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En la galerìa

En la galerìa

Si una dèbil, casi tìsica caballista fuese obligada por un implacable director latigo en mano y un pùblico incansable a dar vueltas ininterrumpidamente por la pista sobre un caballo lanzado a la carrera, repartiendo ininterrumpidamente besos y haciendo reverencias, y si este juego ofreciese perspectivas de prolongarse en un gris futuro, siempre con el incesante zumbido de los ventiladores y de la orquesta, y acompañado por los aplausos que pasan y vuelven y que en realidad hacen el efecto de martinetes, quizàe entonces un joven espectadoor de la galerìa bajase las largas escalinatas que cruzan todas las localidades, se largase a la pista, e imponièndose a las marchas de la siempre complaciente orquesta gritase:
-¡Alto!
Pero como no ocurre esto, una hermosa y sonrosada dama entra corriendo por entre los cortinajes que ante ella abren los orgullosos lacayos ; el director, con mirada deferente, se le acerca resollando como un animal, la sube sobre el caballo verde manzana como si fuese su nieta predilecta que emprende un viaje peligroso; no se decide a dar el latigazo inicial; finalmente, dominàndose, lo da. Miradas ansiosas siguen los saltos de la amzona; casi que no pueden comprender su destreza; el director trata de amonestarla con gritos en inglès; furiosamente exige de los peones que sostienen los arcos que pongan la mayor atenciòn; con los brazos en alto suplica a la orquesta que haga silencio antes del gran salto mortal; finalmente desmonta a la pequeña del trèmulo caballo; la besa en las dos mejillas y no considera suficientes todas las ovaciones, mientras ella, sostenida por èl, en puntas de pie y rodeada por el polvo, echa atràs la cabecita, quiere compartir su felicidad con todo el circo. Estando asì las cosas, el espectador de la galerìa apoya la cabeza en la baranda y hundièndose en la marcha final como en una pesadilla llora sin darse cuenta.
Franz Kafka.
Tomado de Relatos completos.

¡Ni una persona mayor!

-Estamos en una isla. Por lo menos eso me parece. Lo de allà afuera, en el mar ,es un arrecife. Me parece que no hay personas mayores en ninguna parte.
El otroo muchacho mirò alarmado.
-¿Y aquèl piloto? Pero no estaba con los pasajeros, es verdad, estaba màs adelante, en la cabina.
El muchacho rubio mirò hacia el arrecife con los ojos entornados.
-Todos los otros chicos...-siguiò el gordito-. Alguno tiene que haberse salvado. ¿Se habrà salvado alguno, verdad?
El muchacho rubio empezò a caminar hacia el agua afectando naturalidad. Se esforzaba por comportarse con calma y, a la vez, sin parecer demasiado indiferente, pero el otro se apresurò tras èl.
-¿No hay màs personas mayores en este sitio?
-Me parece que no.
El muchacho rubio habìa dicho esto en un tono solemne, pero en seguida le dominò el gozo que siempre produce una ambiciòn realizada, y en el centro del desgarròn en la selva brincò dando media voltereta y sonriò burlonamente a la figura invertida del otro.
-¡Ni una persona mayor!

El señor de las moscas.
William Golding
Alianza editorial,2002.

Lo light.

Lo light: esa cultura de pasarela.
Bebidas light, cigarrillos light, programación televisiva light, moda light, dietéticos light. He aquí uno de los mayores imaginarios postmodernos. Nuevo sensorium generacional.
Atravesados por un analfabetismo cultural, nuestros jóvenes poseen un esquema deseante muy "ligero"(1), con altos porcentajes de consumo, lo que lleva a la banalización del gusto y de los discursos cotidianos. Discursos que se sitúan hoy por hoy en un ambiente de llenura informática contra el conocimiento, la reflexión, la interpretación y el desciframiento. Es decir, de los paradigmas de concentración, preocupación, contracción se ha pasado a los de relajación, distracción, disipación. La figura del pensador de Rodin ha sido trocada por la de Homero Simpson. Información banal versus pensamiento ilustrado; alfabetización funcional versus alfabetización crítico-creativa.

Con la quiebra de los proyectos modernos se ha elevado en los últimos años el nivel de incredibilidad en la razón y en sus conceptos de progreso, desarrollo, emancipación, libertad, futuro. El apego por estas teleologías se ha debilitado. El desencanto, la pérdida de sentidos, se abren a puertas del siglo XXI. De las vanguardistas y aventureras utopías sobre el equitativo reparto de la riqueza y la abolición de las clases sociales, sólo quedan fragmentos no identificables; a la modernización instrumental científica y tecnológica se le observa con horror por sus impactos en todos los ámbitos naturales y sociales. El lenguaje ha hecho crisis, se han desarticulado sus signos. Ya no nombra al Ser, ni lo funda, sólo sirve de utensilio comunicador, un simple medio. Hedonismos, sensualismos espectaculares van armando el mapa de una época donde prima el "imperio de lo efímero". La pérdida de los sentidos modernos ha hecho que - ante la falta de una plataforma conceptual y espiritual para el naufragio - se hayan globalizado instituciones dadoras de mentalidades neoconservadoras: fundamentalismos, terapeutas místicos, psicólogos, lectores de cartas astrales como nuevos chamanes, esoterismos, sectas cristianas, "nueva era", literaturas de autoayuda, todas apoyadas por los medios masivos de comunicación, promotores y transmisores de sentidos, los cuales dan a la gran mayoría soluciones inmediatistas que no curan el vacío pero evitan que se agrave (Cf. Modernismo, pluralismo y crisis de sentido. Berger L. y Luckmann T. Barcelona: Paidós.).

Este pluralismo postindustrial, económico y de mentalidades, conduce a una relativización de los sistemas de valores y aumenta la posibilidad de elección dentro de la multiplicidad de ideales y sistemas teleológicos exhibidos en vitrinas para usar y consumir. Amparado en la economía de mercado y en una supuesta democracia del consumo, el pluralismo de la modernización es un simulacro social donde se cree que todos pueden escoger autónomamente su propia tabla de salvación. En la cultura light esto es lo que más prospera. Se exhiben e imponen la sociedad del espectáculo, la moda, el individualismo, la incapacidad para establecer compromisos con el futuro, el facilismo, el paradigma del atajo, la pasión desmesurada por las nuevas tecnologías de la cibercultura: las realidades virtuales, la internet, la estética del video-clip, lo tecno-imaginativo, el síndrome del programador (zapping); se reivindica el pastiche estético, ese reencauche híbrido y nostálgico por las producciones del pasado; se impulsa la simulación de arrogancia y la salud corporal de pasarela, la falsa erudición ante el juego de cámaras; la poesía fácil, llevadera, superficial, realizada por chicas de la farándula, el compromiso con una ecología frívola y capitalista.....

Por lo tanto, lo light es ante todo llenura. Promueve un mercado de deseos frágiles y múltiples. Cultura polifónica y extravagante, cuya cualidad es la copia y la parodia. El joven consume sin conocer, conoce sin preguntar. De tal manera que se asume el saber como lo difícil y el desconocimiento como lo mejor, actitud que conduce a la trivialización de la lucidez y del pensamiento. La consigna light entonces se anuncia en estos términos: "abajo la superioridad de los inteligentes, viva la dicha de consumir sin tener que pensar" (To munch light. Alberto Saldarriaga Roa). Se legitima la estupidez, la tontería, el ademán ridículo. Se margina y se expulsa hacia la intemperie toda vitalidad reflexiva. La duda y el cuestionamiento se sitúan en un paréntesis denigrante. El que hace su "inventario de asombros" pasa a ser "lo otro" excluido, extravagante, idiota, nerds. De allí que se promueva una cierta lectura inmediatista y ligera que sólo sirve para una racionalidad productivo-instrumental, desligitimando a la lectura lúcido-agónica la cual, según Fernando Cruz Kronfly, ha sido lentamente desplazada por un ingenuo divertimento (2).

Del mismo modo, las producciones modernas levantadas con base en las ideas de monumentalidad estética, caen ante las sensibilidades de lo leve, lo rápido, lo decorativo, lo espontáneo, ignorando el concepto de planeación panorámica de la obra de arte. La cultura, al decir del escritor Oscar Collazos se rebaja a "segmento superficial o en últimas espectacular, incorporada a un más vasto segmento: el de la información o el entretenimiento... donde se construye el edificio del facilismo y la banalidad con el pedestre argumento de que hay que 'darle al público lo que le gusta'..."(3)

Todos estos imaginarios se teleglobalizan magnificando su influencia y se encarnan en las nuevas tribus urbanas, configuradas por el uso de las simbólicas que marcan su identidad o su diferencia. Sin embargo, las tribus citadinas no logran llenar sus abismos con tanto tele-espectáculo a domicilio. Su soledad se enmascara, escondiéndose de sí misma a través de una mentalidad utensiliar y depredadora. Soledad en la masificación. El individuo light "tiende a encerrarse en sí mismo, en su micro-mundo aunque éste se conecte con el cosmos. La televisión que lo fascina, el equipo de sonido que lo aturde, el walkman que lo encierra, el micro computador y el 'nintendo' que casi no dan cabida al 'otro', constituyen la tecnología del ensimismamiento"(4). Sólo le queda el goce inmediatista, el asistir a una plena cartografía del placer sin preocupación del futuro. Los macroproyectos políticos, económicos, culturales y sociales son expulsados interesándole únicamente los proyectos micros, individualistas, útiles para el momento. Devorador de mensajes globales, casi despolitizado, el chico light pasa de la resistencia crítica al hiperconformismo. Espetacularidad, fascinación, éxtasis, manipulación son los órdenes que cumple a cabalidad.

Con estas luminarias, nuestros jóvenes entran a formar parte de las llamadas generaciones X y Y , fáciles maneras de nominar imaginarios juveniles masificados que conducen al deseo a su piedra sacrifical, pues les proponen desear mal, consumir objetos finiseculares, instaurar un vacío indiferente, una pregunta insulsa.

Víctimas y victimarios de la cultura de la modernidad en crisis, multicultural y yuxtapuesta en una América Latina que sigue caminando por una historia forzada a dar bruscos saltos (de una modernidad perisférica y a medias a una postmodernidad impuesta desde arriba) las actuales generaciones han dejado ya el estadio analítico-crítico de la aventura moderna y han penetrado a la fase sintética del relax postmoderno, condición de pérdida y búsqueda en el laberinto epocal.

Carlos Fajado Fajardo, Enero 1999
carfajardo@hotmail.com
Poeta y ensayista colombiano. Profesor universitario. Ha publicado, entre otras obras, "Origen de silencios" (1981) "Serenidad Sitiada" (1990) "Veraneras" (1995) "Atlas de Callejerías" (1997). Varios de sus ensayos han sido publicados nacional e internacionalmente. Ganador de premios, entre los que se cuentan, Premio nacional de poesía Antonio Llanos, Santiago de Cali, 1991; Premio de poesía Jorge Isaacs, 1996 y 1997.

NOTAS

(1) El término inglés Light, según el diccionario de la lengua inglesa, tiene diversos significados : luz, claridad, iluminación, ligero, brillante, lámpara, liviano, frívolo, alegre, de poca monta, inconstante, suelto, sin carga, delicado, sin esfuerzo, casual, variable...


(2) Cf. Cruz Kronfly, Fernándo. "La tierra que atardece". Bogotá: Planeta, 1998.


(3) Oscar Collazos. La cultura de la Diet Coke. En Magazín Dominical. El Espectador, Santafé de Bogotá. ( 9 de noviembre, 1997) p. 8-9.


(4) Edgar Vásquez. Otros valores, otra sociedad, otro individuo. En Revista Universidad del Valle.# 14 (Ag. De 1996) p.88.

Tomado de Revista Casinada en www.usuarios.iponet.es

Vida

Vida

Oh Vida

   hagàse en mì la luz

       de tu Voluntad.

 

Y la voluntad de Tu amor

        si asì lo aprecia para tu Reino

                  en este mundo humano;

 

Y si soy digno del designio

                     de tù misiòn sagrada

Guiar al hombre hacia sì mismo.

Gonzalo Arango

Protocolo de seguridad para un dìa de lluvia

LA DERROTA ME RECONSTRUYE.
Me muele a golpes hasta restituirme a un sustrato primigenio,
donde mis cèlulas dan un vuelco y mi piel cambia de relieve.
La derrota teje mi màscara, mi sudario,
me despoja, me despluma,
me obliga a establecer pautas y verdades
a las cuales aferrarme
de indudable sabor amargo en la certeza.
La derrota emparenta con mi dolor a travès de mi sangre,
me insta a bandonar còmodas posturas intelectuales para volver a caer.
Me consume hasta dejar en mì sòlo lo que es vida desnuda, dentadura de animal.
Y una puta esperanza que parece demencial.


                                        ***


LA NOCHE ESPARCE SUS GUEDEJAS VIOLETAS SOBRE MI IRREMISIBLE HASTÌO.
Nada de lo que haga borrarà la futilidad de mi carne, ni nada de lo que diga refutarà la vacuidad de mi voz.
Soy un somnoliento, un olvidado. Me pregunto si Dios me tendrà inscrito en su lista de chirridos de neumàticos de carro sobre el pavimento, en los garabatos que vì a un loco trazar una vez en un andèn con un pedazo de carbòn vegetal.
La noche no dà tregua a la vejez de mi madre, a los años que le pasan y que son casi un remordimiento de mi vida, de todo el tiempo que he dejado transcurrir en silencio.
La noche encubre mis viejos hàbitos que me indican que en el fondo no he crecido en absoluto, que no he aprendido nada... Esto, de una oscura manera, me reconforta.
La noche tambièn presencia el resquebrajamiento de antiguas ilusiones, el nacimiento de nuevos yacimientos de làgrimas de impotencia, el florecimiento de la enèsima derrota y de la hasta el momento ùltima caìda...

                                                   ***

QUISIERA QUE LA VIDA FUERA UN RITUAL QUE ADEMÀS DE EXTÀSIS PROPORCIONARA OLVIDO.
Quisiera salir a la calle a esquivar charcos y lagunas mentales, encontrar viejos amigos y antiguos remordimientos, comprar un recuerdo en la tienda y fumarmelo en la esquina, mientras el pàjaro azul de mi libertad encadenada sobrevuela entre esqueletos de cometas deshilachadas, apresadas en las raìces de mangle de los cables elèctricos.
Quisiera ser el otro que en las antìpodas es mi yo.
Quisiera ser yo sin las cosas que no me gustan de mì.
Quisiera volver a creer en las cosas que me enseñaron y no en las que deduje, sobre todo porque mis deducciones se basaron en examinar un par de hechos aislados, fenòmenos inasibles, como la infinita soledad y la depresiòn.
Quisiera tenerte a mi lado y estar solo.
Y viceversa.
Quisiera poder escribir "y etcètera, etcètera, etcètera..." para no tener que volver a escribir nunca màs...

                                             ***



Y DEJE QUE SE FUERA MI JUVENTUD,
el ùnico tiempo en que mis errores serìan perdonados,
ensimismado en los gruesos volùmenes de la experiencia del hombre, tratàndo de aprender las reglas que me permitieran vivir,
las filosofìas que me harìan eludir el dolor-no a soportarlo, no a superarlo, sino a sacarle el cuerpo, tal era mi miedo al dolor-,
la historia que le otorgarìa un sentido a mi pasado, de manera que el remordimiento dejara de latir,
la teorìa de la imagen que me permitirìa proyectar mis ilusiones,
las refutaciones que tomaron mi conciencia como pelota de ping pong al relativizar la verdad...
Fuì doblemente expulsado:
fuì obligado a salir de casa para enfrentar el mundo, y al ser derrotado, elmundo me cerrò todas las puertas y ya no pude regresar.
Me he convertido en un fantasma
que vaga por tùneles de gusano por el universo paralelo de la desidia,
que camina por el inframundo de las calles mojadas
esas donde soy invisible a la gente,
donde el silencio se cuece en silencio,
donde la soledad se incuba en completo aislamiento,
soy como un zombie en una pelìcula de George A. Romero, que no sabe que estàmuerto porque no entiende lo que es la muerte, porque no sabe que el olvido desteje cartìlagos y tendones màs ràpido que la tierra negra, que no sabe que el remordimiento por el tiempo ido es lo que lo mantiene en vilo...

                                                    ***

EN LOS SIMPSONS ME DICEN QUE PUEDO DISFRUTAR DE UNA VIDA SIN SENTIDO,

que puedo dormirme en un incansable sopor, en el que el vacìo es la ùnica respuesta,

un paraìso de estupor presidido por un dios senil.

Y trato de convencerme de que es asì,

pero algo en mi interior se  agita y se rebela,

tal vez un apetito mal saciado de sediciòn

o quizàs mi espìritu anheloso de ver otro capìtulo.

                                                           ***

LA INQUIETUD POR UN DESTINO QUE PARECE REACIO A OFRECERSE,

mis dedos lastimados,

los bolsillos rotos por un interminable divagar en busca de respuestas,

en busca de lugar,

las tareas diarias agotan las pocas fuerzas de las que puedo disponer y me alejan de lo esencial:

la pregunta por el paraìso,

la vuelta a la niñez,

què van a dar hoy por televisiòn.

Las horas se precipitan al abismo interior de mi espìritu insaciable,

de un sino desolado,

y siempre las mismas canciones aturdiendo las tardes de los sàbados,

cansando a los vecinos que no entienden de què se trata el rocanrol...

                                                     ***

PROTOCOLO DE SEGURIDAD PARA UN DÌA DE LLUVIA.

 El gigante del trueno arrastra su saco de piedras sobre el techo.

Lo malo de cuando el cielo se cae es que cae sobre tu cabeza.

Repica en el tejado la irrepetible melodìa, restos de alas y polvo estelar condensado.

Si recoges el agua en un recipiente y la dejas dormir en silencio

veràs aparecer en el fondo limos de otro tiempo,

las arenas del desierto que la lluvia tuvo que recorrer para llegar hasta tì,

como si al ser erosionadas por el agua las estrellas dieran un poco de su luz a los ojos ciegos de las estatuas antiguas.

Y siembras una planta o clavas un pez -mejor un cangrejo-,

crecerà con la nostalgia alojada en las costillas, vivirà con la siempre presente sensaciòn de que este no es su lugar;la vida està en otra parte, pensarà,

y pedirà a Dios un par de alas para volar - en realidad, seràn dos alas rotas que calmen la sed de evasiòn durante periodos catatònicos, porque nunca podrà escapar, porque la carcel estarà en cada lugar a donde vaya, porque la carcel estarà dentro de èl-...

La lluvia le arrugarà las hojas -o el corazòn-, el olor a tierra mojada, los charcos reflejando la luz de la luna, haràn brotar el sentimiento de la huida, la eterna escapatoria sin final, porque no hay a donde volver sino a casa...

Pasa, gigante del trueno,

arrastra tu enorme saco lleno de huesos hasta el horizonte.

Tal vez mañana encuentre mi destino y mi lugar...

                                                         ***

A veces quisiera que esta paredes se abrieran

y entrar, hieràtico y asombrado, al patio de la infancia,

rey encantado, sobrepasador de las redes del tiempo,

y encontrar en  la niñez una pòcima de consuelo que me despierte a la vida verdadera,

que me sumerja en el ensueño del vegetal ovillado en su propia savia,

savia al fuego rumoreada en humo de la tierra, en zarza ardiente,

pitia dèlfica o pastor desmemoriado recibiendo del dios la primicia,

ella preñada de revelaciones,

èl para recibir las tablas de una destinaciòn y un sentido.

Pero las paredes mantienen idèntica postura,

oracionando en una quietud asfixiante,

como una muda piel que no puedo cambiar...

                                                                 ***

 

 

 

Angelita

Angelita

Si Angelita no sufre

  en mi propia carne

La vida no me sopla el mensaje.

Para que prenda la chispa

     del Apocalipsis

   Que arrasarà con esta civilizaciòn

           càncer de la vida.

Gonzalo Arango

Poemas de Leòn de Greiff

Esta mujer es una urna...

Esta mujer es una urna
llena de místico perfume,
como Annabel, como Ulalume...

Esta mujer es una urna.

Y para mi alma taciturna
por el dolor que la consume,
esta mujer es una urna
llena de místico perfume...!

Relato de Sergio Stepansky

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
La dono en usufructo, o la regalo...

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
-en la periferia, en el medio,
y en el subfondo... -

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.

Y la juego, -o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo... :
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me dá lo mismo:
lo eximio y lo ruin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...

Todo, todo me dá lo mismo:
todo me cabe el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.

Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
-por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota rubia,
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por un anilo de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: - para echar a rodar la bola...

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar que le pintaron al gordo Capeto;
o por la rígida ducha que le llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...

o por ésa muñeca que llora
como cualquier poeta.

Cambio mi vida al fiado – por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por la perlas que se bebió la cetrina Cleopatra-
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...

¡o por dos huequecillos minúsculos
-en las sienes-
por donde se me fugue, en griseas podres,
toda la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis
odres...!

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...

Leòn de Greiff.

Què viva la mùsica

Què viva la mùsica

Tù, haz aùn màs intensos los años de la niñez recargàndolos con la experiencia del adulto. Liga la corrupciòn a tu frescura de niño. Atravieza verticalmente todas las posibilidades de precocidad. Ya pagaràs el precio: alos 19 años no tendràs sino cansancio en la mirada agotada de capacidad de emociòn y disminuida la fuerza de trabajo. Entonces bienvenida sea la dulce muerte fijada de antemano. Adelàntate a la muerte, precìsale una cita. Nadie quiere a los niños envejecidos. Solo tù comprendes que enredaste los años para malgastar y los años de la reflexiòn en una sola torcida actividad intensa. Viviste al mismo tiempo el avance y la reve.

Andrès Caicedo

Nadin Ospina.

Nadin Ospina.

¿Bart Simpson en una figurilla de barro precolombina?

¿Las enormes orejas de Mickey Mouse en una olla de barro?

¿Un pesebre con Los Simsons, Gokù y no recuerso ahora quièn màs?

Yo habìa escuchado hablar de arte pop, pero, ¿què era esto? ¿Y quièn era el responsable?

Para mi asombro adolescente, un artista colombiano llamado Nadin Ospina.

...Las obras de Nadín Ospina son el resultado del estado de tránsito e intercambio de ideas que caracteriza a nuestra época. Su carácter híbrido remite a las operaciones de resignificación que los individuos de sociedades periféricas hacen de los productos de la cultura hegemónica. Pone en evidencia el estado de constante redefinición en que se encuentran las culturas locales como consecuencia del auge de las redes de comunicación y de los intercambios económicos mundiales. Las propuestas de Nadín Ospina aluden a un concepto de lo latinoamericano -si es que éste alguna vez ha existido verdaderamente- en crisis; aluden a una realidad en negociación, en la que los mitos de una Arcadia prehispánica perdida se funden con la rutilante cultura transnacional del espectáculo. Las revisiones de las figuras de Colima, las parejas copulando de la cultura Tumaco o los guerreros azteca, todos con sus orejitas de Mickey Mouse, perfilan un escenario en el que los sujetos -inmersos en campos de fuerzas en los que lo mundial y lo local se repelen y se atraen, a la vez- deben apropiarse de fragmentos de distintas procedencias para otorgar sentido a la realidad. Las obras mestizas de Ospina son consecuencia de un estado de cosas en el que los sujetos -incluidos los de los llamados países occidentales- deben otorgar un nuevo significado a productos transnacionales para hacerlos conciliables con su realidad mas inmediata, la realidad local. Las propuestas del artista colombiano son la consecuencia de un mundo en el que todos hemos devenido el otro....

Eduardo Pérez Soler.
(Fragmento de artículo publicado en la Revista Làpiz .
Madrid Marzo de2001)

Tomado de wwwnadinospina.com

En la luna

En la luna

Suelen decirme- a manera de critìca- que vivo en la Luna.
¿Les he dicho yo - amanera de critìca- que viven en Tierra?
Cada uno tiene que vivir en algùn astro, a no ser que èl mismo sea un asteroide.
Si ustedes viven en la Tierra y yo vivo en la Luna, quiere decir que somos vecinos.
Vecinos mìos: vuestra Tierra se ve amenazadora allà en lo alto. ¿Què nueva guerra estàis tramando?
Prestadme una ramita de culantro para adornar mi sopa. Comerè a vuestro nombre pero en mi buen provecho.
"Felicitaciones feliz cumpleaños stop recuerda cuànto te gustaba el culantro cuando estabas en casa stop Enrique y yo te echamos mucho de menos stop bendìgote Amalia".
Aquì en la luna se vive supremamente bien. Os veo rodar a mi alrededor en esa bola de tierra que va dando tumbos por el Universo sin sentido y sin seso.
Y yo estoy aquì confortablemente iluminado mecièndome en el espacio sideral como en una hamaca de oro,
Vuestra pobre Tierra trastabillando en el Infinito y pidiendo limosna entre los astros.
El señor Jehovà viene a hacerme la visita en la luna nueva
Y se queda toda la tarde aspirando el incienso que le ofrezco en un potecito,
Porque desde que se jubilò quedò eternamente enviciado con el humo del incienso.
Las conversaciones del señor Jehovà exceden todo lìmite de hermosura,
Y luego se despide majestuosa y cortèsmente porque tiene la piel tan delicada que no puede dormir sobre el esponjoso polvillo de la Luna.
El señor Jehovà me trajo un pastel de chocolate que quièn sabe de dònde lo tomarìa..
Debiò haber sido de la Casa Blanca porque estaba adornado con el signo U$A.
¡El señor Jehovà hace unas cosas!
Aquì en mi luna me paso el dìa cantando,
Los felices dìas del Universo en el coro de las estrellas.
El señor Jehovà no me cobra el arrendamiento ni me manda la factura de la luz.
Me dice que està muy disgustado con los que venden el agua, el aire y la luz de esa Tierra desgraciada - la señala repetidamente con el dedo.
Si yo no me hubiera venido a vivir en la Luna ya me habrìa muerto en vuestra Tierra inhòspita y cicatera,
A la que el señor Jehovà le tiene tanta làstima como a un hijo deforme.
Yo no le pregunto nada al señor Jehovà porque Èl se maravillarìa de que le preguntase algo.
El señor J., amablemente, me anuncia su visita con tres dìas de anticipaciòn,
yo salgo a recibirlo radiante y alborozado.
Cuando lo veo venir, aprecido a Walt Whitman, le lanzo gritos jubilosos para que sepa que lo espero con gusto,
Y cuando llega y me abraza me siento tan contento como un cohete que estalla.
Le he quitado a la Luna las banderillas que le clavaron ruso y norteamericanos.
Y le he puesto un poco de tintura de yodo en las heridas, para que cicatrice.
La Luna es un torito virgen que muge por el cielo; el hocico le huele a leche de nube.
Yo no voy a permitir que los gringos y los rusos me lo toreen.

La Tierra lleva a la Luna de la mano a dar un paseo por el universo, la Luna que es su hija pequeñita.
La Tierra le da de mamar a la Luna, el seno cubierto con sus chales de nubes.

Como dicen que la Luna anda desnuda, yo le pido ami mujer que se enlune, que se alune, que se deslune, que me enlunice.

Lo que màs falta me hace en la Luna son las noches de Luna,
cuando la Luna perfuma las noches de la tierra.
La Tierra que adivina el porvenir en la bola de la Luna.
La Tierra que se mira en el espejo de la Luna.
La Luna recubierta con espato de Islandia.

Vecinos mìos: el hijo de la Tierra en la Luna se marea,
la Luna se tambalea, se bambolea, se menea.
Yo no puedo sentirme como en mi casa en esta Luna.
Si no mandàis por mì, me arrojarè de cabeza.

Jaime Jaramillo Escobar.
Selecta. Tercer Mundo Editores. Bogotà, 1987.

el vino

el vino

(...) El vino es semejante al hombre: Jamás se sabrá hasta qué punto es posible estimarlo y despreciarlo, amarlo y odiarlo, ni de cuántos actos sublimes o fechorías monstruosas es capaz. No seamos entonces más crueles con él que con nosotros mismos y tratémoslo como nuestro igual.
A veces me parece que oigo decir al vino (que habla, con su alma, con esa voz de los espíritus que sólo los espíritus oyen): "Hombre, bienamado mío, quiero alzar hacia ti, a despecho de mi cárcel vítrea y de mis cerrojos de corcho, un canto lleno de fraternidad, un canto colmado de dicha, de luz y de esperanza. Yo no soy ingrato; bien sé que te debo la vida. Sé lo que el dármela te ha costado de labor y de, sol sobre la espalda. Tú me has dado la vida, y yo te recompensaré. Y te pagaré ampliamente mi deuda, pues experimento una dicha extraordinaria cuando caigo en un garguero sediento, después del trabajo. El pecho de un buen hombre es una morada que me complace más que las melancólicas e insensibles bodegas. Es una alegre tumba donde realizo con entusiasmo mi destino. Hago en el estómago del trabajador un gran tole-tole, y desde allí por escaleras invisibles, subo hasta su cerebro, donde ejecuto mi danza suprema.

Baudelaire.
Tomado de www.lamaquinadel tiempo.com

"Quemamos con malas artes
el espìritu del vino
y no và a regresar
no va a regresar..."
Heroès del Silencio

Llamado al arte

Llamado al arte

El arte no es ningùn oficio. El arte no es ningùn destino. El arte es amor.
El amor requiere el amor, es un asunto bilateral. El arte requiere de pùbloco, es un asunto pùbloco.
El arte se convierte hoy en una actividad amorosa social. Por ello, artista, entra en el pueblo y muestrale tu gran corazòn. Tus llamados a los hombres, tus discursos tribunicios, seràn poemas.
Tù tienes el medio màs extremado del amor a tu disposiciòn: tù tienes a Dios. Por ello, sea quien sea el cochero asalariado o el marinero de los canales, tendràn que escucharte y creerte. Tu trabajo es lucha; contra la somnolencia y el embotamiento, lucha contra el espìritu de la negaciòn y la noche. El hombre se ha inventado las estrellas.

Iwan Goll.
Tomado de Expresionismo. Ed. Argumentos. 1984

Thundercats

Thundercats

Los Thundercats, junto a Los Halcones Galàcticos, eran de los "muñequitos" que combinaban la simbologìa de los bestiarios terrestres con el imaginario espacial.
Sobrevivientes de un planeta en destrucciòn, los Thundercats llegan al Tercer Planeta para establecerse, pero junto a ellos llegan sus enemigos, feos y torpes seres con fisionomìa de sapos, monos y ya no recuerdo què màs, adema`s de enfrentarse al demacrado Mum Ra , quien al invocar a los antiguos espìritus del mal se transformaba en un formidable guerrero.
Màs tarde los Thundercats regresan a su planeta par formar una nueva sociedad pero ya para eentonces la serie habìa perdido, para mì, mucho de su encanto.

Lo que se vió

Lo que se vió

Cowboys Bebop, the movie.

Un planeta Marte metido en la estética del Lejano Oeste futurista ya visto en otras series, cazadores de recompensa, esos seres que se mueven por los intersticios de la ley, ni dentro ni fuera de ella, ágiles peleas, persecuciones adrenalíticas, personajes con profundidades abismales bien delineadas, esa limpieza de trazo que a mí personalmente me gusta del animé oriental, acompañado de una banda sonora algo ecléctica pero efectiva...

Garage Days, dirigida por Alex Proyas.
Soy poco amigo de comedias, aunque debo reconocer que hubo algunas partes que me hicieron reír, pero queda la incertidumbre de si era la intención del director que sus personajes rozaran el rídiculo, por tratarse de una comedia, o esa es la impresión que a mí me dá.
Si accedemos a los tópicos, cabe preguntarse, ¿la generación x es tan estúpida?, ¿mira el mundo en yuxtaposición de imágenes como en el video clip, o esto sólo es para darle más efecticismo a la película?
De todas maneras se entretiene uno mirando películas como esta...

yo soy dariolemos

yo soy dariolemos

Yo soy de nombre y apellido dariolemos. Todo el mundo cree que dice una gran verdad cuando declara que existe. Yo digo para contrariar la verdad que yo no existo. Mido 1.76 en verano y 1.78 en invierno. Soy la dimensión de las estaciones. A veces, cuando no tengo qué pensar, mido por kilómetros la angustia y la inutilidad de vivir.



Visto simplemente, sin exageraciones, con un formidable desdén por las modas. Tengo chaqueta de aviador que nunca estuvo en la guerra.



Vivo de la poesía, o mejor, la poesía vive de mí. Nunca tengo dinero, ni me interesa. Tengo en cambio abundantes amigos que pagan por mí en tributo a mi genio y a la amistad que les concedo por minutos, pues nadie es digno de mi compañía.



Las mujeres se derriten de deseos bajo este sol tropical porque yo cobro las miradas y los besos a precios muy altos y generalmente en dólares.



¿Qué más puedo decir de un poeta excepcional como yo?



Bailo rock and roll cuando la marihuana relaja mis músculos... De noche, cuando la ciudad duerme, me provoca asaltar a los ciudadanos, abofetearlos y gritarles que van a morir y que desocupen la soledad, esos dominios de la poesía donde me paseo como un emperador.



En síntesis, soy un poeta sin antecedentes, y no dejaré sucesores. Conmigo nace y muere la poesía. No diré otras cosas porque no duermo esta noche. Se me olvidaba decir que no amo a nadie y que nada me interesa.





Poema de mi idiotez



Estoy desesperado porque no llueve,

porque Dios se olvidó que Darío calla si no llueve.

Estoy marihuano;

siento en el estómago alacranes y fósforos de guerra

espero suicidarme cuando acabe el cigarrillo.

Ahí va...

Voy llegando a cualquier cafisio último.

Las glándulas arreglan sus ropas para el viaje.

Voy a vivir al otro lado.

También hay cine

y la cerveza es sangre de las vírgenes.

Dios necesita un compañero loco

que le ayude a ponerse sus manoplas

y lo lleve cuando ebrio a su buharda.

Me voy en el bus del infierno.

No quiero morir sin comer mandarina

con yodo y con alambre,

sin comerme un búho asado al calor de unos brazos.

No me gusta el frente de las casas.

No me importan sus avisos de neón ni sus maridos.

Hablo con mi boca.

Fumo con mis ojos.

No quiero ver mujeres con los brazos lelos.

Cuando muera

el cigarrillo estará fumado,

esfumado.

Me duelen los kilómetros que anduve cuando viejo.

La barba está amarilla.

La luna es una aguja.

Descubrí la América.

Mi cerebro está lleno de humo y de cemento.

Estás espléndido hoy, Darío Lemos,

el mundo se mira en tu rostro de habichuela

y los helados de nevera se aman en el frío.

El cigarrillo se acabó

y yo me suicido.

Adiós maga.

Adiós muerte.

Me suicidé hace un momento

y ahora vivo conmigo y con Darío.

Darìo Lemos
Poemas tomados de www.niusleter.com.ar

LLuvia en la càrcel

LLuvia en la càrcel

Lluvia en la Cárcel

Doris, voy a tragarme la montaña,

voy a beberme la lluvia,

voy a comerme la ciudad. No puedo más.

Ven porque muero de la cintura hacia abajo,

la cabeza está viva para recordarte,

y en esta época de los satélites todavía lloro.

Cae la lluvia sobre la cárcel olorosa a orín

y no tengo nada que me detenga en este viaje definitivo

a la soledad.

Me quedaré aquí si no vienes rápido con tus

pantaloncillos tibios

a salvarme de la pena de muerte.

Ven, reconoce mi rostro de Cristo que condenaron

a un aislamiento;

frío y desolado corro, alcánzame,

duplica los pasos con tus pequeños pies y sube a esta

montaña donde me estoy ahogando.

Ríete en la casa para oírte desde aquí,

sácame los dientes,

miro con tus ojitos chocolates iguales a los míos

que sólo miran los muros de la celda.

Recuerda a tu padre, Boris, y no llores

la tarde que yo muera.

Dario Lemos. Tomado de www.banrep.org./blaavirtual

Declinar

Declinar

Oh profundo reencuentro
en el viejo otoño.
Rosas amarillas
se deshojan en el jardìn.
En una oscura làgrima
se diluyò un gran dolor,
¡oh hermana!
en silencio termina el dìa de oro.

Georg trakl

Oscuro es el canto de la lluvia

Oscuro es el canto de la lluvia de primavera en la noche,
la llovizna de flores rosadas del peral bajo las nubes, fantasmagorìa del corazòn, càntico y delirio de la luna.
Angeles de fuego que surgen de los ojos muertos.

Georg Trakl.

Gottfried Benn

Poeta alemàn,(1886-1956), en 1912 publicò "Morgue", poemario que fue recibido con escandalo por su temàtica grotesca.

Los siguientes poemas son tomados de www.panfletonegro.com:

Pequeño Aster

El cadáver del conductor
de un camión de cerveza
fue alzado sobre la camilla.
Alguien le había colocado entre los dientes
una pequeña flor
oscura-clara-lila.
Cuando le saqué el paladar y la lengua
desde el pecho
con un largo cuchillo
debajo de la piel
he debido rozarla
porque la flor se deslizó
hacia el cerebro vecino.
La guardé en el tórax
entre el aserrín
cuando lo cosían.
¡Bebe hasta la saciedad en tu florero!.
¡Descansa en paz,
pequeño Aster!.

Hermosa Juventud

La boca de una niña que había estado mucho tiempo entre los juncos
parecía tan carcomida.
Cuando le quebraron el pecho, el esófago estaba tan agujereado.
Por fin, en una pérgola bajo el diafragma
hallaron un nido de pequeñas ratas.
Una hermanita yacía muerta.
las otras se alimentaban del hígado y del riñón,
bebían la sangre fría y pasaron aquí
una hermosa juventud.
Y hermosa y rápida las sorprendió la muerte:
a todas las lanzaron al agua.
¡Ay, como chillaban los pequeños hocicos!.

La Novia del Negro

Entonces sobre almohadas de oscura sangre
se recostaba el cuello de una mujer rubia.
El sol radiaba en sus cabellos
y lamía los pálidos muslos
y se arrodillaba ante los pechos un poco más oscuros,
aún sin deformar por los pecados y los partos.
Un negro junto a ella: la coz de algún caballo
le había destrozado los ojos y la frente. Dos dedos
de su sucio pie izquierdo
se hincaban en la pequeña oreja blanca.
Pero ella yacía y dormía como una novia:
orlando la felicidad del primer amor
y en espera de numerosos viajes celestiales
de la sangre joven y cálida.
Hasta que alguien
le hundió el cuchillo en la nívea garganta
y un delantal púrpura de sangre muerta
le cubrió las caderas.

Réquiem

Dos en cada mesa. Hombres y mujeres
en cruz. Cerca, desnudos, y, pese a ello, sin dolor.
El cráneo abierto. El pecho partido en la mitad. Los cuerpos
engendran ahora por última vez.
Cada uno llena tres cazuelas: desde el cerebro hasta los testículos.
Y el templo de Dios y el Corral del demonio
ahora pecho a pecho en el fondo de un cubo
se ríen del Gólgota y del pecado original.
El resto, en ataúdes. Sólo nuevas criaturas:
pierna de hombre, pecho de niño y pelo de mujer.
Yo vi lo que engendraron dos que antaño se jodían,
yacer allí, como si hubiera salido de un cuerpo materno.

Año

Sombrìa quietud de la infancia. Bajo verdes fresnos
cultiva la dulzura de una mirada azul, dorado reposo.
Algo oscuro se extasìa en el aroma de las violetas;
vacilantes espigas, semillas y àureas sombras
de la desolaciòn.
El carpintero talla maderos en el valle crepuscular,
gira el molino; en la fronda del avellano
se comba una boca pùrpura,
rojo se inclina lo masculino sobre aguas silenciosas.
Ligero es el otoño, el espìritu del bosque;
mientras la dorada nube sigue al solitario,
como si fuera la negra sombra del descendiente.
Ocaso en la estancia de piedra; bajo antiguos cipreses
la fuente reuniò las nocturnas imàgenes del llanto;
exacto ojo del origen, oscura paciencia del fin.

Georg Trakl.