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Para leer en la silla elèctrica

Genocidio

Genocidio

Señor, entreabre tu ventanilla y escùchanos, henos aquì, en Islanada, recièn llegados de Colombia, siete desadaptados dispuestos a rendirte el homenaje de nuestra fe pulverizada. Traslada a esta islita azul tu reino y sè tù tambièn, a nuestro lado, de este mundo. De què le sirve a Dios crear el mundo, si pierde al hombre? Porque somos màs puros, Señor, que el sacerdote que se lava las manos en el agua para bendecirla, que los comerciantes que acaparan la sal de la tierra, que los mercaderes que comercian con la luz del mundo...

(...) Cuando quememos  los bluyines, nuestra desnudez serà el hallazgo de la pureza.

(...) No me pregunten por què vinimos a vivir a esta isla perdida. Tal vez como protesta por el genocidio cometido en la aldea donde vivìa Birguita porque recordemos que los òrganos genitales de los hombres muertos a mansalva fueron arrancados a navaja y colocados como trofeos en las bocas sangrantes de las mujeres, tambièn asesinadas.

(...) Quizàs nos vinimos porque las estrellas  del cielo estaban siendo sustituidas por terribles signos anunciadores de guerras atòmicas y aniquilamientos terrestres, o porque queriendo legitimar una vez màs  el sentimiento de que el hombre es la pasiòn y el centro del universo, deseamos consagrar nuestras vidas en esta isla para rendirnos una adoraciòn limitante con la idolatrìa.

Islanada.

Elmo Valencia.

Editorial Big Bang, Santa Fe de Bogotà, 1996.

Dios

Dios

Dios antes de morir pensò:(...) Mi nueva orden debe ser, disminuid y dividìos.

Elmo Valencia.

La pregunta

La pregunta

Esa fue la primera pregunta que nos hicimos el dìa que llegamos y serà por lo visto la misma pregunta que nos tendremos que hacer todos los dìas: Què irà a pasar de ahora en adelante?

Elmo Valencia.

Cuentos cortos de Augusto Monterroso

Cuentos cortos de Augusto Monterroso

Caballo imaginando a Dios

A pesar de lo que digan, la idea de un cielo habitado por Caballos y presidido por un Dios con figura equina repugna al buen gusto y a la lógica más elemental, razonaba los otros días el Caballo.

Todo el mundo sabe –continuaba en su razonamiento- que si los caballos fuéramos capaces de imaginar a Dios lo imaginaríamos en forma de jinete.

 

La fe y las montañas

Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenio.

Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de hacer mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior, cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.

Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe.

 

La Tortuga y Aquiles

Por fin, según el cable, la semana pasada la Tortuga llegó a la meta.

En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones.

En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.

 

Augusto Monterroso.

 

 (El dibujo es mío, un primer intento con paint)

Algunas monedas de Jorge Luis Borges

Algunas monedas de Jorge Luis Borges

Quince Monedas (frag)

Asterión

El año me tributa mi pasto de hombres
y en la cisterna hay agua.
En mí se anudan los caminos de piedra.
¿De qué puedo quejarme?
En los atardeceres
me pesa un poco la cabeza de toro.

 

Un poeta menor

La meta es el olvido.
Yo he llegado antes.


Génesis, IV, 8

Fue en el primer desieto.
Dos brazos arrojaron una gran piedra.
No hubo un grito. Hubo sangre.
Hubo por vez primera la muerte.
Ya no recuerdo si fuí Abel o Caín.


El prisionero

Una lima.
La primera de las pesadas puertas de hierro.
Algún día seré libre.


El espía

En la pública luz de las batallas
otros dan su vida a la patria
y los recuerdos el mármol.
Yo he errado oscuro por ciudades que odio.
Le di otras cosas.
Abjuré de mi honor,
traicioné a quienes me creyeron su amigo,
compré conciencias,
abominé del nombre de la patria,
me resigné a la infamia.

 

Jorge Luis Borges

La rosa profunda.

 

La ilustración es mía.

Islanada

Islanada

Una cama de hierro

Tirado en una cama de hierro, dura, sin fe en nada, comencè a reclamar para mì un vèrtigo alocado, una irresponsabilidad sin lìmites, un pensamiento libertino y sin compromisos que diera la medida de mi existencia inùtil y sin porvenir, y un herìsmo negro que fuera el recuerdo de mi perdiciòn como ùnica forma de trascender, de vivir y salvarme.

 

Irresponsabilidad

La irresponsabilidad es el reflector que alumbra mi camino. No hay camino. ¿Què hay? Nada.

 

 

 

Señor, entreabre tu ventanilla y escùchanos, henos aquì, en Islanada, recièn llegados de Colombia, siete desadaptados dispuestos a rendirte el homenaje de nuestra fe pulverizada. Traslada a esta islita azul tu reino y sè tù tambièn, a nuestro lado, de este mundo. De què le sirve a Dios crear el mundo, si pierde al hombre? Porque somos màs puros, Señor, que el sacerdote que se lava las manos en el agua para bendecirla, que los comerciantes que acaparan la sal de la tierra, que los mercaderes que comercian con la luz del mundo...

(...) Cuando quememos  los bluyines, nuestra desnudez serà el hallazgo de la pureza.

(...) No me pregunten por què vinimos a vivir a esta isla perdida. Tal vez como protesta por el genocidio cometido en la aldea donde vivìa Birguita porque recordemos que los òrganos genitales de los hombres muertos a mansalva fueron arrancados a navaja y colocados como trofeos en las bocas sangrantes de las mujeres, tambièn asesinadas.

(...) Quizàs nos vinimos porque las estrellas  del cielo estaban siendo sustituidas por terribles signos anunciadores de guerras atòmicas y aniquilamientos terrestres, o porque queriendo legitimar una vez màs  el sentimiento de que el hombre es la pasiòn y el centro del universo, deseamos consagrar nuestras vidas en esta isla para rendirnos una adoraciòn limitante con la idolatrìa.

Islanada.

Elmo Valencia.

Editorial Big Bang, Santa Fe de Bogotà, 1996.

 

La ilustración es mía.

Proceso de apretòn de manos

Quien da la mano da lo mejor de sì.

 

Señor mendigo, reciba usted esta bella sentencia

La mano que se estrecha vale su peso en oro

(La mano que se estrecha no oprimida por un guante

No oprimida por la estrechez de la boca del jarro

donde antes hubo flores

No la mano atrapada en la puerta

despachando dolor en los cinco sentidos

La mano lavada la mano sin pedanterìa

con la que se levanta una hostia o se compra un helado)

 

(Fragmento)

Jota Mario Arbelaez.

¿Perdì mi vida?

¿Perdì mi vida?

Mientras mis amigos, honestos a màs no poder,

derribaban dictaduras,

organizaban revoluciones,

y pasaban, el cuerpo destrozado,

a formar parte

de la banal historia latinoamericana,

yo leìa malos libros.

 

Mientras mis amigas, las màs bellas,

se evaporaban delante de quien,

indeciso, apenas sì alcanzaba

a decirles la mucha falta que hacen,

yo continuaba leyendo malos libros.

 

Ahora lo comprendo:

en aquellos malos libros

habìa amores màs locos, guerras màs justas,

todo aquello que algùn dìa

habrà de redimir tantas causas vacìas.

 

Juan Gustavo Cobo Borda

Toda la vida

Toda la vida

Momentos

en que toda la vida

 

apenas nos alcanza para cruzar la calle

 

Anabel Torres

sueños

sueños

Los sueños humanos son como cuartos. Entre ellos hay salas lujosas y cuartuchos saturados. Los hay soleados y sombrìos. Algunos dan al rìo y al cielo, otros al traspatio y al sotàno. Las palabras en ellos semejan cosas y pueden ser combinadas de un cuarto a otro. Los pensamientos dentro de nosotros en realidad, esas habitaciones en nuestro interior, agrupados en palacios o cuarteles, pueden ser moradas de otros donde uno resulta ser sòlo un inquilino. A veces estàn cerradas con llave y no podemos abandonarlas. Estamos encerrados como en un calabozo hasta que nuestros sueños nos liberan y nos dejan salir. Pero  los sueños  son como los invitados a una boda, hay que esperarlos. Mientras tanto, reina el insomnio. Dicen que existen dos insomnios, como dos hermanas. El de antes de dormirse y el otro, despuès de despertar en plena noche.El primero es madre de la mentira, el otro es madre de la verdad.

Milorad Pavic.

Realidad

Realidad

No existe "realidad" verdadera o real- La "realidad" es sencillamente un diseño màs o menos constante- El diseño que aceptamos como "real" ha sido impuesto por la fuerza que domina este planeta, una fuerza esencialmente orientada hacia el dominio absoluto.

William Burroughs.

La imagen tomada de www.consumehastamorir.com

Colaboracionista

Colaboracionista

Hablar es mentir- Vivir es colaborar.

William Burroughs.

¿Cuànto colaboramos al mantenimiento de un estados de cosas nefasto con nuestra indiferencia?...Pero es tan dìficil borrar el hastìo...

Como dijo el mismo Burroughs en otro lugar( www.3rdarm.biz/images/lemurs/lemurs.htm) , somos lemures enfermos, sin gracia ni belleza ni inocencia... monos atados a una cruz como en ese video de N.I.N....

Navidad

Un Dios ha nacido. Otros mueren. La realidad

que no ha venido ni se ha ido: un cambio de Error.

Tenemos ahora otra Eternidad,

y siempre lo pasado fuè mejor.

 

Ciega, la ciencia trabaja en el inùtil suelo

loca, la Fè vive el sueño de su culto.

Un nuevo Dios es una palabra- o un nuevo sonido

no busques ni tampoco creas: todo està oculto.

 

Fernando Pessoa

Diciembre

Nieva

y todavìa siguen por la calle

con sus pancartas

promoviendo mercancìas

en un letrero

se proclama el fin del mundo

en el otro

los precios de una barberìa

 

Charles Simic.

Poemas de Pier Paolo Pasolinni

Poemas de Pier Paolo Pasolinni

Comunicado a la Ansa (opción estilística)

Renuncio a ser poeta original, pues su precio es falta

De libertad: un sistema estilístico es demasiado exclusivo.

Adopto esquemas literarios trillados para ser más libre.

Naturalmente, por razones prácticas.

 

Manifestar (Apuntes)

Manifestar significar con palabras no se podría
pero con aullidos sí
y también con pancartas, o canciones;

 

Vinieron para rehacer el mundo
y, manifestando, se declararon a su altura
La fuerza está en la virilidad, como en otros tiempos

 

Pero la amabilidad se ha perdido.

 

Cualquier cosa que se manifieste
lo único que se manifiesta es la fuerza
aunque sólo sea la fuerza de los destinados a la derrota

 

Todo lo que no  se puede significar con palabras
no es más que pura y simple fuerza-
¡Pero cuánta inocencia en no saber esto!
¡Qué jóvenes hay que ser para creerlo!

 

Ya que la libertad es incompatible con el hombre
y el hombre, en realidad, no la quiere, intuyendo que no es para él,
¡Cuántas obligaciones me invento envejeciendo
para no ser libre!

 

De acuerdo, pero los más ingenuos, los más inexpertos, los más simples,
los más jóvenes, aún se inventan más obligaciones de éstas,
es más al venir al mundo, lo primero que hacen es adaptarse a él;
triunfalmente;
haciendo creer a sí mismos y a los demás
que se trata de obligaciones necesarias a una nueva libertad.
La realidad es que un muchacho venido aquí de la nada, y totalmente nuevo
se las ingenia enseguida para defenderse de la verdadera libertad.
Es, sobre todo, un muchacho que conoce y acepta los deberes;
y manifiesta la fuerza de su aceptación,
maravillosa adulación del mundo.

Renace siempre, a través de la obediencia, la gracia
y acaso, acaso…

Obedecer a los deberes de la revolución ¡Manifestando!

Por densa que sea la trama de los deberes de un anciano
algo en ella se ha desgarrado
y yo, en efecto, vislumbro la intolerable faz de la libertad;
no teniendo ya ni gracia ni fuerza,
intenté, entonces, defenderme sonriendo, como, precisamente
los viejos que se las saben todas-
Pero la libertad es más fuerte: aunque sea por un poco
quiere ser vivida-

Es un valor que  destruye  todo otro valor
pues todo valor no es más que una defensa
erigida contra ella;

y los valores, precisamente, son sentidos de modo especial por los simples;
por los jóvenes
(sólo en ellos, precisamente, la obediencia es gracia);
con sus filas los Jefes cuentan para seguir adelante,
con sus limpias, inocentes filas-
sencillez y juventud, formas de la naturaleza,
en vosotras la libertad es renegada

a través de una serie infinita de deberes,
limpios, inocentes deberes, a los que, manifestando
se grita con aire amenazador obediencia,
que los sencillos y los jóvenes son fuertes
y aún no saben que no pueden tolerar la libertad.

19 de abril de 1970.

Refundición.

Los sentidos amaron lo que amar no significaba sino
olvidar y ocultar;
todo se trasladó a ese viento;
la necesidad de amor
se identificó en la dulzura inexplicable
y en la impotencia que daba el placer de ese viento
de procedencia desconocida, como sin meta;
parecía como si en el mundo nada más hubiera;
jamás habríamos reconocido que era un pretexto
su gracia fresca de un frescor desconocido
caprichosamente divino, establecido
desde siempre y para siempre por una triunfante certeza,
extendiéndose como un alma de mil vacilantes modos
hasta el fondo del Egeo;
jamás lo habríamos reconocido y no lo era;
toda  la necesidad de ser otros
y expandirse con una naturalidad
cuyo logro habría vencido a la misma muerte-
esa que ahora el viento, más que ninguna otra, significaba;
la rendición ante lo imposible;
el jaque infinito y miserable;
la degradante fatalidad;
todo se proyectaba en el viento que pasaba
como una gema que ni desposa ni desata
sobre aquellas islas desiertas.

Pier Paolo Pasolini.

Transhumanar y organizar, Visor libros, Madrid, 2002.

 

Recordar

La fragmentaciòn de la madurez. El gran cambio. En la juventud èramos ìntegros y el terro y el dolor del mundo nos penetraron por completo. No habìa una clara separaciòn  entre la alegrìa y la pena: se fundìan en una sola cosa, al igual que nuestras horas de lucidez se funden el sueño y el dormir. Nos levantamos por la mañana siendo unos seres, y por la noche completamente ahogados, bajamos a un mar empuñando las estrellas y la fiebre del dìa.

Y entonces llega un momento en el que , de repente, todo parece del revès. Vivimos en la mente, en ideas , en fragmentos. Ya no nos embebemos màs en la salvaje y lejana mùsica de las calles, solamente recordamos.

Henry Miller

Primavera negra.

Calle

Calle

Nacer en la calle significa vagar toda tu vida, ser libre, significa accidentes e incidentes fortuitos, drama, movimiento, significa, sobre todo, ensueño. Una armonìa de datos irrelevantes que propociona a tu vagar una certeza metafìsica. En la calle aprendes lo que  realmente son los seres humanos, de otro modo, màs tarde, uno los inventa. Lo que no està en plena calle es falso, inventado, es decir, literatura. Nada de lo que se llama "aventura" se aproxima nunca al sabor de la calle. No importa que vueles al Polo, que te sientes en el fondo del mar con una libreta en la mano, que saques una tras otra nueve ciudades, o que, como Kurtz, remontes el rìo y te vuelvas loco. No importa lo excitante, lo intolerable de la situaciòn, siempre hay salidas, siempre mejoras, comodidades, compensaciones,, periòdicos, religiones. Pero hubo una vez en la que no existìa nada de esto. Una vez en la que fuiste libre, salvaje, capaz de matar...

 

Henry Miller.

Primavera Negra.

Lenguaje

El lenguaje, concluyò, era con toda probabilidad la cosa màs emocionalmente desconcertante de la tierra, la causa suprema de toda revoluciòn y asesinato.

Barry Gifford.

Puerto Tròpico

El manantial màgico

El manantial màgico

-Tu sueño, querido mìo, es como un rìo que corre sòlo por la noche, mientras duermes. Al final de la vida ese rìo de tu sueño desemboca en el mar de todos los sueños del universo, en el mar que espera en la confluencia, en su desembocadura. Ahora bien, tù debes acechar el momento en que los sueños se detienen durante tu reposo. Porque, a veces, los sueños humanos se detienen durante la noche. En ese instante el sueño es como el agua tranquila y tù puedes aprender còmo nadar a travès de tus sueños aguas arriba. Asì, cada noche de èsas podràs navegar un poco contra la corriente de tus sueños hacia su manantial y ahorraràs algo. Al fin, tendràs un año o màs de vida de lo que tendrìas de otra manera.

Milorad Pavic.

El manantial màgico.

Toma de posesiòn

Toma de posesiòn

Para tomar soberana posesiòn  de la tierra que pisàbamos, el Profeta escribiò la palabra ISLANADA sobre una tabla que el mar habìa arrojado a la playa, utilizando el labial de Dina, color rojo encendido por el calor de su cuerpo. Mònica, en un acto heroico y digno de alabanza, amarrò con su brassiere la tabla a un palo, y colocando el nuevo sìmbolo sobre un montìculo de arena, celebramos el acontecimiento danzando hasta que caìmos agotados.

 

Elmo Valencia.