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estabolsanoesunjuguete

Para leer en la silla elèctrica

Autocontrol

Autocontrol

A mí no me controla nadie, soy incontrolable. El único que me controla soy yo, y escasamente puedo hacerlo.

John Lennon.

Arte

Arte

Si el arte pudiera salvar al hombre. lo haría sólo permitiéndole no tomarse las cosas demasiado en serio, y convirtiéndolo de nuevo en un muchacho.

El arte es sólo una manera de expresar el dolor.

John Lennon

 

 

Arboles de navidad

Arboles de navidad

Lo que le gusta, dice Marla, son todas esas cosas son todas esas cosas que la gente desea con intensidad y luego tira una hora o un día después; como los árboles de Navidad, que son el centro de atención hasta que, pasadas las fiestas, se ven esos árboles de Navidad muertos, todavía decorados con espumillón, tirados a un lado de la autopista. Al contemplarlos, piensas en los animales arrojados en la carretera o en las víctimas de crímenes sexuales, que llevan la ropa interior del revés y están maniatados con cinta aislante negra.


Chuck Palanhiuk.


El club de la pelea.

Poemas de Roberto Juarroz

62.
Vivir es estar en infracción.
A una ley o a otra ley.
No hay más alternativas:
no infringir nada es estar muerto.

La realidad es infracción.
La irrealidad también lo es.
Y entre ambas fluye un río de espejos
que no figura en ningún mapa.

En este río todas las leyes se disuelven,
toda infracción se vuelve otro espejo.

63.
Usar la propia mano como almohada.
El cielo lo hace con sus nubes,
la tierra con sus terrones
y el árbol que cae
con su propio follaje.

Sólo así puede escucharse
la canción sin distancia,
la canción que no entra en el oído
porque está en el oído
la única canción que no se repite.

Todo hombre necesita
una canción intraducible.

66.
Las respuestas se han acabado.
Quizá nunca existieron
y sólo eran espejos
enfrentados al vacío.

Pero ahora también las preguntas se han acabado.
Los espejos se han roto,
hasta los que no reflejaban nada.
Y no hay modo de rehacerlos.

Sin embargo,
tal vez quede en alguna parte una pregunta.
El silencio es también una pregunta.

Rasta un espejo que no puede romperse
porque no se enfrenta a nada,
porque está adentro de todo.

Hemos encontrado una pregunta
¿Será el silencio también una respuesta?

Quizá a determinada altura
las preguntas y las respuestas
son exactamante iguales.

Roberto Juarroz

Poesía surrealista

No hay ningùn amor feliz

 

El hombre nada adquiere jamàs Ni su ternura

Ni su amor ni su fuerza Y cuando abre los brazos

La sombra que proyecta es una cruz oscura

Y si abraza su dicha la destroza en pedazos

Su vida es una extraña y espantable locura

            No hay ningùn amor feliz

 

Su vida se parece a un inerme soldado

que para otra estrategia ha sido preparado

que madruga y de noche sufre de hambre y de sed

y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado

Decid "mi pobre vida" y el llanto contened

            No hay ningùn amor feliz

 

Mi bello amor mi dulce amor mi aor perdido

Dentro de mì te llevo como un pàjaro yerto

Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido

Que mis propios poemas tras de mì han repetido

Y que ya por tus ojos varias veces han muerto

            No hay ningùn amor feliz

 

El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado

Que lloren en la noche nuestros dos corazones

Por el dolor que esconde cada recuerdo amado

Las tragedias que nutren el extàsis soñado

Los sollozos que impregnan las menores canciones

            No hay ningùn amor feliz

 

No hay amor que no aflija al par que desespera

No hay amor que no se halle mezclado a su dolor

No hay amor que no se espante No hay amor que no hiera

No hay amor que no viva de làgrimas y espera

Y el amor de la patria lo mismo que tu amor.

            No hay ningùn amor feliz

Pero es este nuestro amor.

Louis Aragon.

***

Oraciòn.

 

Dadnos cràneos ardientes de braseros

Por celestes relàmpagos quemados

Cràneos lùcidos cràneos verdaderos

Cràneos por tu presencia atravesados.

 

Haznos nacer a los internos cielos

Acribados de simas en torrente

Que nos trapase un vèrtigo de anhelos

Con su sangrienta uña incandescente

 

Serènanos Hambrientos nos hallamos

De conmociones inter-siderales

Y en lugar de la sangre que llevamos

Vierte en nosotros ràfagas astrales

 

Libèranos Divìdenos uanto antes

Con tu mano que en brasa se convierte

Entreàbrenos tus bòvedas quemantes

Para morir màs lejos de la muerte

 

En el abismo de tu propia ciencia

Haz vacilar nuestro cerebro roto

 

Y ròbanos por fin la inteligncia

Entre las garras de un tifòn ignoto.

Antonin Artaud.

 

 

Poesìa surrealista. Revista El Nadaìsmo. Director Elmo Valencia.

Roberto Juarroz

44.
Quienes se olvidan de llorar
deberán algún día,
a pesar de su apremio,
regresar a la fuente.

Sentirán algún día
que la falta de lágrimas
termina por borrar cualquier rostro,
aunque sea el de dios.

46.
No existen paraísos perdidos.
El paraíso es algo que se pierde todos los días,
como se pierden todos los días la vida,
la eternidad y el amor.

Así también se nos pierde la edad,
que parecía crecer
y sin embargo disminuye cada día,
porque la cuenta es al revés.
O así se pierde el color de cuanto existe,
descendiendo como un animal amaestrado
escalón por escalón
hasta que nos quedamos sin color.

Y ya que sabemos además
que tampoco existen paraísos fituros,
no hay más remedio, entonces,
que ser el paraíso.

52.
Buscar una cosa
es siempre encontrar otra.
Así para hallar algo,
hay que buscar lo que no es.

Buscar al pájaro para encontrar a la rosa,
buscar el amor para hallar el exilio,
buscar la nada para descubrir un hombre,
ir hacia atrás para ir hacia adelante.

La clave del camino,
más que en sus bifurcaciones,
su sospechoso comienzo
o su dudoso final,
está en el cáustico humor
de su doble sentido.

Siempre se llega,
pero a otra parte.

Todo pasa.
Pero a la inversa.

58.
Olvidarse de vivir.
Mirar hacia otra parte.
O no mirar hacia ninguna.
Hayn un momento d ela noche o el día
en que hasta el agua se abstiene
de todos sus reflejos.

Olvidarnos de vivir
tal vez nos permita
olvidarnos de morir.

61.
No hay cura: simplemente hay más camino.
O no hay nada: la abolición del camino.

Y el camino es el dolor.
La curación sería no sufrir.
La curación sería no camino.

Sólo no curarse mantiene abierto el camino.

 

Roberto Juarroz.

 

Libros de Stephen King

Libros de Stephen King

Desde aquí, un pack con un montón de libros del Rey del terror contemporaneo.

Un poco de sexo

Los órganos sexuales son una fuente de placer permanente y disponible. El dios que nos hace  desgraciados, que nos ha creado transitorios, vanos y crueles, también ha previsto esta débil forma de compensación. Si no hubiera un poco de sexo de vez en cuando, ¿en qué consistiría la vida? Una lucha inútil contra las articulaciones que se anquilosan o la formación de caries. Y todo, además, completamente falto de interés: el endurecimiento de las fibres de colágeno, el crecimiento de las cavidades microbianas en las encías.

Michel Houellebecq

Singularidad

Es falso que los seres humanos sean únicos, que lleven dentro de sí una singularidad irreenplazable; en lo que a mí concierne, no percibía la menor huella de tal singularidad. Lo más normal es que uno se agote en vano intentando distinguir destinos individuales, caracteres. La idea de la unicidad de la persona sólo es un pomposos absurdo. Schopenhauer escribió en alguna parte que uno se acuerda de su propia vida un poco más que de una novela que haya leído.

Michel Houellebecq.

Roberto Juarroz

34.
Un lugar sólo se entrega
a quien se haya sentido solo en él.
Una ciudad, un bosque o la nada.

Tal vez ocurra lo mimso
con todas las cosas
y sea necesario haberse sentido solo en algo
para poder contenerlo.

La soledad previa a lo que se ama
es la única condición imprescindible,
la única premisa válida para el amor.

37.
Cualquier movimiento mata algo.

Mata el lugar que se abandona,
el gesto, la posición irrepetible,
algún anónimo organismo,
una señal, una mirada,
un amor que volvía,
una presencia o su contrario,
la vida siempre de algún otro,
la propia vida sin los otros.

Y estar aquí es moverse,
estar aquí es matar algo.
Hasta los muertos se mueven,
hasta los muertos matan.
Aquí el aire huele a crimen.

Pero el olor viene de más lejos.
Y hasta el olor se mueve.

 

Roberto Juarroz

Roberto Juarroz

16.
Es más díficil despertar del sueño de los ojos abiertos
que del sueño de los ojos cerrados,
despertar sin volver a cerrar los ojos
ante la amenaza o la nítidez excesiva del paisaje,
despertar sin volver a caer en otro sueño.

El mal está en los ojos, no en las cosas.
El hombre es una fúnebre mirada
que cae de sueño en sueño
porque no sabe cuando debe
cerrar o abrir los ojos.
Por eso, equivocadamente,
los abre cuando nace
y los cierra cuando muere.

17
La soledad me llama con todos los nombres,
menos con el mío.

La soledad me llama también a veces con tu nombre.

Pero hay otras veces
en que la soledad me llama con su propio nombre.

Quizás algún día
pueda yo llamar a la soledad con mi nombre.
Y entonces, seguramente,
habrá de responderme.

Roberto Juarroz

Dámaso Alonso

Dámaso Alonso

Viaje

...Cabellera era de tenes

la tarde. Y era una sed

de rutas la mar salada.

 

Y a mi corazón le dije

-como a un perro - :

                                 "¡Vamos!¡Hola!"

 

...A mi corazón, que estaba

latiendo y llorando, sordo,

sobre la tierra desnuda

y desolada.

***

Los contadores de estrellas.

Yo estoy cansado.
                           Miro
esta ciudad
                 -una ciudad cualquiera-
donde ha veinte años vivo.

 

 

Todo está igual.
                       Un niño
inútilmente cuenta las estrellas
en el balcón vecino.

Yo me pongo también-
Pero él va más deprisa: no consigo
alcanzarle:
               Una, dos, tres, cuatro,
cinco...

No consigo
alcanzarle: Una, dos...
 tres...
     cuatro...
                cinco...

***

Manos


Manos, interjecciones en el día,
punzón de la palabra, roedoras
del cadáver del viento, exploradoras  
de su mansión de alada geometría.

Manos palapantes, que en la sombra fría,
a seno, mármol, flor duráis las horas,
evocando a otra luz, desveladoras,
la atónita belleza, que dormía.

Manos que a pleno sol vais nocherniegas,
garzas entre las bruma del instinto,
frenesí de expresar lo zahareño.

Manos, tristes de tacto; lindes ciegas
de nuestro melancólico recinto.
Oh torpes manos, límites del sueño.

***

La muerte
Sombra fue esa creciente de ternura,
que te ciñó como las aguas altas
cuando buscan apoyo las espigas.
No la temas. Los vientos han cedido.

¡Volar, sentir la soledad de un sueño!
¡Pasar sin roce por las mismas aguas
donde, sueño también, antes bogábamos!
Llegar hasta aquel cielo... aquellas eras...
aquella luz punzante... cuando niños:
corrían hacia le álamo los potors
-¡qué fresco!- matinales... y la hierba...
y el agua oculta para sed de amores.
¡Volar a contrarrío hasta las fuentes
más cálidas: su mano y aquel beso!
¡Volar, sentir la irradiación de todo
y el centro riguroso de la vida!

...Cuando la enorme fuerza nos arrastra,
cuando la fría máquina sin sangre
hacia otro sol más fuerte nos inmola.

 ***

Mujeres
Oh blancura. ¿Quién puso en nuestras vidas
de frenéticas bestias abisales,
este claror de luces siderales,
estas nieves, con sueño enardecidas?

Oh dulces bestezuelas perseguidas.
Oh terso roce. Oh signos cenitales.
Oh músicas. Oh llamas. Oh cristales.
Oh velas altas, de la mar surgidas.

Ay, tímidos fulgores, orto puro,
¿quién os trajo a este pecho de hombre duro,
a este negro fragor de odio y olvido?

Dulces espectros,nubes, flores vanas...
¡Oh tiernas sombras, vagamente humanos,
tristes mujeres, de aire o de gemido!

 

***

Viento de noche

El viento es un can sin dueño
que lame la noche inmensa.
La noche no tiene sueño.
Y el hombre, entre sueños, piensa.

Y el hombre sueña, dormido,
que el viento es un can sin dueño,
que aùlla a sus pies tendido
para lamerle el ensueño.

Y aùn no ha sonado la hora.

La noche no tiene sueño:
¡alerta, la veladora!

***
Vida

Entre mis manos cogì
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volviò a la tierra.

Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
          El viento orea
tus dedos, largos de siglos.

Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva.


***
Preparativos de viaje

Unos
se  van quedando estupefactos,
mirando sin avidez, estùpidamente, màs allà, cada vez màs allà,
hacia la otra ladera.

Otros
voltean la cabeza a un lado y otro lado,
sì, la pobre cabeza, aùn no vencida,
casi
con gesto de dominio,
como si no quisieran perder la ùltima pàgina de un libro de aventuras,
casi con gesto de desprecio,
cual si quisieran
volver con despectiva indiferencia las espaldas
a una cosa apenas si entrevista,
mas que no va con ellos.

Hay algunos
que agitan con angustia los brazos por fuera del embozo,
cual si en torno a sus sienes espantaran tozudos moscardones azules,
o cual si bracearan en un agua densa, poblada de invisibles medusas.

Otros maldicen  a Dios,
escupen al Dios que les hizo
y las cuerdas heridas de sus chillidos acres
atraviesan como una pesadilla las salas insomnes del hospital,
hacen oscilar como un viento sutil
las alas de las tocas
y cortan el torpe valio del cloroformo.

Algunos llaman con dèbil voz
a sus madres,
las pobres madres, las dulces madres
entre cuyas costillas hace ya muchos años que se pudren las tablas del ataùd.

Y es muy frecuente
que el moribundo hable de viajes largos,
de viajes por transparentes mares azules, por archipièlagos remotos,
y que se quiera arrojar del lecho
porque va a partir el tren, porque ya zarpa el barco.
(Y entonces se le hiela el alma
a aquellos que rodean al enfermo. Porque comprenden.)

Y hay algunos, felices,
que pasan de un sueño rosado, de un sueño dulce, tibio y dulce,
al sueño largo y frìo.
Ay, era ese engañosos sueño,
cuando la madre, el hijo, la hermana
han salido con enorme emociòn, sonriendo, temblando, llorando,
han salido de puntillas,
para decir :"¡Duerme tranquilo, parece que duerme muy bien!"
Pero, no: no era eso.

...Oh, sì; las madres lo saben muy bien: cada niño se duerme de una manera distinta...

Pero todos, todos se quedan
con los ojos abiertos.
Ojos abiertos, desmesurados en el espanto ùltimo,
ojos en guiño, como una saturna broma, como una mueca ante un panorama grotesco,
ojos casi cerrados, que miran p0r fisura, por un trocito de arco, por el segmento inferior de las pupilas.

No hay mirada màs triste.
Sì, no hay  mirada màs profunda ni màs triste.

Ah, muertos, muertos, ¿què habeìs visto
en la esquinada cruel, en el terrible momento del trànsito?
Ah, ¿què habeìs visto en ese instante del encontronazo con el camiòn gris de la muerte?

No sè si cielos lejanìsimos de desvaìdas estrellas, de lentos cometas solitarios hacia la torpe nebulosa inicial,
no sè si  un infinito de nieves, donde hay un rasto de sangre, una huella de sangre inacable,
ni si el frenètico color de una inmensa orquesta convulsa cuando se descuajan los orbes,
ni si acaso la gran violeta que esparciò por el mundo la tristeza como un largo perfume de enero,
ay no sè si habeìs visto los ojos profundos, la faz impenetrable.
Ah, Dios mìo, Dios mìo, ¿què han visto un instante esos ojos que se quedaron abiertos?

***
A Pizca

Bestia que lloras a mi lado, dime:
¿Què dios huraño
te remueve las entrañas?
¿A quièn o a què vacìo
se dirige tu anhelo,
tu oscuro corazòn?
¿Por què gimes, què husmeas, què avizoras?
¿Husmeas, di, la muerte?
¿Aullas a la muerte,
proyectada, cual otro can famèlico,
detràs de mì, de tu amo?
Ay, Pizca,
tu terror es quizà sòlo el del hombre
que el bieldo enarbolaba,
o el horror a la fiera
màs potente que tù.
Tù, sì, Pizca; tal vez lloras por eso.
Yo, no.

Lo que yo siento es
un horror inicial de nebulosa;
o ese espanto al vacìo,
cuando el ser se disuelve, esa amargura
del astro que se enfrìa entre lumbreras
màs jòvenes, con frìo sideral,
con ese frìo que termina
en la primera noche, aùn no creada;
a esa verdosa angustia del cometa
que, antorcha aùn, como oprimida antorcha,
invariablemente, indefinidamente,
cae,
pidiendo destrucciòn, ansiando choque.
Ah, sì, que es màs horrible
infinito caer sin dar en nada,
sin nada en que chocar. Oh, viaje negro,
oh, poza del espanto:
y cayendo, caer y caer siempre.

Las sombras que yo veo tras nosotros
tras tì, Pizca, tras mì,
por las que estoy llorando,
ya ves, no tienen nombre:
son la tristeza original,
son la margura
primera,
son el terror oscuro,
ese espanto en la entraña
de todo lo que existe
(entre dos noches, entre dos simas, entre dos mares),
de ti, de mì, de todo.
No tienen, Pizca, nombre, no ; no tienen nombre.

Dámaso Alonso.

Antología Poética.

Alianza Editores S.A., Madrid, 1979.

Roberto Juarroz

1.

Tú no tienes nombre.

Tal vez nada lo tenga.

Pero hay tanto humo repartido en el mundo,

tanta lluvia inmóvil,

tanto hombre que no puede nacer,

tanto llanto horizontal,

tanto cementerio arrinconado,

tanta ropa muerta

y la soledad ocupa tanta gente,

que el nombre que no tienes me acompaña

y el nombre que nada tiene crea un sitio

en donde está de más la soledad.

5.

Condena del cazador:

recaer en sí mismo.

 

Cinegética monstruosa.

El cazador debe pagar su permiso de caza

con una sola de sus presas:

su propio corazón.

 

Todos los espejos mienten,

Pero el del cazador miente dos veces.

 

El cazador no conoce el espejo

donde al mirarse por delante

uno se ve por detrás.

 

12.

Hay pocas muertes enteras.

Los cementerios están llenos de fraudes.

Las calles están llenas de fantasmas.

 

Hay pocas muertes enteras.

Pero el pájaro sabe en qué rama última se posa

y el árbol sabe dónde termina el pájaro.

 

Hay pocas muertes enteras.

La muerte es cada vez más insegura.

La muerte es una experiencia de la vida.

Y a veces se necesitan dos vidas

para poder completar una muerte.

 

Hay pocas muertes enteras.

Las campanas doblan siempre lo mismo.

Pero la realidad ya no ofrece garantías

y no basta vivir para morir.

 

Roberto Juarroz.

Poesía Vertical, antología, Colección Los Conjurados, Común Presencia Editores, Bogotá, 2001.

Follar

No cabe la menor duda de que follar calma: relativiza todo lo que está en juego.

Michel Houellebecq.

Salario

En la sociedad en que vivíamos, el principal interés del trabajo era el salrio y, en general, las ventajas financieras; el prestigio, el honor de la función ocupaban un lugar mucho más secundario que antes.

Michel Houellebecq

Será en europa, porque lo que es en Colombia el trabajo noabunda y cuando uno lo encuentra el prestigio no tiene nada que ver,  se trata de ganarse un sueldo mínimo con el que sobrevivir, sueldo que siempre al parecer se encuentra por debajo de los límites de inflación, alienado e inhumano....

Arte

El arte consiste en llegar hasta las últimas consecuencias.

Henry Miller.

Resaca

Después de una juerga, uno se siente más solo y abandonado.

Charles Baudelaire.

Cohetes

I

Aunque Dios no existiera, la Religión seguiría siendo Santa y Divina.
Dios es el único ser que, para reinar, no necesita ni siquiera existir.
Lo que ha sido creado por el espíritu está más vivo que la materia.
El amor es el deleite que sentimos por la prostitución. No existe ningún placer noble que no pueda ser explicado partiendo de la prostitución.
(…) ¿Qué es el arte? Prostitución.
El amor puede resultar de un sentimiento generoso: el gusto por la prostitución; pero se corrompe enseguida con el gusto por la propiedad.
El amor quiere salirse de sí mismo, confundirse con su víctima, como el vencedor con el vencido, pero conservando privilegios de conquistador, sin embargo.

………………………………………….

II

El sacerdote es enorme, pues consigue que una muchedumbre crea en cosas sorprendentes.
Que la Iglesia quiera ser todo y hacer todo es una ley del espíritu humano.
Los pueblos adoran la autoridad.
Los sacerdotes son los servidores y los sectarios de la imaginación.
El trono y el altar, máxima revolucionaria.

III

Creo haber escrito ya en mis notas que el amor se parecía a una tortura o a una operación quirúrgica. Pero esta idea puede ser ampliada de manera más amarga. Incluso cuando los dos amantes pudieran estar muy enamorados y henchidos de deseos recíprocos, uno de los dos será necesariamente más tranquilo y estará menos poseído que el otro. Este, o aquella, es el operador, o el verdugo; el toro, es el sujeto paciente, la víctima (…) Tengo que confesarlo de una vez, creería estar cometiendo un sacrilegio si empleara la palabra –éxtasis- para referirme a esta descomposición.

-¡Juego espeluznante en el que uno de los jugadores debe perder el control de sí mismo!

En una ocasión alguien preguntó delante de mí en que consistía el mayor placer del amor. Uno de los presentes contestó, naturalmente: en recibir; y otro: en hacer entrega de sí mismo. Este dijo: ¡placer de orgullo! Y aquél: ¡voluptuosidad de humildad! Y todos esos basureros hablaban como si fueran la Imitación de Cristo… Al fin dimos con  un impúdico utopista que afirmó que el mayor placer del amor  consistía en formar buenos ciudadanos para la patria.
En cuanto a mí, afirmé: la voluptuosidad única y suprema del amor se aloja en la certeza que uno tiene de hacer el mal…
Y el hombre y la mujer saben desde que han nacido que en el mal reside cualquier tipo de voluptuosidad.
(…)

V

Amamos a la mujer proporcionalmente a lo extrañas que sean. Amar a las mujeres inteligentes es un placer de pederasta. Lo que viene a decir que la bestialidad excluye la pederastia.

Oración: Conoce pues los gozos de una vida áspera; y reza, reza sin cesar. La oración es un depósito de energía. (Altar de la voluntad. Dinámica de la moral. El embrujo de los sacramentos. Higiene del alma).

Música: La Música socava el cielo.

Encanto de la vida: La vida sólo tiene un encanto auténtico; el encanto del juego. Pero, ¿y si nos da lo mismo perder que ganar?

Sueño: A propósito del sueño, aventura siniestra de todas las noches, se puede decir que los hombres se duermen diariamente con una audacia que resultaría incomprensible si no supiéramos que es la consecuencia de la ignorancia del peligro.

Los grandes y hermosos bajeles: Esos grandes y hermosos bajeles, que se balancean (que se pavonean) imperceptiblemente en las aguas tranquilas, esos robustos bajeles, de aspecto desocupado y nostálgico, acaso no nos dicen con un lenguaje mudo:¡Cuándo zarpamos hacia la felicidad?

Belleza: Lo que no es un poquito deforme da la impresión de ser insensible; de ello se deriva que la irregularidad, aquello que no está previsto, la sorpresa, lo extraño, son algo esencial y la característica de la belleza.
(…)
… Una de las características más interesantes de la belleza –el misterio y, en fin (…), la Desgracia-  No pretendo que la Alegría no sea susceptible de ser asociada a la Belleza, pero afirmo que la Alegría es uno de sus adornos más vulgares; mientras que la Melancolía es, por decirselo de algún modo, su ilustre compañía, hasta el punto de que no puedo considerar (¿no será mi cerebro un espejo embrujado?) un tipo de Belleza en el que no aparezca la Desgracia.

Deudas: Al recibir cada una de las letras del acreedor, escribid cincuenta líneas sobre un tema extraterrestre y estaréis salvados.

Cualidades literarias: Dos cualidades literarias fundamentales: el sobrenaturalismo y la ironía. La capacidad de una visión inmediata individual, aspectos que las cosas conservan frente al escritor y, luego, el giro mental satánico. La sobrenaturalaza contempla la tonalidad general y el acento, es decir, intensidad, sonoridad, nítidez, capacidad vibratoria, profundidad y resonancia en el espacio y en el tiempo.

Símbolos: En algunos estados del alma, casi sobrenatural, la profundidad de la vida se manifiesta por entero a través del espectáculo, por muy vulgar que sea, que uno tiene ante los ojos. Se convierte en un símbolo.

Soledad: Cuando haya inspirado el asco y el horror universales habré reconquistado la soledad.

Charles Baudelaire.

Roberto Juarroz


21.
La naturaleza del tiempo
es radicalmente injusta.
Debería ser posible invertir su sentido
o escoger por lo menos
entre ir hacia ayer o mañana.

Y también debería ser posible
detenerse en un hueco del tiempo,
sin el estremecimiento de una mano que tiembla
al sostener a otra mano que tiembla
para poder escribir una sola palabra,
pero no de este lado
sino del otro lado del muro.

¿Para qué tantos lugares
si uno solo bastaba?
¿Para qué tantas horas
si bastaba una sola?

Las agujas del reloj y la brújula
deberían señalar hacia el centro de la esfera.

31.
¿Dónde está la sombra
de un objeto apoyado contra la pared?
¿Dónde está la imágen
de un espejo apoyado contra la noche?
¿Dónde está la vida
de una criatura apoyada contra sí misma?
¿Dónde  está el imperio
de un hombre apoyado contra la muerte?
¿Dónde está la luz
de un dios apoyado contra la nada?

Tal vez en esos espacios sin esperanza
esté lo que buscamos.

Roberto Juarroz

El cuerpo del músico

El cuerpo del músico se hace delgado y transparente, ágil de movimientos: un fantasma medieval que se divierte y dobla sus rodillas, arqueando la espalda para formar el puente con sus antepasados; la imagen de una torre en contorsión que lanza rayos fulgurantes de luz y sonido, es el nuevo músico del ruido..

Manuel Giraldo, Magil.

Conciertos del desconcierto.