un sol de mercurio, es lo que ahora llevas contigo en la

huída: tu equipaje.

Tras la nube de fuego, en el polvo, volverás a tu centro.

http://portal.uexternado.edu.co/pdf/1_decanaturaCultural/24%20ojoCirce-LuciaEstrada.pdf


Catalina González:

Viaje

Hemos sometido nuestros cuerpos

a los rigores del instante

y este mundo se ha agotado

para nosotros.

 


El frío nos ha llevado al hastío,

el verano amenaza con devorarnos.

Sería mejor cambiar todo el equipaje

pero la memoria es caprichosa,

en las aduanas hemos perdido

algo irremediable.

http://www.puntodepartida.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=245

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Jaime Sabines: Antología Poética

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Jaime Sabines nació el 25 de marzo de 1926, y murió el 19 de marzo de 1999.Poeta mexicano de una voz muy personal, en sus obras se retrata un hombre cotidiano pero herido de una profunda humanidad, que lleva a sus versos a ser de fácil lectura y hondo calado.

 

Los amorosos

Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan. 

Su corazón les dice que nunca han de encontrar, 
no encuentran, buscan. 
Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor. 

Les preocupa el amor. Los amorosos 
viven al día, no pueden hacer más, no saben. 
Siempre se están yendo, 
siempre, hacia alguna parte. 
Esperan, 
no esperan nada, pero esperan. 

Saben que nunca han de encontrar. 
El amor es la prórroga perpetua, 
siempre el paso siguiente, el otro, el otro. 
Los amorosos son los insaciables, 
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. 
Los amorosos son la hidra del cuento. 

Tienen serpientes en lugar de brazos. 
Las venas del cuello se les hinchan 
también como serpientes para asfixiarlos. 
Los amorosos no pueden dormir 
porque si se duermen se los comen los gusanos. 
En la oscuridad abren los ojos 
y les cae en ellos el espanto. 
Encuentran alacranes bajo la sábana 
y su cama flota como sobre un lago. 

Los amorosos son locos, sólo locos, 
sin Dios y sin diablo. 
Los amorosos salen de sus cuevas 
temblorosos, hambrientos, 
a cazar fantasmas. 
Se ríen de las gentes que lo saben todo, 
de las que aman a perpetuidad, verídicamente, 
de las que creen en el amor 
como una lámpara de inagotable aceite. 

Los amorosos juegan a coger el agua, 
a tatuar el humo, a no irse. 
Juegan el largo, el triste juego del amor. 
Nadie ha de resignarse. 
Dicen que nadie ha de resignarse. 
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. 
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, 
la muerte les fermenta detrás de los ojos, 
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada 
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. 

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, 
complacidas, 
a arroyos de agua tierna y a cocinas. 
Los amorosos se ponen a cantar entre labios 
una canción no aprendida, 
y se van llorando, llorando, 
la hermosa vida.

 

Antología poética.

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Edgar Allan Poe: Cuentos completos

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Un día como hoy, pero de 1809, nació el gran escritor Edgar Allan Poe.

Descubrí a Poe en mi adolescencia, por sus Narraciones Extraordinarias, de inolvidable factura, aún aquellas menos conocidas, y todavía de vez en cuando me doy una vuelta por sus criptas oscuras y sus cementerios neblinosos.

Recientemente ví una película llamada El Cuervo, dirigida por James McTeigue y protagonizada por Jhon Cusack, que si bien funciona como un thriller de epóca, le hace poca contribución a la imagen del escritor.

En este epub, sus Cuentos Completos.

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Poema de Al Berto

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Sin título y bastante breve
 
tengo la mirada fija en los ángulos oscuros de la casa
intento descubrir un cruce de líneas misteriosas, y con ellas quiero
construir un templo en forma de isla
y de manos disponibles para el amor.
en realidad, estoy derrumbado
sobre la mesa de sucia formica de una taberna verde, no sé donde
busco las aves recogidas en el vértigo de la noche
borracho entrelazo los dedos
poseo los insectos duros como uñas desgarrando
los rostros blancos de las casas abandonadas, a la orilla del mar
dicen que al poseer todo esto
podría haber sido un hombre feliz, que tiene por defecto
interrogarse sobre la melancolía de las manos
esta memoria lámina incansable
un cigarro
otro cigarro ciertamente me va a calmar
¿qué sé yo sobre las tempestades de la sangre?. ¿y del agua?
en el fondo sólo amo el lado escondido de las islas
amanezco dolorosamente, escribo lo que puedo
estoy inmóvil, la luz me atraviesa como un sismo
hoy, voy a correr a la velocidad de mi soledad


Al Berto (1948-1997)

 

 

Imagen: Emil Alzamora - Minotaure (2006)

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JRR Tolkien

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Como buen fan de Tolkien, me intereso no sólo por su obra sino también por lo que otros tiene que decir sobre ella.

Comparto un pack que contiene:

La biografía de Tolkien escrita por Daniel Grotta.

 

Tres tomos de Legendarium Historia de la Tierra Media

 

Bestiario De Tolkien  y El Hobbit - Etimologia De Una Histori de David Day

 

Arbol Y Hoja Y El Poema Mitopoeia, un ensayo de JRR Tolkien sobre los cuentos de Hadas.

 

Varios La Tierra Media, ensayos y homenajes por parte de autores como GRR Martin, Ursula K LeGuin y Poul Andersony Tolkien

 

Atlas De La Tierra Media de Karen Wynn Fonstad 

 

Espero guste.


Isaac Asimov

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Un día como hoy, pero de 1992, murió el prolífico Isaac Asimov.

Aquí un pack con varios de sus libros.

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Julio Verne

Un 24 de marzo, pero de 1905, falleció el gran Julio Verne.

 

 

Comparto un pack con varias de sus obras.

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¿ARTE POÉTICA? Por Czeslaw Milosz

Siempre he añorado una forma de mayor capacidad

que no fuera demasiado poesía ni demasiado prosa

y permitiera entendernos sin exponer a nadie,

ni al autor ni al lector, a las penas de mayor grado.

 

En la esencia misma de la poesía hay algo indecente:

brota de nosotros la cosa que ni sabíamos que dentro de nosotros existiera,

luego parpadeamos como si de dentro de nosotros saltara un tigre

y estuviera de pie, en la luz, con la cola pegando en sus costados.

 

Por eso con razón se dice que es el daimonion quien dicta la poesía

aunque se exagera afirmando que sea por cierto un ángel.

Es difícil entender de dónde este orgullo de los poetas

si les da vergüenza a veces cuando se ve su debilidad.

 

¿Qué hombre razonable querrá ser un estado de los demonios

que gobiernan allí como en su casa, hablan multitud de lenguas,

 

y como si fuera poco robarle su boca y su mano,

intentan por su conveniencia robarle el destino?

 

Porque lo enfermizo está en precio hoy día,

alguien podría pensar que sólo estoy bromeando

 

o que inventé una forma más

para elogiar el Arte sirviéndome de la ironía.

 

Había tiempos cuando se leían sólo libros sabios

que ayudaban a soportar dolor y desgracia.

Pero no es lo mismo que hojear las miles

de obras que provienen directamente de la clínica de psiquiatría.

 

Y sin embargo el mundo es diferente de lo que nos parece

y nosotros somos diferentes que en nuestro devaneo.

La gente guarda pues una honradez callada,

ganando así el respeto de sus parientes y vecinos.

 

Éste es el provecho de la poesía que nos recuerda

lo difícil que es quedarse uno la misma persona

porque nuestra casa está abierta, en la puerta no hay llave

y los huéspedes invisibles entran y salen.

 

Lo que cuento aquí, de acuerdo, no es poesía.

Porque las poesías pueden escribirse rara vez y de mala gana,

a la fuerza insoportable y sólo con esperanza

de que buenos y no malos espíritus dentro de nosotros tienen instrumento.

 

Traducción de JAN ZYCH

http://blogenlinearecta.wordpress.com/2011/06/29/un-poema-de-czeslaw-milosz/

 

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James G Ballard

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James Graham Ballard (18 de noviembre de 1930 - 19 de abril de 2009), es un escritor británico de ciencia ficción, conocido por sus distopías, en las cuales critica el mundo consumista y burocrático en el que vivimos. 


Entre sus distopías se encuentran El mundo sumergido, El viento de la nada, La sequía y El mundo de cristal. 


Pero quizás entre sus libros más conocidos se encuentre Crash, llevada al cine por David Cronemberg. 

Aunque enmarcado en la llamada Nueva Ola de la ciencia ficción británica, la obra de Ballard se nutre de las vanguardias artísticas del siglo veinte, lo que conlleva a que sus libros sean de una lectura densa, dados los temas y en ocasiones las estructuras narativas empleadas, como en La exhibición de atrocidades, que a mí me recuerda El almuerzo desnudo de Burroughs. 






"Lo que convierte todas sus novelas en piezas fundamentales fuera y dentro del género es la pertinaz intención de Ballard de reemplazr el manido espacio exterior de los relatos clásicos de ciencia ficción por una indagación de lo que él mismo denomina espacio interior. (...) Así, el interés de las novelas citadas se desplaza hacia el choque p´sicológico entre personajes que pugnan por adaptarse a un mundo en descomposición -o, para ser más exactos, en recomposición- en detrimento de una colorista descripción de ese mismo mundo que se desintregra. Son metáforas extremas y persistentes, escritas con un estilo literario denso, y cuyo desarrollo es mera excusa para adentrar al lector, más y más, en un conjunto de mentalidades alteradas." Javier Fernández, ¿Por dónde se va a Ballard?, revista Quimera 282, Mayo del 2007, página 24. 



En este pack van a encontrar los siguiente libros: 

La exhibición de atrocidades. 

Cuentos. 

El imperio del sol. 

El mundo sumergido. 

El viento de la nada. 

Esperaré en Murak. 

Milenio negro. 

Mitos del futuro próximo. 

Vermillion Sands. 

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Héctor Rojas Herazo: Límite y resplandor

Algo me fue negado desde mi comienzo,

desde mi profundo conocimiento.

Y he velado dulcemente

sobre las espadas que segaron mi luz.

Con nocturno rostro me he alzado

a batallar en el esplendor de mis dormidas normas,

con el pavor de mi júbilo primero

y en otra sombra abatida he pronunciado mi nombre,

mi tremendo, mi orgánico nombre,

mi nombre de filo y de simiente

bajo el sueño de un ángel.

Mis apetitos totales he derramado

como un tributo de reconocimiento,

mi olfato y mi tacto como duros presentes.

Mis olvidados sacrificios he reunido,

mis anteriores fuerzas,

mi casto furor,

mi más antiguo y añorado fuego.

Y he aquí que todas mis potencias

no logran arribar al límite de lo perdido.

En otra edad dichosa

mi palabra fue herida de terrestre amargura.

 

Tomado de aquí.

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Tu bagre amigo

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Si viviera mi vida

en forma de bagre

con andamios de piel y bigotes

al fondo de un estanque

y pasaras tú por ahí una noche

cuando la luna iluminara

mi oscuro hogar

y te pararas ahí, al borde de mi afecto

y pensaras “es hermoso,

acá, al lado del estanque, ojalá alguien me quisiera”,

Yo te querría y sería tu bagre

amigo y espantaría tan solitarios

pensamientos de tu mente

y de repente te sentirías en paz,

y te dirías, “¿me pregunto

si habrá bagres

en este estanque? Parece

un sitio perfecto para ellos”.

 

Richard Brautigan

Tomado de una matera.

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Un día perfecto para el pez plátano-Salinger

No sé por qué, siempre me causan gracia las cosas que Seymour dice acerca de los peces platáno.

El problema con estos peces es que son unos peces tristes que terminan muriendo de varios disparos a la entrada del edificio Dakota...

Un día perfecto para el pez plátano


Avanzaron hasta que el agua llegó a la cintura de Sybil. Entonces el joven la levantó y la puso boca abajo en el flotador.

—¿Nunca usas gorro de baño ni nada de eso? —preguntó.

—No me sueltes —dijo Sybil—. Sujétame, ¿quieres?

—Señorita Carpenter, por favor. Yo sé lo que estoy haciendo —dijo el joven—. Ocúpate sólo de ver si aparece un pez plátano. Hoy es un día perfecto para los peces plátano.

—No veo ninguno —dijo Sybil.

—Es muy posible. Sus costumbres son muy curiosas. Muy curiosas. Siguió empujando el flotador. El agua le llegaba al pecho.

—Llevan una vida triste —dijo—. ¿Sabes lo que hacen, Sybil?

Ella negó con la cabeza.—Bueno, te lo explicaré. Entran en un pozo que está lleno de plátanos. Cuando entran, parecen peces como todos los demás. Pero, una vezdentro, se portan como cerdos, ¿sabes? He oído hablar de peces plátano que han entrado nadando en pozos de plátanos y llegaron a comersetenta y ocho plátanos —empujó al flotador y a su pasajera treinta centímetros más hacia el horizonte—. Claro, después de eso engordan tanto que ya no pueden salir. No pasan por la puerta.

—No vayamos tan lejos —dijo Sybil—. ¿Y qué pasa después con ellos?

—¿Qué pasa con quiénes?

—Con los peces plátano.

—Bueno, ¿te refieres a después de comer tantos plátanos que no pueden salir del pozo?

—Sí —dijo Sybil.

—Mira, lamento decírtelo, Sybil. Se mueren.

—¿Por qué? —preguntó Sybil.

—Contraen fiebre platanífera. Una enfermedad terrible.

—Ahí viene una ola —dijo Sybil nerviosa.

—La ignoraremos. La mataremos con la indiferencia —dijo el joven—, como dos engreídos. —Tomó los tobillos de Sybil con ambas manos yempujó para adelante y para abajo. El flotador levantó la proa por encima de la ola. El agua empapó los cabellos rubios de Sybil, pero sus gritoseran de puro placer.Cuando el flotador estuvo nuevamente inmóvil, se apartó de los ojos un mechón de pelo pegado, húmedo, y comentó:

—Acabo de ver uno.

—¿Un qué, amor mío?

—Un pez plátano.

—¡No, por Dios! —dijo el joven—. ¿Tenía algún plátano en la boca?

—Sí —dijo Sybil—. Seis.

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Jorge Gaitán Durán Si mañana despierto

De súbito respira uno mejor y el aire de la primavera 

llega al fondo. Mas sólo ha sido un plazo 

que el sufrimiento concede para que digamos la palabra. 

He ganado un día, he tenido el tiempo 

en mi boca como un vino. 

 


Suelo buscarme 

en la ciudad que pasa como un barco de locos por la noche. 

Sólo encuentro un rostro: hombre viejo y sin dientes 

a quien la dinastía, el poder, la riqueza, el genio, 

todo le han dado al cabo, salvo la muerte. 

 


Es un enemigo más temible que Dios, 

el sueño que puedo ser si mañana despierto 

y sé que vivo. 

Mas de súbito el alba 

me cae entre las manos como una naranja roja.

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Cuentos de René Rebetez

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También en Scribd dejé abandonados estos papeles viejos con textos de René Rebetez:

El Mito de la Ciencia Ficción:

"La ciencia ficción es biblíca, popolvuhista, leviatánica, gilgameshiana."

Mateo, dos, dos, guión, cuatro-Un cuento navideño.

El otoño de las brujas.

El coleccionista.

Memorias de un crononauta.

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Hector Rojas Herazo-Carnet de un escritor.

20111007233607-rojhft2g0.jpg

En Scribd dejé olvidado este recorte de prensa.

"Rojas Herazo nos presenta una radiografía de su ser, una radiografía para copiar y reproducir" Jorge García Usta.

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El diablo que vos matáis.

"Un ensayo infernal lleno de diabluras e irreverencias"

Escaneando los múltiples papeles que conforman mis restos del naufragio encontré este ensayo pícaresco y medio infernal escrito por el periodista colombiano Reinaldo Spitaletta.

Como buen estudiante, no hice ficha bibliográfica, así que ahora no tengo ni idea del título del libro en el que se publicó, si algún día lo averiguo, lo pongo. ^^

Lo subí a Megaupload.

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El Hombre

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El Hombre es un cuento del maestro Germán Espinosa con temática vampírica, que encontré entre mis múltiples papeles.

El cuento fue publicado por el Magazín Dominical del periodico El Universal de Cartagena hace ya unos años (no guardé la fecha de publicación), y es la primera vez que escaneo un texto para compartirlo; creo que me equivoqué al escanear una de las páginas, pero bueno, así va.

Lo subí a Megaupload.

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Poema de Jorge Gaitàn Duràn

Quiero

Quiero vivir los nombres
que el incendio del mundo ha dado
al cuerpo que los mortales se disputan:
roca, joya del ser, memoria, fasto.

Quiero tocar las palabras
con que en vano intenté hurtarte
al duelo de cada día,
estela donde habitaban los dioses,
hoy lisa, espacio para el gesto imposible
que en el mármol fije el alma que nos falta.

No quiero morir sin antes
haberte impuesto como una ciudad entre los hombres,
quiero que seas ante la muerte
el único poema que se escriba en la tierra.

Jorge Gaitán Durán

Un poema de Jorge Gaitàn Duràn que encontrè aquì.

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Poema de Gonzalo Rojas

Me gusta mucho este poema de Gonzalo Rojas:

A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro


Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
                y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
                   Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
                                De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.

 

Leìdo en El Ojo del Sur Poesìa.

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Invocación para desorejarse

Para que el sombrero pudiese penetrar en mi testa, decidieron cortarme las dos orejas. Admiré sus deseos de simetría exquisita, que hizo que desde el principio su decisión fue de cortarme las dos orejas. Me sorprendió que tan lejos como era posible de un hospital, me fueran arrancadas con un bisturí que convertía al rasgar la carne en seda. Una urgencia como si alguien estuviese esperando en compraventa mis dos orejas. No hubo ninguna deliberación, pero comprendí que habían decidido que no se las llevaran. En sentido inverso, teniendo una en cada mano, las frotaron una sola vez contra el mármol de la repisa. Entró la patrona cantando y oprimió un limón contra la mancha que había quedado en la repisa. Pensé que se desprendería un humo o que se avivaría la mancha. Pensé, pero, cuando me asomé cuidadosamente, todo estaba igual, salvo el gesto de la patrona de encajarse en aquella situación cantando. Días después ví que arrojaba las gotas de limón en la parte de la repisa que no estaba manchada. Luego, tendría que repetirse la ceremonia o mi sacrificio estaba fuera de lugar, y no era a mí a quien debería haber arrancado las dos orejas. Sentí que era llamado para la otra ceremonia: dejarse insertar unas borlas azafranadas en el hueco dejado por las orejas. Unos mozalbetes, tal vez soldados vestidos de paisano, colocaban las borlas en una grietas abiertas en las paredes. No sé si era un aprendizaje o un hecho que se aclararía después. Mientras yo esperaba la ceremonia y los soldados continuaban martilleando, la patrona volvió a penetrar, ahora no cantaba, sino recogió una gran cantidad de almejas ya vaciadas que estaban por el suelo. Las hacía caer en su falda como si fueran flores. Luego, la noche anterior haian estado comiendo allí, antes de yo llegar, cuando aún tenía mis dos orejas. Me van pasando las borlas azafranadas de una a otra oreja, y la patrona me mira despacio, me recorre, me humedece. "Mañana, dice, volveré a recoger más almejas, traeré la canasta." "Mire, me dijo, si puedo hacerlo, como está tendido mi delantal, tengo las uñas como comidas en una pesadilla, pero eso sí lo he dejado como la nieve." "Todo lo que sale de esta casa, me dice con malicia, sale bien hecho." Claro, mis dos orejas han sido cortadas, me cuelgan dos borlas azafranadas, y cuando me asomo veo un delantal inmensamente blanco, no se mueve, y por la tarxde guardo caparazones vacíos de almejas. Otro delantal, otro delantal, delantales, otro delantal, otro delantal.


José Lezama Lima.
Relatos.
Alianza Editorial Colombiana, Bogotá, 1988.

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Un Coney Island de la mente

Un Coney Island de la mente

 

Lawrence Ferlinghetti.

Ediciones Hiperión S.L. ; Madrid, 1981.

 

1

En las mejores escenas de Goya parece que vemos a las gentes

  en el momento exacto en que

      consiguieron por primera vez el título de

                     "sufriente humanidad"

  Se retuercen en la página

          con un verdadero furor

               de adversidad

    Amontonados

        gimiendo con niños y bayonetas

        bajo cielos de cemento

  en un paisaje abstracto de árboles volados

   estatuas torcidas alas y picos de murciélagos

               horcas resbaladizas

                          cadáveres y carnívoras pollas

  y todos los vociferantes monstruos finales

    de la

               "imaginación del desastre"

 son tan malditamente reales

                  que es como si todavía existiesen de verdad

 

 Y existen

 

    Sólo el paisaje ha cambiado

 

Todavía están alineados por las carreteras

 atormentados por los legionarios

                   falsos molinos de viento y gallos dementes

 

es la misma gente

       sólo que más lejos de casa

     en autopistas de cincuenta carriles

            en un continente de hormigón

                con blandos y grandes anuncios espaciados

                       que ilustran imbéciles ilusiones de felicidad

 

La escena muestra menos carretas

               pero más ciudadanos mutilados

                      en coches pintados

      y tienen extrañas matrículas

   y motores

         que devoran América.

 

 

 

3

El ojo del poeta mirando  obscenamente

ve la superficie del redondo mundo

        con sus techos borrachos

        y oiseaux de madera en tendederos de ropa

        y sus machos y hembras de barro

        con calientes piernas y pechos como pimpollos de rosa

        en camas plegables

y sus àrboles llenos de misterios

y sus paeques domingueros y estatuas mudas

y su Amèrica

         con sus pueblos abandonados y vacìas Islas Ellis

y su paisaje surrealista de

        estùpidas praderas

        suburbiales supermercados

        cementerios con calefacciòn de vapor

        fiestas silenciosas en cinerama

        y protestonas catedrales

un mundo a prueba de besos con plàsticos asientos de retrete tampax y taxis

        drogados vaqueros  de drugstore y vìrgenes de Las Vegas

        marginados indios y cinèfilas matronas

       senadores no romanos y no objetores de conciencia

y todos los otros fatales y apuntalados fragmentos

del sueño del inmigrante que se convirtiò en demasiado real

        y perdido

                entre los que toman el sol

 

 

5

        En algùn momento de la eternidad

                algunos tìos se presentan

y uno de ellos

        que se presenta muy retrasado

        es una especie de carpintero

     de un sitio de mierda

               como Galilea

          y comienza a vociferar

            y afirma que està enterado

    de quièn creò el cielo

                     y la tierra

                         y que el tipo

            que nos colmò de rollos

                   es su Papà

        Y ademàs

           añade

            Todo està escrito

                      en una especie de rollos de papiro

           que algunos secuaces

                dejan  esparcidos por algunas partes del Mar Muerto

                    hace mucho tiempo

                        y que ni siquiera los encontraràs

en dos mil años o màs

        o al menos en

    mil novecientos cuarenta y siete años

             para ser exactos

                               y aùn asì

             nadie cree en ellos realmente

                    o en mì

                       de verdad

 

Eres cojonudo

            le dicen

 

Y le despachan para el otro barrio

 

Y le ponen a estirar en el Àrbol para que se enfrìe

 

Y despuès de esto

             todos estàn haciendo siempre modelos

          de este Àrbol

               con el Colgao

y siempre canturreando Su nombre

           y llamàndole a Èl para que baje

            y forme parte

                    de su combo

              como si fuese el cabecilla

              que tiene que tocar

o  si no la cosa no funcionarà

         

             Pero èl no baja

                      de su Àrbol

 

 

 

Queda colgado allì

               en su Àrbol

                      y parece estar hecho polvo por completo

                        y muy colocao

                              y tambièn

          segùn un resumen

             de las ùltimas noticias del mundo

         de las habituales fuentes al parecer no fidedignas

                muertìsimo

 

 

7

Què podìa decir ella al fantàstico osobromista

y què podìa decir al hermano

y què podìa decir

                al tipo con pies futuros

y que podìa decir a la madre

despuès de aquel momento en que acostò lascivamente

               entre las flores chupete

        en aquella calurosa ribera

            donde los helechos se desparramaban en el aire roto

         del aliento de su amante

        y los pàjaros se volvieron locos

            y se tiraron de los àrboles

para catar caliente todavìa sobre el suelo

          la derramada semilla del esperma

 

 

 

13

No como Dante

        al descubrir una comedia

                            sobre las vertientes del cielo

Yo pintarìa un Paraíso

                    distinto

donde la gente estarìa desnuda

        como siempre estàn

               en escenas asì

                      porque se supone que es

                              un retrato de sus almas

pero no habrìa àngeles ansiosos contàndoles

           que el cielo es

                    el retrato perfecto de

                                           una  monarquía

            y no habrìa fuegos ardiendo

                      en las bocas infernales de abajo

                 donde podìa haber caìdo

              ni ningún altar en el cielo excepto

                            las fuentes de la imaginación

 

 

16

   El castillo de Kafka se yergue sobre el mundo

Como una ùltima bastilla             

       del Misterio de la Existencia

Sus ciegos accesos nos confunden

                empinadas sendas

          descienden bruscamente hacia el vacìo

                               irradian carreteras por el aire

como laberìnticos cables

                           de una central telefònica

por la que todas las llamadas son

                             infinitamente incontrolables

       Allà arriba

           el tiempo es divino

    las almas bailan desnudas

                                  juntas

               y como remolones

                      en los lìmites de una feria

            miramos insistentemente al inalcanzable

                                         misterio imaginado

            pero allà en el otro lado

                           como la entrada de artistas de un circo

hay una ancha abertura en el muro

                           por donde hasta los elefantes

                                            entran a bailar

 

 

17

Esta vida no es un circo donde

los tìmidos perros amaestrados del amor

                                                     observan

mientras el tiempo saca chasqueando

                                        su trucado làtigo

            para hacernos correr mostrando nuestras habilidades

No obstante alegres carromatos de gala pasan a la deriva

 decorados con hermosìsimas chavalas con mallas de seda

       y atendidas por maternales monas

            fingidos monjes

            cachondas hiawathas

       y babuinos montados en domados tigres

         con damas dentro

      mientras curvas trompetas tocan una mùsica de tiovivo

         y pantomìmicos pierrots castan al desastre

              con una extraña y triste risa

    y ensangrentados gorilas tiran tiernas mozas hacia el cielo

mientras los que bailan el cakewalk y los buscavidas de carnaval

    borrachos  como cubas

         se ponen en poses de cartelera

  y se tambalean detràs de todas

                          las cosas que ruedan

Mientras que dando todavía vueltas a la pista

        los deformados camellos de la lujuria van a medio galope

   y todos nosotros somos payasos como Emmett Kelly

             forjando siempre imaginarias escenas

con todas nuestras màscaras por rostros

             hasta comer Ùltimas Cenas

                                          en mesas plegables

          y mofàndonos nos santiguamos

                    haciendo cruces de serrìn

 

Sin embargo finalmente tragamos

           para  absolver nuestras almas circenses

                 las tambièn imaginarias

                                     hostias de la gracia

 

 

24

Nos sentamos en cuclillas en la playa del amor

  entre mandolinas de Picasso desbordantes de arena

   y enterradas zarpas de gato que no reconocen            esfinge alguna

     y papeles de las meriendas

        pinzas de cangrejos muertos

          y huellas de estrellas marinas

 

Nos sentamos en cuclillas en la playa del amor

  entre sirenas encalladas

     con sus berreantes niños y maridos calvos

       y animales caseros de madera

         con cucharillas de helado por pies

           que no pueden caminar ni amar

                 excepto para comer

 

Nos sentamos en cuclillas al borde del amor

 y estamos seguros como sòlo los intrusos lo estàn

   entre encharcados restos

                       de mareas de salado sexo

       y los dulces riachuelos de semen

                       y flàccidas pichas enterradas

    en la suave carne de la arena

 

Y aùn reìmos

  y aùn corremos

    y todavìa nos lanzamos

                     sobre los barcos del amor

       pero es màs profundo

                       y mucho màs tarde

                            de lo que pensamos

                  y todo se hunde

                       y todas nuestras boyas de amor nos fallan

 

Y bebemos y nos ahogamos

 

 

25

Al ser tirado

        el corazòn se da la vuelta

             boqueando “Amor”

 

    un imprudente pez que intenta tomar

         aliento de la carne del aire

 

Y allì no hay nadie para escuchar su muerte

                                     entre los arbustos tristes

 

 

26

Aquella “fosforescencia sensual

                que mi juventud gozaba”

          ahora queda casi detràs mìo

                    como una tierra de sueños

              donde un ángel

                            de cálido dormir

          baila como una diva

                             con extraños velos

                a cuyo travès el deseo

                                         mira y llora

 

Y todavía baila

                 baila todavía

       y todavía viene

                   hacia mí

                        con jadeantes senos

        y labios secretos

                          y (ah)

                               brillantes ojos

 

 

Cristo bajò (Mensajes orales)

 

Cristo bajò

de su Árbol desnudo

este año

y huyò donde

no habìa ningún dorado árbol de Navidad

ni ningún árbol de Navidad con hilos de plata

ni ningún árbol de Navidad de papel de estaño

ni ningún árbol de Navidad de plàstico rosado

ni ningún árbol de Navidad de oro

ni ningún árbol de Navidad negro

ni ningún árbol de Navidad verdeazulado

con velas eléctricas colgadas

y rodeados de trenes eléctricos de hojalata

y listos parientes cursis

 

Cristo bajò

de su Árbol desnudo

este año

y huyò donde 

ningún intrépido vendedor de Biblias

cubría nuestro territorio

con cadillacs de dos colores

y donde ningún nacimiento de los Almacenes Sears

incluyendo al niño de plástico en el pesebre

llegaba por paquete postal

el niño por correo urgente

y donde no había Reyes Magos televisados

alabando el whisky Lord Calvert

 

Cristo bajò

de su Árbol desnudo

este año

y huyò donde 

ningún gordo y desconocido estrechador de manos

con un traje de franela colorado

y una falsa barba blanca

iba  por todas partes haciendose pasar

por algún tipo de Santo del Polo norte

cruzando el desierto de Belèn

Pensilvania

en un trineo Volkswagon

arrastrado  por traviesos renos de los Adirondack

con nombres alemanes

y llevando sacos de Humildes Regalos

de la sastrería Saks Fith Avenue

para el imaginado niño Jesùs de cada uno

 

 

Cristo bajò

de su Árbol desnudo

este año

y huyò donde 

ningún cantante de villancicos a lo Bing Crosby

gemía sobre una Navidad achispada

y donde ningún ángel de Radio City

patinaba sobre hielo sin alas

por un invernal país de las maravillas

hacia un cielo de “Dulce Navidad”

diariamente a las 8:30

con matinés para la Misa de Gallo

 

Cristo bajò

de su Árbol desnudo

este año

y se escabulló hacia

algún útero de una anónima María otra vez

donde en la más oscura noche

de la anónima alma de todos

Él espera de nuevo

una inimaginable

e imposible

Inmaculada Reconcepción

la más loca de todas

las Segundas Venidas

 

 

Retratos del Mundo Ido

1

  Allí afuera sobre un puerto lleno

                               de casas sin calafatear

entre chimeneas tipo charley noble

        de un tejado enjarciado con tendederos de ropa

      una mujer pega velas

                                   en el viento

      colgando sus mañaneras sábanas

                                  con pinzas de madera

              Oh mamìfero encantador

                              sus  casi desnudas tetas

                  lanzan rígidas sombras

                                        cuando consigue

       colgar por fin el último de sus

                               tan blanqueados pecados

       pero es húmedamente amorosa

                                    y se enrosca a su alrededor

       pegándose a su piel

                        Así sorprendida con los brazos levantados

                echa  hacia atrás su cabeza

                                          con una muda risa

           y con un gesto no elegido

                              sacude luego su dorado cabello

mientras en los espaciados paisajes marinos inalcanzables

entre las mortajas golpeadas por el viento hasta quedarse blancas

           destacan las brillantes banderolas

                                 por los siglos de los siglos

 

 

11

        El mundo es un hermoso lugar

                                                 para nacer

si no te importa que la felicidad

                                     no sea

                                           tan divertida

si no te importa que todo se vaya a freír puñetas

                                                 de cuando en cuando

         justo cuando todo marchaba bien

                 porque hasta en el cielo

                           no se canta

                                 todo el rato

 

El mundo es un hermoso lugar

                                                 para nacer

si no te importa que algunas personas mueran

                                                  diariamente

         o que quizás sólo padezcan hambre

                         parte del tiempo

                   lo cual no es tan malo del todo

                                    si te toca a ti

 

Oh el mundo es un hermoso lugar

                                                 para nacer

               si no le das demasiada importancia

                   a nuestras mentes muertas

              en los altos cargos

                        o a una o dos bombas

de vez en cuando

       que caen en vuestras caras mirando hacia el cielo

   u otras cuantas cosas impropias

                              de las que cae presa

nuestra sociedad de Marcas Conocidas

                      con sus hombres de distinción

              y sus hombres de extinción

                                                   y sus curas

          y otros guardias de tráfico

                        y sus diversas segregaciones

                  e investigaciones del Congreso          

                                              y otros estreñimientos

       de los que es heredera

                       nuestra imprudente carne

 

Sí el mundo es el mejor sitio de todos

         para muchas de estas cosas como

       representar la escena divertida

                    y representar la escena del amor

y representar la escena triste

    y cantar canciones en voz baja y tener inspiraciones

 y caminar por todas partes

      mirándolo todo

               y oler las flores

  y dar pellizcos a las estatuas

           y hasta pensar

                     y besar a la gente y

      hacer niños y llevar pantalones

                         y saludar con los sombreros y bailar

                                    e irse a bañar en los ríos

                             en excursiones

                                      de pleno verano

          y generalmente               

                      “pasárselo bomba”

 

   pero justo en medio de todo eso

                                  llega el sonriente

           empresario de pompas fúnebres

    

 

 

 

 

 

       

  

 

         

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Jacques Prèvert.

En la esquina de una calle

Es mediodìa, todo està muy oscuro
y de repente rojo de vez en cuando
En la esquina de una calle que ya no existe
la muerte se pasea como en su casa.

A mì no me importa, espero el arcoiris
y el arcoiris, es mi amante
El amor se oculta no importa dónde
el amor se encuentra no importa cuándo
el amor se hace no importa cómo
el amor es más joven que la muerte
aunque hayan visto la luz al mismo tiempo
En la esquina de una calle que ya no existe
que acaba de partir hace un instante
la muerte està al acecho, engaña.

A mì no me importa, yo espero a mi amante
estoy seguro de que hoy, para ella
en todo caso no serè su cliente.

 

Era el verano

En sus dos manos
Bajo mi falda levantada
Yo era desnuda como nunca
Todo mi cuerpo joven
Era una fiesta
Desde la punta del cabello
Hasta las uñas de mis pies
Yo era una fuente que guiaba
La vara del zahorì
Hacìamos el mal
Y el mal estaba bien
***
Un sòlo pàjaro en la jaula
la lbertad està de luto
Oh mi juventud
deja a mi alegrìa de vivir
la fuerza de matarte.
***
Yo amo màs
tus labios
que mis labios.
***
Dios hizo al hombre
a su imagen.
El exhibicionistas le rinde homenaje
***
No soy yo quien canta
son las flores que he visto
no soy yo quien rìe
es el vino que he bebido
no soy yo quien llora
es mi amor perdido.

 

El fusilado

Las flores los jardines los surtidores las sonrisas
Y la dulzura de vivir
Un hombre yace ahì en el suelo bañado en su sangre
Los recuerdos las flores los surtidores los jardines
Los sueños infantiles
Un hombre yace ahì en el suelo como un paquete sangrante
Las flores los surtidores los jardines los recuerdos
Y la dulzura de vivir
Un hombre yace ahì en el suelo como un niño dormido.


El tierno y peligroso rostro del amor


El tierno y peligroso
rostro del amor
se me apareció una tarde
al final de un muy largo día
Era quizás un arquero
con su arco
o bien un músico
con su arpaYo ya no sé
Yo no sé nada
Todo lo que sé
es que me ha herido
tal vez con una flecha
tal vez con una canción
Todo lo que sé
es que me ha herido
herido el corazón
y para siempre
Ardiente muy ardiente
herida del amor.


Mi pequeña leona

Mi pequeña leona
no me agradaba que me arañaras
y te entregué a los cristianos
Pero te amaba de verdad
Yo quiero que me perdones
mi pequeña leona


El río

Tus jóvenes senos fulgían bajo la luna
pero él ha lanzado
la guija helada
la fría piedra de los celos
sobre el reflejo
de tu belleza
que danzaba desnuda sobre el río
en el resplandor del estío.


Para tí amor mío

Fuí al mercado de los pájaros
Y compré unos pájaros
Para tí
amor mío
Fuí al mercado de las flores
Y compré unas flores
Para ti
amor mío
Fuí al mercado de hierro viejo
Y compré unas cadenas Unas cadenas pesadas
Para ti
amor mío
Y luego me fuí al mercado de esclavos
Y allí te busqué
Pero no te encontré
amor mío.


Canción del pajarero


Un pájaro que vuela lentamente
Un pájaro rojo y tibio como la sangre
Un pájaro tan tierno un pájaro burlón
Un pájaro que de repente tiene miedo
Un pájaro que de repente se golpea
Un pájaro que quisiera huir
Un pájaro solo y asustado
Un pájaro que quisiera vivir
Un pájaro que quisiera cantar
Un pájaro que quisiera gritar
Un pájaro rojo y tibio como la sangre
Un pájaro que vuela tan suavemente
Es tu corazón bella niña
Tu corazón que bate el ala tan tristemente
contra tu seno tan duro tan blanco.


Canción


Qué día es hoy
Hoy es todos los días
Amiga mía
Hoy es toda la vida
Amor mío
Nos amamos y vivimos
Vivimos y nos amamos
Y no sabemos nada de lo que es la vida
Y no sabemos nada de lo que es el día
Y no sabemos nada de lo que es el amor.


Jacques Prèvert.
Poemas. Trilce Editores, Bogotà, 2001.

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Roberto Fernandez Retamar.

Con las mismas manos.
El otro. (Enero 1, 1959)

Nosotros, los sobrevivientes,
¿a quièn debemos la sobrevivencia?
¿Quièn se muriò por mì en la ergàstula;
quièn recibiò la bala mìa,
la para mì, en su corazòn?
¿Sobre què muerto estoy yo vivo,
sus huesos quedando en los mìos,
los ojos que le arrancaron viendo
por la mirada de mi cara,
que la mano que no es su mano,
que no es ya tampoco la mìa,
escribiendo palabras rotas
donde èl no està, en la sobrevivencia?

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Tao Qian.

Cuerpo, sombra y espìritu.

  Cuerpo dice a Sombra:
Cielo y Tierra duran eternamente; montes y rìos no cambian nuncq.
Los àrboles y la hierba, en la rueda constante,
florecen y mueren, entre rocìo y escarcha.
El hombre, por tener màs alma y saber,
¿escaparìa a esa ley?
un momento aparece por azar en la tierra,
y de repente se va para no volver.
¿Còmo sabrà si le añoran los amigos?
Sòlo duran las cosas que usè:
sus amigos las miran y lloran.
No tengo magia contra esa mutaciòn.
Oye mi consejo: acepta el vino que te ofrezco.

  Sombra contesta a cuerpo:
No cabe conservar la vida:
son locura los ahogos de inmortalidad.
Querrìa andar por el Paraìso;
pero està lejos: no hay camino.
Desde que me unì a ti
hemos compartido penas y alegrìas.
Al anochecer te dejo por poco tiempo,
y de dìa siempre estamos juntos.
Pero ese "siempre" se acabarà:
nos llegarà el fin.
Me atormenta la idea.
Quien derrama bondad es alabado:çasì, ¿por què no ser bueno?
El vino ahoga las penas;
pero ¿què es al lado de la fama?
El Espìritu decide;
el Dios no hace sino mover:
diez mil cosas se producen solas.
El hombre, entre  cielo y tierra,
¿no le debe su ser?
Tù y yo somos diversos
unidos estamos uno a otro,
compartimos el bien y el mal.
¿Por què no hablamos?
¿Donde estàn los tres sabios emperadores?
Peng viviò mucho pero hubo de partir.
El joven y  el viejo iguales para la muerte:
no hay diferencia entre el tonto y el sabio.
El vino da olvido,
pero, ¿no adelanta la vejez?
Si te gusta hacer el bien,
¿habrà luego quien te lo alabe?
Me aburro de pensar en serio.
Mejor confiar la vida al destino
si te entregas ala corriente sin orillas,
no hay alegrìa ni miedo.
Si llega la hora, has de marchar:
¿para què preocuparte?

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Nathan Saj.

Cuando dijo Dios...


Cuando dijo Dios por primera vez: "Haya luz",
lo que querìa era no estar a oscuras.
No pensaba en esos momentos en los cielos,
sino en los àrboles que se empezaban a llenar de savia,
y en los pàjaros, que recibìan aire y cuerpo.
Entonces soplò el primer viento hacia los ojos del Señor
y èl  lo viò con los ojos de su nube de gloria,
y le pareciò bueno. No pensaba entonces
en los hijos de hombre, en los numerosos hijos de hombre.
Pero ellos, ya sin hoja de higuera, empezaban a pensar en ellos mismos,
y en su corazòn se bordaba
un dibujo de dolor.
Cuando al Señor, en el principio, se le ocurriò la noche,
no pensaba en el sueño.
"Asì serè feliz, asì", se dijo el buen Dios.
Pero ellos ya eran muy numerosos.

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Vladimir Holan

La nieve

La nieve empezò a caer a medianoche. Y no hay duda
de que como mejor està el hombre es sentado en la cocina,
aunque sea la del insomnio.
Ahì se està caliente, te preparas cualquier cosa, bebes vino
y contemplas por la ventana la eternidad familiar.
¿Por què ibas a atormentarte queriendo saber si nacimiento y muerte son sòlo dos puntos,
sabiendo que la vida no es una lìnea recta?...
¿Y por què ibas a confesarte que no tienes dinero
para comprarle unos zapatos a Saskia?
¿Y por què ibas a jactarte
de que sufres màs que los otros?
Aunque no hubiese silencio en la tierra,
este nevar ya lo habrìa creado en su sueño.
Estàs solo. Ni un gesto. Nada de ostentaciòn.

 


La resurrecciòn.

¿Que despuès de esta vida tengamos que despertarnos aquì un dìa al terrible estruendo de trompetas y clarines?

Perdòname, Dios, pero me consuelo
pensando que el principio de nuestra resurrecciòn
lo anunciarà el simple canto de un gallo...
Entonces nos quedaemos todavìa un momento tendidos.
La primera en levantarse
serà mamà...La oiremos
encender sigilosamente el fuego,
poner sin ruido el agua sobre la estufa
y coger suavemente del armario el  molinillo de cafè.
Estaremos de nuevo en casa.

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La posibilidad de una isla

El efecto beneficioso de la compañía de un perro proviene de que es posible hacerlo feliz; pide cosas tan simples, su ego es tan limitado... Puede que en una época anterior las mujeres se encontrasen en una situación comparable: semejante a la de un animal doméstico. Sin duda había una forma de felicidad domótica, ligada al funcionamiento corriente, que ya no logramos entender; sin duda existía el placer de constituir un organismo funcional, adecuado, concebido para llevar a cabo una serie discreta de tareas; y estas tareas, al repetirse, constituían la serie discreta de los días. Todo esto ha desaparecido, como la serie de tareas; en realidad ya no podemos atribuirnos un objetivo. No conocemos las alegrías del ser humano; sus penas no nos perturban. Nuestras noches ya no vibran de terror o de éxtasis; sin embargo vivimos, pasamos por la vida sin alegría y sin misterio, el tiempo nos parece breve.
***
Las mujeres dan una impresión de eternidad, con ese coño conectado a los misterios: como si se tratara de un túnel que da a la esencia del mundo, cuando en realidad sólo es un agujero para enanos, caído en desuso. Si pueden dar esa impresión, mejor para ellas; mi palabra es compasiva.
***
En contra de la idea establecida,
La palabra no crea un mundo;
El hombre habla como ladra el perro,
Para expresar su ira o su temor.
El placer es silencioso,
Igual que ser feliz.
***
El yo es la síntesis de nuestros fracasos; pero sólo es una síntesis parcial.
***
—¿Sabes cómo se llama la parte carnosa que rodea la vagina?
—No.
—Mujer.
***
La vida empieza a los cincuenta años, es cierto; con la salvedad de que termina a los cuarenta.
***
Durante la primera parte de tu vida, no te das cuenta de tu felicidad hasta que la has perdido. Luego llega una edad, una segunda edad, en que sabes, en cuanto empiezas a vivir algo feliz, que acabarás perdiéndolo. (...) la tercera, la de la auténtica vejez, cuando el hecho de prever la pérdida de la felicidad impide incluso llegar a sentirla.
***
algo dentro de mí sabía, siempre había sabido que termi-naría encontrando el amor; hablo del amor compartido, el único que vale la pena, el único que puede llevarnos de verdad a un orden de percepción diferente, donde la individualidad se resquebraja, donde las condiciones del mundo se modifican y su continuación se revela legítima. Sin embargo, yo no tenía nada de ingenuo; sabía que la mayoría de la gente nace, envejece y muere sin haber conocido el amor.
***
al fin y al cabo hay ciertos límites, por mucho que todos tengamos cierta capacidad de resistencia todos terminamos por morir de amor, o más bien de falta de amor; en cualquier caso, es mortal de necesidad.
***
La única manera de sobrevivir cuando estás realmente enamorado es disimularlo ante la mujer a la que amas, fingir en cualquier circunstancia un ligero desapego. ¡Qué tristeza en esta simple constatación! ¡Qué acusación contra el hombre!... Sin embargo nunca se me había ocurrido poner en duda esa ley, ni pensar en sustraerme a ella; el amor te vuelve débil, y el más débil de los dos acaba oprimido, torturado y finalmente muerto a manos del otro, que por su parte oprime, tortura y mata sin intención de hacer daño, sin sentir placer alguno por ello, con una total indiferencia; eso es lo que los hombres, por regla general, llaman amor.
***
¿Qué es un perro sino una máquina de amor? Le ponen delante a un ser humano, le encargan la misión de amarlo y, por poco agraciado, perverso, deforme o estúpido que sea el ser humano, el perro lo ama.
***
La vida sexual del hombre se divide en dos fases: la primera, en la que eyacula demasiado pronto, y la segunda, en la que ya no se le pone dura.
***
Si el hombre ríe, si es el único, en el reino animal, que muestra esa atroz deformación facial, es también porque, superando el egoísmo de la naturaleza animal, es el único que ha alcanzado la fase infernal y suprema de la crueldad.
***
a cualquier observador imparcial le resulta evidente que el individuo humano no puede ser feliz, que no ha sido concebido en absoluto para la felicidad, y que su único destino posible es propagar la desgracia a su alrededor, haciendo que la vida de los demás sea tan intolerable como la suya propia; y por lo general, sus primeras víctimas son sus padres.
***
La desaparición de la ternura sigue siempre de cerca a la del erotismo.
***
Juventud, belleza, fuerza; los criterios del amor físico son exactamente los mismos que los del nazismo.
***
Aumentar los deseos hasta lo insoportable y a la vez hacer que satisfacerlos resultara cada vez más difícil: ése era el principio único en el que se basaba la sociedad occidental.
***
El placer sexual no sólo era superior, en refinamiento y en violencia, a todos los demás placeres que la vida podía deparar; no sólo era el único placer que no va acompañado de ningún daño para el organismo, sino que, por el contrario, contribuye a mantener su máximo nivel de fuerza y de vitalidad; en realidad era el único placer, el único objetivo de la existencia humana, y todos los demás placeres —ya estuvieran asociados a la buena comida, al tabaco, al alcohol o a las drogas— no eran sino compensaciones irrisorias y desesperadas, minisuicidios que no tenían el valor de presentarse con su nombre, intentos de destruir más deprisa un cuerpo que ya no tenía a su alcance el placer único.
***
«Masturbarse es hacer el amor con alguien a quien se quiere de verdad»: la frase se había atribuido a diversas personalidades, desde Keith Richards hasta Jacques Lacan;
***

 Michel Houellebecq

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Piedad Bonnet.

Pecado  original

Has olvidado
aquel antiguo  mar en que flotabas
entre el silencio y el latido; el agua
primera, sin memoria, dulce tumba
donde el ay  no erizaba aùn sus mil puntas.
Has olvidado
la voz que te expulsò del Paraìso.

-Sabemos de aquel hùmedo tiempo con  la fe
con que se dice una oraciòn. Y hay algo
en nuestro cotidiano desamparo
que se empecina en èl, que busca ansioso
su eternidad, su abrazo sin preguntas-

Pero no desfallezcas. Allà detràs de todo
hay otro mar (¿o el mismo?) que te espera.
¿Què corazòn me digo, latirà en su penumbra?
***
Señales

La luna brilla con ese furor ciego
que es señal inequìvoca
de que ha llegado el tiempo fèrtil del sacrificio.
Huele a la piel rayada de los tigres,
a orquìdea que se abre,
al humus que comienza a oscurecer la lluvia.
En un sueño de rìos y serpientes
naufraga la muchcha envuelta en llanto
y sus pechos recientes se estremecen
con un temblor antes desconocido.
La muñeca que abraza tiene los ojos muertos.
Y el àngel de la guarda
marca una cruz con sangre sobre sus muslos blancos.

***
Nocturno
Mi noche es como un valle reluciente de huesos.
La piel, arena, sìlice.Los labios agrietados.
Una cruz de ceniza sobre el vientre desnudo.
Heme aquì entre malezas, en medio de rastrojos,

muerta de cara al techo de la alcoba,
con la luna bailando en la pupila
y el corazòn como una liebre herida
que persiste en vivir. Quizà algùn dìa
un enjambre de abejas fabrique su colmena
cerca de mì. Quizà algùn dìa
me despierte el  zumbido de su vuelo
sobre mis ojos, sobre mi garganta
y reverbere el cuerpo, luminoso, como un mar que cantando alza sus olas.
***
Terca señal

En un rincòn de la mañana,
bajo el lìvido sol, como una ampolla
de la hirviente ciudad,
los excrementos:
terca señal de que allì estuvo un hombre
¿Què fantasìas poblaràn sus sueños?
***
A quièn agradecer

A quièn agradece
la sabia geometrìa de tu oreja,
su lòbulo d eluz y la firmeza
de sus surcos de sombra,
y el deseo, que es una llamarada que se enciende
en la gruta de felpa
donde encierran su enigma tus màs perversas mùsicas.
***
Rindiendo cuentas

Por cada latigazo en el rostro,
por cada golpe de la espuela y cada gota de sangre,
nace una palabra, verde y brillante.
Un pequeño jardìn de tinta abre sus hojas, con callado vigor va dando savia al dìa.
La vergüenza contempla, con su cara biliosa, la  innoble transacciòn, el triste pago,
las uñas impecables del verdugo.

Piedad Bonnet.

Editorial Norma,S.A, Bogotà, 1996.


 

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José Saramago

Hasta la carne
Otros dirán en verso otras razones,
quién sabe si más útiles, más vigentes.
Éste no cambió su naturaleza,
suspendida entre dos negociaciones.
Ahora, inventar arte y manera
de juntar el azar y la certeza,
se lleve en eso, o no, la vida entera.

Como quien se muerde las uñas cercenadas.



Proceso
Las palabras más simples, más comunes,
las de andar por casa y dar a cambio,
en lengua d eotro mundo se convierten:
basta que, de sol, los ojos del poeta,
rasando las iluminen.



Programa
En el esfuerzo de nacer está el final,
en la rabia de crecer se continúa,
en la prueba de vivir aceda la sal,
en la cava del amor resuda y suda.
Remedio, sólo muriendo: buena señal.



Signo de escorpión
Sabrás que para tí no habrá descanso,
la paz no está contigo, tampoco la fortuna:
el signo así lo ordena.
Te pagan bien los astros esta guerra:
Por más breve que sea la cuenta de tu vida,
pequeña no será.



"En el corazón, quizá"
En el corazón, quizá, o más exacto:
una herida rasgada con navaja,
por donde se va la vida mal gastada,
con total conciencia nos apuñala.
El desear, el querer, el no bastar,
equivocada búsqueda de la razón
que el azar de ser nos justifique,
es eso lo que duele, quizá en el corazón.



Destino
Hago en el suelo untrazo, junto al agua:
No tarda la marea en alisarlo.
Así es el poema, es común suerte
que arenas y poemas tanto valgan
al vaivén de la marea, al ven ven de la muerte.



Otro lugar común.
¿Por qué un grito no saco de la garganta,
esfera de sonido que me trasnporte,
en la punta incandescente de una flecha,
donde el tiempo no gaste ni lamuerte?
Materia mal compuesta y decadente
huyendo de sí misma avergonzada,
personaje que olvidó su papel
en medio de la escena abucheado.

José saramago.

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El tapiz del vampiro

También leí El tapiz del  vampiro de Susy Mckee Charnas, una excelente vuelta de tuerca sobre el mito del vampiro hoy que predomina tanto vampiro adolescente y enamorado de mortales yupies. Mckee nos presenta un verdadero depredador, biológicamente más pausible que el conde transilvano y más humano en sus contradicciones que los no muertos de Anne Rice, y mucho más convincente que los seudo vampiros de Crepusculo o Vampires Diaries, un monstruo cuya supervivencia lo coloca más allá de escrúpulos sobre las víctimas de las cuales se alimenta, pero que no obstante es capaz de crear con algunos unos lazos tan fuertes que debe olvidar, generación tras generación, a aquellos que se han acercado a él para poder sobrevivir, no al hambre que nunca acaba, sino a la nostalgia de su propia diferencia, circunstancia que lo obliga a ser el monstruo que permanece fiel a sí mismo...

Narrada con una precisión casi clínica, no obstante es una novela de amena y rápida lectura...

—Profesor, ¿ha pensado en que quizá las leyendas de criaturas sobrenaturales como los licántropos, los vampiros y los dragones podrían no ser en absoluto pesadillas distorsionadas... que quizá las leyendas reflejen la existencia de auténticos prodigios de la creación, reales aunque muy escasos en número?
El doctor Weyland vaciló durante unos segundos, tosió y bebió un sorbo de agua.
—Ciertamente, las fuerzas de la evolución son capaces de obrar prodigios —respondió—. Ha escogido usted una palabra excelente. Pero debemos comprender que, por ejemplo, en el caso del vampiro, no estamos hablando de un fantasma que bebe sangre y que se aparta atemorizado ante un diente de ajo. Veamos, ¿de qué modo diseñaría la naturaleza a un ser parecido?
»El vampiro corpóreo, de existir, sería por definición el mayor de todos los depredadores, dado que estaría alimentándose en lo más alto de la cadena alimenticia. El hombre es el animal más peligroso, el que devora o destruye a todos los demás, y el vampiro tiene al hombre como presa. Cualquier vampiro inteligente decidiría evitar los riesgos inherentes en el ataque a los seres humanos consumiendo la sangre de animales inferiores, si le fuera posible; por lo tanto, debemos suponer que nuestro vampiro no puede hacer tal cosa. Quizá la sangre animal sea capaz de ayudarle a subsistir durante un tiempo, igual que el agua de mar puede mantener con vida a un náufrago durante unos cuantos días, pero no puede reemplazar de forma permanente al agua dulce para beber. La humanidad seguiría siendo el ganado del vampiro, aunque resultaría un ganado bastante peligroso y difícil de tratar, y allí donde viva ésta debe vivir él.
»En el mundo antiguo, escasamente poblado, tendría que permanecer junto a una ciudad o aldea para asegurarse su provisión de alimento. Tendría que aprender a vivir con el mínimo posible, quizá medio litro de sangre al día, dado que le resultaría incómodo ir dejando un rastro de cadáveres exangües y no podría esperar pasar desapercibido si lo hiciera. Periódicamente, debería marcharse para su propia seguridad y para darles a los habitantes del lugar tiempo en el que recobrarse de sus depredaciones. Un sueño que durara varias generaciones le proporcionaría una población ignorante e intacta situada en el mismo lugar. Debe ser capaz, por lo tanto, de hacer más lento su metabolismo, de inducir en sí mismo y de forma natural un estado de animación suspendida. La movilidad en el tiempo se convertiría, pues, en su alternativa a la movilidad en el espacio.
(...)
—Durante esos largos periodos de reposo es posible que el haberse vuelto más lentas las funciones corporales del vampiro le sirva para prolongar su vida; y lo mismo podría ocurrir al tener que subsistir durante largos periodos, despierto o dormido, al borde de la inanición. Sabemos que una alimentación mínima produce una sorprendente longevidad en algunas otras especies. Una vida larga sería una alternativa más que deseable a la reproducción; al prosperar en su grado máximo cuanto menor fuera la competición, el gran depredador no sentiría deseo alguno de engendrar a sus propios rivales. Por lo tanto, no podría ser cierto que su mordisco convirtiera a sus víctimas en vampiros, como él mismo...
—O no habría cuellos suficientes para tanto colmillo —murmuró alguien del público, lo bastante alto como para ser oído.
—Los colmillos son demasiado fáciles de ver y no resultan eficientes para chupar la sangre —observó el doctor Weyland—. Los caninos grandes y afilados han sido diseñados para desgarrar la carne. Algunas versiones polacas de la leyenda vampírica podrían acercarse más al blanco: hablan de alguna especie de ingenio punzante, quizá una aguja en la lengua semejante al aguijón de los insectos, la cual segregaría una sustancia anticoagulante. De ese modo, el vampiro podría pegar los labios a una herida mínima y sorber libremente la sangre de ella, en vez de estar obligado a desgarrar grandes y antieconómicos agujeros en su infortunada víctima.
(...)
Alguien preguntó si el vampiro dormiría en un ataúd.
—Ciertamente que no —replicó el doctor Weyland—. ¿Lo haría usted si se le permitiera escoger? El vampiro corpóreo necesitaría un acceso físico al mundo, algo que todas las costumbres funerarias tienen por objetivo el evitar. Podría retirarse a una cueva o descansar en un árbol igual que Merlín o que Ariel en su arbusto, suponiendo siempre que le fuera posible hallar un árbol o una cueva que estuvieran a salvo de los amantes de la naturaleza y las excavadoras de las promotoras inmobiliarias. Encontrar un sitio donde descansar durante largo tiempo de forma segura es un problema obvio para nuestro vampiro en los tiempos modernos.
(...)
—Piénsenlo: después de cada periodo de sueño, al despertar debe adaptarse rápidamente a su nuevo entorno, una tarea que podemos suponer se ha ido haciendo progresivamente más difícil con la rápida aceleración del cambio cultural ocurrida desde la Revolución Industrial. En el último siglo y medio no cabe duda de que ha debido limitar sus periodos de sueño haciéndolos cada vez más cortos, por miedo a perder totalmente el contacto con la época... y el verse privado del reposo no puede haber mejorado su humor, desde luego.
»Dado que en nuestra hipótesis hablamos de un ser natural y no de uno sobrenatural, envejece pero con mucha lentitud. Cada una de sus nuevas adaptaciones a la época es un desafío mayor y exige más de él: más imaginación, más energía, más astucia. En tanto que debe adaptarse lo bastante como para disfrazar su existencia anormal, no debe sucumbir a las ideologías imperantes en ese momento en la derecha o la izquierda: es decir, no puede dejarse seducir por el canto de la libertad individual llevada hasta la licencia total, ni por el canto de la infalibilidad de las masas; y mucho menos puede permitirse que una alianza con alguna de tales teorías interfiera con el ejercicio de sus habilidades para sobrevivir como depredador.
Eso quería decir, pensó Katje frunciendo el ceño, que no podía permitirse escrúpulos en cuanto a beber nuestra sangre.
(...)
Uno de los colaboradores de Weyland en el departamento de Antropología indicó, alargándose tanto que se hizo aburrido, que el vampiro, nacido en una época anterior, se haría peligrosamente conspicuo por su menor estatura a medida que la raza humana se fuera haciendo más alta.
—No necesariamente —comentó el doctor Weyland—. Recuerden que estamos hablando de un organismo físico altamente especializado. Es posible que durante sus periodos de vigilia su metabolismo sea tan sensible que responda a los estímulos del medio ambiente desarrollando su cuerpo al igual que su mente. Es posible que cuando esté despierto todo su organismo exista en un nivel muy intenso de cambio y actividad interior. La tensión de esas grandes carreras para ponerse inmediatamente al día con las exigencias de la evolución física, mental y cultural debe ser enorme. En los tiempos actuales debería necesitar largos sueños para recuperarse de tales esfuerzos. —Miró el reloj de la pared—. Como pueden ver, ejercitando un poco la imaginación y la lógica hemos producido una criatura que tiene un parecido superficial con el vampiro de la leyenda, pero que es básicamente muy distinta del acostumbrado cadáver ambulante que siente aversión hacia las cruces.
(...)
 Un joven le preguntó al doctor Weyland cómo explicaba las supersticiones sobre las cruces, el ajo y todo el resto.
El profesor hizo una pausa para beber un poco de agua. El público aguardó en un silencio expectante. Katje tuvo la sensación de que habrían esperado una hora sin protestar, de tal modo les había fascinado. Finalmente Weyland dijo:
—Los hombres primitivos que encontraran por primera vez al vampiro no serian conscientes de que ellos eran productos de la evolución, y mucho menos de que también él lo era. Crearían historias para explicar su existencia e intentar controlarlo. En los primeros tiempos es posible que él mismo creyera en algunas de esas leyendas: la bala de plata, la estaca de roble... Cuando despertara para encontrarse en una era no tan crédula, abandonaría tales nociones, igual que lo habían hecho todos los demás. Es posible que incluso llegara a sentir un apasionado interés, con el tiempo, hacia sus orígenes y su evolución.
—¿No se encontraría muy solo? —dijo con un suspiro una chica que se hallaba en el pasillo lateral, expresando elocuentemente con su postura corporal el deseo de consolar tal soledad.
—Espero que la joven dama me perdone —respondió el doctor Weyland— si me permito observar que esta pregunta es fruto de una vida cómoda y protegida. En la naturaleza, los depredadores no se permiten el lujo de esas tristezas y melancolías románticas que los seres humanos les atribuyen. Nuestro vampiro no tendría tiempo para la melancolía. A cada nuevo despertar tiene más cosas que aprender. Es posible que algún día el mundo regrese de nuevo a un índice de cambio más razonable, permitiéndole algún tiempo libre en el cual sentirse solitario o lo que en ese momento más le venga en gana.
Una chica de aspecto nervioso se arriesgó a emitir la opinión de que un vampiro perpetuamente autodidacta necesitaría buscarse un sitio en algún centro de enseñanza, para tener acceso a la información que le haría falta.
—Muy cierto —accedió secamente el doctor Weyland—. Quizá algún centro universitario, donde la tenacidad en el estudio y otras excentricidades del intelecto activo serían aceptadas como conducta normal en un hombre adulto. Incluso una modesta institución como Cayslin podría servir.
Tras las risitas que siguieron a sus palabras, llegó una pregunta hecha en voz demasiado baja como para que Katje pudiera oírla. El doctor Weyland, que se había inclinado un poco para comprenderla, se irguió de nuevo y, con voz sardónica, anunció:
—La señora desea que haga algún comentario sobre el «orgullo satánico» del vampiro. Señora, aquí entramos ya en el área de la imaginación literaria y sus artificios, algo que no oso hacer bajo la mirada de mis colegas del departamento de Literatura. Quizá tengan la bondad de perdonarme si me limito a señalar que un tigre dormido en una jungla que al despertar encuentra una floreciente ciudad sobre su cubil, no tiene mucha energía que malgastar en exhibiciones de orgullo satánico.
(...)
el frenesí de la caza había servido para eliminar todas las molestias. Se dejó invadir por una oleada de austero placer. Resultaba agradable saber que el vivir entre gente blanda y en una época blanda no le había debilitado; que el adaptarse lo suficiente para pasar por uno de ellos no había dañado su naturaleza básica, la naturaleza del cazador nocturno.
(...)
El matar había sido beneficioso: le había purgado de su ansiedad y debilidad anteriores. Un acto de catarsis, supuso; ¿no era ése el efecto que pretendía alcanzar el arte?
(...)
parecerse a los humanos era el rasgo básico de su naturaleza, y algo necesario, pues si no fuera similar a los humanos no tendría ninguna esperanza de poder usarles como presa. Pero, ¿no estaría empezando a parecerse cada vez más a ellos, teniendo en cuenta que sus obras eran capaces de afectarle y conmoverle tanto? ¿Sería posible que todo su ser hubiera quedado irrevocablemente abierto e indefenso ante el poder de sus artes?
Se estremeció, negando violentamente tales posibilidades; no quería nada de ellos, nada que no fuese aquello que ya necesitaba inexorablemente: su sangre.
(...)
Puedo convertir ideas en palabras. No puedo hacer arte con palabras. Quizá las palabras sean el medio equivocado. El habla es un invento humano, utilizado para intercambiar interminables retazos de cotilleos, quejas y deseos. Creo que para mí el habla es algo adoptado. No es una herramienta que me resulte natural. ¿Tengo algún medio propio?
Siempre he utilizado las palabras para el engaño y la manipulación (como creo que ya le dije en una ocasión). A ustedes las palabras les sirven para identificar la verdad. A eso atribuyo parte de la intensidad y fascinación de la experiencia.
(...)
En estos tiempos un vampiro tenía muchas dificultades para encontrar un sitio donde reposar, a menos que optara por los traicioneros túneles de alguna mina abandonada en la que ningún ser inteligente pondría el pie. Por otra parte, ningún vampiro inteligente entraría tampoco en ellos.
(...)
«Si quisiera dormir... pero no quiero hacerlo», pensó.
El largo sueño era su último recurso, el refugio que utilizaba para escapar a un desastre inevitable. Aquel sueño encerraba sus propios peligros. Ninguna criatura se acuesta por la noche con la seguridad de que podrá volver a levantarse por la mañana para vivir un nuevo día. Weyland sabía que las probabilidades de sufrir una catástrofe eran muy numerosas: un derrumbe, el ser descubierto, algún cambio geológico que acabara con la humedad que necesitaba... O despertar y encontrarse un mundo demasiado complicado para sus poderes de adaptación, o demasiado venenoso, o donde la vida humana fuera demasiado escasa.
(...)
Despertar era lo peor.
Cuando despertaba era un cadáver viviente surgido de alguna superstición popular como las que había en las transcripciones de Irv: tenía la piel descolorida y marchita, tensada sobre los huesos, y su mente era como una caverna con la consciencia andando a tientas en ella, buscando una dirección que seguir. Era un fantasma, un espectro, sin hambre pero que sabía que debía alimentarse pronto o morir; sabía que había vivido antes, pero ignoraba el cuándo o el cómo, y sabía que el conocimiento de esas existencias anteriores estaría disponible cuando lo necesitara... pero no los acontecimientos ni los recuerdos concretos; sabía que no debía hacer ningún intento de evocar tales recuerdos. Nada debía distraerle de la inmensa tarea que suponía el abrirse paso por el nuevo mundo con el que se enfrentaba.
(...)
Ya no estaba demasiado seguro de haber logrado cumplir con la exigencia básica de un depredador cuya especialización se hubiera visto coronada por el éxito, la de escoger una presa tan capaz de lograr el éxito como él mismo. Le irritaba pensar que su existencia dependía de la débil e indisciplinada voluntad de los seres humanos.
(...)
Para los humanos sobrevivir era como mucho un asunto de algunas décadas, mientras que para él quizá hubiera siglos en juego. La escala temporal en que vivía le apartaba irremisiblemente de la humanidad.
(...)
Y, con una amarga claridad, supo cuál era la razón de que cada largo sueño le hiciera olvidar la vida que precedía a ese sueño. Olvidaba porque no podría sobrevivir a los detalles de un pasado inmenso, cargado con el peso de todos aquéllos que le importaron. No era extraño que el arte, los sueños o la historia que cobraban una vida demasiado clara y potente en el lenguaje humano resultaran tan peligrosos para él. Podían llegar hasta los depósitos de sensaciones y sentimientos enterrados en su mente durante el periodo de los sueños. No estaba hecho para soportar la pena y el dolor, y menos aún las penas y los dolores que iban acumulándose unos sobre otros durante siglos de pérdidas. Los seres humanos tenían una existencia corta e incluso para ellos había un límite a la cantidad de dolor que podían soportar; bastaba con fijarse en Irv.
El remedio se encontraba allí, en eso mismo que su mente acababa de pasar por alto hacía tan sólo unos instantes. Cuando las relaciones con los demás eran demasiado dolorosas, él podía recurrir a una salida que Irv no tenía a su alcance. Corriendo ciertos riesgos y pagando un precio que no le era posible calcular, podía escoger el olvido y la nada del largo sueño.
No soy el monstruo que se enamora y es destruido por sus sentimientos humanos. Soy el monstruo que perdura, fiel a sí mismo.

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El animal moribundo

De algún lugar de la red, descargué la novela El animal moribundo de Phillip Roth, de la cual extraje estas perlas:

Sexo
Estamos hablando del caos de Eros, de la desestabilización radical que es la excitación. Con el sexo vuelves a estar en el bosque, vuelves a estar en la ciénaga. Es un intercambio de dominio, un desequilibrio perpetuo.
(...)
Uno no tendría dos tercios de los problemas que tiene si no corriera el albur de la jodienda. El sexo es
lo que desordena nuestras vidas normalmente ordenadas.
(...)
El morir y la muerte
Es comprensible que cualquier etapa de la vida más avanzada
que aquella en la que uno se encuentra sea inimaginable. En ocasiones estás en la mitad de la etapa siguiente antes de percatarte de que has entrado en ella. Y, además, las etapas anteriores de la progresión ofrecen sus compensaciones. E incluso así, la zona del medio intimida a mucha gente. Pero ¿y el final?
(...)
Es preciso distinguir entre el morir y la muerte. Si uno está sano y se encuentra bien, el morir es invisible. El fin que es una certidumbre no se anuncia necesariamente de un modo llamativo. No, no puedes entenderlo. Lo único que entiendes acerca de los viejos cuando no eres viejo es que su época los ha marcado. Pero entender sólo eso no hace más que inmovilizarlos en su tiempo, y por ello equivale a no entender en absoluto. Para quienes todavía no son viejos, ser viejo significa que has sido. Pero ser viejo también significa que, a pesar de haber sido, además de haber sido y aunque hayas sido en exceso, sigues siendo. Lo que has sido está muy vivo. Todavía eres, y te obsesiona tanto el ser todavía y su plenitud como el ya haber sido, lo pretérito. Considera la vejez de este modo: que tu vida esté en juego es un hecho cotidiano. Uno no puede eludir el conocimiento de lo que le aguarda dentro de poco. El silencio que le rodeará para siempre. Por lo demás, todo es lo mismo. Por lo demás, uno es inmortal mientras vive.
(...)


Celos
 Pero los celos, claro, son la trampilla que da acceso al contrato. Los hombres responden a los celos diciendo: «Nadie más la tendrá. La tendré yo... me casaré con ella. La cautivaré de ese modo. Mediante la convención». El matrimonio cura los celos. Por eso lo eligen tantos hombres. Porque no están seguros de esa otra persona, le hacen firmar el contrato: No haré, etcétera.
(...)


Pornografía
La pornografía en su forma clásica es estimulante durante cinco o diez minutos antes de que resulte más bien cómica.
(...)
La pornografía corriente es una representación. Es una forma de arte decadente. No consiste sólo en una simulación, sino que es patentemente insincera. Deseas a la chica de la película porno, pero no sientes celos de quien se la está tirando, porque él se convierte en tu sustituto. Totalmente asombroso, pero tal es el poder del arte incluso decadente. Él se transforma en un doble, está a tu servicio, y eso elimina el escozor y convierte el acto en algo agradable. Como eres un cómplice invisible del acto, la pornografía corriente elimina el tormento...
(...)

Sexo
 El auge y la caída del condón es la historia sexual de la segunda mitad del siglo XX. El condón ha vuelto. Y, con el condón, ha regresado todo lo que saltó por los aires en los años sesenta. ¿Qué hombre puede decir que disfruta del sexo usando condón de la misma manera que lo disfruta sin él? ¿Qué placer encuentra en eso? Por ello, en nuestro tiempo, los órganos de la digestión han llegado a competir por la supremacía como orificio sexual. La clamorosa necesidad de la membrana mucosa. Para librarse del condón, han de tener una pareja estable, por lo tanto se
casan.
(...)
sólo cuando jodes te vengas de una manera completa, aunque momentánea, de todo cuanto te desagrada de la vida y todo cuanto te derrota en la vida. Sólo entonces estás más limpiamente vivo y eres tú mismo del modo más limpio. La corrupción no es el sexo, sino lo demás. El sexo no es sólo fricción y diversión superficial. El sexo es también la venganza contra la muerte. No te olvides de la muerte. No la olvides jamás. Sí, también el poder del sexo es limitado. Sé muy bien lo limitado que es. Pero, dime, ¿qué poder es mayor que el suyo?
(...)
la mayor parte de las personas llevan consigo a la cama lo peor de sus biografías
(...)


Amor
La única obsesión que todo el mundo desea: "amor". ¿La gente cree que al enamorarse se completa? ¿La unión platónica de las almas? Yo no lo creo así. Creo que estás completo antes de empezar. Y el amor te fractura. Estás completo, y luego estás partido.
(...)
«El apego es ruinoso y es tu enemigo. Joseph Conrad: quien forma un vínculo está perdido. Es absurdo que estés aquí sentado con ese aspecto. Lo has saboreado. ¿No es suficiente? ¿Acaso hay algo de lo que llegues a conseguir más que un paladeo? Eso es todo lo que se nos da en la vida, lo único que se nos da de la vida. Un paladeo. No hay más»
(...)

 

 

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Los viajes de Suasbeim

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El anciano decía:

Si lo traspasas, serás el primero.

Suasbeim decía si no lo traspaso,

el primer salto también será el último:

nadie ha cruzado un agujero negro.

¿Qué tienes que perder:

pregunta el sabio.

Eso es verdad,

le respondió el viajero.

 

Vicente Luis Mora.

Revista Eñe # 18. Verano 2009, pág 78

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Henry Miller

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Solo
Solo por fin. ¡Que maravilloso! Pero no es lo que yo esperaba. ¡Si estuviera a solas con Dios!

Vida
¿Què sentido tenìa un màs allà, deseaba saber, si uno pierde su personalidad al morir? Estaba convencido de que una sola vida era un perìodo demasiado breve para resolver los propios problemas.

Edad moderna
La edad moderna -un nombre inapropiado, dicho de paso- no fue màs que un perìodo de trancisiòn, una tregua, en la que el hombre podìa adaptarse a la muerte del alma. Ya estamos viviendo una especie de vida lunar grotesca. Las creencias, las esperanzas, los principios, las convicciones que sostenìan nuestra civilizaciòn han desaparecido. Y no resucitaràn. Tenlo como seguro por el momento. No, en adelante y durante largo tiempo vamos a vivir mentalmente. Eso significa destrucciòn, ...autodestrucciòn. Si me preguntas por què sòlo  puedo decir: porque el hombre no està hecho para vivir sòlo de la mente. El hombre ha nacido para vivir con todo su ser. Pero la naturaleza de este ser està perdida, olvidada, enterrada. El pròposito de la vida en la tierra es descubrir el verdadero ser de uno ¡y vivir de acuerdo con èl! Pero no vamos a hablar de eso. Corresponde a un futuro lejano. El problema es entre tanto. Y a eso es a lo que quiero referirme. Permìteme que lo exponga de la manera màs breve posible...Todo lo que hemos ahogado, tù, yo, todos nosotros, desde el comienzo de la civilizaciòn, ha sobrevivido. Hemos llegado a reconocer lo que somos.¿Y què somos sino el producto final de un àrbol que ya no es capaz de dar frutos? En consecuencia, hemos tenido que introducirnos bajo tierra, como la semilla, para que pueda brotar algo nuevo, algo diferente. No es tiempo lo que se necesita, sino una nueva manera de mirar las cosas. Un nuevo deseo de vida, en otras palabras. Tal como estàn las cosas no tenemos màs que una apriencia de vida. Estamos vivos sòlo en sueños. Es nuestra mente la que se niega a que la maten. La mente es dura y mucho màs misteriosa que los sueños màs extravagantes de los teòlogos. Es posible que no exista màs que la mente...no la pequeña mente que conocemos, por supuesto, sino la gran Mente en la que nadamos, la Mente que impregna el universo entero.

Religiòn y muerte
Todas las religiones nos dan una pìldora envuelta en azùcar para que la traguemos. Quieren que traguemos lo que no podemos ni queremos   tragar: la muerte. El hombre nunca aceptarà la idea de la muerte, nunca se reconciliarà con ella...

Fe en la vida
No hay razòn para morir, ninguna absolutamente. Morimos porque carecemos de fe en la vida, porque nos negamos a entregarnos por completo a la vida... Y eso me trae al presente, a la vida tal como la conocemos actualmente. ¿No es evidente que todo nuestro sistema de vida es una dedicaciòn a la muerte? En nuestros esfuerzos desesperados para preservarnos, para preservar lo que hemos creado, causamos nuestra propia muerte. No nos entregamos a la vida, luchamos para evitar la muerte. Lo que no significa que hayamos perdido la fe en Dios, sino que hemos perdido la fe en la vida misma. Vivir peligrosamente, como dijo Nietzsche, es vivir desnudo y sin avergonzarse. Significa poner la confianza de uno en la fuerza vital y dejar de luchar con  un fantasma llamado muerte, un fantasma llamado enfermedad, un fantasma llamado pecado, un fantasma llamado temor, etcètera: El mismo fantasma! Ese es el mundo que hemos creado para nosotros. Piensa en los militares, que hablan perpetuamente del enemigo. Piensa en el clero, que habla perpetuamente del pecado y la condenaciòn. Piensa en el gremio d elos leguleyos, que hablan perpetuamente de  multas y encarcelamientos,. Piensa en la profesiòn mèdica, que habla perpetuamente de enfermedad y muerte. Y en nuestros educadores, los màs tontos de todos, con su charla de papagayos y su incapacidad innata para aceptar cualquier idea que no tenga cientos o mil años de antigüedad. En lo que respecta a los que gobiernan el mundo, en ellos tienes los seres màs deshonestos, màs hipòcritas, màs engañados y de menos imaginaciòn que es posible imaginar. Tù pretendes que te interesa el destino del hombre. El  milagro consiste en que el hombre haya mantenido inclusive la ilusiòn de la libertad. No, el camino està cerrado, hacia cualquier parte que te vuelvas. Todas las paredes, todas las barreras, todos los obstàculos que nos encierran son obra nuestra. No tenemos por què traer por los cabellos a Dios, el Diablo o la Causalidad. El Señor de la Creaciòn dormita mientras nosotros hacemos el embrollo. Permite que nos despojemos de todo menos de la mente. Es en la mente donde se ha refugiado la fuerza vital. Todo ha sido analizado hasta anularlo. Quizàs ahora el vacìo de la misma adquirirà un significado y proporcionarà la clave.

Bufòn
Cuando una situciòn se pone tan mala que no parece posible soluciòn alguna sòlo quedan el asesinato o el suicidio. O ambos. Si fallan, uno se convierte en un bufòn.

Amor
Se siente la gran tentaciòn de decir que el amor nunca ha hecho cobarde a nadie. Quizàs el verdadero amor, no. ¿Pero, quièn de nosotros ha conocido el verdader amor? ¿Quièn es tan amante,confiado y creyente que no venderìa su alma al diablo antes que ver al amado torturado, muerto o deshonrado? ¿Quièn se siente tan seguro y poderoso que no descenderìa de su trono para reclamar su amor? Es  cierto que ha habido grandes figuras que han aceptado su suerte, que se han mantenido aparte en el silencio y la soledad y han sufrido resignadamente. ¿Hay que admirarlos o compadecerlos? Ni siquiera el màs grande de los abandonados por su amante fue nunca capaz de ir por ahì gritando alborozado: "¡Todo està bien en el mundo!"
"En el amor puro (el que sin duda no existe màs que en nuestra imaginaciòn) -dice alguien a quièn admiro- el que no se da cuenta de que da ni de lo que da, ni de a quièn da, y todavìa menos de si lo aprecia el que lo recibe"
Con todo mi corazòn digo: "¡De acuerdo!" Pero nunca he conocido a un ser capaz de expresar semejante amor. Acaso sòlo los que ya no  necesitan del amor pueden aspirar a desempeñar ese papel.
Liberarse del cautiverio del amor, quemarse como una vela, derretirse en amor, fundirse con el amor,¡què felicidad! ¿Eso es posible para criaturas como nosotros, que somos dèbiles, orgullosos, vanos, posesivos, envidiosos, celosos, inflexibles, implacables? Es evidente que no. Para nosotros es la carrera de ratas...en el vacìo de la mente. Para nosotros la condena, la condena interminable. Creyendo que necesitamos amar, dejamos de amar, dejamos de
ser amados.
Pero inclusive nosotros,, por muy despreciablemente dèbiles que seamos, experimentamos ocasionalmente algo de este amor verdadero y desinteresado ¿Quièn de nosotros no se ha dicho a sì mismo en su ciega adoraciòn de alguien que està  fuera de su alcance :"No importa que nunca sea mìa. Lo ùnico que importa es que exista y que yo pueda honrarla y adorarla eternamente"? Aunque ese modo exaltado de ver las cosas sea insostenible, el enamorado que razona asì pisa terreno firme. Ha conocido un momento de amor puro. Ningùn otro amor, por sereno y duradero que sea, puede compararse con èl.
Poe efìmero que pueda ser ese amor, ¿podremos decir que hemos perdido algo? La ùnica pèrdida posible -¡y què bien lo sabe el verdadero amante!- es la falta del afecto imperecedero que el otro inspiraba. ¡Què dìa gris, triste, funesto aquel en que el amante se da cuenta de pronto de que ya no està poseìdo, de que està curado, por decirlo asì, de su gran amor! Cuando se refiere a èl, aunque sea inconcientemente, como una "locura". El sentimiento de alivio que engendra ese despertar puede hacerle a uno creer con toda sinceridad que ha recuperado su libertad ¡Pero a què precio! ¡Què libertad tan pobre! ¿No es una calamidad volver a comtemplar el mundo con la mirada cotidiana, con el discernimiento de todos los dìas? ¿No es doloroso encontrarse rodeado por seres conocidos y vulgares? ¿No es espantoso pensar que uno tiene que seguir adelante, como dicen, pero con  piedras en las entrañas y guijarros en la boca. ¿Encontrar cenizas, nada màs que cenizas, donde antes habìa soles replandecientes, maravillas magnificencias, una maravilla tras otra, una magnifiscencia tras otra, y todo creado espontàneamente como por alguna fuente màgica?

Desamor
En la literatura de la desolaciòn completa hay siempre y solamente un sìmbolo (que puede ser expresado tanto matemàticamente como espiritualmente) alrededor del cual gira todo: el amor negativo Pues la vida puede ser vivida, y habitualmente se la vive, negativa màs bien que positivamente. Los hombre pueden esforzarse perpetua y desesperadamente una vez que han decidido excluir el amor. Ese "insondable dolor de vacìo en el que se puede verter toda la creaciòn sin que deje de ser vacìo", ese dolor de Dios, como se lo ha llamado, ¿què es sino una descripciòn del estado desamorado del alma?

Vivo y muertos
Si hay alguna diferencia suprema entre los vivos y los muertos consiste en que los muertos han dejado de asombrarse. Pero, como las vacas en el campo, los muertos cuentan con un tiempo interminable para rumiar. Hundidos hasta las rodillas en la abundancia, siguen rumiando inclusive cuando se pone la luna. Para los muertos hay universos y màs universos que explorar. Universos de nada màs que de materia. De materia desprovista de substancia. De materia a travès de la cual la màquina mental ara como si fuera nieve blanda.

Belleza
La tragedia para el hèroe del amor se produce cuando se da cuenta, con frecuencia de una manera brutal, de que la belleza, aunque es un atributo del alama puede estar ausente en todo, menos en el cuerpo y en las facciones de la amada.

Lo que uno escribe
Lo que uno escribe es lo que desea que suceda.

Belleza, sufrimiento y salvaciòn
Se dice que nos desarrollamos sòlo mediante la prueba y la tribulaciòn.¿Era eso, y nada màs lo que iba a encontrar escudriñando las pàginas biogràficas? ¿Eran los creadores seres atormentados que encuentran la salvaciòn sòlo luchando a brazo partido con los medios del arte? En el mundo del hombre la belleza està unida al sufrimiento y el sufrimiento a la salvaciòn. Nada de eso sucedìa en la Naturaleza.

La gran pregunta.
La gran pregunta era la eterna y al parcer incontestable:¿què puedo decir al mundo que sea tan desesperadamente importante? ¿Què puedo decir que no hayan dicho ya, y un millar de veces hombres infinitamente mejor dotados? ¿Era pura egolatrìa esa necesidad coercitiva de ser oìdo? ¿En què era yo ùnico? Pues si no era ùnico, serìa como añadir una cifra a una incalculable cantidadastronòmica.


Caminar
Preferìa caminar a quedarme allì pensando. Me proponìa caminar y caminar hasta que me cayera.
Eso no dio el resultado que esperaba. Descansado o fatigado, nunca se deja de pensar. Uno da vueltas y màs vueltas en el mismo terreno, siempre volviendo al punto muerto: el ahora inaceptable.

Escribir
Escribir es como la caca que se hace en sueños, una caca deliciosa, por supuesto, pero primero es la vida y luego la caca. La vida es cambio, movimiento, bùsqueda... un ir hacia adelante para conocer lo desconocido, lo inesperado. Sòlo muy pocos hombres pueden decir de sì mismos ."¡He vivido!" Por eso tenemos libros, para que los hombres puedan vivir substitutivamente...

Pàgina en blanco
...No se debe pensar ante una pàgina en blanco.

Caos, silencio, nada
¡El caos! Nada sabemos del caos. ¡El silencio! Sòlo los muertos lo conocen. ¡La nada! Soplad con toda la fuerza que queràis y algo quedarà siempre.

Ser nada absolutamente
-Sòlo nosotros, los seres humanso, parecemos tener una mala opiniòn de nosotros mismos. Tome un gusano como ejemplo: ¿supone ud que un gusano se desprecia a sì mismo?
-Es terrible sentirse culpable. ¿Y por què? ¿Què he hecho?
-Es por lo que no ha hecho.
(...)
Sabe usted què es màs importante que hacer algo?
(...)
Ser usted mismo.
-¿Pero si uno no es nada?
-Entonces, ser nada, pero serlo absolutamente.
-Eso parece un disparate.
-Lo es. Por eso es tan cierto.

Fracaso
-Yo nunca he dicho que he fracasado. Excepto para mì, quizàs. ¿Còmo puede haber uno fracasado si sigue esforzàndose, si sigue luchando? Quizà no logre mi propòsito, quizà termine tocando el trombòn. Pero si hago algo, si me dedico a algo, es porque creo en ello. No quiero ir a la deriva, prefiero hundirme luchando... ser un fracasado como tù dices. Aborrezco el hacer como todos los demàs, seguir la corriente, decir que sì cuando deseo decir que no.
(...)
-No quiero decir que hay que librar una lucha insensata, que hay que hacer una resistencia insensata. Uno debe hacer un esfuerzo para llegar a aguas claras y tranquilas. Debe luchar para dejar de luchar. Uno tiene que encontrarse a sì mismo, eso es lo que quiero decir.

Henry Miller.
La Crucifixiòn Rosada. Nexus.
Santiago Rueda-Editor, Buenos Aires, 1966.

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Sacudirla

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“Raphael…”
- ¿Qué puedo hacer? – preguntó
- Ve a sacudirla.
- ¿Crees que se ha jodido?
- Claro. Se jodió hace tiempo, al principio. Raphael, tu nunca serás el dueño erótico de una chica. Tienes que hacerte cargo; esas cosas no son para ti. De todas formas, ya es demasiado tarde. El fracaso sexual que has tenido desde tu adolescencia, Raphael, la frustración que te persigue desde los trece años, ya han dejado en ti una marca imborrable. Incluso suponiendo que pudieras conseguir alguna mujer a partir de ahora –cosa que, con toda franqueza, no creo que vaya a suceder-, no será bastante; ya nada será nunca bastante. Siempre serás huérfano de esos amores adolescentes que no tuviste. En ti la herida ya es muy dolorosa; pero lo será cada vez más. Una amargura atroz, sin remisión, que terminara inundándote el corazón. Para ti no habrá ni redención ni liberación. Así son las cosas.

Michel Houellebecq.

Ampliación del campo de batalla.

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Martín Adán

Escrito a ciegas

 

La cosa real, si la pretendes,

no es aprehenderla sino imaginarla.

Lo real no se le coge: se le sigue,

y para eso son el sueño y la palabra.

¡Cuìdate de su atajo!

¡Cuìdate de su distancia!

¡Cuìdate de su despeñadero!

¡Cuìdate de su cabaña!

 

¿Quièn soy? Soy  mi què,

inefable e innumerable

figura y alma de la ira.

No, eso fue al fin... y era al principio,

antes de donde el pricipio principia.

Soy un cuerpo de espìritu de furia

asentada y de aceda ironìa.

 

No, no soy el que busca

el poema, ni siquiera la vida...

Soy un animal acosado por su ser

que es una verdad y una mentira.

(...)

 

El Otro, el Pròjimo, es un fantasma

¿Existe el aire

donde te asfixias y recreas

respirando, tu cuerpo inane?

¡No, nada es sino la sorpresa

eterna de tu mismo reencontrarte

siempre tù los mismos entre los mismos muros

de las distancias y las calles!

Y de los cielos estos techos

que nunca me ultiman porque nunca caen!

 

Y no alcancè al furor de los divino,

ni a la simpatìa de lo humano.

Lo soy y no lo siento ni asì me siento.

Soy en el Dìa el Solitario

y el absoluto en la Zoologìa si pienso,

o como carnìvoro feroz si agarro.

¿Soy la Creatura o el Creador?

¿Soy la Materia o el Milagro?

¡Què mìa y què ajena tu pregunta!...

¡Quièn soy? ¿Lo sè yo acaso?

¡Pero no, el Otro no es!

¡Sòlo yo en mi terror o en mi orgasmo!

 

Martìn Adàn.

Colecciòn Visor de Poesìa, Visor Libros, Madrid, 1988.

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Partículas elementales

Deseo

En sí, el deseo, al contrario que el placer, es fuente de sufrimiento, odio e infelicidad. Esto lo sabían y enseñaban todos los filósofos: no sólo los budistas o los cristianos, sino todos los filósofos dignos de tal nombre. La solución de los utopistas, de Platón a Huxley pasando por Fourier, consiste en extinguir el deseo y el sufrimiento que provoca preconizando su inmediata satisfacción. En el extremo opuesto, la sociedad erótico-publicitaria en la que vivimos se empeña en organizar el deseo en proporciones inauditas, mientras mantiene la satisfacción en

El ámbito de lo privado. Para que la sociedad funcione, para que continúe la competencia, el deseo tiene que crecer, extenderse y devorar la vida de los hombres.

Democracia

…la creencia en una determinación libre y racional de las acciones humanas, y especialmente en una determinación libre y racional de las elecciones políticas individuales, fundamento natural de la democracia, era seguramente el resultado de una confusión entre libertad e imprevisibilidad. Las turbulencias de la marea junto al pilar de un puente son estructuralmente imprevisibles; pero a nadie se  le ocurriría calificarlas de libres por esa razón.

Michel Houellebecq.

Partículas elementales.

 

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Poemas de Alejandro Aura

Tambor interno:

I:

Fuimos

            niños náufragos

                        de algo

 

Adolescentes

            náufragos.

Pero ahora las banderas

            las izamos nosotros

y movemos

 

nosotros

los timones.

Fuimos

            niños náufragos de algo.

Adolescentes

            náufragos.

Pero ahora las banderas

            las izamos nosotros

y movemos

 

nosotros

los timones.

 

Absurdo es dejar

            Que el tiempo pasado nos detenga.

Tenemos la vida toda abierta.

Se comprende

que pueda ser oscura

            pero en las oficinas,

                        los conventos,

                                   las crujías;

 

oscura en los libros

            o en los consejos,

pero no en la calle.

 

Porque en la calle se sufre

            de hambre,

                        de frío,

                                   de policías,

pero a la luz,    

abiertamente,

mano a mano con todos.

La fe

            llueve              

                        en la calle

y anda el amor

            juntando

                        muchachos y muchachas.

 

Mueran los que no creen

            que la vida

                        se construye

                                   a cada instante

y es hermosa.

 

Mueran, o sean condenados

a un millón

de latigazos

de esperanza.

 

Y los que en vida

            Se casan con la muerte,

Y los cobardes

            Que esperan la nueva generación

para acostarse con vírgenes,

y los que escriben

de cómo encontrar

            para el amor

                       a la persona justa.

Mueran los que esperan sentados

            Que el tiempo

                        Lo resuelva todo.

 

Nosotros

            -hablo por mí

                        Y por todos

                                   Los que quieran-

 

Menores aún

            -comparativamante-

Hemos de exceder en estatura a las estatuas.

 

Han de venir,

            Cuando muramos

Quienes crecerán lo doble de nosotros,

 

Hasta que el hombre alcance

            su tamaño de hombre.

Nos importa nuestra vida.

 

Somos el poema-arma contra todos los estorbos:

            los abuelos,

                        los cánones,

            el régimen

                        el way of life

                                   que nos imponen;

 

contra el odio destilado

            que vuelcan

                        en nosotros

                                   los mayores.

 

Creemos en los hombres

que se abren la camisa

            sin vergüenza,

para que se sepa

            bien

            con quien se trata.

 

Somos  los dueños

            desde la segunda mitad de este siglo

                        hasta la muerte.

 

Somos los inventores del amor sonoro

            Los amantes del amor sonoro.

 

Arriba, amor,

Irrumpe en la calle

            Y haz lo que te toca.

 

II

No aprendimos a amar en el jardín

Sino en la  calle.

Y el amor,

            en nosotros,                

es protesta.

 

el tiempo me camina por las calles

en tu nombre

y algo me crece del tamaño d eun tambor

entre la carne.

 

El tambor me  hincha la lengua

y tu nombre se agolpa

            en el poema.

 

Acuarela, conviértete.

Hazte nervio central de mi protesta

VI

Hablar

Nos daba miedo

Preferíamos los gritos atarantados

y el billar.

 

“¡Ovejas negras

            -nos decían-.

Vagos!”

 

Sólo aprendimos a hablar

            Sin saber por qué,

Cuando en  los bailes

Nos acercábamos

A los pequeños cuerpos tibios

            De las muchchas.

 

Pero a menudo

Nos cortaban la palabra

(Eva se rió de mi primer poema

Y a Lilia

Le daban asco las espinillas.)

 

Nada queríamos entender,

pero es de comprenderse,

nos daban domingo de hambre

y todos los días,

            en casa,

preveían nuestro fracaso.

 

En la escuela,

            Los más,

No sabíamos bien bien

Lo que estábamos haciendo,

Y reprobaban a los faltos de memoria.

 

Nos daba miedo hablar

Pero iniciamos la violencia

en las esquinas;

huimos de las casas paternas.

y ellas, 

las muchachas

se pusieron pantalones.

Los cerebros de algunos

fueron creciendo

a ritmo monetario.

Los jovencitos afeminados

llevan ahora del brazo

a las muchachas decentes

y las madres

esperan que todo se componga.

 

También huimos

            quienes matamos la esperanza

                        de los padres.

 

¿¡Qué se le va a hacer!

La contabilidad me enferma:

Yo siempre he tenido vocación para el amor.

Vii

Jugábamos con rifles de mentiras

Y nos gustaba escribir nuestros nombres

En las banquetas de cemento fresco.

 

No descendemos d ebuena familia.

 

Nos parecemos a los gatos pobres,

Escondidos en sotános nacemos

Y brotamos maullando en las esquinas.

VIII

Se me clavó la vida

            en los sentidos.

No sé cómo.

 

Callejeando. Callejeando.

 

He sabido que besar me gusta

enormemente

Y que debajo del sueño está

            como raíz

                        mi cuerpo.

 

Viene a golpes de hacha

            la alegría.

 

Amé a una niña que jugaba al vacío

            dando vueltas.

Ya sé lo que es prenderse de la nada.

XI

Su madre le dijo

que todos los hombres son malos

y ella se me queda mirando

 

como para purificarme.

XIII

No soy yo este que te habla

Sino este, todo, que te besa;

Éste, prendido, en vuelo,

De tu cuerpo.

 

Este soy

Que, artesano de tu cuerpo,

Atónito

Enmudece.

 

XVIII

Para que seas la niña alegre

Los invoco;

Para eso.

 

Llegan y danzan,

Hacen la música danzando,

Te agazajan.

 

Ya nadie ha de decirte

Que los ángeles no existen.

 

Astrología:

Deísta

Y concupiscente

Como si fuera

La primera vez

Que nazco.

 

¡Qué desorden

El que hay

En las estrellas!

 

Pregunta vital:

Si solo el amor

nos mueve,

¿ qué inmovilidad

tan  seductora

es ésta?

Alejandro Aura.

Poesía. 1963-1993.

Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México D.F., 1998.

 

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Bestiario

El rinoceronte: El gran rinoceronte se detiene. Alza la cabeza. Recula un poco. Gira en redondo y dispara su pieza de artilleria. Embiste como un ariete, con un solo cuerno de toro blindado, embravecido y cegato, en arranque total de filosofia positivista.

Nunca da en el blanco, pero queda siempre satisfecho de su fuerza.

El sapo: Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón.

(…)

En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo.

El avestruz: Más que pollo, polluelo gigantesco entre pañales. El mejor ejemplo sin duda para la falda más corta y el escote más bajo. Aunque siempre está a medio vestir, el avestruz prodiga sus harapos a toda gala superflua, y ha pasado de moda solo en apariencia. Si sus plumas “ya no se llevan” las damas elegantes visten de buena gana su inopia con virtudes y perifollos de avestruz: el ave que se engalana pero que siempre deja la íntima fealdad al descubierto. Llegado el caso, si no esconden la cabeza, cierran por lo menos los ojos “a lo que venga”. Con sin igual desparpajo lucen su liviandad de criterio y engullen cuanto se les ofrece ala vista, entregando el consumo al azar de una buena conciencia digestiva.

 

J. J. Arreola.

Bestiario

Editorial Joaquín Mortiz S.A., México, 1972.

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Los seguidores

 (...)

Conocì a Gagarin en la calle.(...). Èl habìa instalado un telescopio en la acera.

-Vea a Fobos- me dijo-. Perderà pocos segundos.

(...) Yo no habìa visto el cielo. A diario està uno todo el tiempo bajo techos o mirando hacia adelante. De modo que vì a  Fobos minusculo en el cielo y me sentì maleable.

Dìas despuès me llevò a la azotea del Hotel Atlantico, entonces abandonado, donde se congregaban en las noches con los telescopios. El sabìa la posiciòn de los astros y cada vez nos los indicaba. Nosotros amanecìamos vindolos, invadidos de asombro, con la certidumbre de que el contenido del cielo no està ni arriba ni abajo y que se està alejando.

(...) Y nos multiplicabamos. (...) Pero siendo tantos se le dificultò a Gagarin mantener el control. Se presentaron riñas (...) Y luego comenzò a gestarse el malestar de un puñado contra Gagarin.

(...) Entonces ocurriò el percance. Uno de los detractores cayò arrojado desde la escalera entre los pisos doce y trece despuès de una rencilla. Y sus amigos acusaron a Gagarin de inspirador del homicidio e hicieron que lo arrestaran.

Muchos han vuelto a su modo de vida anterior. (...) Porque la detenciòn de Gagarin se difundiò por los noticieros y ahora nos echan de los edificios (...) O si nos descubren mirando nos quitan los telescopios y nos obligan a bajr y a dispersarnos.

Heider Rojas

Algeciras, Huila, 1963.

Supresiòn de las cartas

Ediciones indice, Santa Fe de Bogotà, 1999.

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Caìn

Siento inclinaciòn hacia la herejìa de Caìn (...) . Dejo que mi hermano se vaya al diablo a su manera.

Robert Louis Stevenson.

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El Mundo

Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.

Augusto Monterroso

 

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El cuento folclórico y la fantasía.

El  mundo del cuento folclórico (Märchen, y posteriormente cuento de hadas) está orientado positivamente hacia el protagonista; se define el cuento folclórico mediante el triunfo del héroe: tomando en cuenta las demoras narrativas necesarias, ese héroe tiene a su disposición armas y auxiliares mágicos. Por el contrario, el mundo de la fantasía está orientado negativamente respecto al protagonista; se define una fantasía mediante el desamparo terrible del héroe.

Darko Suvin.

Metamorfosis de la ciencia ficción. Sobre la poesía y la historia de un género literario.

Fondo de Cultura Económica, México, 1984.

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Ciencia ficción.

Para sentar antecedentes históricos, diremos que la CF partió de una perspectiva precientífica o protocientífica, asentada en una sátira desmitificadora y en una crítica social ingenua para irse acercando a las ciencias humanas y naturales, que cada vez eran más sutiles. En el siglo XIX las ciencias naturales alcanzaron y sobrepasaron a la imaginación literaria; cabe afirmar que las ciencias dedicadas a las relaciones humanas la alcanzaron en sus logros teóricos más considerables, pero no en la práctica social alienada. En el siglo XX la CF pasó al campo del pensamiento antropológico y cosmológico, volviéndose un diagnóstico, una advertencia, un llamado a la comprensión y a la acción- siendo éste el más importante- un mapa de opciones posibles.

(...)

La Cf. moderna de importancia, dueña de fuentes de gozo más profundas y duraderas, presupone a la vez cogniciones más complejas y amplias: examina ante todo el uso y efecto político, psicológico y antropológico del conocimiento, de la filosofía de la ciencia, y el surgimiento de fracasos a causa de ello.

(...)

Por tanto, no es sòlo la curiosidad humana y humanizadora bàsica lo que da nacimiento a la ciencia ficcion. Màs allà de una indagaciòn por nadie dirigida, causa de un juego semàntico sin referente claro, el gènero ha estado unido siempre a la esperanza de encontrar, en lo desconocido, el ambiente, la tribu, el estado, la inteligencia ideal o cualquier otro aspecto del Bien Supremo (o al miedo y el rechazo de su elemento opuesto). De todas maneras, se da por hecho la posibilidad de otros sistemas coordenados y campos semànticos extraños y covariantes.

(...)

Los extraños -habitantes de una utopìa,monstruos o, sencillamente, seres distintos- son un espejo del hombre(...)

Pero ese espejo no solo refleja, sino que transforma y constituye una matriz virgen y una dìnamo alquìmica: el espejo es un crisol.

 

Darko Suvin.

Metamorfosis de la ciencia ficción. Sobre la poesía y la historia de un género literario.

Fondo de Cultura Económica, México, 1984.

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Delirium tremens

-La sensación al despertar con delirium tremens, con el terror siniestro de la muerte escurriéndose de los oídos como esas telas pesadas que tejen las arañas tropicales, la sensación de ser el monstruo jorobado de un pantano gimiendo debajo de la superficie en el fango caliente arrastrando largamente una carga también caliente hacia ninguna parte, la sensación de estar sumergido hasta los tobillos en sangre de cerdo hirviendo, ¡uf!, de estar hasta la cintura en una cacerola gigante de agua oscura y grasienta sin un vestigio de espuma o jabón -Mi rostro visto en el espejo con una expresión de intolerable angustia tan asolado y abrumado por el dolor que ni siquiera resulta posible llorar delante de algo tan feo, tan perdido, sin relación alguna con su primitiva perfección y por lo tanto sin ninguna imagen que justifique sus lágrimas: es como si el "stranger" de William Seward Burroughs ocupara de repente mi lugar en el espejo...

 

(…)

 

…Pero no existe en absoluto alegría o diversión, la gente dice “oh bueno, está borracho y feliz, dejémoslo dormir tranquilo y que se reponga” –El pobre borracho está llorando  -Llora llamando a su madre y a su padre, a su hermano y a su amigo, llora y pide ayuda –Intenta actuar coordinadamente acercando un zapato a su pie pero ni siquiera puede hacer bien esto; dejará caer el zapato o golpeará contra algo, invariablemente pasará alguna cosa que lo hará llorar otra vez –Querrá sepultar la cara entre sus manos  y llorar y gemir rogando una piedad que sabe que no existe –No solamente porque no lo merece sino sencillamente porque de todos modos no existe.

 

Jack Kerouak

Big Sur.

Adriana Hidalgo editora, S.A., Buenos Aires, 2005.

 

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La tembladera o el delirium tremens de Dios

La bochornosa, delirante noche telescopiada dentro del fétido dia: el día dentro de la noche: se dio cuenta de que era el crepusculo, aunque lo había confundido con la madrugada. Alguien estaba sentado en su cama y le tomaba el pulso con la mano (...)

-Desde luego que tenemos la tembladera-dijo.

-La tembladera, sí- El cuerpo le temblaba de tal manera, después de la sorpresa inicial, que le impedía hablar-. Bueno, y ¿que tengo? -trató de incorporarse, apoyandose en el codo que, temblandole también, no lo aguantó, se volvió a hundir y cayó de espaldas con un gruñido.

-Es el alcohol... Y quizás otras cosas. A juzgar por sus comentarios de los últimos días, yo diría que está tan mal como usted mismo sospecha. (...)

Con la mirada fija en el río, su angustia era como un gran ojo sin párpado.

Caía la oscuridad; por entre la bruma desvaneciente, las estrellas comenzaban a salir. (...) Al ocupar sus puestos, las estrellas eran llagas que se abrían en su ser, multiples duplicaciones de aquella angustia, de aquel ojo. Las constelaciones podrían haber sido monstruosidades en el delirium de Dios. El desastre parecía embarrado sobre la totalidad del universo. Era como si estuviera viviendo en la preexistencia de alguna catástrofe inimaginable...

Malcom Lowry

Piedra infernal.

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Poemas de Jaime Gil de Biedma

Del diario de K
Si ahora de pronto optase
por no escribir (o no pudiera) y diera
el día por perdido, posponiendo
para quien sabe cuando, y además
que importa, la metódica
copia de mi agresividad
contra mí mismo, ¿pensaría
como K (conocido empleado
de seguros) que esa dudosa obligación
no cumplida, se me iba a convertir
de alguna burocrática manera
en la razón de una desdicha irreparable?

Círculo vicioso
bebo en la coche con expersidiarios
y también conalgún
anacoreta,bebo sinmás
en sótanos a oscuras  o en balcones
iluminaods y de pronto bebo
quizá absolutamante solo
mientras nadie me llama y busco
a quien me llama: viene
en sentido contrario al de la espera.


Jaime Gil de Biedma


La poesía española contemporanea. Harold Alvarado Tenorio. Editorial Oveja Negra, Bogotá.

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Poemas de Josè Saramago

Hasta la carne
Otros dirán en verso otras razones,
quién sabe si más útiles, más vigentes.
Éste no cambió su naturaleza,
suspendida entre dos negociaciones.
Ahora, inventar arte y manera
de juntar el azar y la certeza,
se lleve en eso, o no, la vida entera.

Como quien se muerde las uñas cercenadas.

 

Proceso
Las palabras más simples, más comunes,
las de andar por casa y dar a cambio,
en lengua d eotro mundo se convierten:
basta que, de sol, los ojos del poeta,
rasando las iluminen.

 

Programa
En el esfuerzo de nacer está el final,
en la rabia de crecer se continúa,
en la prueba de vivir aceda la sal,
en la cava del amor resuda y suda.
Remedio, sólo muriendo: buena señal.

 

Signo de escorpión
Sabrás que para tí no habrá descanso,
la  paz no está contigo, tampoco la fortuna:
el signo así lo ordena.
Te pagan bien los astros esta guerra:
Por más breve que sea la cuenta de tu vida,
pequeña no será.

 

"En el corazón, quizá"
En el corazón, quizá, o más exacto:
una herida rasgada con navaja,
por donde  se va la vida mal gastada,
con total conciencia nos apuñala.
El desear, el querer, el no bastar,
equivocada búsqueda de la razón
que el azar de ser nos justifique,
es eso lo que duele, quizá en el corazón.

 

Destino
Hago en el suelo untrazo, junto al agua:
No tarda la marea en alisarlo.
Así es el poema, es común suerte
que arenas y poemas tanto valgan
al vaivén de la marea, al ven ven de la muerte.

 

Otro lugar común.
¿Por qué un grito no saco de la garganta,
esfera de sonido que me trasnporte,
en la punta incandescente de una flecha,
donde el tiempo no gaste ni lamuerte?
Materia mal compuesta y decadente
huyendo de sí misma avergonzada,
personaje que olvidó su papel
en medio de la escena abucheado.

José saramago.

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Piedra infernal

Necesitaba un trago desesperadamente. No sabía si tenía los ojos abiertos o cerrados. Horrendas sombras surgían desde el vacío, farfullando, frotándo su encrespada superficie contra su rostro, y él era incapaz de moverse. Algo se había metido debajo de su cama también, un oso que hacía intentos por levantarse. Voces, toda una prosopopeya de voces, murmuraban en su oídos, se retiraban, murmuraban de nuevo, cacareaban, chillaban, engatusaban; voces que le suplicaban que dejara de beber, que se muriera d euna vez por todas con la maldición encima. Abrumadoras, terribles sombras se acercaban, eran arrebatadas.
Una catarata de agua se colaba por la pared y llenaba la habitación. Una mano roja gesticulaba, aguijoneandolo sobre la denostada ladera d euna montaña, un suave arroyo llevaba cuerpos sinpiernas que gritaban desde enormes concavidades oculares, llenas d edientes rotos. La música ascendía hasta el chillido, y se serenaba. Sobre una revuelta cama manchada de sangre, en una casa cuya fachada había sido dinamitada, un grave escorpión violaba solemnemente a una negra manca.


Malcolm Lowry
Piedra infernal.

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Automatas espermáticos

Automatas espermáticos: individuos diminutos que esperan sacar algún provecho de la serie infinita de acciones que realizan, cuando en realidad lo único que consiguen es mantenerse vivos, arrastrándose somo gusanos recién salidos de un vertedero.

Luis Alberto Ayala Blanco.

Automatas espermáticos. Editorial Sexto piso S.A., México, 2005.

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Ciencia ficción.


El  resultado de esa presentación fáctica de hechos ficticios es el enfrentamiento d eun sistema normativo fijo -una imagen cerrada del mundo tipo tolemaico- con un punto de vista o perspectiva que conlleva un conjunto de normas nuevo. En teoría literaria se llama a nuestra actitud de extrañamiento...
(...)
El mito hace absolutos e incluso personifica motivos obviamente constantes de sociedades perezosas. la CF, por el contrario, enfoca los elementos variables y portadores de futuro del ambito empírico y,  por tanto, se la encuentra predominantemente en los grandes periodos agitados de la historia, como son los siglos XVI, XVII y XIX
(...)
La Ciencia Ficción "No se pregunta sobre el Hombre o el Mundo, sino ¿cuál hombre? ¿en qué tipo de mundo? Como género literario, la  CF se opone al extrañamiento sobrenatural o metafísico tan de lleno como al naturalismo o al empirismo.
(...)
La CF es, por tanto, un género literario cuyas condiciones necesarias y suficientes son la presencia y la interacción del extrañamiento y la cognición, y cuyo recurso formal más importante es un marco imaginativo distinto del ambiente empírico del autor.
(...)
Para asentar antecedentes históricos, diremos que la Cf partió de una perspectiva precientifíca o protocientífica asentada en una sátira desmitificadora y en una cr´tica social ingenua, para irse acercando a las ciencias  humanas y naturales, que cada vez eran más sutiles. En el siglo XIX las ciencias naturales alcanzaron y sobrepasaron a la imaginación literaria; cabe afrimar que las ciencias dediacadas a las relaciones humanas la alcanzaron en sus logros teóricos más considerables, pero no en la practica social alienada. En el siglo XX la CF pasó al campo del pensamiento antropológico y cosmológico volviéndose un diagnóstico, una advertencia, un llamado a la comprensión y a la acción y -siendo éste el punto más importante- un mapa de opciones posibles.
(...)
La CF moderna d eimportancia, dueña de fuentes de gozo más profundas y duraderas, presupone a la vez cogniciones más complejas y amplias: examina ante todo el uso y efecto plítico, psicológico y antropológico de l conocimiento, de la filosofía de la ciencia, y el surgimiento de fracasos  a causa de ello.

Darko Suvin.

Metafora de la Ciencia Ficción, Fondo de Cultura Económica, México, 1984

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Pequeño cazador de pasado

                                  A Jorge Dávila
Se había planteado muchas veces la forma de recobrar su pasado. Y estudió el origen de todo para llegar al principio. Entonces supo que el pasado estaba en el sueño y que por eso -astutamente-, los antiguos lo inventaron.


Jorge Eliecer Pardo.

La octava puerta, Pijao Editores, Bogotá, 1986.

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Rock N Roll, faire l´amour hasta divertirnos.

No tenemos pretensiones definitivas. Nos  ocupamos de vivir solamente. Es nuestra mejor aspiración. Nos aburrimos artificialmente hasta más no poder, tomamos helados, vamos a cine, caminamos por las calles interminablemente, pasamos por las iglesias tibias y penumbrosas, miramos burlonamente los semáforos, oímos discos en algún apartamento, salimos a caminar por las afueras de la ciudad, nos distraemos en los arrabales, nos deleitamos en las barriadas proletarias, charlamos sobre las cosas, hasta volvernos idiotas. Nos enamoramos los unos d elos toros. Nos apreciamos en común. No nos preocupamos de nada a fondo, vivimos sin pensar como extraños animalitos. Reunimos algunos billetes y nos hacemos un surboum irreprochable. Nos gusta robar cositas, cucharitas preciosas en las heladerías, ceniceros. Hacemos cosas malas. De todos modos nuestra vida no tiene importancia para nadie ni siquiera para los que vivimos uno al lado del otro.

El yacente de Mantegna
No me dedicaba a  a algo en particular, mi fuerte era vivir, percibir los alimentos, caminar por las barriadas, habalr poco, decir lo justo, era todo un aburrimiento pero una gran libertad. Las cosas violentas me parecían banales, (...) y así mi vida, la vida de cada uno de mis días se convertía en un intangible acuario de emociones débiles, pero único, unido -había unidad efectiva y hasta formal-. Había llegado el momento en que no tenía metas ni fines, ni pretensiones especiales, era como un solo plano.

Amilkar Osorio.


El Yacente de Mantegna.
Editorial Universidad de Antioquía, Medellín, 1986.

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Despertares

Espantosos despertares suelen seguir  a los sueños infantiles.

Franz Kafka.

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Franz Kafka

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La construcciòn

Tiempos felices hubo en que casi me decìa que la hostilidad del mundo contra mì probablemente habìa terminado o disminuido, o que el poder de la construcciòn me salvaba de la lucha de aniquilamiento que habìa perdurado hasta ahora. La obra me protege tal vez màs d elo que hubiera llegado a pensar en el interios de la construcciòn misma.

La construcciòn.

Tiempo

El tiempo que te ha sido acordado es tan corto que tú; porque no es màs larga, sino sòlo tan larga como el tiempo que pierdes. Si has iniciado, pues, un camino, sigue adelante a despecho de toda circunstancia; sòlo puedes ganar; no corres peligro alguno; quizàs al final te despeñes, pero si te hubieses vuelto atrás al cabo d elos primeros pasos y bajado la escalera te habrìas despeñado al comienzo mismo, y no quizàs, sino con toda seguridad. Si no hallas nada aquì, en los pasillos, abre las puertas; si no hallas nada detràs de las puertas, tienes otros pisos; si no encuentras nada arriba, no importa; lànzate nuevamente escaleras arriba. Mientras no dejes de subir no tienen termino los escalones; bajo tus pies que ascienden, crecen ellos hacia lo alto.

Abogados

 

Despertares

Espantosos despertares suelen seguir  a los sueños infantiles.

 

Investigaciones de un perro

La vida es dura, la tierra seca, la ciencia rica en comprobaciones, pero bastante pobre en resultados pràcticos.

(...)

Pregunto acaso -al menos desde que soy adulto- para que se me conteste? No alimento tan absurdas esperanzas. Veo los fundamantos de nuestra vida, presiento su hondura, veo a los obreros en la construcciòn, en su oscura obra, ¿he de esperar que gracias a mis preguntas todo se termine, sea destruido, abandonado? No; ya no espero eso por cierto. (...)

Con las preguntas me azuzo a mì mismo; quiero encenderme, por el silencio que me rodea, la ùnica rèplica.

(...)

Con mayor frecuencia reflexiono en los ùltimos tiempos acerca de mi vida, busco el error decisivo culpable de todo pero no lo encuentro. Y sin embargo, debo haberlo cometido, pues, si a pesar de no existir, el trabajo probo de toda mi vida no me hubiese permitido alcanzar la meta, ello demostrarìa que lo que me proponìa era imposible, y habìa que caer en la completa falta de fe, en la desesperanza.

(...)

Debo felicitarme por haber provocado con mis preguntas cierta agitaciòn en lo que a esto se refiere. Se comienza a fundar,  a improvisar una especie de fundamento y por cierto que no se irà màs allà del comienzo. Pero ya es algo. si bien no se llega a la verdad -nunca se llegarà aella-, por lo menos se descubre parte de la confusiòn y de la mentira. Porque aùn lo màs descabellado de nuestra vida y especialmente esto puede fundarse. No de este modo completo -es una gracia del diablo- , pero de todas maneras en grado suficiente para protegerse de preguntas molestas.

(...)

¿còmo se las arreglan mis congèneres?¿Còmo son sus intentos de vivir? (...) Por lo demàs, ¿què se logra con preguntas?, yo he fracasado con ellas; tal vez mis compañeros sean màs inteligentes y empleen medios màs efectivos para soportar la existencia, medios que -a mi me parece- tal vez los ayuden en su angustia, los calmen, los adormezcan, cambien su ìndole, pero que en el fondo sean tan impotentes como los mìos, puesto que por màs que mire en derredor no veo resultados.

Franz Kafka.

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Tiempo

El tiempo que te ha sido acordado es tan corto que tú; porque no es màs larga, sino sòlo tan larga como el tiempo que pierdes. Si has iniciado, pues, un camino, sigue adelante a despecho de toda circunstancia; sòlo puedes ganar; no corres peligro alguno; quizàs al final te despeñes, pero si te hubieses vuelto atrás al cabo d elos primeros pasos y bajado la escalera te habrìas despeñado al comienzo mismo, y no quizàs, sino con toda seguridad. Si no hallas nada aquì, en los pasillos, abre las puertas; si no hallas nada detràs de las puertas, tienes otros pisos; si no encuentras nada arriba, no importa; lànzate nuevamente escaleras arriba. Mientras no dejes de subir no tienen termino los escalones; bajo tus pies que ascienden, crecen ellos hacia lo alto.

Franz Kafka.

Abogados

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Apolítico

los que agarraron quieren conservar y quieren convencerte de que es malísimo todo lo que pueda vaciarles los cajones del oro. yo soy apolítico pero con todas las artimañas que manejan esos reaccionarios, podría verme jodido y otra vez metido en el juego.

Charles Bukowski.

Escritos de un viejo indecente.

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Una vida humana

El relato de una vida humana puede ser tan largo o tan breve como uno quiera.
Naturalmente se recomienda, por su extrema brevedad, la opción metafísica o trágica, que se limita al fin y al cabo a las fechas de nacimiento y muerte grabadas clásicamente en una lápida.


Michel Houellebecq.

 Las partículas elementales

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Henry Miller

Nuestros jóvenes miran con una visión tenue y borrosa; están repletos de miedo y espanto. El pensamiento que los martiriza día y noche es :¿estallará este mundo antes de que hayamos tenido oportunidad de gozarlo? Y nadie se atreve a decirles que aunque el mundo estallase mañana o pasado mañana, en realidad no importaría, porque la vida que anhelan es imperecedera. Tampoco nadie les dice que la destrucción de este planeta o su preservación y su imperecedera gloria giran en torno a sus propios pensamientos, a sus propias acciones
Individuo y sociedad:
El individuo ha pasado a identificarse involuntariamente  con la sociedad. Pocos son capaces de ver que la sociedad está compuesta por individuos. ¿Quién sigue siendo individuo? ¿Qué es un individuo? ¿Y qué es la sociedad, puesto que ha dejado de ser la suma o el conglomerado de individuos que la contituyen?

Realidad y ficción:
La verdad es más extraña que la ficción porque la realidad precede a la imaginación y la incluye.
Lo que constituye a la realidad es ilimitado e indefinible.

Viaje:
Por toda la gran literatura circula la idea del viaje de ida y vuelta. No importa lo que el hombre se lance a descubrir,  no importa hacia qué punto del tiempo o del espacio oriente su cansado cuerpo, finalmente regresa, regresa a la morada de sí mismo.


Voz:
Debido a nuestra abundante lectura llevamos dentro d enosotros tantas entidades, tantas voces, que es realmente raro el hombre que pueda decir que habla con su propia voz.


Henry Miller

Los libros en mi vida.

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Poemas de Jim Morrison

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Francia está 1°, Nogales circunscripto
cruza la frontera...
tierra de eterna adolescencia
cualidad de desesperación sin igual
en cualquier lugar del perímetro.
Mensaje de los suburbios
que nos convoca a casa.
Este es el espacio privado de un
nuevo orden. Necesitamos salvadores.
Para ayudarnos a sobrevivir al viaje.
Ahora, ¿quién vendrá?
Ahora escucha esto:
Hemos comenzado el pasaje
¿Quién sabe?, puede terminar mal.
Los actores están congregados;
inmediatamente ellos quedan
encantados
Yo, por uno, caigo en un éxtasis
que me domina.
¿Puedo convencerte de que sonrías?
Nada de hombres sabios ahora.
Que cada uno se arregle por sí mismo:
agarre a su hija y corra.
***
Todo lo humano
está abandonando
el rostro de ella.
Pronto ella desaparecerá
dentro de la calma
vegetal
de la ciénaga.
¡Quédate!
¡Mi Amor Salvaje!
***
Drogas sexo embriaguez batalla
retorno al mundo acuático
Vientre del mar
Madre del hombre
Monstruoso sonámbulo apacible bullente
mundo atómico
Anomia en la vida social.
Cómo podemos odiar o amar o juzgar
en el mundo marino bullente de átomos
Todo uno, uno Todo
Cómo podemos jugar o no jugar
Cómo podemos poner un pie ante nosotros
o revolucionar o escribir.
***
Fría música eléctrica
Lastímame
Lacera mi mente
c/tu oscuro sueño.
Frío templo de acero
Frías mentes vivas
en la costa estrangulada.
Veteranos de guerras extranjeras
Somos los soldados
de las guerras del rock and roll.
***
LAMENTO POR LA MUERTE DE MI FALO
Lamento por mi falo
dolorido y crucificado
Intenté conocerte
adquiriendo sabiduría espiritual
tú puedes abrir las paredes de
misterio del
espectáculo de desnudamiento
Cómo lograr morir
en el espectáculo
matinal
Muerte de T.V.
que el niño
absorbe
manantial de muerte
misterio
que me hace
escribir
Lento tren
La muerte de mi falo
da vida
Guitarrista
Antiguo sátiro sabio
Canta tu oda
a mi falo
acaricia su lamento
endurece y guía
a todos nosotros
Células perdidas
Conocer el cáncer
Hablar al corazón
y ofrecer el gran regalo
palabras
poder
trance
Este amigo firme
y las bestias de su zoológico
chicas salvajes, velludas
cada color se relaciona
para crear el bote
que mece a la raza
cualquier infierno podría ser más
horrible que ahora
y real
“Apreté su muslo
y la muerte sonrió”
muerte, vieja amiga
la muerte y mi falo
son el mundo
Puedo perdonar
mis heridas
en nombre de
la sabiduría
la lujuria
el romance
Frase sobre frase
Las palabras curan
Las palabras me provocaron la herida
y me sanarán
Si lo crees
Todos se unen ahora en un lamento
por la muerte de mi falo
una lengua de conocimiento
en la noche emplumada
los muchachos enloquecen su cabeza
y sufren
sacrifico mi falo
en el altar
del silencio
***
Pausadamente se agitan
Pausadamente se levantan
Los muertos son recién nacidos
que despiertan
c/miembros destrozados
y almas húmedas
Suavemente suspiran
en extasiado asombro fúnebre
¿Quién convocó a estos muertos a bailar?
¿Fue la mujer joven
aprendiendo a tocar la “Canción del
Fantasma” en su pequeño piano de cola?
¿Fueron los hijos de la soledad?
¿Fue el propio Dios-Espíritu,
tartamudeando, gritando,
conversando ciegamente?
— Yo os llamé para
ungir la tierra.
Os llamé para anunciar
la tristeza que cae como
piel quemada
Os llamé para desearos
que os vaya bien, para que os deleitéis en
vosotros mismos como un nuevo monstruo,
y ahora os llamo
para rezar.
***
LA APERTURA DEL BAÚL
— Momento de libertad interna
cuando la mente se abre y
el infinito universo se revela
y el alma es libre de vagar
buscando asombrada y confundida
aquí y allá maestros y amigos.
____________________
Momento de Libertad
cuando el prisionero
parpadea al sol
como un topo
desde su agujero
el primer viaje de un niño
fuera de su casa
Ese momento
***
EL TIEMPO TRABAJA COMO EL ÁCIDO
El tiempo trabaja como el ácido
Ojos manchados
Ves volar el tiempo
El rostro cambia a medida que el corazón late
y respira
No somos constantes
Somos una flecha en vuelo
La suma de los ángulos de variación
El rostro de ella varió en el auto
ojos y pie y cabello se mantienen
iguales. Pero un centenar de muchachas
similares sustituyó la una a la otra.

 

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Juan Gelman

El velamen
La luz no cesa
de gastar lo que se ve, se asoma
con su costumbre d eloca
suspendida y pone huevos
en lo que sube de su mutilación.
Es más bella que sus er de rabia
  Nada
detiene su velamen
en las aguas que no volvieron.

 

El espejo
El sueño castigado se queda
en el sueño de sí mismo, no
pendula su espanto.
¿A dónde irá con su memoria?
Entre árboles busca
una sombra verdadera
en esta duración. El sueño
era otros y es otro hoy que otros
lo niegan o creen que no existió.
No quiere encuentros falsos
y contempla su cara en un espejo
que se detuvo y guardó
fulgores que no envejecen
mañana.


Dios.
Gastado, errante, sortea
fracasos como charcos
hoy que llueve. No quiere
leer lo que escribió. Le dieron
un papel que nadie
puede interpretar.
Sólo un loco.
Mira la tarde que se extingue
y espera sin esperanzas
que la noche sea eterna.


Juan Gelman.


Vale la pena. Ediciones Era S.A. de C.V., México, 2001.

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El negro blanco

Por primera vez en la historia civilizada, quizá por primera vez en toda la historia, nos hemos visto forzados a vivir con el conocimiento reprimido de que las más nimias facetas de nuestra personalidad, o la más mínima proyección de nuestras ideas, o, en realidad, la ausencia de ideas y personalidad, puede que todavía significasen la posibilidad de estar destinados a morir como una cifra más en una inmensa operación estadística en la que nuestros dientes serían contados y nuestro cabello rapado pero nuestra muerte en sí sería desconocida, sin honores, pasaría inadvertida, una muerte imposible de asumir con dignidad como la consecuencia posible d elas acciones serias que habíamos elegido llevar a cabo, una muerte que antes bien, sería ejecutada por un deus ex machina en una cámara de gas o en una ciudad radioactiva;
-Si en medio de la civilización -esta civilización fundada sobre el anhelo faustiano de dominar la naturalez dominando el tiempo, dominar los vínculos de causa y efectos sociales- en  medio de una civilización económica fundada en la confianza de que el tiempo podía de hecho ser sometido a nuestra voluntad, nuestra psique estaba sometida a la intolerable ansiedad de que  al carecer la muerte de causa la vida careciese de causa tmbién, y el tiempo, deprovisto de causa y efecto, se hubiese detenido.
(...)
El hombre que sabe que si nuestra condición colectiva es vivir con la muerte instantánea en uan guerra atómica, con la muerte relativamente rápida por el Estado como l´univers concentrationnaire, o con la muerte lenta por el conformismo, con todos nuestros instintos creativos y rebeldes sofocados (...), si el destino del hombre de siglo veinte es vivir con la muerte desde la adolescencia hasta la vejez prematura, entonces la única respuesta vivificadora es aceptar los términos de la muerte, vivir con la muerte como peligro inmediato, divorciarse de la sociedad, existir sin raíces, emprender este viaje sin rumbo fijo hacia el interior de los imperativos rebeldes del yo
(...)
Para ser un verdadero existencialista ( es cierto que Sartre mantiene lo contrario) hay que ser religioso, ha de tenerse un sentido propio del "propósito" (sea cual sea el propósito), pero una vida dirigida por la fe en la necesidad de la acción es una vida entregada a la noción de que el sustrato de la existencia es la búsqueda, el fin significativo pero misterioso; es imposible vivir una vida así a no ser que las emociones propias le provean a uno de profunda convicción.

Norman Mailer


El negro blanco, Tusquet Editores, Barcelona, 1973

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La acción subversiva de la poesia

Hay una fuerza en el hombre, proveniente del simple hecho de vivir, que condiciona su destino de modo fatal. Esta fuerza, que se revela visible a cada momento, a través de las manifestaciones del amor, que tiende a trascender del individuo en una comunión con el todo, tiene sus propias leyes irreductibles a los esquemas racionales. La poesía aparece como expresión de ese impulso hacia el cumplimiento de un destino vital, y la ftalidad de ese destino se revela en la poesía como un hecho indiscutible. La poesia no es (...) un lujo o un divertimento, sino una necesidad del mismo modo que lo es el amor.(...) Prescindir d ela poesía equivaldría a  renunciar a la vida.

Considerado así, lo poético no reside sólo en la palabra; es una manera de actuar, una manera de estar en el mundo y convivir con los seres y las cosas. El lenguaje poético en sus distintas formas (forma plástica, forma verbal, forma musical) no hace más que objetivar de un modo comunicable, mediante los signos propios de cada lenguaje particular, esa fuerza expansiva de lo vital. Como consecuencia, el mundo poético está en todos, en la medida en que cada hombre es un ser integral. La clara consigna de Lautréamont, "La poesía debe ser hecha por todos", no tiene otro sentido. Aquél que ignora la poesía es un mutilado, tal como lo es aquél que ignora el amor.

La última afirmación podría sugerirnos la idea de que vivimos en un mundo de mutilados, pero no es así: lo que habitualmente encontramos no es la falta del impulso poético, sino su represión. Y está reprimido porque vivir hacia lo ilimitado, como exige la poesía, es decir, vivir en la dimensión total, no resulta conveniente para las fuerzas opresoras que dominan el mundo. Aceptar ese modo de vivir significaría prestarle al hombre un carácter casi divino, lo que no interesa a los detentadores del poder, que prefieren considerar al hombre como un objeto, como algo inmóvil y sin dimensión. Para anular a la poesía se ha creado toda una organización de falso pudor, parecida a la que existe para limitar la extensión del amor. Por el crimen de pornografía se condena al amor sin trabas. parecida condena de pornografía amenaza a la poesía auténtica, sin trabas. Los dos procesos que abren el camino a la libertad, de la aventura, de lo imprevisto y de la exaltación, se ven constreñidos a la categoría de parias sociales.

(...)

Pero esto no quiere decir que la acción subversiva de la poesía se realice mediante el tratamiento directo de los temas de subversión. No necesita, por ejemplo, cantar a la libertad ( palabra degradada por los falsarios de todos los colores), pues cantar a la libertad ha demostrado ser uno de los recursos de los propiciadores de esclavitud. La libertad vive en la poesía misma, en su manera de expandirse sin trabas, en su poder explosivo. Está implícita en el acto de la creación, en este modo de surgir de las zonas del espíritu donde reina la insumisión, donde es libre en todas las dimensiones (...)

La acción subversiva se manifiesta al ofrecernos la poesía la imagen de un universo en metamorfosis en oposición al universo rígido que nos imponen las convenciones. La imagen poético en todas sus formas actúa como desintegradora de ese mundo convención, nos  muestras su fragilidad y su artificio, lo sustituye por otro palpitante y viviente que responde al deseo del hombre. (...)

Una actitud disconformista señala el paso inicial que dirige al hombre hacia el centro de acción de la poesía (...)

(...)La insumisión alcanza ese límite extremo en el momento en que proclama la negación de la poesía, y ese momento aparece cuando la poesía se convierte en el valor supremo de subversión y en el mecanismo utilizado por los verdaderos poetas en defensa de la poesía en peligro, para reconquistar su fuerza liberadora. Mediante lo antipoético se retorna al punto cero, en contacto con la fuente originaria, con el fuego central. (...)

Latente o concreta, la subversión contenida en la poesía auténtica no ofrece dudas; pero la poesía no se reduce a un acto negativo puro: contemporaneamente a su acción provocadora afirma su fe en un mundo mejor que corresponda a la íntima realidad del hombre.  

 

Aldo Pellegrini

La accion subversiva de la poesía.

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Intrahombre

all the soarings of my mind begin in my blood by visceral 


El  hombre de adentro, el intrahombre -y éste es más divino que el tras-hombre o sobre-hombre nietzscheniano- cuando se hace lector hácese por lo mismo autor, o sea, actor; cuando  lee una novela se hace novelista; cuando lee historia, historiador.

Miguel de Unamuno

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Consumo

El consumo es un modo activo de relación ( no sólo con los objetos sino con la colectividad y el  mundo), un modo de actividad sistmática y de respuesta global en el cual se funda todo nuestro sistema cultural.

Jean Baudrillard.

El sistema de los objetos.

Siglo XXI Editores, S.A., México, 1999.

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Juicio

Cuando enjuiciamos nuestra propia existencia inevitablemente ponemos en juicio a la humanidad entera.

Ernesto Sabato.

Sobre héroes y tumbas.

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Verdad

Acaso es la verdad la que nos une y son las razones las que nos separan.

Miguel de Unamuno.

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Cada día volvemos a inventar el paraíso

Cada día volvemos a inventar el paraíso

Cada día la espada fogosa del ángel

calcinándonos el alma

Cada día

dejamos nuestros pasos

sin saber siquiera qué es

   lo que se nos niega.

Rómulo Bustos.

Oración del impuro. Obra completa reunida. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2004

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H G Wells: La guerra de los mundos.

El clásico de Wells, aquí.

 

LA LLEGADA DE LOS MARCIANOS


1 LA VÍSPERA DE LA GUERRA
En los últimos años del siglo diecinueve nadie habría creído que los asuntos humanos eran observados aguda y atentamente por inteligencias más desarrolladas que la del hombre y, sin embargo, tan mortales como él; que mientras los hombres se ocupaban de sus cosas eran estudiados quizá tan a fondo como el sabio estudia a través del microscopio las pasajeras criaturas que se agitan y multiplican en una gota de agua. Con infinita complacencia, la raza humana continuaba sus ocupaciones sobre este globo, abrigando la ilusión de su superioridad sobre la materia. Es muy posible que los infusorios que se hallan bajo el microscopio hagan lo mismo. Nadie supuso que los mundos más viejos del espacio fueran fuentes de peligro para nosotros, o si pensó en ellos, fue sólo para desechar como imposible o improbable la idea de que pudieran estar habitados. Resulta curioso recordar algunos de los hábitos mentales de aquellos días pasados. En caso de tener en cuenta algo así, lo más que suponíamos era que tal vez hubiera en Marte seres quizá inferiores a nosotros y que estarían dispuestos a recibir de buen grado una expedición enviada desde aquí. Empero, desde otro punto del espacio, intelectos fríos y calculadores y mentes que son en relación con las nuestras lo que éstas son para las de las bestias, observaban la Tierra con ojos envidiosos mientras formaban con lentitud sus planes contra nuestra raza. Y a comienzos del siglo veinte tuvimos la gran desilusión. Casi no necesito recordar al lector que el planeta Marte gira alrededor del Sol a una distancia de ciento cuarenta millones de millas y que recibe del astro rey apenas la mitad de la luz y el calor que llegan a la Tierra. Si es que hay algo de verdad en la hipótesis corriente sobre la formación del sistema planetario, debe ser mucho más antiguo que nuestro mundo, y la vida nació en él mucho antes que nuestro planeta se solidificara. El hecho de que tiene apenas una séptima parte del volumen de la Tierra debe haber acelerado su enfriamiento, dándole una temperatura que permitiera la aparición de la vida sobre su superficie. Tiene aire y agua, así como también todo lo necesario para sostener la existencia de seres animados. Pero tan vano es el hombre y tanto lo ciega su vanidad, que hasta fines del siglo diecinueve ningún escritor expresó la idea de que allí se pudiera haber desarrollado una raza de seres dotados de inteligencia que pudiese compararse con la nuestra. Tampoco se concibió la verdad de que siendo Marte más antiguo que nuestra Tierra y dotado sólo de una cuarta parte de la superficie de nuestro planeta, además de hallarse situado más lejos del Sol, era lógico admitir que no sólo está más distante de los comienzos de la vida, sino también mucho más cerca de su fin. El enfriamiento que algún día ha de sufrir nuestro mundo ha llegado ya a un punto muy avanzado en nuestro vecino. Su estado material es todavía en su mayor parte un misterio; pero ahora sabemos que aun en su región ecuatorial la temperatura del mediodía no llega a ser la que tenemos nosotros en nuestros inviernos más crudos. Su atmósfera es mucho más tenue que la nuestra, sus océanos se han reducido hasta cubrir sólo una tercera parte de su superficie, y al sucederse sus lentas estaciones se funde la nieve de los polos para inundar periódicamente las zonas templadas. Esa última etapa de agotamiento, que todavía es para nosotros increíblemente remota, se ha convertido ya en un problema actual para los marcianos. La presión constante de la necesidad les agudizó el intelecto, aumentando sus poderes perceptivos y endureciendo sus corazones. Y al mirar a través del espacio con instrumentos e inteligencias con los que apenas si hemos soñado, ven a sólo treinta y cinco millones de millas de ellos una estrella matutina de la esperanza: nuestro propio planeta, mucho más templado, lleno del verdor de la vegetación y del azul del agua, con una atmósfera nebulosa que indica fertilidad y con amplias extensiones de tierra capaz de sostener la vida en gran número. Y nosotros, los hombres que habitamos esta Tierra, debemos ser para ellos tan extraños y poco importantes como lo son los monos y los lémures para el hombre. El intelecto del hombre admite ya que la vida es una lucha incesante, y parece que ésta es también la creencia que impera en Marte. Su mundo se halla en el período del enfriamiento, y el nuestro está todavía lleno de vida, pero de una vida que ellos consideran como perteneciente a animales inferiores. Así, pues, su única esperanza de sobrevivir al destino fatal que les amenaza desde varias generaciones atrás reside en llevar la guerra hacia su vecino más próximo. Y antes de juzgarlos con demasiada dureza debemos recordar la destrucción cruel y total que nuestra especie ha causado no sólo entre los animales, como el bisonte y el dido, sino también entre las razas inferiores, A pesar de su apariencia humana, los tasmanios fueron exterminados por completo en una guerra de extinción llevada a cabo por los inmigrantes europeos durante un lapso que duró escasamente cincuenta años. ¿Es que somos acaso tan misericordiosos como para quejarnos si los marcianos guerrearan con las mismas intenciones con respecto a nosotros? Los marcianos deben haber calculado su llegada con extraordinaria justeza—sus conocimientos matemáticos exceden en mucho a los nuestros—y llevado a cabo sus preparativos de una manera perfecta. De haberlo permitido nuestros instrumentos podríamos haber visto los síntomas del mal ya en el siglo dieciocho. Hombres como Schiaparelli observaron el planeta rojo—que durante siglos ha sido la estrella de la guerra—, pero no llegaron a interpretar las fluctuaciones en las marcas que tan bien asentaron sobre sus mapas. Durante ese tiempo los marcianos deben haber estado preparándose. Durante la oposición de mil ochocientos noventa y cuatro se vio una gran luz en la parte iluminada del disco, primero desde el Observatorio Lick. Luego la notó Perrotin, en Niza, y después otros astrónomos. Los lectores ingleses se enteraron de la noticia en el ejemplar de Nature que apareció el dos de agosto. Me inclino a creer que la luz debe haber sido el disparo del cañón gigantesco, un vasto túnel excavado en su planeta, y desde el cual hicieron fuego sobre nosotros. Durante las dos oposiciones siguientes se avistaron marcas muy raras cerca del lugar en que hubo el primer estallido luminoso. Hace ya seis años que se descargó la tempestad en nuestro planeta. Al aproximarse Marte a la oposición, Lavelle, de Java, hizo cundir entre sus colegas del mundo la noticia de que había una enorme nube de gas incandescente sobre el planeta vecino. Esta nube se hizo visible a medianoche del día doce, y el espectroscopio, al que apeló de inmediato, indicaba una masa de gas ardiente, casi todo hidrógeno, que se movía a enorme velocidad en dirección a la Tierra. Este chorro de fuego se tornó invisible alrededor de las doce y cuarto. Lavelle lo comparó a una llamarada colosal lanzada desde el planeta con la violencia súbita con que escapa el gas de pólvora de la boca de un cañón. Esta frase resultó singularmente apropiada. Sin embargo, al día siguiente no apareció nada de esto en los diarios, excepción hecha de una breve nota publicada en el Daily Telegraph, y el mundo continuó ignorando uno de los peligros más graves que amenazó a la raza humana. Es posible que yo no me hubiera enterado de lo que antecede si no hubiese encontrado en Ottershaw con el famoso astrónomo Ogilvy. Éste se hallaba muy entusiasmado ante la noticia, y debido a la exuberancia de su reacción, me invitó a que le acompañara aquella noche a observar el planeta rojo. A pesar de todo lo que sucedió desde entonces, todavía recuerdo con toda claridad la vigilia de aquella noche: el observatorio oscuro y silencioso, la lámpara cubierta que arrojaba sus débiles rayos de luz sobre un rincón del piso, la delgada abertura del techo por la que se divisaba un rectángulo negro tachonado de estrellas. Ogilvy andaba de un lado a otro; le oía sin verle. Por el telescopio se veía un círculo azul oscuro y el pequeño planeta que entraba en el campo visual. Parecía algo muy pequeño, brillante e inmóvil, marcado con rayas transversales y algo achatado en los polos. ¡Pero qué pequeño era! Apenas si parecía un puntito de luz. Daba la impresión de que temblara un poco. Mas esto se debía a que el telescopio vibraba a causa de la maquinaria de relojería que seguía el movimiento del astro. Mientras lo observaba, Marte pareció agrandarse y empequeñecerse, avanzar y retroceder, pero comprendí que la impresión la motivaba el cansancio de mi vista. Se hallaba a cuarenta millones de millas, al otro lado del espacio. Pocas personas comprenden la inmensidad del vacío en el cual se mueve el polvo del universo material. En el mismo campo visual recuerdo que vi tres puntitos de luz, estrellitas infinitamente remotas, alrededor de las cuales predominaba la negrura insondable del espacio. Ya sabe el lector qué aspecto tiene esa negrura durante las noches estrelladas. Vista por el telescopio parece aún más profunda. E invisible para mí, porque era ; tan pequeño y se hallaba tan lejos, volando con velocidad constante a través de aquella distancia increíble, acercándose minuto a minuto, llegaba el objeto que nos mandaban, ese objeto que habría de causar tantas luchas, calamidades y muertes en nuestro mundo. No soñé siquiera en él mientras miraba; nadie en la Tierra podía imaginar la presencia del certero proyectil. También aquella noche hubo otro estallido de gas en el distante planeta. Yo lo vi. Fue un resplandor rojizo en los bordes según se agrandó levemente al dar el cronómetro las doce. Al verlo se lo dije a Ogilvy y él ocupó mi lugar. Hacía calor y sintiéndome sediento avancé a tientas por la oscuridad en dirección a la mesita sobre la que se hallaba el sifón, mientras que Ogilvy lanzaba exclamaciones de entusiasmo al estudiar el chorro de gas que venía hacia nosotros. Aquella noche partió otro proyectil invisible en su viaje desde Marte. Iniciaba su trayectoria veinticuatro horas después del primero. Recuerdo que me quedé sentado a la mesa, deseoso de tener una luz para poder fumar y ver el humo de mi pipa, y sin sospechar el significado del resplandor que había descubierto y de todo el cambio que traería a mi vida. Ogilvy estuvo observando hasta la una, hora en que abandonó el telescopio. Encendimos entonces el farol y fuimos a la casa. Abajo, en la oscuridad, se hallaban Ottershaw y Chertsey, donde centenares de personas dormían plácidamente. Ogilvy hizo numerosos comentarios acerca del planeta Marte y se burló de la idea de que tuviese habitantes y de que éstos nos estuvieran haciendo señas. Su opinión era que estaba cayendo sobre el planeta una profusa lluvia de meteoritos o que se había iniciado en su superficie alguna gigantesca explosión volcánica. Me manifestó lo difícil que era que la evolución orgánica hubiera seguido el mismo camino en los dos planetas vecinos. —La posibilidad de que existan en Marte seres parecidos a los humanos es muy remota—me dijo. Centenares de observadores vieron la llamarada de aquella noche y de las diez siguientes. Por qué cesaron los disparos después del décimo nadie ha intentado explicarlo. Quizá sea que los gases producidos por las explosiones causaron inconvenientes a los marcianos. Densas nubes de humo o polvo, visibles como pequeños manchones grises en el telescopio, se diseminaron por la atmósfera del planeta y oscurecieron sus detalles más familiares. Al fin se ocuparon los diarios de esas anormalidades, y en uno y otro aparecieron algunas notas referentes a los volcanes de Marte. Recuerdo que la revista Punch aprovechó el tema para presentar una de sus acostumbradas caricaturas políticas. Y sin que nadie lo sospechara, aquellos proyectiles disparados por los marcianos aproximábanse hacia la Tierra a muchas millas por segundo, avanzando constantemente, hora tras hora y día tras día, cada vez más próximos. Paréceme ahora casi increíblemente maravilloso que con ese peligro pendiente sobre nuestras cabezas pudiéramos ocuparnos de nuestras mezquinas cosillas como lo hacíamos. Recuerdo el júbilo de Markham cuando consiguió una nueva fotografía del planeta para el diario ilustrado que editaba en aquellos días. La gente de ahora no alcanza a darse cuenta de la abundancia y el empuje de nuestros diarios del siglo diecinueve. Por mi parte, yo estaba muy entretenido en aprender a andar en bicicleta y ocupado en una serie de escritos sobre el probable desarrollo de las ideas morales a medida que progresara la civilización. Una noche, cuando el primer proyectil debía hallarse apenas a diez millones de millas, salía a pasear con mi esposa. Brillaban las estrellas en el cielo y le describí los signos del Zodiaco, indicándole a Marte, que era un puntito de luz brillante en el cénit y hacia el cual apuntaban entonces tantos telescopios. Era una noche cálida, y cuando regresábamos a casa se cruzaron con nosotros varios excursionistas de Chertsey e Isleworth, que cantaban y hacían sonar sus instrumentos musicales. Veíanse luces en las ventanas de las casas. Desde la estación nos llegó el sonido de los trenes y el rugir de sus locomotoras convertíase en melodía debido a la magia de la distancia. Mi esposa me señaló el resplandor de las señales rojas, verdes y amarillas, que se destacaban en el cielo como sobre un fondo de terciopelo. Parecían reinar por doquier la calma y la seguridad.

 

PD 2015: Resubo el archivo.

La guerra de los mundos.

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Euforismos

Colombia necesita un proceso alquímico que transforme el plomo en oro.

Confundí un dispensador de condones con un teléfono público. Llamé y me respondieron de  una línea caliente.Hay quienes van de lo verde a lo podrido sin pasar por la madurez.El fin del mundo ya pasó y no nos dimos cuenta... 

¿Y qué hacer con las ideas que ya se fueron?

Las arrugas son las cicatrices de la risa.

La clonación es la más evolucionada versión del incesto.

En el fondo de la condición humana nadie es malo, pero todo el mundo es cruel.

La vida es la distancia entre uno y la utopía.

Hablar de dificultades suele ser una manera de enterarse de uno mismo.

El vendedor de preservativos dijo: «Yo te condono esa deuda».

En todos estos años que no nos vimos, resultó que tú maduraste y yo me podrí.

Tú y yo somos diametralmente iguales.

Coñocimiento: mezcla de sabiduría y dependencia sexual.
 
Antonio Morales Riveira

Tomado de  Revista Número.

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Bien y mal

Al bien se le puede poner en tela de juicio, pero al mal -y esto es una paradoja-, al mal, aunque nos esforzamos constantemente por eliminarlo, se lo da siempre por supuesto.

Henry Miller.

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El fin del mundo

El hombre no conocerà el fin, tal es mi conviccion. El mundo puede acabarse, pero si es asì serà el mundo imaginado por los cientifìcos, no el mundo creado por Dios. Cuando llegue el fin, llenaremos a nuestro mundo con nosotros.

Henry Miller.

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Charles Baudelaire

Deudas: Al recibir cada una de las letras del acreedor, escribid cincuenta líneas sobre un tema extrterrestre y estareís salvados.

Dios: Dios es un escàndalo,-un escàndalo que renta.

Dos lugares: Sòlo existen dos lugares en los que haya que pagar para poder gastar, las letrinas pùblicas y las mujeres.

Felicidad:...Una muchedumbre de pequeños gozos compone la felicidad.

Progreso: No hay cosa màs absurda que el Progreso, ya que el hombre, como està demostrado por los hechos diarios, es siempre semejante e igual al hombre, es decir, siempre en estado salvaje. ¿Què representan los peligros del bosque y de la pradera al lado de los golpes y de los conflictos cotidianos de la civilizaciòn? Ya sea porque prende a su vìctima en medio del Bulevar o porque atraviesa a su presa por bosques desconocidos, ¿acaso no es l hombre eterno, es decir, el animal de presa màs perfecto?

Resaca: Despuès de una juerga, uno se siente màs solo y màs abandonado.

Tiempo: Sòlo se puede olvidar el tiempo sirvièndose de èl.

Pesadilla: Sòlo es larga la obra que uno no se atreve a empezar. Se convierte en pesadilla.

 

CON EL CORAZÒN EN LA MANO.

Objetivo de la existencia:Nada existe sin objetivo.

Por consiguiente, mi existencia tiene un objetivo. ¿Què objetivo? Lo ignoro.

No soy yo, pues el que lo ha fijado.

Se trata, por consiguiente, de alguien màs sabio que yo.

Es preciso pues rogar a ese alguien para que me ilumine. Es la opciòn màs inteligente.

Pecado de Dios: ¿No serìa la creaciòn el pecado de Dios?

Amor: Lo aburrido del amor le viene de que es un crimen en el que uno necesita de manera inevitable un còmplice.

 

Què es el amor?

La necesidad de salir de mì mismo.

El hombre es un animal adorador.

Adorar es sacrificarse y prostituirse.

En consecuencia, todo amor es prostituciòn.

 

Follar: Follar consiste en desear meterse en otro, y el artista no sale nunca de sì mismo.

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Mi casa

Sorprendido

despues de tanto

por un amor

creí haberlo desparramado

por el mundo.

Giuseppe Ungaretti.

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Náufragos

Asperjados de luz

derivamos en la vasta ilusión del universo.

Misterio de este don

que nos hace desdichados y perfectos.

Romulo Bustos.

Oración del impuro. Obra reunida.

Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2004.

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Historia

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No creas en la historia, porque la historia es impulsada por el dinero en cualquiera de sus formas.

Frank Herbert.

Hijos de Dune.

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Vicio

El vicio de la lectura lleva el castigo de una muerte continua.

Miguel de Unamuno.

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Poder

Incesantemente somos bombarseados con pseudorealidades creadas por gente muy sofisticada que usa mecanismos elctronicos muy sofisticados. Yo no desconfìo de sus motivos; desconfìo de su poder.

P. K. Dick.

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Semejantes

Los hombres no son mis semejantes, son los que me ven y me juzgan; mis semejantes son aquellos que me aman y no me miran; los que me aman contra todo, los que me aman contra la decadencia, contra la bajeza, contra la traiciòn; a mì, y no a lo que yo haya hecho o haga; quienes me aman tanto como yo me amo a mì mismo; hasta el suicidio incluso...

Andrè Malruax.

La condiciòn humana.

 

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Camino

¿No es ya patria el camino? Y la patria, la celestial y eterna se entiende, la que no es de este mundo, el reino de Dios cuyo advenimiento pedimos a diario (...), esa patria, ¿no seguirà siendo camino?

Miguel de Unamuno.

Còmo se hace una novela.

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Rebelde

El rebelde, creo firmemente, está más cerca de Dios que el santo.

A él le es dado el dominio de las fuerzas tenebrosas que debemos obedecer para ser capaces de  recibir luz de la iluminacion. El retorno a la fuente, la ùnica revoluciòn que tiene significado para el hombre, es el objetivo total del hombre. Es una revolucion que sòlo puede ocurrir  dentro de su ser. Èste es el verdadero significado del precipitarse en la corriente d ela vida, de llegar a ser plenamente vivo, despertando, recuperando la propia identidad toda.

Henry Miller.

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Los libros de la niñez

Más que nunca creo que a cierta edad  se hace imperioso releer los libros de la niñez y la juventud. De lo contrario podríamos marcharnos a la tumba sin saber quienes somos ni por qué hemos vivido.

Henry Miller.

Los libros en mi vida.

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Teoria de conspiraciòn

La teorìa social de la conspiraciòn... es una consecuencia de la desapariciòn  de Dios como punto de referancia, y de la consiguiente pregunta: "¿Quièn lo ha reemplazado?"

(Karl Popper, Conjetures and refutations, London, Routledge, 1969, 1, 4)

Umberto Eco

El pèndulo de Foucault.

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Amor

...el amor es el infinito puesto al alcance de los caniches...

Cèline

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Realidad y ficción.

¿Es posible que la realidad no sólo sobrepase a la ficción, sino que la preceda, o más bien se apresure, con adelanto, a reparar los daños que la ficción provocará?

Umberto Eco.

El pendulo de Foucault.

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Desechos

Se nace siempre bajo el signo equivocado y vivir con dignidad significa corregir día a día el propio horoscopo.

Creo que llegamos a se lo que nuestro padre nos ha enseñado en los ratos perdidos, cuando no se preocupaba por educarnos. Nos formamos con desechos de sabiduría.

Umberto Eco.

El péndulo de Foucault.

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Espejos

Donde hay espejos hay estyadio humano, quieres verte. Pero no te ves. Te buscas, buscas la posición en el espacio en la que el espejo te diga "estás ahí, y ese eres tú"

Umberto Eco.

El péndulo de Foucault.

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Dinero

Yo no veía ninguna objeción a que la sexualidad entrara en la economía de mercado. Había muchas maneras de ganar dinero, honradas y deshonestas, cerebrales o, por el contrario, brutalmente físicas. Uno podía ganar dinero gracias a la inteligencia, el talento, la fuerza o el valor, o incluso la belleza; también podía tener un simple golpe de suerte. Lo más normal es que el dinero llegara por herencia, como en mi caso; entonces, el problema se trasladaba a la generación anterior.
Gente muy diferente había ganado dinero en todo el mundo:
ex deportistas de alto nivel, gángsters, artistas, modelos, actores; un gran número de empresarios y financieros hábiles; también algunos técnicos y, con menos frecuencia, algunos inventores. A veces la gente ganaba dinero de forma mecánica, por pura acumulación; o, al contrario, gracias a un golpe de audacia coronado por el éxito. Nada de todo esto tenía el menor sentido, pero reflejaba una gran diversidad. Por el contrario, los criterios de la elección sexual eran exageradamente simples: se reducían a la juventud y a la belleza física. Cierto que estas características tenían un precio, pero no un precio infinito. Claro, la situación era muy distinta en siglos precedentes, en la época en que la sexualidad seguía fundamentalmente vinculada a la reproducción. Para mantener el valor genético de la especie, la humanidad tenía que tener en cuenta entonces ciertos criterio de salud, fuerza, juventud, vigor físico; la belleza sólo era una síntesis práctica. Actualmente, el reparto de cartas era diferente: la belleza no había perdido el menor valor, pero se trataba de un valor provechoso, narcisista. No había duda de que si la sexualidad tenía que entrar en el sector de los bienes de cambio, la mejor solución era apelar al dinero, ese mediador universal que ya permitía una equivalencia concreta con la inteligencia, el talento y la competencia técnica; que ya garantizaba una perfecta homogeneización de las opiniones, los gustos, los modos de vida. Al contrario que los aristócratas, los ricos no pretendían ser de naturaleza distinta al resto de la población; simplemente pretendían ser más ricos. El dinero era una noción abstracta en la que no intervenía la raza, el aspecto físico, la edad, la inteligencia o la distinción; ni nada que no fuera el dinero mismo, en realidad. Mis antepasados europeos habían trabajado duro durante varios siglos; se habían propuesto dominar y luego transformar el mundo, y en cierta medida lo habían conseguido. Lo habían hecho por intereses económicos y por amor al trabajo, pero también porque creían en la superioridad de su civilización:
habían inventado el sueño, el progreso, la utopía, el futuro.
Esa conciencia de misión civilizadora se había evaporado a lo largo del siglo XX. Los europeos, o por lo menos algunos de ellos, seguían trabajando, y a veces trabajando duro; pero lo hacían por interés o por un apego neurótico a su trabajo; la conciencia inocente de su derecho natural a dominar el mundo y a dirigir su historia había desaparecido. Como consecuencia de los esfuerzos acumulados, Europa seguía siendo un continente rico; pero estaba claro que yo había perdido esas cualidades de inteligencia y de obstinación que caracterizaban a mis antepasados. Como europeo acomodado, yo podía adquirir a un precio menor, en otros países, alimentos, servicios y mujeres; como europeo decadente, consciente de la cercanía de la muerte y en plena posesión de mi egoísmo, no veía el más mínimo motivo para privarme de todo eso. Sin embargo, era consciente de que una situación semejante era apenas sostenible, que la gente como yo era incapaz de garantizar la supervivencia de una sociedad, que incluso era, pura y simplemente, indigna de vivir. Vendrían cambios, ya estaban ocurriendo, pero yo no conseguía sentirme realmente afectado; mi única motivación auténtica consistía en librarme de toda aquella mierda lo más deprisa posible.

Plataforma

Michel Houellenbecq

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Poesía contempóranea

Ignorancia

Es raro no saber nada, no estar seguro
De qué es cierto o qué es justo o qué es real,
Sino hablar con matices: “Eso creo”,
o “Bueno, así parece:
alguien debe saberlo”
Es raro no entender cómo marchan las cosas;
la astucia humana  para hallar lo necesario,
su sentido formal, su puntual fecundar;
sí, es raro hasta el gastar
ese conocimiento –pues la carne
nos ciñe con sus propias decisiones-,
y pasar, sin embargo, la vida en vaguedades:
que cuando comenzamos a morir
no tenemos idea de por qué.

Philip Larkin. (Inglaterra)

JJJ

Relojero Dios

Di que la vida es el viaje sin retorno, el vuelo sin retorno
dilo sin acentos de histeria-
entonces podrías decir que te erguías en la fría luz de la ciencia,
viendo tal como eres visto, matrimoniado con los hechos.
Extraño, la vida es a la vez el fuego y el combustible; y nosotros,
los animales y los objetos, debemos estar aquí
sin hacer saltar una chispa de evidencia
de que alguna cosa que haya parado de vivir
recaiga nunca en vivir cuando se para la vida.
Hay un pálido idilio amoroso con el Dios relojero
de Descartes y Paley; Ël nos diseñó y nos instaló
en el Aparato: le encantaba manipular;
pero, habiendo completado lo que tenía que hacer,
se echó a un lado, erguido, amortajado en su soledad.

 

Primeras cosas

Perores cosas podían ocurrir, la vida es insegura,
los miedos del niño, en su mayor parte, un sueño falaz;
los días, cada uno igual al otro, te dejan vivir:
de pie a las siete y cinco, a la cama a los nueve,
las absolvedoras repeticiones, las tres comidas,
la aburrida y nutritiva comida del día de clase,
reír como respirar, una noche diaria de sueño-
la soledad es la recompensa de la enfermedad:
árboles de febrero, polvorientos y sin hojas,
el campo tamborileaba en tu ventana, todo un solo lienzo-
tu madre horrorizada por el regocijo infantil…
Recuerdo aquella primera deserción con miedo;
algo hizo que tanta parte de mí perdiera terreno,
la irregular y segura huida al arte.

Robert Lowell.

JJJ

Sobre las dificultades de la reeducación

Sencillamente excelentes
todos esos grandes planes:
la Edad de Oro, el Reino de Dios en la tierra,
la extinción del Estado.
Completamente plausibles.

Solamente ¡si no fuera por la gente!
Siempre y en todas partes estorba la gente.
Lo enredan todo.

Cuando se trata de la liberación del hombre
se van corriendo a la peluquería.

En vez de trotar tras la vanguardia
dicen: “Ahora estaría bien una cerveza”.

En vez de luchar por la causa justa
luchan con las várices y con el sarampión.

En el momento decisivo
buscan un buzón o una cama.
Poco antes de que irrumpa el milenio
hierven pañales.

En la gente se va todo a pique.
Con ellos no se puede presumir de Estado.
Esto es peor que un gallinero.

¡Vacilación pequeñoburguesa!
¡Idiotas consumistas!
¡Residuos del pasado!

Sin embargo, ¡no se les puede matar a todos!
Sin embargo, ¡no se puede uno pasar el día
entero convenciéndolos!

Sí, si no fuera por la gente,
entonces el asunto tendría ya otro aspecto.
Sí, si no fuera por la gente, entonces iría todo sobre ruedas.
Sí, si no fuera por la gente
!Ah, entonces!

(Entonces yo tampoco querría seguir molestando aquí).

Hans Magnus Enzesberger.

Historia de la Literatura Universal 10. De las vanguardias a nuestros días (II). José María Valverde.

Editorial Planeta, S.A., Barcelona, 1986.

 

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Mario Rivero

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Homenaje postumo al poeta Mario Rivero:

UN HABITANTE
 
Este hombre no tiene nada que hacer
sabe decir pocas palabras
lleva en sus ojos colinas
y siestas en la hierba
Va hacia algún lugar
con un paquete bajo el brazo
en busca de alguien que le diga
"entre usted"
después de haber bebido el polvo
y el pito largo de los trenes
después de haber mirado en los periódicos
la lista de empleos
No desea más que donde descansar
uno-por-uno-sus-poros
Hay tanta soledad a bordo de un hombre
cuando palpa sus bolsillos
o cuenta los pollos asados en los escaparates
o en la calle los caballitos
que fabrica la lluvia feliz
Y dentro en la tibieza
las bocas sonríen a la medianoche
algunas se besan y atesoran deseos
otros mastican chicles y juegan con sus llaves
crecen los bosques de ídolos
y el cazador cobra su mejor pieza
 
SEÑOR K


Franz Kafka
novelista checo
vendedor de seguros de vida
—Compañía de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia—
al cruzar los pasillos
de una notaría
y ver legajos empolvados
pensé en usted
Sentí que los días trabajan
discreta y taciturnamente
sobre nosotros
imaginé un espejo
y vi una arruga en mi frente
y una mosca
en la nariz del notario
 
 Tomado de La palabra viva en www.udea.edu.co

 

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Aldo Pellegrini.

El cielo

 

Afán de construcción o de transformación

Yo subo dos centímetros por cada pensamiento

Y estoy más cerca

de la libertad

de la eternidad

todas esa pasiones que tienen color marrón.

 

 

Invitación

 

Abandonad el estanque inmóvil

y en el umbral del bar

detened la mesa que huye

recoged la botella que cae

detrás de un muro de palabras

estoy yo.

 

 

 

 

Aldo Pellegrini.

Publicados bajo el seudónimo de Adolfo Este en la revista Que, N° 1, noviembre 1928, Buenos Aires.

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Traductores de poesìa en Colombia

 Sólo dos cosas
A través de mil formas transido
-nosotros, tú, yo- sólo sé
que en todas hemos sentido
la eterna cuestión: -¿Para qué?

Pregunta pueril que no oíste,
pues sólo tsrde supiste
que dado te fue padecer
-o razón, o locura, o mito- tu estigma fatal: el deber.

Del árbol, la nieve y el mar
nacer y morir es el sino;
dos cosas habrán de quedar:
la nada y mi propio destino.
Gottfried Benn
Traducción Otto de Greiff.

Es al atardecer
Es al atardecer cuando uno se aleja,
a la caída del sol.

Es entonces cuando se abandona todo.

El pensamiento recoge su tolda de tela de araña
y  el corazón olvida el por qué de su angustia.
El caminante del desierto abandona su campamento,
que pronto desaparecerá bajo la arena,
y continúa su viaje en la quietud de la noche,
guiado por enigmáticas estrellas
Par Lagerkvist.
Traducción Axel Von Greiff

La angustia
Naturaleza, nada tuyo me conmueve, ni los campos
nutricios, ni el eco encarnado de las pastorales
sicilianas, ni las pompas aurorales
ni la solemnidad doliente de cualquier ocaso.

Me río del Arte, me río del Hombre también, de cantos,
de versos, de templos griegos y de torres retorcidas
que se perfilan sobre el cielo vacío de las catedrales,
y veo con un mismo ojo a los buenos y a los malos.

No creo en Dios, abjuro y reniego d todo
pensamiento, y en cuanto a esa vieja ironía,
el Amor, mejor preferiría que no la mencionaran más.

Cansado de vivir, temerosos de morir, semejante
a un bajel perdido, juguete del flujo y del reflujo,
mi alama para espantosos naufragios se apareja.


Paul Verlaine.
Traducción Andrés Hoyos.

Cambio de ser
Nada se parece  más a un hombre que otro hombre,
cuando está tan lejos que no sabemos quién es.

Nadie ama más a un hombre que otro hombre,
siempre y cuando esté tan lejos que no pueda verlo.

Nadie desea ayudar más a un hombre que otro hombre,
cuando lo sabe tan lejano que nada puede hacer por él.

Nunca se manifiesta más la solidaridad de un hombre por otro hombre,
que cuando ya la corriente lo ha arrastrado y se pierde de vista.


Porque ese hombre que no vemos y está librado a su destino,
es nuestro hermano a condición de que nos deje tranquilos.


Desolación.
La tristeza de la calle
procede de los que vienen y que van.
De aquellos que no quieren llegar a donde van,
y andando van.
De los que no tienen a donde ir
y van andando.
De los que no tienen hacia donde regresar
y viene de regreso.
Y de los que regresan sin traer
lo que fueron a buscar.

Geraldino Brasil
Traducción de Jaime Jaramillo Escobar.

 

 


El camino del infeliz
La vida se me va... Quién sabe a dónde
con la luz parte... sigilosamente
de mí se aleja sin decir adónde.

Lo mismo que un amigo
que me abandona sin decir palabra,
que me abandona en soledad conmigo.

Si le pregunto :¿A dónde vas, a dónde?
se sonríe, no más, plácidamente,
sin dejar de partir quién sabe a dónde.

Le grito con angustia:
Mírame aquí, viviente, vivo. ¿A dónde
quieres que te siga? -Y con risa mustia
-Tú no eres yo- doliente me responde.


Pär Lagerkvist
Traducción Carlos López Narváez.

 


Ambos se amaban
Ambos se amaban, y callaban ambos.
Él no lo confesó, ni ella tampoco.
Se miraban los dos como enemigos,
y era su amor arrebatado y loco.
Al fin se separaron; sólo en sueños
se volvieron a ver; vagan inciertos
por el mundo: Creen vivir, y llevan
en cuerpos vivos corazones muertos.


Heinrich Heine
Traducción Santiago Pérez Triana.

Traductores de poesía en Colombia. Antología. Casa de poesía Silva, Bogotá, 1999.

 

 

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Roberto Juarroz

9.

¿Cómo amar lo imperfecto

si escuchamos a través de las cosas

cómo nos llama lo perfecto?

 

¿Cómo alcanzar a seguir

en la caída o el fracaso de las cosas

la huella de lo que no cae ni fracasa?

 

Quizá debamos aprender que lo imperfecto

es otra forma de la perfección

la forma que la perfección asume

para poder ser amada.

 

Roberto Juarroz.

Poesía Vertical Antología.

Común Presencia editores, Bogotá, 2001.

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Cuentos fantàsticos

 
Circe
Yo no sueño, Ulises: cuento: una brizna, las estrellas, el aroma del heno, la lluvia, los árboles. Y como no quiero repetir nada, a nadie le pido permanencia. La vida es como el agua: tócala con la mano abierta y la sentirás vivir, siempre igual en su fuga. Pero si aprietas la mano para cogerla, la pierdes. Mucha gente ha pasado, de muchas leyes y distintos países, por esta casa a orillas del mar. Y en cada uno la felicidad tenía un nombre diferente; pero se trataba siempre de alguna vieja y arrugada historia que llevaban a cuestas.
Agustí Bartra.


Llamada
El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta...
Fredric Brown.


Cuento de horror
La mujer que amé se ha convertido en un fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones.
J.J. Arreola.

 

Los fantasmas y yo
Siempre estuve acosado por el temor a los fantasmas, hasta que distraídamente pasé de un habitación a otra sin utilizar los medios comunes.
René Avilés Fabila.


Novela de terror
-Vámonos ya. Los muertos nos esperan.
José Emilio Pacheco.


Insomnio
Vendrá esta noche, como todas las anteriores.
Trepará por la pared y se esconderá en el armario o debajo de la cama. Esperará la hora exacta, cuando relaje los músculos del cuello y entorne los párpados (...) He intentado convencerle de que estoy débil y ya no le sirvo; mis mejillas están muy pálidas.
Pero el vampiro no escucha y se ríe de mi crucifijo.
Juan Gracia Armendáriz.


Grandes minicuentos fantásticos. Selección de Benito Arias García.
Alfaguara, S.A., Colombia, 2005.

 

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Poema de Fedor Sologub

No ser alguien, ser nada,

Ir hacia el gentìo, soñar, mirar,

Con nadie compartir los sueños

Y nada pretender.

 

Cinco poetas rusos.

Editorial Norma, S.A., Santa Fe de Bogotà, 1995.

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Poemas de Vicente Gallego

Noviembre, 25

Con esta sola mano

Me fatigo al amarte desde lejos.

Tendido bajo el viejo ventanal,

Espero a que el sudor se quede frío,

Contemplo el laberinto de mis brazos.

Soy dueño de un rectángulo de cielo

Que nunca alcanzaré.

Pero debemos ser más objetivos,

Olvidar los afanes, los engaños,

El inútil deseo de unos versos

Que atestigüen la vida. Celebrar

El silencio de un cuerpo satisfecho,

Esa altura sin dios a la que llega

Nuestra carne mortal. Saber así

La plenitud que algunos perseguimos:

Un hombre, bajo el cielo, ve sus manos.

 

Reflexión en tres tiempos

El pasado es un peso que arrastramos,

Y el futuro es un tiempo que simula

Ayudarnos a veces a arrastrarlo.

Se parece el pasado a un licor fuerte

Que corrompe el aliento y que a menudo

Nos repite en la boca del estómago.

 

El futuro es un hambre, y el presente

No consigue saciar ese apetito.

El presente en un tiempo tan ligero

Como el agua que corre: no alimenta,

Aunque acabe pesando como el plomo.

 

Jamás hallé en el tiempo el equilibrio,

Ni estuve satisfecho con mi tiempo.

Los tres tiempos son uno en cualquier tiempo:

Este tiempo del hambre y a la vida

Un tiempo de desganas y de hartazgos

 

Vicente Gallego (Valencia, 1963)

El noticiario de las ideas, N° 10, Abril-Junio de 2002.

 

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Navidad

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A pesar de mi aversión contra toda religión organizada, siempre me ha gustado la Navidad. Supongo que porque jamás asocié la Navidad con el nacimiento de Cristo. Sólo suponía colgar mierdas en un árbol, recibir regalos y ver cómo las calles se volvían  caóticas con la iluminación y los adornos.

Marilyn Manson.

La larga huida del Infierno.

Citado en Revista Shock N. 69, Diciembre de 2000

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La navidad con Axl Rose

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Durante una sesion de grabaciones, creo que de las Ilusiones, Axl se quedó practicamente viviendo en el estudio The Record Plant.
Nos cuenta cómo lo pasó:


No había calor en ese cuarto. Era un lugar frío, pero era el único lugar dond podía quedarme para ponerme a trabajar. ¡Parecía genial, pero era oscuro, frío y extraño! Tanto que llegó un punto en que algunas personas decían que yo hablaba sin próposito (...) Un amigo me trajo algunos regalos de Navidad. Otro llegó sin anunciarse y se quedó conmigo el día de Navidad, porque estaban muy angustiados por mí. (...) También fue salvaje porque esas personas no supieron nada de la Navidad anterior, cuando estaba yendo a sus casas, intentando encontrar alguien condroga. Siempre me identifiqué con la canción "Dead by Chritsmas" de Hanoi Rocks. Desde entonces festejo Navidad, aquella probablemnte fue la mejor que he tenido en veintinueve años.


Axl Rose en entrevista con Del James.

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Autocontrol

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A mí no me controla nadie, soy incontrolable. El único que me controla soy yo, y escasamente puedo hacerlo.

John Lennon.

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Arte

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Si el arte pudiera salvar al hombre. lo haría sólo permitiéndole no tomarse las cosas demasiado en serio, y convirtiéndolo de nuevo en un muchacho.

El arte es sólo una manera de expresar el dolor.

John Lennon

 

 

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Arboles de navidad

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Lo que le gusta, dice Marla, son todas esas cosas son todas esas cosas que la gente desea con intensidad y luego tira una hora o un día después; como los árboles de Navidad, que son el centro de atención hasta que, pasadas las fiestas, se ven esos árboles de Navidad muertos, todavía decorados con espumillón, tirados a un lado de la autopista. Al contemplarlos, piensas en los animales arrojados en la carretera o en las víctimas de crímenes sexuales, que llevan la ropa interior del revés y están maniatados con cinta aislante negra.


Chuck Palanhiuk.


El club de la pelea.

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Poemas de Roberto Juarroz

62.
Vivir es estar en infracción.
A una ley o a otra ley.
No hay más alternativas:
no infringir nada es estar muerto.

La realidad es infracción.
La irrealidad también lo es.
Y entre ambas fluye un río de espejos
que no figura en ningún mapa.

En este río todas las leyes se disuelven,
toda infracción se vuelve otro espejo.

63.
Usar la propia mano como almohada.
El cielo lo hace con sus nubes,
la tierra con sus terrones
y el árbol que cae
con su propio follaje.

Sólo así puede escucharse
la canción sin distancia,
la canción que no entra en el oído
porque está en el oído
la única canción que no se repite.

Todo hombre necesita
una canción intraducible.

66.
Las respuestas se han acabado.
Quizá nunca existieron
y sólo eran espejos
enfrentados al vacío.

Pero ahora también las preguntas se han acabado.
Los espejos se han roto,
hasta los que no reflejaban nada.
Y no hay modo de rehacerlos.

Sin embargo,
tal vez quede en alguna parte una pregunta.
El silencio es también una pregunta.

Rasta un espejo que no puede romperse
porque no se enfrenta a nada,
porque está adentro de todo.

Hemos encontrado una pregunta
¿Será el silencio también una respuesta?

Quizá a determinada altura
las preguntas y las respuestas
son exactamante iguales.

Roberto Juarroz

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Poesía surrealista

No hay ningùn amor feliz

 

El hombre nada adquiere jamàs Ni su ternura

Ni su amor ni su fuerza Y cuando abre los brazos

La sombra que proyecta es una cruz oscura

Y si abraza su dicha la destroza en pedazos

Su vida es una extraña y espantable locura

            No hay ningùn amor feliz

 

Su vida se parece a un inerme soldado

que para otra estrategia ha sido preparado

que madruga y de noche sufre de hambre y de sed

y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado

Decid "mi pobre vida" y el llanto contened

            No hay ningùn amor feliz

 

Mi bello amor mi dulce amor mi aor perdido

Dentro de mì te llevo como un pàjaro yerto

Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido

Que mis propios poemas tras de mì han repetido

Y que ya por tus ojos varias veces han muerto

            No hay ningùn amor feliz

 

El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado

Que lloren en la noche nuestros dos corazones

Por el dolor que esconde cada recuerdo amado

Las tragedias que nutren el extàsis soñado

Los sollozos que impregnan las menores canciones

            No hay ningùn amor feliz

 

No hay amor que no aflija al par que desespera

No hay amor que no se halle mezclado a su dolor

No hay amor que no se espante No hay amor que no hiera

No hay amor que no viva de làgrimas y espera

Y el amor de la patria lo mismo que tu amor.

            No hay ningùn amor feliz

Pero es este nuestro amor.

Louis Aragon.

***

Oraciòn.

 

Dadnos cràneos ardientes de braseros

Por celestes relàmpagos quemados

Cràneos lùcidos cràneos verdaderos

Cràneos por tu presencia atravesados.

 

Haznos nacer a los internos cielos

Acribados de simas en torrente

Que nos trapase un vèrtigo de anhelos

Con su sangrienta uña incandescente

 

Serènanos Hambrientos nos hallamos

De conmociones inter-siderales

Y en lugar de la sangre que llevamos

Vierte en nosotros ràfagas astrales

 

Libèranos Divìdenos uanto antes

Con tu mano que en brasa se convierte

Entreàbrenos tus bòvedas quemantes

Para morir màs lejos de la muerte

 

En el abismo de tu propia ciencia

Haz vacilar nuestro cerebro roto

 

Y ròbanos por fin la inteligncia

Entre las garras de un tifòn ignoto.

Antonin Artaud.

 

 

Poesìa surrealista. Revista El Nadaìsmo. Director Elmo Valencia.

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Roberto Juarroz

44.
Quienes se olvidan de llorar
deberán algún día,
a pesar de su apremio,
regresar a la fuente.

Sentirán algún día
que la falta de lágrimas
termina por borrar cualquier rostro,
aunque sea el de dios.

46.
No existen paraísos perdidos.
El paraíso es algo que se pierde todos los días,
como se pierden todos los días la vida,
la eternidad y el amor.

Así también se nos pierde la edad,
que parecía crecer
y sin embargo disminuye cada día,
porque la cuenta es al revés.
O así se pierde el color de cuanto existe,
descendiendo como un animal amaestrado
escalón por escalón
hasta que nos quedamos sin color.

Y ya que sabemos además
que tampoco existen paraísos fituros,
no hay más remedio, entonces,
que ser el paraíso.

52.
Buscar una cosa
es siempre encontrar otra.
Así para hallar algo,
hay que buscar lo que no es.

Buscar al pájaro para encontrar a la rosa,
buscar el amor para hallar el exilio,
buscar la nada para descubrir un hombre,
ir hacia atrás para ir hacia adelante.

La clave del camino,
más que en sus bifurcaciones,
su sospechoso comienzo
o su dudoso final,
está en el cáustico humor
de su doble sentido.

Siempre se llega,
pero a otra parte.

Todo pasa.
Pero a la inversa.

58.
Olvidarse de vivir.
Mirar hacia otra parte.
O no mirar hacia ninguna.
Hayn un momento d ela noche o el día
en que hasta el agua se abstiene
de todos sus reflejos.

Olvidarnos de vivir
tal vez nos permita
olvidarnos de morir.

61.
No hay cura: simplemente hay más camino.
O no hay nada: la abolición del camino.

Y el camino es el dolor.
La curación sería no sufrir.
La curación sería no camino.

Sólo no curarse mantiene abierto el camino.

 

Roberto Juarroz.

 

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Libros de Stephen King

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Desde aquí, un pack con un montón de libros del Rey del terror contemporaneo.

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Un poco de sexo

Los órganos sexuales son una fuente de placer permanente y disponible. El dios que nos hace  desgraciados, que nos ha creado transitorios, vanos y crueles, también ha previsto esta débil forma de compensación. Si no hubiera un poco de sexo de vez en cuando, ¿en qué consistiría la vida? Una lucha inútil contra las articulaciones que se anquilosan o la formación de caries. Y todo, además, completamente falto de interés: el endurecimiento de las fibres de colágeno, el crecimiento de las cavidades microbianas en las encías.

Michel Houellebecq

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Singularidad

Es falso que los seres humanos sean únicos, que lleven dentro de sí una singularidad irreenplazable; en lo que a mí concierne, no percibía la menor huella de tal singularidad. Lo más normal es que uno se agote en vano intentando distinguir destinos individuales, caracteres. La idea de la unicidad de la persona sólo es un pomposos absurdo. Schopenhauer escribió en alguna parte que uno se acuerda de su propia vida un poco más que de una novela que haya leído.

Michel Houellebecq.

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Roberto Juarroz

34.
Un lugar sólo se entrega
a quien se haya sentido solo en él.
Una ciudad, un bosque o la nada.

Tal vez ocurra lo mimso
con todas las cosas
y sea necesario haberse sentido solo en algo
para poder contenerlo.

La soledad previa a lo que se ama
es la única condición imprescindible,
la única premisa válida para el amor.

37.
Cualquier movimiento mata algo.

Mata el lugar que se abandona,
el gesto, la posición irrepetible,
algún anónimo organismo,
una señal, una mirada,
un amor que volvía,
una presencia o su contrario,
la vida siempre de algún otro,
la propia vida sin los otros.

Y estar aquí es moverse,
estar aquí es matar algo.
Hasta los muertos se mueven,
hasta los muertos matan.
Aquí el aire huele a crimen.

Pero el olor viene de más lejos.
Y hasta el olor se mueve.

 

Roberto Juarroz

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Roberto Juarroz

16.
Es más díficil despertar del sueño de los ojos abiertos
que del sueño de los ojos cerrados,
despertar sin volver a cerrar los ojos
ante la amenaza o la nítidez excesiva del paisaje,
despertar sin volver a caer en otro sueño.

El mal está en los ojos, no en las cosas.
El hombre es una fúnebre mirada
que cae de sueño en sueño
porque no sabe cuando debe
cerrar o abrir los ojos.
Por eso, equivocadamente,
los abre cuando nace
y los cierra cuando muere.

17
La soledad me llama con todos los nombres,
menos con el mío.

La soledad me llama también a veces con tu nombre.

Pero hay otras veces
en que la soledad me llama con su propio nombre.

Quizás algún día
pueda yo llamar a la soledad con mi nombre.
Y entonces, seguramente,
habrá de responderme.

Roberto Juarroz

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Dámaso Alonso

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Viaje

...Cabellera era de tenes

la tarde. Y era una sed

de rutas la mar salada.

 

Y a mi corazón le dije

-como a un perro - :

                                 "¡Vamos!¡Hola!"

 

...A mi corazón, que estaba

latiendo y llorando, sordo,

sobre la tierra desnuda

y desolada.

***

Los contadores de estrellas.

Yo estoy cansado.
                           Miro
esta ciudad
                 -una ciudad cualquiera-
donde ha veinte años vivo.

 

 

Todo está igual.
                       Un niño
inútilmente cuenta las estrellas
en el balcón vecino.

Yo me pongo también-
Pero él va más deprisa: no consigo
alcanzarle:
               Una, dos, tres, cuatro,
cinco...

No consigo
alcanzarle: Una, dos...
 tres...
     cuatro...
                cinco...

***

Manos


Manos, interjecciones en el día,
punzón de la palabra, roedoras
del cadáver del viento, exploradoras  
de su mansión de alada geometría.

Manos palapantes, que en la sombra fría,
a seno, mármol, flor duráis las horas,
evocando a otra luz, desveladoras,
la atónita belleza, que dormía.

Manos que a pleno sol vais nocherniegas,
garzas entre las bruma del instinto,
frenesí de expresar lo zahareño.

Manos, tristes de tacto; lindes ciegas
de nuestro melancólico recinto.
Oh torpes manos, límites del sueño.

***

La muerte
Sombra fue esa creciente de ternura,
que te ciñó como las aguas altas
cuando buscan apoyo las espigas.
No la temas. Los vientos han cedido.

¡Volar, sentir la soledad de un sueño!
¡Pasar sin roce por las mismas aguas
donde, sueño también, antes bogábamos!
Llegar hasta aquel cielo... aquellas eras...
aquella luz punzante... cuando niños:
corrían hacia le álamo los potors
-¡qué fresco!- matinales... y la hierba...
y el agua oculta para sed de amores.
¡Volar a contrarrío hasta las fuentes
más cálidas: su mano y aquel beso!
¡Volar, sentir la irradiación de todo
y el centro riguroso de la vida!

...Cuando la enorme fuerza nos arrastra,
cuando la fría máquina sin sangre
hacia otro sol más fuerte nos inmola.

 ***

Mujeres
Oh blancura. ¿Quién puso en nuestras vidas
de frenéticas bestias abisales,
este claror de luces siderales,
estas nieves, con sueño enardecidas?

Oh dulces bestezuelas perseguidas.
Oh terso roce. Oh signos cenitales.
Oh músicas. Oh llamas. Oh cristales.
Oh velas altas, de la mar surgidas.

Ay, tímidos fulgores, orto puro,
¿quién os trajo a este pecho de hombre duro,
a este negro fragor de odio y olvido?

Dulces espectros,nubes, flores vanas...
¡Oh tiernas sombras, vagamente humanos,
tristes mujeres, de aire o de gemido!

 

***

Viento de noche

El viento es un can sin dueño
que lame la noche inmensa.
La noche no tiene sueño.
Y el hombre, entre sueños, piensa.

Y el hombre sueña, dormido,
que el viento es un can sin dueño,
que aùlla a sus pies tendido
para lamerle el ensueño.

Y aùn no ha sonado la hora.

La noche no tiene sueño:
¡alerta, la veladora!

***
Vida

Entre mis manos cogì
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volviò a la tierra.

Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
          El viento orea
tus dedos, largos de siglos.

Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva.


***
Preparativos de viaje

Unos
se  van quedando estupefactos,
mirando sin avidez, estùpidamente, màs allà, cada vez màs allà,
hacia la otra ladera.

Otros
voltean la cabeza a un lado y otro lado,
sì, la pobre cabeza, aùn no vencida,
casi
con gesto de dominio,
como si no quisieran perder la ùltima pàgina de un libro de aventuras,
casi con gesto de desprecio,
cual si quisieran
volver con despectiva indiferencia las espaldas
a una cosa apenas si entrevista,
mas que no va con ellos.

Hay algunos
que agitan con angustia los brazos por fuera del embozo,
cual si en torno a sus sienes espantaran tozudos moscardones azules,
o cual si bracearan en un agua densa, poblada de invisibles medusas.

Otros maldicen  a Dios,
escupen al Dios que les hizo
y las cuerdas heridas de sus chillidos acres
atraviesan como una pesadilla las salas insomnes del hospital,
hacen oscilar como un viento sutil
las alas de las tocas
y cortan el torpe valio del cloroformo.

Algunos llaman con dèbil voz
a sus madres,
las pobres madres, las dulces madres
entre cuyas costillas hace ya muchos años que se pudren las tablas del ataùd.

Y es muy frecuente
que el moribundo hable de viajes largos,
de viajes por transparentes mares azules, por archipièlagos remotos,
y que se quiera arrojar del lecho
porque va a partir el tren, porque ya zarpa el barco.
(Y entonces se le hiela el alma
a aquellos que rodean al enfermo. Porque comprenden.)

Y hay algunos, felices,
que pasan de un sueño rosado, de un sueño dulce, tibio y dulce,
al sueño largo y frìo.
Ay, era ese engañosos sueño,
cuando la madre, el hijo, la hermana
han salido con enorme emociòn, sonriendo, temblando, llorando,
han salido de puntillas,
para decir :"¡Duerme tranquilo, parece que duerme muy bien!"
Pero, no: no era eso.

...Oh, sì; las madres lo saben muy bien: cada niño se duerme de una manera distinta...

Pero todos, todos se quedan
con los ojos abiertos.
Ojos abiertos, desmesurados en el espanto ùltimo,
ojos en guiño, como una saturna broma, como una mueca ante un panorama grotesco,
ojos casi cerrados, que miran p0r fisura, por un trocito de arco, por el segmento inferior de las pupilas.

No hay mirada màs triste.
Sì, no hay  mirada màs profunda ni màs triste.

Ah, muertos, muertos, ¿què habeìs visto
en la esquinada cruel, en el terrible momento del trànsito?
Ah, ¿què habeìs visto en ese instante del encontronazo con el camiòn gris de la muerte?

No sè si cielos lejanìsimos de desvaìdas estrellas, de lentos cometas solitarios hacia la torpe nebulosa inicial,
no sè si  un infinito de nieves, donde hay un rasto de sangre, una huella de sangre inacable,
ni si el frenètico color de una inmensa orquesta convulsa cuando se descuajan los orbes,
ni si acaso la gran violeta que esparciò por el mundo la tristeza como un largo perfume de enero,
ay no sè si habeìs visto los ojos profundos, la faz impenetrable.
Ah, Dios mìo, Dios mìo, ¿què han visto un instante esos ojos que se quedaron abiertos?

***
A Pizca

Bestia que lloras a mi lado, dime:
¿Què dios huraño
te remueve las entrañas?
¿A quièn o a què vacìo
se dirige tu anhelo,
tu oscuro corazòn?
¿Por què gimes, què husmeas, què avizoras?
¿Husmeas, di, la muerte?
¿Aullas a la muerte,
proyectada, cual otro can famèlico,
detràs de mì, de tu amo?
Ay, Pizca,
tu terror es quizà sòlo el del hombre
que el bieldo enarbolaba,
o el horror a la fiera
màs potente que tù.
Tù, sì, Pizca; tal vez lloras por eso.
Yo, no.

Lo que yo siento es
un horror inicial de nebulosa;
o ese espanto al vacìo,
cuando el ser se disuelve, esa amargura
del astro que se enfrìa entre lumbreras
màs jòvenes, con frìo sideral,
con ese frìo que termina
en la primera noche, aùn no creada;
a esa verdosa angustia del cometa
que, antorcha aùn, como oprimida antorcha,
invariablemente, indefinidamente,
cae,
pidiendo destrucciòn, ansiando choque.
Ah, sì, que es màs horrible
infinito caer sin dar en nada,
sin nada en que chocar. Oh, viaje negro,
oh, poza del espanto:
y cayendo, caer y caer siempre.

Las sombras que yo veo tras nosotros
tras tì, Pizca, tras mì,
por las que estoy llorando,
ya ves, no tienen nombre:
son la tristeza original,
son la margura
primera,
son el terror oscuro,
ese espanto en la entraña
de todo lo que existe
(entre dos noches, entre dos simas, entre dos mares),
de ti, de mì, de todo.
No tienen, Pizca, nombre, no ; no tienen nombre.

Dámaso Alonso.

Antología Poética.

Alianza Editores S.A., Madrid, 1979.

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Roberto Juarroz

1.

Tú no tienes nombre.

Tal vez nada lo tenga.

Pero hay tanto humo repartido en el mundo,

tanta lluvia inmóvil,

tanto hombre que no puede nacer,

tanto llanto horizontal,

tanto cementerio arrinconado,

tanta ropa muerta

y la soledad ocupa tanta gente,

que el nombre que no tienes me acompaña

y el nombre que nada tiene crea un sitio

en donde está de más la soledad.

5.

Condena del cazador:

recaer en sí mismo.

 

Cinegética monstruosa.

El cazador debe pagar su permiso de caza

con una sola de sus presas:

su propio corazón.

 

Todos los espejos mienten,

Pero el del cazador miente dos veces.

 

El cazador no conoce el espejo

donde al mirarse por delante

uno se ve por detrás.

 

12.

Hay pocas muertes enteras.

Los cementerios están llenos de fraudes.

Las calles están llenas de fantasmas.

 

Hay pocas muertes enteras.

Pero el pájaro sabe en qué rama última se posa

y el árbol sabe dónde termina el pájaro.

 

Hay pocas muertes enteras.

La muerte es cada vez más insegura.

La muerte es una experiencia de la vida.

Y a veces se necesitan dos vidas

para poder completar una muerte.

 

Hay pocas muertes enteras.

Las campanas doblan siempre lo mismo.

Pero la realidad ya no ofrece garantías

y no basta vivir para morir.

 

Roberto Juarroz.

Poesía Vertical, antología, Colección Los Conjurados, Común Presencia Editores, Bogotá, 2001.

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Follar

No cabe la menor duda de que follar calma: relativiza todo lo que está en juego.

Michel Houellebecq.

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Salario

En la sociedad en que vivíamos, el principal interés del trabajo era el salrio y, en general, las ventajas financieras; el prestigio, el honor de la función ocupaban un lugar mucho más secundario que antes.

Michel Houellebecq

Será en europa, porque lo que es en Colombia el trabajo noabunda y cuando uno lo encuentra el prestigio no tiene nada que ver,  se trata de ganarse un sueldo mínimo con el que sobrevivir, sueldo que siempre al parecer se encuentra por debajo de los límites de inflación, alienado e inhumano....

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Arte

El arte consiste en llegar hasta las últimas consecuencias.

Henry Miller.

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Resaca

Después de una juerga, uno se siente más solo y abandonado.

Charles Baudelaire.

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Cohetes

I

Aunque Dios no existiera, la Religión seguiría siendo Santa y Divina.
Dios es el único ser que, para reinar, no necesita ni siquiera existir.
Lo que ha sido creado por el espíritu está más vivo que la materia.
El amor es el deleite que sentimos por la prostitución. No existe ningún placer noble que no pueda ser explicado partiendo de la prostitución.
(…) ¿Qué es el arte? Prostitución.
El amor puede resultar de un sentimiento generoso: el gusto por la prostitución; pero se corrompe enseguida con el gusto por la propiedad.
El amor quiere salirse de sí mismo, confundirse con su víctima, como el vencedor con el vencido, pero conservando privilegios de conquistador, sin embargo.

………………………………………….

II

El sacerdote es enorme, pues consigue que una muchedumbre crea en cosas sorprendentes.
Que la Iglesia quiera ser todo y hacer todo es una ley del espíritu humano.
Los pueblos adoran la autoridad.
Los sacerdotes son los servidores y los sectarios de la imaginación.
El trono y el altar, máxima revolucionaria.

III

Creo haber escrito ya en mis notas que el amor se parecía a una tortura o a una operación quirúrgica. Pero esta idea puede ser ampliada de manera más amarga. Incluso cuando los dos amantes pudieran estar muy enamorados y henchidos de deseos recíprocos, uno de los dos será necesariamente más tranquilo y estará menos poseído que el otro. Este, o aquella, es el operador, o el verdugo; el toro, es el sujeto paciente, la víctima (…) Tengo que confesarlo de una vez, creería estar cometiendo un sacrilegio si empleara la palabra –éxtasis- para referirme a esta descomposición.

-¡Juego espeluznante en el que uno de los jugadores debe perder el control de sí mismo!

En una ocasión alguien preguntó delante de mí en que consistía el mayor placer del amor. Uno de los presentes contestó, naturalmente: en recibir; y otro: en hacer entrega de sí mismo. Este dijo: ¡placer de orgullo! Y aquél: ¡voluptuosidad de humildad! Y todos esos basureros hablaban como si fueran la Imitación de Cristo… Al fin dimos con  un impúdico utopista que afirmó que el mayor placer del amor  consistía en formar buenos ciudadanos para la patria.
En cuanto a mí, afirmé: la voluptuosidad única y suprema del amor se aloja en la certeza que uno tiene de hacer el mal…
Y el hombre y la mujer saben desde que han nacido que en el mal reside cualquier tipo de voluptuosidad.
(…)

V

Amamos a la mujer proporcionalmente a lo extrañas que sean. Amar a las mujeres inteligentes es un placer de pederasta. Lo que viene a decir que la bestialidad excluye la pederastia.

Oración: Conoce pues los gozos de una vida áspera; y reza, reza sin cesar. La oración es un depósito de energía. (Altar de la voluntad. Dinámica de la moral. El embrujo de los sacramentos. Higiene del alma).

Música: La Música socava el cielo.

Encanto de la vida: La vida sólo tiene un encanto auténtico; el encanto del juego. Pero, ¿y si nos da lo mismo perder que ganar?

Sueño: A propósito del sueño, aventura siniestra de todas las noches, se puede decir que los hombres se duermen diariamente con una audacia que resultaría incomprensible si no supiéramos que es la consecuencia de la ignorancia del peligro.

Los grandes y hermosos bajeles: Esos grandes y hermosos bajeles, que se balancean (que se pavonean) imperceptiblemente en las aguas tranquilas, esos robustos bajeles, de aspecto desocupado y nostálgico, acaso no nos dicen con un lenguaje mudo:¡Cuándo zarpamos hacia la felicidad?

Belleza: Lo que no es un poquito deforme da la impresión de ser insensible; de ello se deriva que la irregularidad, aquello que no está previsto, la sorpresa, lo extraño, son algo esencial y la característica de la belleza.
(…)
… Una de las características más interesantes de la belleza –el misterio y, en fin (…), la Desgracia-  No pretendo que la Alegría no sea susceptible de ser asociada a la Belleza, pero afirmo que la Alegría es uno de sus adornos más vulgares; mientras que la Melancolía es, por decirselo de algún modo, su ilustre compañía, hasta el punto de que no puedo considerar (¿no será mi cerebro un espejo embrujado?) un tipo de Belleza en el que no aparezca la Desgracia.

Deudas: Al recibir cada una de las letras del acreedor, escribid cincuenta líneas sobre un tema extraterrestre y estaréis salvados.

Cualidades literarias: Dos cualidades literarias fundamentales: el sobrenaturalismo y la ironía. La capacidad de una visión inmediata individual, aspectos que las cosas conservan frente al escritor y, luego, el giro mental satánico. La sobrenaturalaza contempla la tonalidad general y el acento, es decir, intensidad, sonoridad, nítidez, capacidad vibratoria, profundidad y resonancia en el espacio y en el tiempo.

Símbolos: En algunos estados del alma, casi sobrenatural, la profundidad de la vida se manifiesta por entero a través del espectáculo, por muy vulgar que sea, que uno tiene ante los ojos. Se convierte en un símbolo.

Soledad: Cuando haya inspirado el asco y el horror universales habré reconquistado la soledad.

Charles Baudelaire.

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Roberto Juarroz


21.
La naturaleza del tiempo
es radicalmente injusta.
Debería ser posible invertir su sentido
o escoger por lo menos
entre ir hacia ayer o mañana.

Y también debería ser posible
detenerse en un hueco del tiempo,
sin el estremecimiento de una mano que tiembla
al sostener a otra mano que tiembla
para poder escribir una sola palabra,
pero no de este lado
sino del otro lado del muro.

¿Para qué tantos lugares
si uno solo bastaba?
¿Para qué tantas horas
si bastaba una sola?

Las agujas del reloj y la brújula
deberían señalar hacia el centro de la esfera.

31.
¿Dónde está la sombra
de un objeto apoyado contra la pared?
¿Dónde está la imágen
de un espejo apoyado contra la noche?
¿Dónde está la vida
de una criatura apoyada contra sí misma?
¿Dónde  está el imperio
de un hombre apoyado contra la muerte?
¿Dónde está la luz
de un dios apoyado contra la nada?

Tal vez en esos espacios sin esperanza
esté lo que buscamos.

Roberto Juarroz

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El cuerpo del músico

El cuerpo del músico se hace delgado y transparente, ágil de movimientos: un fantasma medieval que se divierte y dobla sus rodillas, arqueando la espalda para formar el puente con sus antepasados; la imagen de una torre en contorsión que lanza rayos fulgurantes de luz y sonido, es el nuevo músico del ruido..

Manuel Giraldo, Magil.

Conciertos del desconcierto.

 

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Un plan

¡Oh, un plan a qué consagrar la vida, bueno o malo, no importa, sublime o infame, pero un plan (...), un plan que no se refiera a mí mismo, que me saque de mí, que me lleve como un huracán, sin sentirme vivir!

De sobremesa.

José Asunción Silva.

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Felicidad

...El hombre no està hecho para la felicidad. Para tener acceso a la posibilidad pràctica de la felicidad, el hombre deberìa transformarse, transformarse fìsicamente.

Michel Houellebecq.

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Dios y el coño

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¿Con  qué se puede comparar  a Dios? En primer lugar con el coño de las mujeres, es evidente (...). En cualquier caso con algo donde el espíritu pueda llegar a ser posible porque el cuerpo está saturado de contento y de placer, y toda inquietud ha sido abolida. Ahora estoy seguro de que el espíritu no ha nacido, que quiere nacer, y que su nacimiento será difícil, porque la idea que nos hemos hecho de él hasta ahora es insuficiente y nociva.

Michel Houellebecq.

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Hombres empapados en la vida

De lo poco que leì saquè la conclusiòn de que los hombres que màs se empapaban e la vida, que la moldeaban, que eran la propia vida, comìan poco, dormìan poco, poseìan pocos bienes, si es que poseìan alguno. No mantenìan ilusiones en cuestiones de deber, de procreaciòn, en los limitados fines de perpetuar la familia o defender el Estado...El mundo de los fantasmas es aquèl que no hemos acabado de conquistar. Es un mundo del pasado y no del futuro. Quien va hacia adelante aferrado al pasado, arrastra consigo las cadenas del presidiario.

Henry Miller.

Sexus.

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Desesperaciòn

...Eso es la desesperaciòn. Algo glacial, un frìo y una soledad infinitos. Hasta entonces nunca habìa entendido que la desesperaciòn era frìa; siempre la habìa imaginado ardiente, vehemente, violenta. Pero no. La desesperaciòn era eso: un abismo sin fondo de oscura , helada, de intolerable soledad. Y el pecado de desesperaciòn de que hablaban los sacerdotes era un pecado frìo, que consistìa en aislarse de cualquier contacto humano, càlido y vivo.

Fragmento  de una novela de Agatha Christie, leìdo por el protagonista de Plataforma de Michel Houellebecq.

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Un ùltimo rasgo humano

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Tenìa once años la primera vez que una niña me enseñò el coño; me quedè maravillado, aquèl òrgano hendido y extraño me pareciò adorable. Ella no tenìa mucho vello, era una niña de mi edad, se llamaba Martine. Se quedò mucho rato con las piernas abiertas, apartàndose las bragas para que la viera bien;pero cuando acerquè la mano le entrò miedo y saliò corriendo. Todo esto me parecìa reciente, no tenìa la impresiòn de haber cambiado mucho. Mi entusiasmo por los coños no habìa disminuido, incluso me parecìa que aquèl era uno de mis ùltimos rasgos plenamente humanos rconocibles; en cuanto al resto, ya no estaba muy seguro.

Michel Houellenbecq.

Plataforma.

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Falta de amor

A falta de amor, no se puede santificar nada. Bajo los pàrpados se fusionan las manchas luminosas, hay visiones y hay sueños. Pero eso ya no concierne al hombre, que espera la noche; y la noche cae.

Michel Houellebecq.

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Recuerdos

Acumulamos recuerdos para sentirnos menos solos en el momento de la muerte.

Michel Houellebecq.

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Adulto

No creo en esa teorìa segùn la cual nos convetrimos en verdaderos adultos cuando mueren nuestros padres; nadie llega a ser nunca un verdadero adulto.

Michel Houellebecq

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Relaciones humanas

Las relaciones humanas no son tan complicadas como las pintan: a menudo son irresolubles, pero no complicadas.

Michel Houellebecq

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Arte

Las cuestiones estèticas y polìticas no son cosa mìa; no soy yo el que tiene que inventar ni adoptar nuevas actitudes, nuevas elaciones con el mundo; renunciè a ellas a la vez que me encorvaba de hombros, que mi cara se volvìa cada vez màs triste. (...) Mi conclusiòn se ha convertido en certeza: el arte no puede cambiar la vida. En cualquier caso, no la mìa.

Michel Houellebecq.

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La felicidad

Me gustaban los catàlogos de vacaciones, su abstracciòn, su manera de reducir los lugares del mundo a una secuencia limitada de placeres posibles y tarifas; apreciaba especialmente el sistema de estrellas para indicar la intensidad de la felicidad que uno tenìa deecho a esperar. Yo no era feliz, pero valoraba la felicidad, y seguìa aspirando a ella.

Michel Houellebecq.

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Leer

Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformase con la vida, y uno puede sentir la tentaciòn de correr riesgos.

Michel Houellebecq.

Plataforma.

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Prójimo

Uno cobra conciencia de sí mismo en su relación con el prójimo, y por eso la relación con el prójimo es insoportable.

Michel Houellebecq

Plataforma

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Tiempo

Sòlo se puede olvidar el tiempo sirvièndonos de èl.

Baudelaire.

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Follar

Follar consiste en desear meterse en otro, y el artista no sale nunca de sì mismo.

Baudelaire.

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Solitud

No es difìcil estar solo, si eres pobre y fracasado. Un artista siempre està solo... si es un artista. No, lo que el artista necesita es solitud.

Henry Miller.

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Aujourd`hui

Ya he superado mi juventud melancòlica. Me importan tres cojones el pasado y el futuro. Estoy sano. Incurablemente sano. Sin penas, sin remordimientos. Sin pasado, sin futuro. Tengo bastante con el presente. Dìa a dìa. ¡Hoy! Le bel aujourd`hui!

Henry Miller.

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Me llamo Franz Kafka

[Membrete de la Compañía de Seguros Contra Accidentes de Trabajo]

Praga, 20 de septiembre de 1912

 

Señorita:

Ante el caso muy probable de que no pudiera usted acordarse de mí lo más mínimo, me presento de nuevo: me llamo Franz Kafka, y soy el que le saludó a usted por primera vez una tarde en casa del señor director Brod, en Praga, luego le estuvo pasando por encima de la mesa, una tras otra, fotografías de un viaje al país de Talía, y cuya mano, que en estos momentos está pulsando las teclas, acabó por coger la suya, con la cual confirmó usted la promesa de estar dispuesta a acompañarle el próximo año en un viaje a Palestina.

Si sigue usted queriendo hacer este viaje —en aquella ocasión dijo no ser veleidosa, y, en efecto, yo no advertí en usted que lo fuera ni un ápice—, será no ya conveniente sino absolutamente necesario que procedamos desde ahora mismo a procurar ponernos de acuerdo en lo concerniente a este viaje. Pues nos hará falta aprovechar al máximo nuestro tiempo de vacaciones disponible, siempre demasiado corto para un viaje a Palestina, y ello únicamente lo lograremos si nos hemos preparado lo mejor posible y nos hallamos acordes sobre todos los preparativos.

 

 

Solo que he de confesar una cosa, pese a lo mal que de por sí suena, y lo mal que casa, por añadidura, con lo que va dicho, y es que soy poco puntual en mi correspondencia. La cosa sería aún peor de lo que es, si no tuviera la máquina de escribir; pues caso de que mis humores no propiciaran la redacción de una carta, al fin y al cabo siempre están ahí las puntas de los dedos para escribir. Como contrapartida, jamás espero que las cartas me lleguen puntuales; incluso cuando día tras día aguardo con ansia la llegada de una carta, nunca me llamo a engaño si no viene, y cuando al fin llega, con frecuencia me llevo un susto. Al colocar otro papel en la máquina reparo en que quizá me haya presentado como mucho más complicado de lo que soy. Si es que he cometido tal error, me estaría absolutamente bien empleado, pues ¿por qué ponerme a escribir esta carta después de mi sexta hora de oficina y con una máquina a la que no estoy muy acostumbrado? Y sin embargo, sin embargo —el único inconveniente de escribir a máquina es que pierde uno el hilo de una manera— aun cuando cupiese poner reparos, quiero decir reparos de orden práctico, en lo tocante a llevarme a lo largo de un viaje en calidad de acompañante, guía, lastre, tirano o lo que de mí pueda buenamente resultar, lo cierto es que contra mí como corresponsal —y de esto se trataría exclusivamente por el momento— nada decisivo podría objetarse de antemano, pudiendo muy bien, por tanto, intentarlo conmigo.

Suyo affmo.

Dr. Franz Kafka

Praga, Pořič 7

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Ordalìas

Ordalìas


¿Por què has conseguido

una muerte tan vaga

que sucede y no sucede

y retorna a los orìgenes?

***

Elegìa.

Entonces comencè

a transcurrir solo

en el tiempo

Entonces el dìa se dividiò por mitades

por la imparidad de la muerte.

***

He vivido rescatando mi vida
de la nada
como la araña teje
sobre el abismo
las vagas hilaturas del viento.


***
Vida afortunada

mente ambigua

os

cura alter

nativa

alien

nada

***

Soy un ser rescatado

de nieblas de espolio

cuaro heridas levitan

mis cuatro miembros

y un corazòn partido

purificò mi abyecciòn.

***

Todo lo que resta

del agitado transcurso de los dìas

es un polvo hecho de polvo.

***

El no ser  tolera excepciones

Nosotros somos una de ellas

***

Aunque yo sòlo sea una partìcula de la vida

tengo que aceptarla toda

***

Tendremos que acostumbrarnos

por fin

a la ternura de la vida

 

Gustavo Ibarra Merlano.

Ordalìas.

Santa Fe de Bogotà, D.C., 1995

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Ordalías

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Quién podría pensar

que esta alegría

es un llanto adiestrado

con discreción

en remisas ceremonias

y este llanto

la destilada agua

residual del gozo

 

Gustavo Ibarra Merlano.

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Ordalìas

Expreso asuntos conocidos

con vocablos que no conozco

y utilizo palabras consabidas

en pensamientos que no comprendo.

***

Sòlo Dios sabe quièn està vivo y quièn està muerto.

***

El olvido anula algunas presencias

mientras promueve otras.

 

Gustavo Ibarra Merlano.

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Mar

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El mar se fue a la mar

a perderse de sì mismo.

 

Gustavo Ibarra Merlano.

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Dios

Dios no cree en los ateos.

Gustavo Ibarra Merlano

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Poemas de Gustavo Ibarra Merlano

20080829170444-muelle.jpg

Sobre el mar embravecido

navegaciones aturdidas

duro puerto de las horas

signos subcelestes en la marmaja

soluble del poniente

soledades rodean mi soledad

caigo de un mar a otro

buscando mi conciencia

consumado el naufragio.

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Poema de Gustavo Ibarra Merlano

Los tiempos venideros

son dìas ya sucedidos

y los dìas

donde estoy viviendo ahora,

ya pasaron por cielos abolidos.

El tiempo es una gota de silencio que rueda

por todos los camino.

Porque tambièn los màrmoles son huesos.

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Poema de Gustavo Ibarra Merlano

Ahora soy

uno de esos cadàveres sucesivos

que abandonamos mientras vivimos

como las escamas de un mal

demasiado insistente

 

Los muertos son como hijos

encontraos por casualidad

y que han nacido sin permiso

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Poemas de Gustavo Ibarra Merlano

20080828220045-epitafio.jpg

No sabemos si el abismo que nos espera

es mayor que el que nos precede

por eso debemos contentarnos

con la justa cantidad de los dìas asignados

***

Epitafio

yazgo          desocupado

de                mi mismo

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Ordalìas

20080828215755-ordalia.jpg

Me diste aquella vida

para quitàrmela ahora

Tal vez llegue de nuevo

en el oleaje

de la donaciòn alternativa.

***

Siento tu cuerpo

siento tus huesos

como si fueras a nacer de nuevo

y te estuviera palpando

desde otra vida

***

Quedate en el mundo y vive

en mansedumbre tu soledad

no pidas razones del abandono

no hay ninguna

porque toda soledad

es esta soledad.

***

El agua mutilada

llora por su esencia

perdida en cada ola

¡Las restituciones de la espuma!

 

Gustavo Ibarra Merlano

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Kenosis (frag.)

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Doy gracias a Dios

por haber permitido

que yo

pertenezca a sus rebaños.

Por haber tolerado mis orejas de cerdo

y el sufrimiento de mis riñones

por haberme consentido erigir hasta el exceso

el lado opuesto de la santidad

y ejercer el oficio imprevisto

y tenebroso de vivir.

 

Gustavo Ibarra Merlano.

Ordalìas.

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Textos de exilio

V.

Litigio y rebeldía de la carne

cuán agradecidos debemos estar

con la vida

por habernos escogido.

Frescor y espuma

en los labios del alma

la persecución de una sombra

nueva.

Vivimos en un espacio

de sustituciones

el verbo

no importa donde

fuera del mundo.

El poeta lo sabía de antemano

terminaremos abatidos

por las Furias.

Fernando Arbelaez.

Poemas del exilio, Colcultura, Bogotá, 1986.

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Lo anormal

Lo anormal me fascina como una prueba de rebeldìa del hombre contra el instinto...

Josè Asunciòn Silva

De sobremesa.

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Un escarabajo

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Porque yo, durante todo este tiempo estuve echado en mi cama, con un cobertor oscuro bien extendido sobre mí, expuesto al aire que sopla desde la puerta entreabierta (...)

Cuando estoy en la cama debo de tener la forma de un coleóptero de gran tamaño, de un ciervo volante o un escarbajo.

Preparativos de una boda en el campo.

Franz Kafka.

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La ejecución

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-(...) Todavía utilizo los diseños del antiguo comandante.(...)

Mostró la primera hoja. El explorador (...) sólo vió líneas que se cruzaban repetida y laberínticamente, y que cubrían en tal forma el papel que apenas podían verse los espacios en blanco que los separaban.

(...)

-...Usted ya ha visto que no es fácil descifrar la inscripción con los ojos; pero nuestro hombre lo descifra con sus heridas. (...)Pero ya la Rastra lo ha atravesado completamente y lo arroja en el hoyo (...). La sentencia se ha cumplido, y nosotros, el soldado y yo, lo enterramos.

Franz Kafka

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La sentencia

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-Nuestra sentencia no es  aparentemente severa. Consiste en escribir sobre el cuerpo del condenado (...), la disposición que él mismo ha violado.

(...)

-¿Conoce él su sentencia?

-No -dijo el oficial. (...)-Sería inútil anunciársela. Ya lo sabrá en carne propia.

(...)

-Pero, por lo menos ¿sabe que ha sido condenado?

-Tampoco- dijo el oficial(...)

-¿No? -dijo el explorador (...)-, entonces,¿el individuo tampoco sabe cómo fue conducida su defensa?

-No se le dio ninguna oportunidad de defenderse.

Franz Kafka.

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El aparato

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-Este aparato (...) es un invento d enuestro antiguo comandante. (...) Como usted ve, consta de tres partes. (...) La inferior se llama la Cama, la de arriba el Diseñador, y esta del medio, la Rastra. (...) Las agujas están colocadas en ella como los dientes de una rastra, y el conjunto funciona además como una rastra, aunque sólo en un lugar determinado, y con mucho más arte. (...) Aquí sobre la Cama, se coloca al condenado. (...) Está totalmente cubierta con una capa de algodón en rama (...). Sobre este algodón se coloca al condenado, boca abajo, naturalmente desnudo. (...) En cuanto el hombre está bien asegurado por las correas, la Cama es puesta en movimiento. (...) Sin embargo, la verdadera ejecución de la sentencia corresponde a la Rastra.

Franz Kafka.

En la colonia penitenciaria.

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El viajero (Fragmento)

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      A Fernand Fleuret.

Abridme esta puerta a la que llamo llorando.

 

La vida es tan variable como el Euripo.

 

Tù mirabas descender un banco de nubes

con el paquebote huèrfano hacia las fiebres venideras

y todos estos pesares estos arrepentimientos

                   Recuerdos.

Guillaume  Apollinare.

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Henry Miller

Libertad: ¡El beneficio de la libertad! ¿Tenemos que esperara siempre hasta que seamos dignos de ella antes de recibirla? ¿O es la libertad algo que hay que arrancar a quienes la  niegan tiránicamente? ¿Hay alguien lo bastante grande, lo bastante sabio para que pueda decir durante cuánto tiempo un hombre tiene que seguir siendo un esclavo?

 

Educación: Sólo hay una clase de educación: la que os lleva a afirmar y mantener vuestra propia libertad.

 

Idealista: Un idealista es una persona que desea hacer girar las ruedas de la vida hacia atrás. Recuerda muy bien lo que le daban; no piensa en lo que él podía dar. Él mismo se agría imperceptiblemente, pero el proceso comienza virtualmente en el momento en que uno piensa en función de “el mundo”.

 

Camino: El camino de los barcos, y de los hombres en general, es un camino de zigzag. El borracho se mueve describiendo curvas, como los planetas. Pero el hombre que no tiene una meta se mueve en un tiempo y un espacio continuo que es únicamente suyo y en el que Dios está siempre presente.

 

La existencia de Dios: La razón solamente nos informa que para que exista un problema tiene que existir algo real que lo origine. No nos corresponde a nosotros resolver si existe o no Dios; corresponde a Dios decir si existimos o no nosotros.

 

El fin de Dios: Sabemos que nada se puede esperar en el actual plano mundial. El fin del hombre histórico se acerca. El futuro lo será en función de eternidad, y de libertad, y de amor. (…) En vez del mito y de la fábula tendremos una realidad eterna. Todo lo que ahora pasa por ciencia desaparecerá; no será necesario buscar la clave de la realidad porque todo será real y duradero.

 

Verdaderos revolucionarios: Somos los verdaderos revolucionarios, puesto que no bautizamos con la sangre ajena, sino con nuestra propia sangre, libremente derramada.

 

La costumbre de inquirir: Como se sabe, la costumbre de inquirir todo lleva a hacerse sabio o escéptico. También lleva a la locura. Su verdadera virtud, no obstante, consiste en lo que hace a uno pensar por su cuenta, lo hace a uno volver a la fuente.

 

Las preguntas debidas: Los años de instrucción elemental  destruyeron el arte. Como chimpancés, aprendimos a hacer únicamente las preguntas debidas, las que podían contestar los maestros.

 

Solución de la vida: Si la solución de la vida es vivirla, entonces vivamos, ¡vivamos más abundantemente! Los maestros de la vida no se encuentran n lo libros. No son figuras históricas. Están situados en la eternidad, y nos exhortan incesantemente a unirnos con ellos en la eternidad.

 

Sufrimiento: El sufrimiento es innecesario. Pero uno tiene que sufrir antes de que sea capaz de comprender que es así. Además, sólo entonces se hace claro el verdadero significado del sufrimiento humano. En el último momento de desesperación, ¡cuando uno ya no puede seguir sufriendo!, sucede algo que tiene la naturaleza de un milagro. La gran herida abierta por la que se derramaba la sangre de la vida se cierra y el organismo florece como una rosa. (…) Al árbol de la vida lo mantienen vivo no las lágrimas, sino el conocimiento de que la libertad es real y eterna.

 

Henry Miller.

La crucifixión rosada. Plexus 2. Santiago  Rueda-Editor, Buenos Aires, 1965.

 

 

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Poemas de Alexandr Blok

Què diferente es caminar entre la gente

Y simular que no se ha muerto

y en este juego de tràgica pasiòn

confesar que aùn no se ha vivido.

 

Y escrutando en la nocturna pesadilla

encontrar el orden como un desordenado torbellino

para que en el inexpresivo resplandor del arte

descubramos el mortal incendio de la vida.

***

 

Hoy no recuerdo lo que ayer pasò

en la madrugada olvido lo de la tarde anterior

en los dìas blancos extravìo el fuego

y en las noches ya no evoco los dìas.

 

Pero, ante la muerte, en la hora decisiva,

todos los dìas, y noches nos pasan por la mente

Y entonces -en el bochorno, en la estrechez-

es sumamente doloroso soñar

en todo lo hermoso que se fue.

Deseas levantarte y no puedes

Es de noche.

***

 

Somos los olvidados, solitarios sobre la tierra,

a hurtadillas nos sentamos cerca al calor.

 

Desde este càlido rincòn del cuerto

miramos la bruma de octubre.

 

Por la ventana, como entonces, se ve el fuego.

Querido mìo, ya estamos viejos.

 

Todo lo que hubo, tempestad y desdicha

ha quedado atràs, ¿què esperas del futuro?

 

¿Seguro quieres leer allà todavìa,

alguna inesperada novedad?

 

¿Acaso esperas algùn àngel tempestuoso?

Todo pasò. Nada podràs regresar

Quizás las paredes, los libros, los días.
Querido amigo, ellos están habituados.

Yo no espero nada, no murmuro.
No añoro nada de la que se fue.

 

Cinco poetas rusos. Editorial Norma, S.A., Santa Fe de Bogotà, 1995.

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El Verano - Albert Camus

Ya no quedan desiertos. Ya no quedan islas. Y, sin embargo, se siente su deseo. Para comprender el mundo, a veces es necesario apartarse de él; para servir mejor a los hombres, mantenerlos a distancia un momento. Pero ¿dónde encontrar la soledad que necesita la fuerza, la larga respiración en la que el espíritu se recoge y se mide el valor? Quedan las grandes ciudades. Sólo que se necesitan todavía condiciones.Albert CamusEl verano
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Libertad

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La libertad comienza donde nace lo maravilloso.

Louis Aragón.

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Sabiduría oriental

Ahora que lo pienso, eso es la sabiduría oriental. El occidental cree que hay algún secreto que él puede descubrir. Oriente dice: "¿Cómo mierda puedo saberlo?"

William Burroughs

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Soledad

Entonces supe lo que era la soledad. Pero las palabras de Bobo me llegaban desde la tumba, con un dulce chisporroteo sibilante. "Nadie está verdaderamente solo. Tú eres parte de todo lo vivo". Lo díficil es convencer a alguien de que realmente forma parte de ti. ¿Y entonces? Las partes tendríamos que colaborar. ¿Me entiendes?

Willliam Burroughs

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Reescribir

¿Qué estás reescribiendo? Toda la vida preocupado por el Control y el Virus. Después de entrar, el virus usa la energía, la sangre, la carne y los huesos del huésped para hacer copias de sí mismo. Modelo de insistencia dogmática nunca de fuera me gritaba en el oído: "¡ESTE NO ES TU SITIO!".

William Burroughs

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Michel Houellebecq

Catástrofe: Me gustaría escapar de la presencia obsesiva del mundo moderno; entrar en un universo tipo Mary Poppins, donde todo va bien. No sé si lo conseguiré. También es difícil pronunciarse sobre la evolución general de las cosas. Teniendo en cuenta el sistema socioeconómico actual, teniendo en cuenta, sobre todo, nuestros presupuestos filosóficos, es evidente que el ser humano se precipita a corto plazo y en condiciones terribles hacia una catástrofe. De hecho, ya la tenemos encima. Las  consecuencias lógicas del individualismo son el crimen y la desdicha. Llama la atención el entusiasmo que nos anima a perdernos; es de lo más curioso. Por ejemplo, sorprende ver la alegre despreocupación con que la se acaba  de desbancar al psicoanálisis para sustituirlo por una lectura reduccionista del ser humano basada en hormonas y neurotransmisores. La disolución progresiva, en el curso de los siglos, de las estructuras sociales y familiares, la tendencia creciente de los individuos a considerarse partículas aisladas, sometidas a la ley de los choques, compuestos provisionales de partículas más pequeñas…, todo eso impide que se pueda aplicar ninguna solución política.. así que es legítimo empezar por  desmontar las fuentes de huero optimismo. Si volvemos a un análisis más filosófico de las cosas, nos damos cuenta de que la situación es todavía más rara de lo que creíamos. Vamos hacia el desastre., guiados por una imagen falsa del mundo; y nadie lo sabe. Ni siquiera los neuroquímicos parecen darse cuenta de que su disciplina se mueve sobre un campo minado. Antes o después abordarán las bases moleculares de la conciencia; y entonces se darán de bruces con los modos de pensamientos derivados de la física cuántica. No nos libraremos de una redefinición de las condiciones del conocimiento, de la noción misma de realidad; tendríamos que tomar conciencia de todo esto, a nivel afectivo, desde este mismo momento. En cualquier caso, mientras insistamos en una visión mecanicista e individualista del mundo, seguiremos muriendo. No me parece sensato empeñarse durante más tiempo en el sufrimiento y en el mal. Hace cinco siglos  que la idea del yo domina el mundo; ya es hora de tomar otro camino.

 

Poesía: A lo mejor, en el fondo y sobre todo, yo escriba poemas para hacer hincapié en una carencia monstruosa y general (que se puede considerar afectiva, social, religiosa, metafísica; y cada una de estas aproximaciones es igualmente cierta). También, quizás, porque la poesía es la única manera de expresar esa carencia en estado puro, en estado original; y de expresar simultáneamente cada uno de sus aspectos complementarios.

 

Sociedad de mercado: …No sólo vivimos en una economía de mercado, sino, de forma más general, en una sociedad de mercado, es decir, en un espacio de civilización donde el conjunto de las relaciones humanas, así como el conjunto de las relaciones del hombre con el mundo, está mediatizado por un cálculo numérico simple donde intervienen el atractivo, la novedad y la relación calidad-precio. Esta lógica, que abarca tanto las relaciones eróticas, amorosas o profesionales como los comportamientos de compra propiamente dichos, trata de facilitar la instauración múltiple de tratos relacionales renovados con rapidez (entre consumidores y productos, entre empleados y empresas, entre amantes), para así promover una fluidez consumista basada en una ética de la responsabilidad, de la transparencia y de la libertad de elección.

 

Dios maligno:

Asociamos la onda a la mujer,

el corpúsculo a lo masculino

componemos pequeños dramas

anhelando a un Dios maligno.

 

Realidad: En ausencia de conflictos, aparece y se desarrolla un mundo. La red de interacciones envuelve el espacio, crea el espacio con su desarrollo instantáneo. Observando las interacciones conocemos el mundo. Definiendo el espacio mediante los datos observables, en ausencia de contradicciones, proponemos un mundo del que podemos hablar. Llamamos a este mundo “la realidad”.

 

Abismo: Me gustaría anunciar buenas nuevas, prodigar palabras de consuelo; pero no puedo hacerlo. Sólo puedo observar cómo se abre el abismo entre nuestros pasos y nuestras actitudes. Surcamos el espacio, el ritmo de nuestros pasos corta el espacio con la exactitud de una navaja; surcamos el espacio y el espacio es cada vez más oscuro.

Hubo un momento preciso en que se rompió el contacto. No consigo recordarlo, pero debió de producirse a cierta altura.

 

Soledad: Tuvo que haber un momento de comunión en el que no teníamos ninguna objeción contra el mundo;

entonces, ¿cómo es posible que nuestra soledad sea tan grande?

Debió de ocurrir algo, pero el origen de la deflagración nos resulta impensable;

miramos  a nuestro alrededor, pero ya nada nos parece concreto, ya nada nos parece estable.

 Rostro inmòvil
H: La vida se perpetùa de relàmpago en relàmpago,
   la informaciòn circula;
   en el fondo de la noche se enlazan los destinos;
   las cartas estàn marcadas.

M: Atravesamos los dìas con el rostro inmòvil,
   ya no hay amor en nuestras miradas estèriles,
   la infancia ha terminado, la suerte està echada,
   nos acercamos al final de la partida.

H. Las partìculas
   flotan a la deriva en el silencio
   y el vacìo articula
   su presencia en la noche

M: El polvo forma torbellinos en el suelo gris;
   una ràfaga de viento purifica el espacio.
   Quisimos vivir, aùn quedan indicios;
   nuestrsoc cuerpos se suspenden en la espera.

Universo lìrico:
M: Habrìa que atravezar un universo lìrico
   como se atraviesa un cuerpo muy amado;
   habrìa que despertar las fuerzas oprimidas,
   la sed de eternidad, patètica y dudosa.

Saciedad de los deseos:
M: Cierto que en la contradicciòn que invade las mañanas
   respiramos, y el cielo es apasible
   pero ya no creemos que la vida es posible,
   no tenenemos la impresiòn de ser humanos.

H: El movimiento de indiferencia
   sobre un eje frìo y morbido
   es una metàfora de la ausencia,
   una semitrancisiòn hacia el vacìo.

   La señal de lo real velado
   en una semiluminiscencia,
   horrible como un cielo estrellado,
   semitransiciones hacia la ausencia.

   Los choques de las màquinas neuronales
   en un campo de deseos ficticios
   definen un mundo liberal
   donde ya nada es definitivo.

M: La naturaleza tiene que adaptarse al hombre
   y lo humano se acaba y se vuelve rìgido;
   siempre he tenido miedo de caer al vacìo,
   estaba sola en el vacìo y me dolìan las manos.

H: En la muerte, los cuerpos desencarnados
   de quienes creìamos conocer
   tienen el aspecto remilagado
   de los que no volveràn a nacer.

   Ahì estàn, simples y sin heridas,
   saciados todos sus deseos
   ya sòlo son una osamenta
   que el tiempo acaba desgastando.

Metàforas:
H: Cargadas de energìa, unas partìculas circulan en un espacio cerrado, durante un tiempo limitado. Llamemos ciudad a ese espacio; comparemos la energìa con el deseo; tendremos una metàfora de la vida.
   (...)
   Como la roca necesita el agua
   que la erosiona,
   asì nosotros necesitamos nuevas metàforas.

Poesìa desesperada: ... La poesìa es una actividad completamente desesperada. Mucha gente siente necesidad de escribir poemas en el curso de su vida; pero ya nadie los lee. La idea de que la poesìa es algo forzosamente aburrido ha echado raìces; y la canciòn sòlo calma en parte la necesidad poètica.
Liberaciòn femenina: Lo que se dio en llamar "la liberaciòn de la mujer" le convenìa màs a los hombres, que veìan en ella la posibilidad de multiplicar los encuentros sexuales. Despuès vinieron la disoluciòn de la pareja y de la familia, es decir, de las ùltimas comunidades que separaban al hombre del mercado. Creo que, en general, es una catàstrofe humana; pero vuelven a ser las mujeres las que salen perdiendo. En la situaciòn tradicional, el hombre se movìa en un mundo màs libre y màs abierto que la mujer; o sea, en un mundo màs duro, competitivo, egoìsta y violento. Los valores femeninos clàsicos estaban impregnados de altruismo, amor, compasiòn, fidelidad y dulzura. Aunque ahora nos reìmos de esos valores, hay que decir claramente que son valores civilizados superiores, y que su desapariciòn total serìa una tragedia.


Contradicciones: ... Si el arte consiguiera reflejar con cierta honestidad el caos actual, ya serìa un gran logro; y en ralidad no se podrìa pedir màs. Si uno se siente capaz de exprsar una idea coherente, bien està; si tiene dudas, debe comunicarlas tambièn. Personalmente, creo que el ùnico camino es seguri expresando, sin compromisos las contradicciones que me desgarran; y a la vez sabiendo que lo màs probable es que esas contradicciones resulten ser representativas de mi època.


Religiòn: El problema es uqe ninguna religiòn actual es compatible con el estado general del conocimiento; està claro que lo que nos hace falta es una nueva ontologìa. Tal vez estoa problemas parezcan exageradamente intelectuales; no obstante creo que tiene poco a poco, enormes consecuencias concretas. En mi opiniòn, si no ocurre algo en ese terreno, la civilizaciòn occidental no tiene ninguna posibilidad.

Michel Houellebecq.

El mundo como supermercado

 

 

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Cibernetica

Libro único: Puesto que el hombre y la novela son isomorfos, lo normal sería que ésta pudiera contener todo lo que tiene que ver con aquél. (…) En el fondo todo debería poder transformarse en un libro único, que uno escribiría hasta poco antes de su muerte; esa manera de vivir me parece razonable, feliz, y quizás hasta posible de llevar más o menos a la práctica.

 

Buenos y malos poemas: La inteligencia no ayuda en absoluto a escribir buenos poemas; sin embargo, puede impedir que uno escriba poemas malos.

 

Novela ideal: Me gustaría que no hubiera ninguna diferencia. Un libro de poemas debería poder leerse de un tirón, de principio a fin. Del mismo modo, uno debería poder abrir una novela en cualquier página, y leerla con independencia del contexto. El contexto no existe. Es bueno desconfiar de la novela; no hay que dejarse atrapar por el argumento; ni por el tono, ni por el estilo. También en la vida cotidiana hay que andar con cuidado para no dejarse atrapar  por la propia historia o, de forma aún más insidiosa, por la personalidad que uno imagina que es la suya. Habría que conquistar cierta libertad lírica; una novela ideal debería poder incluir pasajes en verso, o cantados.

 

Búsqueda sexual: …El objetivo mayoritario de la búsqueda sexual no es el placer, sino la gratificación narcisista, el homenaje que una pareja deseable rinde a la propia perfección erótica.

 

Poesía: La poesía es el medio más natural de traducir la intuición pura de un instante. Existe, sí, un núcleo de intuición pura que puede producirse directamente en imágenes o en palabras. Mientras vivimos en la poesía, vivimos también en la verdad. Los problemas empiezan después, cuando hay que organizar esos fragmentos, establecer una continuidad a la vez razonada y musical.

Michell Houellebecq

 

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Ciegos

La juventud ya no quiere aprender nada, la ciencia està en decadencia, el mundo marcha patas arriba, los ciegos guìan a otros ciegos y los despeñan a los abismos.

Umberto Eco

El nombre de la rosa.

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Enemigos

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El hombre emprende un duelo con la vida y el mundo. Primer paso: los padres. La vida se encarga luego de presentar nuevos adversarios: condìscipulos, maestros, conciudadanos, el insondable mundo de la mujer contra el varòn, o al menos, puras contrariedades, entre los cuales son dìficiles de hallar los seres que llevan buenas intenciones (y aùn este hallarlos es en cierto sentido un acto de lucha, una actividad impuesta al hombre, un deber, una prueba vital.

Max Brod

Kafka.

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Control

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Todo me lleva a la atroz conclusiòn de que jamàs habrìa sido escritor sin la muerte de Joan, y a comprender hasta què punto ese acontecimiento ha motivado y formulado mi escritura. Vivo con la amenaza constante de la posesiòn, y la necesidad constante de liberarme de la posesiòn, del Control. De manera que la muerte de Joan me puso en contacto con el invasor, el Espìritu Feo, y me embarcò en una lucha de toda la vida, en la que no he tenidomàs remedio que buscar lasalida escribiendo.

William Burroughs

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Mi pequeño credo

Mi pequeño credo (frag)

El escritor, al unísono, actúa bajo dos impresiones: la humildad y el orgullo. Humildad, porque su contribución siempre será limitada y precaria, rezagada. Orgullo, porque sabe, en una forma trascendente por lo inexorable, que está contribuyendo a forjar su idioma, incidiendo en su destino final. De allí el compromiso con su palabra. Tiene un hondo deber, un patético deber. Cada vocablo tiene vida propia, cada cláusula está cargada de una energía que puede fecundar o destruir. Es, pues, responsable como ningún otro artesano de su tarea. Tiene que ejecutarla en un tiempo preciso —el tiempo de su vida expresiva, que es un tiempo limitado y gimnástico, generacionalmente acotable— y hacerla con los instrumentos más codiciosos. En cada afirmación o negación, en la más simple partícula descriptiva, en el verbo o el adjetivo aparentemente más inocuos, está ganando o perdiendo su alma. Y, a lo mejor, contribuyendo a que la pierda o la gane quien lo escucha. De allí su desazón por la justicia nominativa. Débe ser justo. Justo con su obra y justo con quien le ha otorgado su libertad de leerlo.

***

Estar a solas con su lector, he ahí la máxima aspiración del verdadero escritor. Despojado. Sin trucos ni recursos apelativos. Solos de verdad. Dialogando, diciéndose cosas mutuamente, en la tierra de la palabra. Si eso no se logra, el tiempo de la aproximación —el único, el inapelable tiempo de la consolación, el intercambio y la íntima compañía— ha sido perdido para siempre. Todo el ímpetu, toda la sabiduría, toda la astucia (la buida y entrañable astucia del buen escritor) deben encaminarse a la transfriguración de su lector. Que éste vaya a su libro con un alma y regrese con otra. Escribir es lo contrario de la paz. Es la guerra por excelencia. La guerrilla, mejor dicho. Hecha de paciencia y velocidad, de sorpresa y rigor, de tensos rodeos y de bruscos y felinos zarpazos. Y hay que poseer la ciencia y el coraje de la minación. Se harán estallar las zonas minadas en su justo momento, sin contemplaciones. De lo contrario, el lector quedará intacto. No se podrá romper ni ablandar. Será tierra infecunda o tierra de zarzas. No dará frutos.

***

¿A qué tanto afán por aclarar las influencias? Cuando lle¬guen, bienvenidas. Mientras más hondas y perdurables, mejor para quien influye y es influido. Indica que se ha cumplido el proceso natural de toda fecundación. Implica, así mismo, que el caudal de un escritor (en este caso el que influye) ha encontrado nuevo cauce, que seguirá fecundando nuevas comarcas. Aceptar una influencia, sobre todo si es una gran influencia, es aceptar la tradición. Sólo quien ha sido influido muy a fondo (por uno o por muchos escritores parientes) puede ser un creador. Los otros, los que se dejan influir a medias, serán los escritores mediocres. El verdadero escritor no batalla con sus elecciones esenciales.

*** 
  El escritor no debe retroceder ante nada, absolutamente ante nada, si realmente desea llegar a un sitio larga y tenazmente elegido. Está en plan de conquista y todos los medios le son permitidos. Después vendrá la pacificación y la teoría. Todo César encuentra sus jurisperitos. Aquí es forzoso recordar que si un escritor es verdaderamente grande (me refiero a una grande alma alservicio de las palabras y las ideas, al servicio del hombre) sus instrumentos y sus resultados serán grandes.

***

Para un verdadero escritor, lo más difícil es escribir. También lo más gozoso. En ningún caso se habla de "inspiración" o de mera facilidad. Se habla de esperanza en la desolación de rigor secreto, de ponderada alegría. Terror a esas cláusulas trotonas. Hay que tascarlas para que no se desmanden, para que no rieguen la carga en el camino.

***

El escritor no debe alardear. Se es culto y punto. Se es inculto y no hay nada que hacer. Ningún disfraz es valioso. Ni la ignorancia ni la cultura pueden mimetizarse. Emergen solas, cuando menos se las espera; son auto-suficientes. Cuando sabes algo de verdad, lo reflejas aunque lo calles.

***

Manejar los silencios. Mientras más silencios se conjuguen en una prosa, será más acerada y se cargará de más contenido. La sobriedad (la medida, el despojo y el ritmo) es silencio que conoce su fuerza. Por eso es un arma infalible. 


  ***

 No rechazar la alegría. Ni aún en los instantes de mayor patetismo. La alegría es la salud de la prosa. Le da su frescura y color sanguíneos. Permite al acierto y la risa. Nos obliga a la llaneza coloquial, nos desinfla y aquieta. Nos otorga, en suma, la buena impureza, la que está contaminada del hombre y la tierra. Estar vivos es el acto de alegría por excelencia. Estemos vivos paratener derecho a seguir hablando con el hombre después de muertos.

***

Hay que luchar contra los dones. Son nuestros únicos y verdaderos enemigos. Lo que no poseemos, no batalla contra nosotros. Lo que creemos poseer (los dones, siempre traidores) tampoco es nuestro pero nos engaña con más efecto.***Mis defectos centrales: ignorancia, apresuramiento convocativo, impaciencia para dejar que la materia se enfríe. Los conozco, los respeto y los mido. Toda mi tarea es mantenerlos a raya. Terminarán venciendo, lógicamente. Mientras llega ese día, toda cautela será escasa. Pies de plomo, mucho olfateo, estar atento al más pequeño movimiento (Puede ser el decisivo) en la línea de fuego. La ignorancia es atrevida, el apresuramiento es embriagador, la elocuencia tiene borradores sombríos. Ya lo dijo un filósofo chino (a poco andar, descubrimos que todo lo que hay que0 decir ya lo han dicho los filósofos o los verduleros chinos): "Los frutosmás dulces los da la paciencia".

 

Héctor Rojas Herazo.

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Poemas con ladrones

Poema con ladrones

I

La noche da cobijo a los pasos del ladrón que tiene liviandad de funámbulo en los muros.

II
Palpita el puñal, la ganzúa, la flor de los cerrojos en la oscuridad de costales y pretinas

III
hay ladrones que han adiestrado  su sombra, su dócil sombra que evita entrar por las ventanas y que espera en la esquina de la noche la llegada agitada de su dueño.

IV
Luego del pillaje, los ladrones juntan en sus manos un ramo de flor de adrenalina.

V

Hay quienes han visto su casa destechada en la noche que tiene olor de ladrones en las tapias. Sobre sus camas, el cielo azul desnudo

VI
Pero ningún ladrón es más hábil que el olvido.

Juan Manuel  Roca

Ciudadano de la noche, Fundación Simón y Lola Guberek, Bogotá, 1989.

 

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Poemas de Gonzalo Márquez Cristo

Dominio de las huellas

Volví de la noche: aún me  escucho el corazón.

Para construir en el abismo me entrego al resplandor que aniquila, que escalda mi rostro.

Aquí sólo el fuego conoce los caminos.

Hemos sido encargados de profanar el mundo, de seguir a quienes fundaron una progenie de espectros y de anunciar la llegada de los emisarios del terror.

Cuando la sombra nos precede sospecho que el tiempo me vigila.

Fui expuesto. Me acechan los inquisidores. El victimario sufre la tiranía de sus huellas y ese incesante sobresalto será nuestra única venganza.

Somos los nuevos nómadas, los prisioneros del futuro, los de la mirada inacabable.

Es en momentos aciagos cuando es oportuno renacer, conteniendo la respiración, sintiendo el miedo que aletea en la ventana.

¿Aún será posible expresar la primera sílaba? ¿Emprender nuestro retorno vegetal?

¿Recobrar el canto del agua? ¿Liberar a la raíz?

Comprendí todos los regresos.

La poesía se lee cerrando los ojos.

Instigué a la flor para que se rebelara contra la primavera. Extravié mi sed.

Oh noche, todo se ha creado en contra tuya.

 

Génesis

Para sobrevivir nos arriesgamos a la memoria, nos entregmos al vacío.

Ya conocimos el ave de rapiña del viento y la serpiente del agua. El silencio jamás volverá a separarnos.

Regresamos al sílex, escuchamos la oración del fuego.

Emprendemos el numinosos sobresalto. Vivimos la voracidad de los hallazagos y el juego espectral del deseo.

El único fruto del árbol al que no podemos renunciar es a su sombra. Sufrimos la persecución de la primavera -y fue allí donde la palabra se hizo verde.

Lo que más dura es el instante, lo que más aulla es la luz.

Cuando se interrumpe el tiempo alguien decide nacer.

 

Gonzalo Márquez Cristo.

 Oscuro  nacimiento. Común Presencia Editores, Bogotá, 2005.

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Lobotomìa

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Se abriò la puerta de la galerìa y los negros entraron una camilla con un cartel a los pies que decìa en grandes letras negras, MCMURPHY RANDLE P. POSTOPERATORIO. Y debajo habìan escrito con tinta, LOBOTOMÌA.

Atrapado sin salida.

Ken Kesey.

Editorial La Oveja Negra Ltda, 1984.

Acabo de terminar de leer esta novela de Kesey y no he dejado de preguntarme hasta què punto somos en realidad manipulados por eso que el Jefe llama "el Tinglado", y que no viene a ser màs que las concesiones que nosotros mismos hacemos en pos de un poco de confort y tranquilidad...

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Restituciones

Pretendo que todo lo perdido se convierta en poema

Las heridas como los huracnes tienen nombre. Y aunque ignoro por qué a mi alredor nacen los abismos, desde el origen fuí mancillado por la felicidad, por su cima inclemente.

Las invasoras restas del recuerdo. La pugna de la raíz. La antiguedad del silencio...

No pongo flores en el cementerio del sueño, pero continúo a pesar de todas las arenas movedizas del espíritu.

La culpa que no te deja partir es el amor.

Y ahora la niebla, la lluvia, la ausencia...

El desequilibrio llamado belleza, la terrible orfandad de lo sagrado+, la rosa ígnea que  me guía en la desesperación...

Sé que el camino terminará por encontrarme.

Como todo lo que se hace visible para morir.

 

Gonzalo Márquez Cristo.

Oscuro Nacimiento. Común Presencia Editores. Bogotá, 2005.

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Sobre la poesìa (Frag.)

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La palabra

se mueve

 

en sentido puesto

 

a nuestras

apariencias

***

La palabra no busca. Adhiere.

 

Concede formas que nos permiten una curvatura en la memoria de lo ausente, para proteger la duda y el fracaso de nuestros sentidos.

 

Hernando Socarràs

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Toda la vida

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Momentos

en que toda la vida

 

apenas nos alcanza para cruzar la calle.

 

Anabel Torres

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Aquel niño

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Me parece un sueño,

y sin embargo,

yo fuì aquèl niño

que ayer jugaba

siempre solo

junto al mar.

 

(En verdad

uno se envejece

en lo que dura

una ola en lo alto).

 

Jorge Marel.

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Descenso a la luz

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La noche es mi regreso. Transito el museo de la ausencia.

Todo sufrimiento es inútil para quien no persigue la poesía, para quien me alimenta con sus ojos a las águilas.

Ejercito la sed. Amo tan solo a quienes no pude salvar.

Ya no existe una oscuridad que guíe  nuestros sueños ni los fantasmas del deseo inconcluso; solo el abyecto intercambio que ha reemplazado al rito.

Ya no busco, pierdo...

Y ni siquiera encuentro lugar en el asombro.

No puedo olvidar más. Ni pretendo saber las tres respuestas ocultas por la muerte.

Aquí nadie carece del odio necesario para recobrar el paraíso, ni confiesa su ruda caída en el día.

Debo ser sombra o grito. Retorno o nacimiento.

Cada origen decretará la abolición del yo.

Es entonces cuando la respiración será verde.

Y aunque todo se lo deba al dolor... Avanzo: caigo. Elijo los caminos que no tienen final. Las voces que incendian las tinieblas. El poema.

Tú lo sabes, cuerpo estremecido:

No es en el tiempo donde he puesto mis palabras.

 

Gonzalo Márquez Cristo.

Oscuro nacimiento. Común Presencia Editores, Bogotá, 2005.

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Poemas de Giovanni Qussep


Despuès serà el vacìo.

Depuès serà el vacìo.

Soñemos el minuto de estas flores

para que el tiempo sea como un agua

balsàmica y perpetua.

 

No abramos nuestra casa

al polvo que nos dice lo que fuimos;

màs bien con una historia

retornemos al patio y los ciruelos.

 

Si alcanzamos su fruto

nunca tendremos sed, y en este huerto

volverà la araucaria

a tejer con sus hojas un aire de diamante.

 

No hay nada como ser

lo que siempre han soñado

los que a la luz del cielo

descubren nuestro aire màs profundo.

 

No calles, que despuès serà el vacìo,

su nada canta ahora

que los dioses te han dado aquel verano

que alguien pedìa en su dolor, y espera.

 

 

 

Càntico de las dos rosas

 No digas nada, escucha a las estrellas.

Tal vez te digan algo

de la rosa que hay en tu jardìn

y la rosa del tiempo

-la que està viva o muerta-

en la arena que arde.

La rosa que hay en tu jardìn es bella,

no la amarga hechicera que te llama

desde tu nacimiento, rosa oscura

que te alumbra el final y las orillas

del Aqueronte. No hables, estàs solo

con tu nada indecible, siempre lejos

del azul màs profundo. Mira pues

si el agua va a una isla donde crecen

rosas ya sin ventura o venturosas;

y escribe y canta. Y oye a las estrellas

que hablan desde una pàgina perdida.

 

 

 

 

Patio de niños

 La luz viene del aire

en las alas de un pàjaro. No dispares tu honda:

vendrìa la noche eterna,

fin de mundo, -comienzo para siempre-

de la mortal, celeste llamarada.

 

 

 

Las uvas tristes.

 Feliz tù que no miras

los ojos de la Esfinge,

y no ves si es azul el laberinto

de su arena. Terrible

conocimiento de una vida amarga

la que nos dan los ùltimos jardìnes.

 

Feliz tù que no sabes

quien teje las ilusiones de tus tapices,

ni quien es la hilandera de tus dìas:

vendimiadora de las uvas tristes.

Cantas tu himno, ebrio de esperanza,

y no sabes si mueres o si vives.

 

Giovanni Quessep.

Brasa Lunar, Editorial Universidad de Antioquia, Medellìn, 2004.

 

 

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Posesiòn

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Mi concepto de posesiòn se acerca màs al mal medieval que a las modernas explicaciones psicològicas, con su insistencia dogmàtica en que esas manifestaciones tienen que venir de dentro y nunca, nunca, nunca de fuera. (Como si hubiera una diferencia nìtida entre lo interior y lo exterior). Hablo de una entidad poseedora definida. Y, por cierto, el concepto psicològico bien podrìa haber sido inventado por las entidades poseedoras, dado que nada hay màs peligroso para un poseedor, que ser visto como criatura invasora aparte por el huèsped que ha invadido. Por esa razòn el poseedor sòlo se muestra cuando es totalmente necesario.

William Burroughs

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Bicicleta

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Entonces el espìritu se desprende un poco de la mecànica humana, entonces no soy màs la bicicleta de mis sentidos, la rueda para afilar los recuerdos y las coincidencias. Entonces capto en mì el yo ocasional, capto todo de golpe tal como se me presenta: lo ocasional soy yo   y, formada esta proposiciòn, me rìo de toda la actividad humana.

Louis Aragòn.

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Una ola de sueños

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Acabo de perder el hilo completo de mi vida: me pregunto, (...)por què camino de la locura recalo al fin bajo este arco, a decir verdad este puente que han llamado cielo. A este momento en que todo se me escapa, en que inmensas grietas se abren en el palacio del mundo, yo le sacrificarìa mi vida entera, si èl quisiese solamente durar a ese precio irrisorio.

Una ola de sueños.

Louis Aragòn.

Revista Letra Internacional Nùm. 70, 2001.

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Parejas

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Si eres como yo, a lo largo de tu vida probablemente habràs visto a un millar de parejas que te hacen preguntarte por què y còmo alguna vez llegaron a juntarse. Y si eres como yo solìa ser, probablemente se lo achacas al alcohol y a las prisas.

Jim Thompson.

Sòlo un asesinato.

El Aleph editores, S.A., Barcelona, 2004

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Bufòn

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Cuando una situaciòn se pone tan mala que no parece posible soluciòn alguna sòlo quedan el asesinato o el suicidio. O ambos. Si fallan, uno se convierte en un bufòn.

Henry Miller.

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Conclusion

Sòlo el triàngulo amoroso

lograrà justificarme

y si no que lo diga la Santìsima Trinidad.

Gloria a ella, gloria a tì, gloria a este servidor.

 

Verano Brisas.

Cantos del verano.

Biblioteca Pùblica Piloto de Medellìn, Taller de escritores, 1987.

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Ciervo

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Solo melancolìa

del cuerpo al borde ya del precipicio.

 

Lejos, por la floresta,

un ciervo pasa.

 

Giovanni Quesseps

Brasa Lunar, Editorial Universidad De Antioquia, Medellìn,2004

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Luz de luna

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Para pensar

debo estar solo:

para amr

debemos estar juntos.

 

Pienso que te amo

cuando estoy solo

màs de lo que pienso en tì

cuando estamos juntos.

 

No puedo pensar

sin amar

o amar

sin pensar.

 

A solas amo

pensar en nosotros

juntos pienso

que amarìa estar solo.

 

Richard Murphy.

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El poeta borracho

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Debo vivir asì con locura y desmesura,

pasar los dìas escribiendo y las noches en la cantina.

Encontrar el alba silenciosa, melancòlica e impetuosamente

y escribir versos sobre la muerte y la tristeza.

 

Debo vivir asì. Yo mismo he elegido

quemar este barco -destino doloroso

mientras doy alaridos en el timòn. Di muerte al albedrìo

y ahoguè en la desesperanza todos los deleites, todos.

 

Fedor Sologub.

 

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Pasado

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Mi pasado fue un rìo envenenado del que uno tuvo la fortuna de escaparse y por le que uno se siente inmediatamente amenazado, años despuès de los hechos relatados. Doloroso hasta el punto en que leerlo resulta dìficil, y no digamos escribir sobre èl. Cada palabra y cada gesto ponen los pelos de punta.

William Burroughs

Marica

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Navidad

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Desde que lleguè a la edad viril nunca habìa conocido una Navidad feliz. Por mucho que luchaba contra ello, el Dìa de Navidad me encontraba siempre en el seno de la familia, como un caballero melancòlico envuelto en su negra armadura y obligado, como todos los idiotas de la cristiandad, a llenarse el estomago y escuchar la charla completamente vacua de sus parientes.

Henry Miller.

La crucufixiòn rosada. Nexus.

Santiago Rueda editores, Buenos Aires, 1966.

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Navidad

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Una Navidad, al filo de la medianoche, (...) la puerta de la galerìa se abriò violentamente de un empujòn y diò paso a un hombre gordo y barbudo, con los ojos enrojecidos por el frìo y con la nariz como una cereza. Los negros lo acorralaron en el pasillo con sus linternas. (...) Con una mano se protegìa los ojos enrojecidos de la luz de las linternas, mientras se chupaba el bigote.

-Jo,jo,jo -dijo-. Me gustarìa quedarme un rato, pero tengo prisa. Llevo un programa muy apretado, saben. Jo,jo. He de irme...

Los negros avanzaron con sus làmparas. Le obligaron a permanecer seis años aquì antes de darle de alta, bien afeitado y flaco como un palo.

Ken Kesey

Atrapado sin salida.

Editorial Oveja Negra, 1984.

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Dios

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De vez en cuando un amigo se convertìa: algo que me hacìa vomitar. Yo tenìa tan poca necesidad de Dios como Èl de mì y con frecuencia me decìa que , si Dios existiera, irìa tranquilo a su encuentro y le escupirìa en la cara.

Henry Miller

Tròpico de capricornio.

Punto de lectura, Madrid, 2003

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El corazòn de los hombres

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Me parecìa inùtil querer cambiar el estado de cosas; estaba convencido de que, sin  un cambio del corazòn, nada cambiarìa, ¿y quièn podìa cambiar el corazòn de los hombres?

Henry Miller

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