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estabolsanoesunjuguete

Para leer en la silla elèctrica

Un plan

¡Oh, un plan a qué consagrar la vida, bueno o malo, no importa, sublime o infame, pero un plan (...), un plan que no se refiera a mí mismo, que me saque de mí, que me lleve como un huracán, sin sentirme vivir!

De sobremesa.

José Asunción Silva.

Felicidad

...El hombre no està hecho para la felicidad. Para tener acceso a la posibilidad pràctica de la felicidad, el hombre deberìa transformarse, transformarse fìsicamente.

Michel Houellebecq.

Dios y el coño

Dios y el coño

¿Con  qué se puede comparar  a Dios? En primer lugar con el coño de las mujeres, es evidente (...). En cualquier caso con algo donde el espíritu pueda llegar a ser posible porque el cuerpo está saturado de contento y de placer, y toda inquietud ha sido abolida. Ahora estoy seguro de que el espíritu no ha nacido, que quiere nacer, y que su nacimiento será difícil, porque la idea que nos hemos hecho de él hasta ahora es insuficiente y nociva.

Michel Houellebecq.

Hombres empapados en la vida

De lo poco que leì saquè la conclusiòn de que los hombres que màs se empapaban e la vida, que la moldeaban, que eran la propia vida, comìan poco, dormìan poco, poseìan pocos bienes, si es que poseìan alguno. No mantenìan ilusiones en cuestiones de deber, de procreaciòn, en los limitados fines de perpetuar la familia o defender el Estado...El mundo de los fantasmas es aquèl que no hemos acabado de conquistar. Es un mundo del pasado y no del futuro. Quien va hacia adelante aferrado al pasado, arrastra consigo las cadenas del presidiario.

Henry Miller.

Sexus.

Desesperaciòn

...Eso es la desesperaciòn. Algo glacial, un frìo y una soledad infinitos. Hasta entonces nunca habìa entendido que la desesperaciòn era frìa; siempre la habìa imaginado ardiente, vehemente, violenta. Pero no. La desesperaciòn era eso: un abismo sin fondo de oscura , helada, de intolerable soledad. Y el pecado de desesperaciòn de que hablaban los sacerdotes era un pecado frìo, que consistìa en aislarse de cualquier contacto humano, càlido y vivo.

Fragmento  de una novela de Agatha Christie, leìdo por el protagonista de Plataforma de Michel Houellebecq.

Un ùltimo rasgo humano

Un ùltimo rasgo humano

Tenìa once años la primera vez que una niña me enseñò el coño; me quedè maravillado, aquèl òrgano hendido y extraño me pareciò adorable. Ella no tenìa mucho vello, era una niña de mi edad, se llamaba Martine. Se quedò mucho rato con las piernas abiertas, apartàndose las bragas para que la viera bien;pero cuando acerquè la mano le entrò miedo y saliò corriendo. Todo esto me parecìa reciente, no tenìa la impresiòn de haber cambiado mucho. Mi entusiasmo por los coños no habìa disminuido, incluso me parecìa que aquèl era uno de mis ùltimos rasgos plenamente humanos rconocibles; en cuanto al resto, ya no estaba muy seguro.

Michel Houellenbecq.

Plataforma.

Falta de amor

A falta de amor, no se puede santificar nada. Bajo los pàrpados se fusionan las manchas luminosas, hay visiones y hay sueños. Pero eso ya no concierne al hombre, que espera la noche; y la noche cae.

Michel Houellebecq.

Recuerdos

Acumulamos recuerdos para sentirnos menos solos en el momento de la muerte.

Michel Houellebecq.

Adulto

No creo en esa teorìa segùn la cual nos convetrimos en verdaderos adultos cuando mueren nuestros padres; nadie llega a ser nunca un verdadero adulto.

Michel Houellebecq

Relaciones humanas

Las relaciones humanas no son tan complicadas como las pintan: a menudo son irresolubles, pero no complicadas.

Michel Houellebecq

Arte

Las cuestiones estèticas y polìticas no son cosa mìa; no soy yo el que tiene que inventar ni adoptar nuevas actitudes, nuevas elaciones con el mundo; renunciè a ellas a la vez que me encorvaba de hombros, que mi cara se volvìa cada vez màs triste. (...) Mi conclusiòn se ha convertido en certeza: el arte no puede cambiar la vida. En cualquier caso, no la mìa.

Michel Houellebecq.

La felicidad

Me gustaban los catàlogos de vacaciones, su abstracciòn, su manera de reducir los lugares del mundo a una secuencia limitada de placeres posibles y tarifas; apreciaba especialmente el sistema de estrellas para indicar la intensidad de la felicidad que uno tenìa deecho a esperar. Yo no era feliz, pero valoraba la felicidad, y seguìa aspirando a ella.

Michel Houellebecq.

Leer

Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformase con la vida, y uno puede sentir la tentaciòn de correr riesgos.

Michel Houellebecq.

Plataforma.

Prójimo

Uno cobra conciencia de sí mismo en su relación con el prójimo, y por eso la relación con el prójimo es insoportable.

Michel Houellebecq

Plataforma

Tiempo

Sòlo se puede olvidar el tiempo sirvièndonos de èl.

Baudelaire.

Follar

Follar consiste en desear meterse en otro, y el artista no sale nunca de sì mismo.

Baudelaire.

Solitud

No es difìcil estar solo, si eres pobre y fracasado. Un artista siempre està solo... si es un artista. No, lo que el artista necesita es solitud.

Henry Miller.

Aujourd`hui

Ya he superado mi juventud melancòlica. Me importan tres cojones el pasado y el futuro. Estoy sano. Incurablemente sano. Sin penas, sin remordimientos. Sin pasado, sin futuro. Tengo bastante con el presente. Dìa a dìa. ¡Hoy! Le bel aujourd`hui!

Henry Miller.

Me llamo Franz Kafka

[Membrete de la Compañía de Seguros Contra Accidentes de Trabajo]

Praga, 20 de septiembre de 1912

 

Señorita:

Ante el caso muy probable de que no pudiera usted acordarse de mí lo más mínimo, me presento de nuevo: me llamo Franz Kafka, y soy el que le saludó a usted por primera vez una tarde en casa del señor director Brod, en Praga, luego le estuvo pasando por encima de la mesa, una tras otra, fotografías de un viaje al país de Talía, y cuya mano, que en estos momentos está pulsando las teclas, acabó por coger la suya, con la cual confirmó usted la promesa de estar dispuesta a acompañarle el próximo año en un viaje a Palestina.

Si sigue usted queriendo hacer este viaje —en aquella ocasión dijo no ser veleidosa, y, en efecto, yo no advertí en usted que lo fuera ni un ápice—, será no ya conveniente sino absolutamente necesario que procedamos desde ahora mismo a procurar ponernos de acuerdo en lo concerniente a este viaje. Pues nos hará falta aprovechar al máximo nuestro tiempo de vacaciones disponible, siempre demasiado corto para un viaje a Palestina, y ello únicamente lo lograremos si nos hemos preparado lo mejor posible y nos hallamos acordes sobre todos los preparativos.

 

 

Solo que he de confesar una cosa, pese a lo mal que de por sí suena, y lo mal que casa, por añadidura, con lo que va dicho, y es que soy poco puntual en mi correspondencia. La cosa sería aún peor de lo que es, si no tuviera la máquina de escribir; pues caso de que mis humores no propiciaran la redacción de una carta, al fin y al cabo siempre están ahí las puntas de los dedos para escribir. Como contrapartida, jamás espero que las cartas me lleguen puntuales; incluso cuando día tras día aguardo con ansia la llegada de una carta, nunca me llamo a engaño si no viene, y cuando al fin llega, con frecuencia me llevo un susto. Al colocar otro papel en la máquina reparo en que quizá me haya presentado como mucho más complicado de lo que soy. Si es que he cometido tal error, me estaría absolutamente bien empleado, pues ¿por qué ponerme a escribir esta carta después de mi sexta hora de oficina y con una máquina a la que no estoy muy acostumbrado? Y sin embargo, sin embargo —el único inconveniente de escribir a máquina es que pierde uno el hilo de una manera— aun cuando cupiese poner reparos, quiero decir reparos de orden práctico, en lo tocante a llevarme a lo largo de un viaje en calidad de acompañante, guía, lastre, tirano o lo que de mí pueda buenamente resultar, lo cierto es que contra mí como corresponsal —y de esto se trataría exclusivamente por el momento— nada decisivo podría objetarse de antemano, pudiendo muy bien, por tanto, intentarlo conmigo.

Suyo affmo.

Dr. Franz Kafka

Praga, Pořič 7

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