Blogia
estabolsanoesunjuguete

Para leer en la silla elèctrica

Semejantes

Los hombres no son mis semejantes, son los que me ven y me juzgan; mis semejantes son aquellos que me aman y no me miran; los que me aman contra todo, los que me aman contra la decadencia, contra la bajeza, contra la traiciòn; a mì, y no a lo que yo haya hecho o haga; quienes me aman tanto como yo me amo a mì mismo; hasta el suicidio incluso...

Andrè Malruax.

La condiciòn humana.

 

Camino

¿No es ya patria el camino? Y la patria, la celestial y eterna se entiende, la que no es de este mundo, el reino de Dios cuyo advenimiento pedimos a diario (...), esa patria, ¿no seguirà siendo camino?

Miguel de Unamuno.

Còmo se hace una novela.

Rebelde

El rebelde, creo firmemente, está más cerca de Dios que el santo.

A él le es dado el dominio de las fuerzas tenebrosas que debemos obedecer para ser capaces de  recibir luz de la iluminacion. El retorno a la fuente, la ùnica revoluciòn que tiene significado para el hombre, es el objetivo total del hombre. Es una revolucion que sòlo puede ocurrir  dentro de su ser. Èste es el verdadero significado del precipitarse en la corriente d ela vida, de llegar a ser plenamente vivo, despertando, recuperando la propia identidad toda.

Henry Miller.

Los libros de la niñez

Más que nunca creo que a cierta edad  se hace imperioso releer los libros de la niñez y la juventud. De lo contrario podríamos marcharnos a la tumba sin saber quienes somos ni por qué hemos vivido.

Henry Miller.

Los libros en mi vida.

Teoria de conspiraciòn

La teorìa social de la conspiraciòn... es una consecuencia de la desapariciòn  de Dios como punto de referancia, y de la consiguiente pregunta: "¿Quièn lo ha reemplazado?"

(Karl Popper, Conjetures and refutations, London, Routledge, 1969, 1, 4)

Umberto Eco

El pèndulo de Foucault.

Amor

...el amor es el infinito puesto al alcance de los caniches...

Cèline

Realidad y ficción.

¿Es posible que la realidad no sólo sobrepase a la ficción, sino que la preceda, o más bien se apresure, con adelanto, a reparar los daños que la ficción provocará?

Umberto Eco.

El pendulo de Foucault.

Desechos

Se nace siempre bajo el signo equivocado y vivir con dignidad significa corregir día a día el propio horoscopo.

Creo que llegamos a se lo que nuestro padre nos ha enseñado en los ratos perdidos, cuando no se preocupaba por educarnos. Nos formamos con desechos de sabiduría.

Umberto Eco.

El péndulo de Foucault.

Espejos

Donde hay espejos hay estyadio humano, quieres verte. Pero no te ves. Te buscas, buscas la posición en el espacio en la que el espejo te diga "estás ahí, y ese eres tú"

Umberto Eco.

El péndulo de Foucault.

Dinero

Yo no veía ninguna objeción a que la sexualidad entrara en la economía de mercado. Había muchas maneras de ganar dinero, honradas y deshonestas, cerebrales o, por el contrario, brutalmente físicas. Uno podía ganar dinero gracias a la inteligencia, el talento, la fuerza o el valor, o incluso la belleza; también podía tener un simple golpe de suerte. Lo más normal es que el dinero llegara por herencia, como en mi caso; entonces, el problema se trasladaba a la generación anterior.
Gente muy diferente había ganado dinero en todo el mundo:
ex deportistas de alto nivel, gángsters, artistas, modelos, actores; un gran número de empresarios y financieros hábiles; también algunos técnicos y, con menos frecuencia, algunos inventores. A veces la gente ganaba dinero de forma mecánica, por pura acumulación; o, al contrario, gracias a un golpe de audacia coronado por el éxito. Nada de todo esto tenía el menor sentido, pero reflejaba una gran diversidad. Por el contrario, los criterios de la elección sexual eran exageradamente simples: se reducían a la juventud y a la belleza física. Cierto que estas características tenían un precio, pero no un precio infinito. Claro, la situación era muy distinta en siglos precedentes, en la época en que la sexualidad seguía fundamentalmente vinculada a la reproducción. Para mantener el valor genético de la especie, la humanidad tenía que tener en cuenta entonces ciertos criterio de salud, fuerza, juventud, vigor físico; la belleza sólo era una síntesis práctica. Actualmente, el reparto de cartas era diferente: la belleza no había perdido el menor valor, pero se trataba de un valor provechoso, narcisista. No había duda de que si la sexualidad tenía que entrar en el sector de los bienes de cambio, la mejor solución era apelar al dinero, ese mediador universal que ya permitía una equivalencia concreta con la inteligencia, el talento y la competencia técnica; que ya garantizaba una perfecta homogeneización de las opiniones, los gustos, los modos de vida. Al contrario que los aristócratas, los ricos no pretendían ser de naturaleza distinta al resto de la población; simplemente pretendían ser más ricos. El dinero era una noción abstracta en la que no intervenía la raza, el aspecto físico, la edad, la inteligencia o la distinción; ni nada que no fuera el dinero mismo, en realidad. Mis antepasados europeos habían trabajado duro durante varios siglos; se habían propuesto dominar y luego transformar el mundo, y en cierta medida lo habían conseguido. Lo habían hecho por intereses económicos y por amor al trabajo, pero también porque creían en la superioridad de su civilización:
habían inventado el sueño, el progreso, la utopía, el futuro.
Esa conciencia de misión civilizadora se había evaporado a lo largo del siglo XX. Los europeos, o por lo menos algunos de ellos, seguían trabajando, y a veces trabajando duro; pero lo hacían por interés o por un apego neurótico a su trabajo; la conciencia inocente de su derecho natural a dominar el mundo y a dirigir su historia había desaparecido. Como consecuencia de los esfuerzos acumulados, Europa seguía siendo un continente rico; pero estaba claro que yo había perdido esas cualidades de inteligencia y de obstinación que caracterizaban a mis antepasados. Como europeo acomodado, yo podía adquirir a un precio menor, en otros países, alimentos, servicios y mujeres; como europeo decadente, consciente de la cercanía de la muerte y en plena posesión de mi egoísmo, no veía el más mínimo motivo para privarme de todo eso. Sin embargo, era consciente de que una situación semejante era apenas sostenible, que la gente como yo era incapaz de garantizar la supervivencia de una sociedad, que incluso era, pura y simplemente, indigna de vivir. Vendrían cambios, ya estaban ocurriendo, pero yo no conseguía sentirme realmente afectado; mi única motivación auténtica consistía en librarme de toda aquella mierda lo más deprisa posible.

Plataforma

Michel Houellenbecq

Poesía contempóranea

Ignorancia

Es raro no saber nada, no estar seguro
De qué es cierto o qué es justo o qué es real,
Sino hablar con matices: “Eso creo”,
o “Bueno, así parece:
alguien debe saberlo”
Es raro no entender cómo marchan las cosas;
la astucia humana  para hallar lo necesario,
su sentido formal, su puntual fecundar;
sí, es raro hasta el gastar
ese conocimiento –pues la carne
nos ciñe con sus propias decisiones-,
y pasar, sin embargo, la vida en vaguedades:
que cuando comenzamos a morir
no tenemos idea de por qué.

Philip Larkin. (Inglaterra)

JJJ

Relojero Dios

Di que la vida es el viaje sin retorno, el vuelo sin retorno
dilo sin acentos de histeria-
entonces podrías decir que te erguías en la fría luz de la ciencia,
viendo tal como eres visto, matrimoniado con los hechos.
Extraño, la vida es a la vez el fuego y el combustible; y nosotros,
los animales y los objetos, debemos estar aquí
sin hacer saltar una chispa de evidencia
de que alguna cosa que haya parado de vivir
recaiga nunca en vivir cuando se para la vida.
Hay un pálido idilio amoroso con el Dios relojero
de Descartes y Paley; Ël nos diseñó y nos instaló
en el Aparato: le encantaba manipular;
pero, habiendo completado lo que tenía que hacer,
se echó a un lado, erguido, amortajado en su soledad.

 

Primeras cosas

Perores cosas podían ocurrir, la vida es insegura,
los miedos del niño, en su mayor parte, un sueño falaz;
los días, cada uno igual al otro, te dejan vivir:
de pie a las siete y cinco, a la cama a los nueve,
las absolvedoras repeticiones, las tres comidas,
la aburrida y nutritiva comida del día de clase,
reír como respirar, una noche diaria de sueño-
la soledad es la recompensa de la enfermedad:
árboles de febrero, polvorientos y sin hojas,
el campo tamborileaba en tu ventana, todo un solo lienzo-
tu madre horrorizada por el regocijo infantil…
Recuerdo aquella primera deserción con miedo;
algo hizo que tanta parte de mí perdiera terreno,
la irregular y segura huida al arte.

Robert Lowell.

JJJ

Sobre las dificultades de la reeducación

Sencillamente excelentes
todos esos grandes planes:
la Edad de Oro, el Reino de Dios en la tierra,
la extinción del Estado.
Completamente plausibles.

Solamente ¡si no fuera por la gente!
Siempre y en todas partes estorba la gente.
Lo enredan todo.

Cuando se trata de la liberación del hombre
se van corriendo a la peluquería.

En vez de trotar tras la vanguardia
dicen: “Ahora estaría bien una cerveza”.

En vez de luchar por la causa justa
luchan con las várices y con el sarampión.

En el momento decisivo
buscan un buzón o una cama.
Poco antes de que irrumpa el milenio
hierven pañales.

En la gente se va todo a pique.
Con ellos no se puede presumir de Estado.
Esto es peor que un gallinero.

¡Vacilación pequeñoburguesa!
¡Idiotas consumistas!
¡Residuos del pasado!

Sin embargo, ¡no se les puede matar a todos!
Sin embargo, ¡no se puede uno pasar el día
entero convenciéndolos!

Sí, si no fuera por la gente,
entonces el asunto tendría ya otro aspecto.
Sí, si no fuera por la gente, entonces iría todo sobre ruedas.
Sí, si no fuera por la gente
!Ah, entonces!

(Entonces yo tampoco querría seguir molestando aquí).

Hans Magnus Enzesberger.

Historia de la Literatura Universal 10. De las vanguardias a nuestros días (II). José María Valverde.

Editorial Planeta, S.A., Barcelona, 1986.

 

Mario Rivero

Mario Rivero

Homenaje postumo al poeta Mario Rivero:

UN HABITANTE
 
Este hombre no tiene nada que hacer
sabe decir pocas palabras
lleva en sus ojos colinas
y siestas en la hierba
Va hacia algún lugar
con un paquete bajo el brazo
en busca de alguien que le diga
"entre usted"
después de haber bebido el polvo
y el pito largo de los trenes
después de haber mirado en los periódicos
la lista de empleos
No desea más que donde descansar
uno-por-uno-sus-poros
Hay tanta soledad a bordo de un hombre
cuando palpa sus bolsillos
o cuenta los pollos asados en los escaparates
o en la calle los caballitos
que fabrica la lluvia feliz
Y dentro en la tibieza
las bocas sonríen a la medianoche
algunas se besan y atesoran deseos
otros mastican chicles y juegan con sus llaves
crecen los bosques de ídolos
y el cazador cobra su mejor pieza
 
SEÑOR K


Franz Kafka
novelista checo
vendedor de seguros de vida
—Compañía de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia—
al cruzar los pasillos
de una notaría
y ver legajos empolvados
pensé en usted
Sentí que los días trabajan
discreta y taciturnamente
sobre nosotros
imaginé un espejo
y vi una arruga en mi frente
y una mosca
en la nariz del notario
 
 Tomado de La palabra viva en www.udea.edu.co

 

Aldo Pellegrini.

El cielo

 

Afán de construcción o de transformación

Yo subo dos centímetros por cada pensamiento

Y estoy más cerca

de la libertad

de la eternidad

todas esa pasiones que tienen color marrón.

 

 

Invitación

 

Abandonad el estanque inmóvil

y en el umbral del bar

detened la mesa que huye

recoged la botella que cae

detrás de un muro de palabras

estoy yo.

 

 

 

 

Aldo Pellegrini.

Publicados bajo el seudónimo de Adolfo Este en la revista Que, N° 1, noviembre 1928, Buenos Aires.

e

Traductores de poesìa en Colombia

 Sólo dos cosas
A través de mil formas transido
-nosotros, tú, yo- sólo sé
que en todas hemos sentido
la eterna cuestión: -¿Para qué?

Pregunta pueril que no oíste,
pues sólo tsrde supiste
que dado te fue padecer
-o razón, o locura, o mito- tu estigma fatal: el deber.

Del árbol, la nieve y el mar
nacer y morir es el sino;
dos cosas habrán de quedar:
la nada y mi propio destino.
Gottfried Benn
Traducción Otto de Greiff.

Es al atardecer
Es al atardecer cuando uno se aleja,
a la caída del sol.

Es entonces cuando se abandona todo.

El pensamiento recoge su tolda de tela de araña
y  el corazón olvida el por qué de su angustia.
El caminante del desierto abandona su campamento,
que pronto desaparecerá bajo la arena,
y continúa su viaje en la quietud de la noche,
guiado por enigmáticas estrellas
Par Lagerkvist.
Traducción Axel Von Greiff

La angustia
Naturaleza, nada tuyo me conmueve, ni los campos
nutricios, ni el eco encarnado de las pastorales
sicilianas, ni las pompas aurorales
ni la solemnidad doliente de cualquier ocaso.

Me río del Arte, me río del Hombre también, de cantos,
de versos, de templos griegos y de torres retorcidas
que se perfilan sobre el cielo vacío de las catedrales,
y veo con un mismo ojo a los buenos y a los malos.

No creo en Dios, abjuro y reniego d todo
pensamiento, y en cuanto a esa vieja ironía,
el Amor, mejor preferiría que no la mencionaran más.

Cansado de vivir, temerosos de morir, semejante
a un bajel perdido, juguete del flujo y del reflujo,
mi alama para espantosos naufragios se apareja.


Paul Verlaine.
Traducción Andrés Hoyos.

Cambio de ser
Nada se parece  más a un hombre que otro hombre,
cuando está tan lejos que no sabemos quién es.

Nadie ama más a un hombre que otro hombre,
siempre y cuando esté tan lejos que no pueda verlo.

Nadie desea ayudar más a un hombre que otro hombre,
cuando lo sabe tan lejano que nada puede hacer por él.

Nunca se manifiesta más la solidaridad de un hombre por otro hombre,
que cuando ya la corriente lo ha arrastrado y se pierde de vista.


Porque ese hombre que no vemos y está librado a su destino,
es nuestro hermano a condición de que nos deje tranquilos.


Desolación.
La tristeza de la calle
procede de los que vienen y que van.
De aquellos que no quieren llegar a donde van,
y andando van.
De los que no tienen a donde ir
y van andando.
De los que no tienen hacia donde regresar
y viene de regreso.
Y de los que regresan sin traer
lo que fueron a buscar.

Geraldino Brasil
Traducción de Jaime Jaramillo Escobar.

 

 


El camino del infeliz
La vida se me va... Quién sabe a dónde
con la luz parte... sigilosamente
de mí se aleja sin decir adónde.

Lo mismo que un amigo
que me abandona sin decir palabra,
que me abandona en soledad conmigo.

Si le pregunto :¿A dónde vas, a dónde?
se sonríe, no más, plácidamente,
sin dejar de partir quién sabe a dónde.

Le grito con angustia:
Mírame aquí, viviente, vivo. ¿A dónde
quieres que te siga? -Y con risa mustia
-Tú no eres yo- doliente me responde.


Pär Lagerkvist
Traducción Carlos López Narváez.

 


Ambos se amaban
Ambos se amaban, y callaban ambos.
Él no lo confesó, ni ella tampoco.
Se miraban los dos como enemigos,
y era su amor arrebatado y loco.
Al fin se separaron; sólo en sueños
se volvieron a ver; vagan inciertos
por el mundo: Creen vivir, y llevan
en cuerpos vivos corazones muertos.


Heinrich Heine
Traducción Santiago Pérez Triana.

Traductores de poesía en Colombia. Antología. Casa de poesía Silva, Bogotá, 1999.

 

 

Roberto Juarroz

9.

¿Cómo amar lo imperfecto

si escuchamos a través de las cosas

cómo nos llama lo perfecto?

 

¿Cómo alcanzar a seguir

en la caída o el fracaso de las cosas

la huella de lo que no cae ni fracasa?

 

Quizá debamos aprender que lo imperfecto

es otra forma de la perfección

la forma que la perfección asume

para poder ser amada.

 

Roberto Juarroz.

Poesía Vertical Antología.

Común Presencia editores, Bogotá, 2001.

Cuentos fantàsticos

 
Circe
Yo no sueño, Ulises: cuento: una brizna, las estrellas, el aroma del heno, la lluvia, los árboles. Y como no quiero repetir nada, a nadie le pido permanencia. La vida es como el agua: tócala con la mano abierta y la sentirás vivir, siempre igual en su fuga. Pero si aprietas la mano para cogerla, la pierdes. Mucha gente ha pasado, de muchas leyes y distintos países, por esta casa a orillas del mar. Y en cada uno la felicidad tenía un nombre diferente; pero se trataba siempre de alguna vieja y arrugada historia que llevaban a cuestas.
Agustí Bartra.


Llamada
El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta...
Fredric Brown.


Cuento de horror
La mujer que amé se ha convertido en un fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones.
J.J. Arreola.

 

Los fantasmas y yo
Siempre estuve acosado por el temor a los fantasmas, hasta que distraídamente pasé de un habitación a otra sin utilizar los medios comunes.
René Avilés Fabila.


Novela de terror
-Vámonos ya. Los muertos nos esperan.
José Emilio Pacheco.


Insomnio
Vendrá esta noche, como todas las anteriores.
Trepará por la pared y se esconderá en el armario o debajo de la cama. Esperará la hora exacta, cuando relaje los músculos del cuello y entorne los párpados (...) He intentado convencerle de que estoy débil y ya no le sirvo; mis mejillas están muy pálidas.
Pero el vampiro no escucha y se ríe de mi crucifijo.
Juan Gracia Armendáriz.


Grandes minicuentos fantásticos. Selección de Benito Arias García.
Alfaguara, S.A., Colombia, 2005.

 

Poema de Fedor Sologub

No ser alguien, ser nada,

Ir hacia el gentìo, soñar, mirar,

Con nadie compartir los sueños

Y nada pretender.

 

Cinco poetas rusos.

Editorial Norma, S.A., Santa Fe de Bogotà, 1995.

Poemas de Vicente Gallego

Noviembre, 25

Con esta sola mano

Me fatigo al amarte desde lejos.

Tendido bajo el viejo ventanal,

Espero a que el sudor se quede frío,

Contemplo el laberinto de mis brazos.

Soy dueño de un rectángulo de cielo

Que nunca alcanzaré.

Pero debemos ser más objetivos,

Olvidar los afanes, los engaños,

El inútil deseo de unos versos

Que atestigüen la vida. Celebrar

El silencio de un cuerpo satisfecho,

Esa altura sin dios a la que llega

Nuestra carne mortal. Saber así

La plenitud que algunos perseguimos:

Un hombre, bajo el cielo, ve sus manos.

 

Reflexión en tres tiempos

El pasado es un peso que arrastramos,

Y el futuro es un tiempo que simula

Ayudarnos a veces a arrastrarlo.

Se parece el pasado a un licor fuerte

Que corrompe el aliento y que a menudo

Nos repite en la boca del estómago.

 

El futuro es un hambre, y el presente

No consigue saciar ese apetito.

El presente en un tiempo tan ligero

Como el agua que corre: no alimenta,

Aunque acabe pesando como el plomo.

 

Jamás hallé en el tiempo el equilibrio,

Ni estuve satisfecho con mi tiempo.

Los tres tiempos son uno en cualquier tiempo:

Este tiempo del hambre y a la vida

Un tiempo de desganas y de hartazgos

 

Vicente Gallego (Valencia, 1963)

El noticiario de las ideas, N° 10, Abril-Junio de 2002.

 

Navidad

Navidad

A pesar de mi aversión contra toda religión organizada, siempre me ha gustado la Navidad. Supongo que porque jamás asocié la Navidad con el nacimiento de Cristo. Sólo suponía colgar mierdas en un árbol, recibir regalos y ver cómo las calles se volvían  caóticas con la iluminación y los adornos.

Marilyn Manson.

La larga huida del Infierno.

Citado en Revista Shock N. 69, Diciembre de 2000

La navidad con Axl Rose

La navidad con Axl Rose

Durante una sesion de grabaciones, creo que de las Ilusiones, Axl se quedó practicamente viviendo en el estudio The Record Plant.
Nos cuenta cómo lo pasó:


No había calor en ese cuarto. Era un lugar frío, pero era el único lugar dond podía quedarme para ponerme a trabajar. ¡Parecía genial, pero era oscuro, frío y extraño! Tanto que llegó un punto en que algunas personas decían que yo hablaba sin próposito (...) Un amigo me trajo algunos regalos de Navidad. Otro llegó sin anunciarse y se quedó conmigo el día de Navidad, porque estaban muy angustiados por mí. (...) También fue salvaje porque esas personas no supieron nada de la Navidad anterior, cuando estaba yendo a sus casas, intentando encontrar alguien condroga. Siempre me identifiqué con la canción "Dead by Chritsmas" de Hanoi Rocks. Desde entonces festejo Navidad, aquella probablemnte fue la mejor que he tenido en veintinueve años.


Axl Rose en entrevista con Del James.