Idolos
Hay màs idolos que realidades en este mundo.
Nietzsche.
Hay màs idolos que realidades en este mundo.
Nietzsche.
Ante todo,la guerra. La guerra ha sido siempre la gran listeza de todos los espìritus que se han vuelto demasiado interiores, demasiado profundos;incluso en la herida continùa habiendo una fuerza curativa. Una sentencia cuyolugar de origen yo mantengo oculto a la curiosidad docta, viene siendo desde hace largo tiempo mi divisa:
increseunt animi, virescit volnere virtus (Se crecen los a`nimos, se fortalece la fuerza con la herida).
Nietzsche.
El crepùsculo de los ìdolos
Ninguna cosa en la que no intervenga la petulancia sale bien. Sòlo la demasìa de la fuerza es la prueba de la fuerza.-Una transvaloraciòn de todos los valores, ese signo de interrogaciòn tan negro, tan enorme, que arroja sombras sobre quièn lo coloca...
Nietzsche.
...Era allì donde experimentaba un vivìsimo deseo de viajar;parecìame que si hubiera continuado camino adelante y traspasado la lìnea en que el cielo se confunde con la tierra, habrìa encontrado allì la soluciòn del enigma: una vida nueva, mil veces màs accidentada que la nuestra;...Sì, tenìa muchas aspiraciones; pero enseguida pensè que hasta en la prisiòn se podìa encontrar mucha vida.
Fedor Dostoievsky.
El idiota.
Pero ahora tengo tanta tristez encima, que hasta de mis propios pensamientos me compadezco,y aunque,madrecita,con la compasiòn no se logra nada, bien lo sè, de todas formas te hace a ti mismo un poco de justicia. Confieso querida mìa, que en ocasiones, uno mismo se humilla sin razòn alguno, se desprecia...Si lo expresaramos en una metàfora, eso ocurre porque tù mismo te sientes acobardado, acorralado...
Dostoievsky.
¡Ay, amigo mìo, la desgracia es una enfermedad contagiosa! Los desdichados y los pobres deberìan rehuirse unos a otros para no contagiarse màs.
Dostoievsky.
Pobres gentes.
...Vives sin saber que tienes a tu alcance un libro donde toda tu vida se lee como en la palma de la mano. Cuando lees ese libro, empiezas a recordar poco a poco aquellas cosas en que no habìas caìdo antes, empiezas abuscar y a descifrar.
Dostoievsky.
...Mediante un proceso contrario en el que se simbolizò algo grandioso y total, el tèrmino revoluciòn tambièn fue vulgarizado, trivializado y alterado. Podìaser utilizado refiriendose a un producto nuevo (...), a cualquier cosa que uno desease presentar como moderna y avanzada(...)
Desde entonces la degeneraciòn y confusiòn en la idea de revoluciòn ha llegado tanlejos que hoy es inevitable habalr de la banalidad de la revoluciòn. En los ùltimos años se ha asistido a este fenòmeno en su màxima extensiòn ante la pervivencia de la revoluciòn como una moda en occidente, adoptada como una uniòn abigarrada de movimientos de individuos que buscan en ella el entretenimiento o el provecho. Como resultado, escuchar cualquier cosa descrita como revolucionaria es casi un sìntoma cierto de que a uno se le està ofreciendo un absurdo. Este estado de cosas ha sido descrito con grna fortuna por Jacques Ellul.Extraìda de la sociedad de consumo,tal como lo anpotado, la revoluciòn no exige precio, es un pasatiempo. Cualquiera hace su revoluciòn, desde el artista hasta el hombre de negocios: se trata de un aspecto màs del estilo de vida de cada cual, es el producto del aburrimiento.
Perez Zagorin.
Revueltas y revoluciones en la Edad Moderna.
Ediciones Càtedra S.A., Madrid, 1985.
Cansado del triste hospital y del fètido incienso
que asciende por la blancura banal de las cortinas
hacia el gran crucifijo hastiado del muro vacìo
el moribundo, taimado, yergue su espalda envejecida,
Se arrastra y va,menos por calentar su podredumbre
que por ver el sol sobre las piedras, ajuntar su blanco pelo y los huesos de su rostro macilento
a las ventanas que un claro rayo de luz anega.
Y con la boca febril, voraz del azul cielo,
como cuando de joven fue a respirar su tesoro,
una piel virginal de antaño,deja la huella
de un largo beso amargo en los tibios cristales de oros
Ebrio vive,olvidando el horror de los santos òleos,
las tisanas, el reloj y el lecho infligido,las toses,
y, cuando la tarde se desangra entre los tejados,
sus ojos , ahogados en el horizonte luminoso,
ven goteras doradas,hermosas como cisnes,
sobre un rìo de pùrpura y de aromas dormidos
que mece el resplandor salvaje y rico de sus perfiles
con una indolencia cargada de recuerdos.
Asì, preso del asco del hombre de alma dura
que se envuelve en la dicha, donde solo sus apetitos
se sacìan y se obstinan en buscar esta inmundicia
para ofrecerla a la mujer que amamanta a sus hijos,
yo huyo y me aferro a todas las ventanas
en donde se vuelve la espalda a la vida,y bendito, en su cristal lavado por el eterno vacìo
que dora la mañana casta del infinito,
me contemplo, y me veo àngel,y muero, y quiero
-sea la vidriera el arte o sea el misticismo-
renacer, llevando mis sueños como diadema,
en el cielo anterior, donde la Belleza florece.
Pero, ay, el Aquì abajo es dueño: su obsesiòn
viene a desconcertarme hasta en este albergue seguro
y el vòmito hediondo de la Bestialidad
me obliga a taparme la nariz ante el cielo.
¿Hay algùn medio, oh yo que conozco la amargura,
de destrur el cristal por el monstruo insultado
y escaparme, despojadas de plumas mis alas,
aun a riesgo de sucumbir por toda la Eternidad?
Stepane Mallarmè.
El peor castigo para un vaquero de consola, es caer en la carne, la imposibilidad neuronal de volver a conectar con la matriz.Y esto es lo que le ha sucedido a Case, el protagonista de la novela Neuromante de William Gibson, un hacker a quien le han dañado el sistema nervisoso para que no vuelva a conectarse al ciberespacio, a esa ilusión consensual denominada la matriz, donde las grandes corporaciones y bancos han volcado toda su información, protegiéndola con negros muros de hielo (ICE según sus siglas en inglés, contramedidas electrónicas de intrusión).
La vieja disyuntiva platónica entre el cuerpo y el alma, aunque en este caso sería más bien la mente, la sinapsis cerebro-máquina que permitiría al ser humano trascender más allá de lo orgánico y que se perfilaba como una de las premisas más revolucionarias del cyberpunk en los ochenta y rincipios de los noventa.
Pero con la masificación de internet, la matriz se volvió toda carne, la peor pesadilla de Case; en lugar de reticulados de información, neones de propaganda; en lugar de conexiones neurománticas, la versión más vanal del simestin, la versión inmersiva de la televisión dominada por la megacorporación SensoRed.
Si el cyberpunk pregonaba la expasión de la mente-cuerpo de acuerdo a los intereses de cada individuo o cultura, quedó convertido en pequeñas casillas tecnológicas donde la mente muere, e incluso la carne se marchita, en aras de glorificar el Yo, dónde el hardware que utilizas es más un símbolo de status que el intemediario entre pares y dónde una Inteligencia Artificial no puede alcanzarte porque lo único inteligente en este universo son los teléfonos.
Y no se trata de ser apocalíptico; es que no entiendo por qué la gente se queda en lo superficial, en lo vanal, en lo inmediato; si internet es una vasta biblioteca universal, por qué quedarse sólo en los betsellers ( y lo dice un lector asiduo de bestsellers), si existe una oferta ilimitada de películas, por qué quedarse sólo en lo hollywoodense; si la tecnología ofrece libertad absoluta, por qué dejar que otros escojan por uno...
Neuromante es una novela rompedora, más por su temática que por su estructura, pues está construida como una novela tradicional, aunque goza de un lenguaje mucho más elaborado y sinestésico que la otra obra representativa del cyberpunk literario, como es SnowCrash de Neal Stephenson. Sin embargo, los personajes resultan un poco fríos, casi como la tecnología que utilizan y algunos, como Riviera, me parecen prescindibles. No obstante lo anterior, considero que Molly es una de las mejores heroínas de la literatura de ficción contemporánea, vista en conjunto, no sólo en Neuromante sino también en Johnny Mnemonic y Mona Lisa Acelerada. Y por supuesto, el Neuromante, esa extraña IA escindida que se crea a sí misma con la paciencia de quien construye un laberinto o mejor, para seguir con las asociaciones borgeanas, un profundo y cibernético aleph.

"Tengo un amigo, que no es marica pero al que le desagradan las mujeres, que me ha dicho:-Las ùnicas mujeres de las que me sirvo son Mrs. Puño y sus cinco hijas.
Hay muchas cosas que decir a favor de Mrs. Puño. Es higiènica, nunca arma escàndalo, sale gratis, es extremadamente fiel y cuando la necesitas siempre està a mano."
"Un buen revolcòn equivale a la vuelta al mundo, y en màs de un sentido."
"-No sè lo que espero-le dije-. sè lo que me gustarìa; me gustarìa ser un adulto.
(...)
-Ah,pero eso-dijo- es lo ùnico que ninguno de nosotros podremos ser nunca, personas adultas. A menos que entiendas usted por adulto un alma envuelta en el sayal y las cenizas de la sabidurìa solitaria. Libre de malignidades, envidia, malicia, codicia y culpabilidad. Imposible. Voltaire, incluso Voltaire, llevò un niño dentro toda la vida, un niño envidioso y con mal genio, un muchachito obsceno, que siempre se olìa los dedos; y Voltairellevò ese niño hasta su sepultura, como haremos todos nosotros hasta la nuestra. (...) Por supuesto, los seres humanos tienen momentos adultos, unos cuàntos momentos màgnanimos esparcidos aquì y allà, y como es obvio, la muerte es el màs importante de todos ellos. La muerte expulsa a ese muchachito obsceno y nos deja con lo que queda de nosotros, simplemente un objeto, sin vida pero puro..."
Plegarias Atendidas
Truman Capote.
Desnudarse es la habitual artimaña del disfrazado que no quiere mostrarse tal cual es. (…)
Nada puede torcer el itinerario impecable y sin accidentes de ese muñeco mecánico que es el Hombre Standard. Él es presa definitiva de un conocido reptil arquitectural: la Civilización. (…) El espíritu, con gran escándalo de todo el mundo, en una anguila de una viscosidad impalpable y de una negrura transparente.
(…)
El tumor llamado cuerpo humano, que tantos intentan vanamente curar de la enfermedad de vivir, anula con incesantes recursos el valor de confesarse una preocupación espiritual. (…) Se salvará aquel que encuentre este asidero definitivo: Vivir es sólo una parte de las posibilidades infinitas del hombre. (…)
(…) Muchos hay que esclavizados por la vida cotidiana ensayan tímidamente su felicidad en la vida del espíritu: se les ve amontonados en los conciertos; persiguiendo alcohol o alcaloides; en los salones de juego, haciendo flotar sus manos ciegas en el viento del azar; refugiados en las iglesias. Buscan siempre un pretexto para huir de la realidad a favor de los elementos más vagos: la música y todos los sortilegios que embotan los sentidos.
El misterio comienza en el aparente final de todos los caminos. En el nuestro como en el vuestro. El mérito está en nosotros, que afrontamos una sinceridad sin límites, tal, que ni siquiera desprecia lo artificioso. Nuestra expresión, que a ratos se nutre de los acertijos, de las criptografías, de las cábalas, de los mitos, de los presagios –es decir, de las fuentes más puras de desconocimiento que tiene el hombre- nos deja situados en el umbral del único comienzo.
Allí, en pro de la desesperanza, o sea la esperanza en la NO-ESPERANZA, iniciamos este nuevo MISTICISMO DE LA NADA.
Aldo Pellegrini.
Publicado bajo los seudónimos de Adolfo Este y Filidor Lagos en el número 2 de la revista Que, diciembre de 1930, Buenos Aires.
Yo vivo solo, completamente solo. Nunca hablo con nadie, no recibo nada, no doy nada.
(...)
...me hastìa estar solo. Quisiera hablar a alguien de lo que me pasa, antes de que sea demasiado tarde, antes de inspirar miedo a los chiquillos...
La naùsea
Jean Paul Sartre
Seguramente cada uno se da cuenta, en algùn punto a lo largo del camino, de que es capaz de vivir una vida mucho mejor que la que ha elegido. Lo que le detiene generalmente es el temor a los sacrificios implicados. (Hasta la renuncia a las cadenas parece un sacrificio). Sin embargo, todos saben que nada se lleva a cabo sin sacrificio.
Henry Miller.
Lo encantador, y aveces lo terrible, es que el mundo puede ser tantas cosas para tantas otras personas diferentes. Y que puede ser, y es todas esas cosas al mismo tiempo.
Henry Miller
en el pecho aletea
el viaje insatisfecho
de la fuente de las campanas
a los espejos de las frutas de los temores
sobre un trineo de aire tù vienes imperceptible
juventud que todo lo sabe
he calusurado en mì las puertas por què
que no pueden franquearse
orejas de los muertos donde ensordece el olvido
mis manos tendidas hacia tus manantiales
altaneros- en la hermosa vista
abundantes venganzas nos unen
todavìa-coleccionista de inconstancias
los puntos muertos
es necesario que para ti solo en el dolor
se encienda una vida
Tristan Tzara.
Ademàs de todos los problemas a los que tiene que hacer frente, el artista ademàs libra una lucha perpetua para actuar con libertad. Quiero decir que necesita encontrar el modo de liberarse del trabajo pesado y sin sentido que amenaza diariamente con aniquilar todo incentivo. Todavìa màs que los otros mortales necesita un medio ambiente armonioso. Como escritor o pintor puede realizar su trabajo en casi todas partes. La dificultad està en que donde la vida es barata, donde la naturaleza es atrayente, es casi imposible encontrar los medios de adquirir la modesta pitanza necesaria para no morirse de hambre. Un hombre con talento tiene que ganarse la vida por añadidura o que realizar su labor creadora por añadidura. ¡La elecciòn es dìficil!
Henry Miller
bien atormentadas estan las gentes de vivir
los que creen vivir
poderoso en todo què no has puesto en cada uno de ellos
y la sal del silencio y el pan de la muerte
mucha agua y muerte y remordimientos
y dolor y coraje
buenas noches gran noche
a la salud de los que buscan
sol manos plenas de alas y de oro
buscador de engañosas ternuras
pasadas tambièb desgarramientos
al ruido de los hierros y de las promesas
y el àrbol tiende siempre la mano
despuès nosotros aquì en la sombra lisa
atendièndo ese pesado tormento
que nos viene de lejos del alma
Tristan Tzara
atornillado como una flor en el ojal de la mañana
los que pierden la comida o la voluptuosidad
los realizadores de elèctricas vibraciones los sobresaltos
las aventuras el fuego la certidumbre o la esclavitud
las miradas que se han arrastrado a lo largo de discretas tormentas
han consumido los adoquines de las ciudades y expiado muchas bajezas en las limosnas
se siguen cerrados alredeor de las cintas de agua
y corren hacia los mares llevàndose en su paso las humanas basuras y sus milagros
el agua del rìo ha lavado tanto su cama
que tambièn la luz resbala en la onda lisa
y cae al fondo con el sordo golpe de las piedras
Tristan Tzara.