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estabolsanoesunjuguete

Para leer en la silla elèctrica

Los seguidores

 (...)

Conocì a Gagarin en la calle.(...). Èl habìa instalado un telescopio en la acera.

-Vea a Fobos- me dijo-. Perderà pocos segundos.

(...) Yo no habìa visto el cielo. A diario està uno todo el tiempo bajo techos o mirando hacia adelante. De modo que vì a  Fobos minusculo en el cielo y me sentì maleable.

Dìas despuès me llevò a la azotea del Hotel Atlantico, entonces abandonado, donde se congregaban en las noches con los telescopios. El sabìa la posiciòn de los astros y cada vez nos los indicaba. Nosotros amanecìamos vindolos, invadidos de asombro, con la certidumbre de que el contenido del cielo no està ni arriba ni abajo y que se està alejando.

(...) Y nos multiplicabamos. (...) Pero siendo tantos se le dificultò a Gagarin mantener el control. Se presentaron riñas (...) Y luego comenzò a gestarse el malestar de un puñado contra Gagarin.

(...) Entonces ocurriò el percance. Uno de los detractores cayò arrojado desde la escalera entre los pisos doce y trece despuès de una rencilla. Y sus amigos acusaron a Gagarin de inspirador del homicidio e hicieron que lo arrestaran.

Muchos han vuelto a su modo de vida anterior. (...) Porque la detenciòn de Gagarin se difundiò por los noticieros y ahora nos echan de los edificios (...) O si nos descubren mirando nos quitan los telescopios y nos obligan a bajr y a dispersarnos.

Heider Rojas

Algeciras, Huila, 1963.

Supresiòn de las cartas

Ediciones indice, Santa Fe de Bogotà, 1999.

Caìn

Siento inclinaciòn hacia la herejìa de Caìn (...) . Dejo que mi hermano se vaya al diablo a su manera.

Robert Louis Stevenson.

El Mundo

Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.

Augusto Monterroso

 

Ciencia ficción.

Para sentar antecedentes históricos, diremos que la CF partió de una perspectiva precientífica o protocientífica, asentada en una sátira desmitificadora y en una crítica social ingenua para irse acercando a las ciencias humanas y naturales, que cada vez eran más sutiles. En el siglo XIX las ciencias naturales alcanzaron y sobrepasaron a la imaginación literaria; cabe afirmar que las ciencias dedicadas a las relaciones humanas la alcanzaron en sus logros teóricos más considerables, pero no en la práctica social alienada. En el siglo XX la CF pasó al campo del pensamiento antropológico y cosmológico, volviéndose un diagnóstico, una advertencia, un llamado a la comprensión y a la acción- siendo éste el más importante- un mapa de opciones posibles.

(...)

La Cf. moderna de importancia, dueña de fuentes de gozo más profundas y duraderas, presupone a la vez cogniciones más complejas y amplias: examina ante todo el uso y efecto político, psicológico y antropológico del conocimiento, de la filosofía de la ciencia, y el surgimiento de fracasos a causa de ello.

(...)

Por tanto, no es sòlo la curiosidad humana y humanizadora bàsica lo que da nacimiento a la ciencia ficcion. Màs allà de una indagaciòn por nadie dirigida, causa de un juego semàntico sin referente claro, el gènero ha estado unido siempre a la esperanza de encontrar, en lo desconocido, el ambiente, la tribu, el estado, la inteligencia ideal o cualquier otro aspecto del Bien Supremo (o al miedo y el rechazo de su elemento opuesto). De todas maneras, se da por hecho la posibilidad de otros sistemas coordenados y campos semànticos extraños y covariantes.

(...)

Los extraños -habitantes de una utopìa,monstruos o, sencillamente, seres distintos- son un espejo del hombre(...)

Pero ese espejo no solo refleja, sino que transforma y constituye una matriz virgen y una dìnamo alquìmica: el espejo es un crisol.

 

Darko Suvin.

Metamorfosis de la ciencia ficción. Sobre la poesía y la historia de un género literario.

Fondo de Cultura Económica, México, 1984.

El cuento folclórico y la fantasía.

El  mundo del cuento folclórico (Märchen, y posteriormente cuento de hadas) está orientado positivamente hacia el protagonista; se define el cuento folclórico mediante el triunfo del héroe: tomando en cuenta las demoras narrativas necesarias, ese héroe tiene a su disposición armas y auxiliares mágicos. Por el contrario, el mundo de la fantasía está orientado negativamente respecto al protagonista; se define una fantasía mediante el desamparo terrible del héroe.

Darko Suvin.

Metamorfosis de la ciencia ficción. Sobre la poesía y la historia de un género literario.

Fondo de Cultura Económica, México, 1984.

Delirium tremens

-La sensación al despertar con delirium tremens, con el terror siniestro de la muerte escurriéndose de los oídos como esas telas pesadas que tejen las arañas tropicales, la sensación de ser el monstruo jorobado de un pantano gimiendo debajo de la superficie en el fango caliente arrastrando largamente una carga también caliente hacia ninguna parte, la sensación de estar sumergido hasta los tobillos en sangre de cerdo hirviendo, ¡uf!, de estar hasta la cintura en una cacerola gigante de agua oscura y grasienta sin un vestigio de espuma o jabón -Mi rostro visto en el espejo con una expresión de intolerable angustia tan asolado y abrumado por el dolor que ni siquiera resulta posible llorar delante de algo tan feo, tan perdido, sin relación alguna con su primitiva perfección y por lo tanto sin ninguna imagen que justifique sus lágrimas: es como si el "stranger" de William Seward Burroughs ocupara de repente mi lugar en el espejo...

 

(…)

 

…Pero no existe en absoluto alegría o diversión, la gente dice “oh bueno, está borracho y feliz, dejémoslo dormir tranquilo y que se reponga” –El pobre borracho está llorando  -Llora llamando a su madre y a su padre, a su hermano y a su amigo, llora y pide ayuda –Intenta actuar coordinadamente acercando un zapato a su pie pero ni siquiera puede hacer bien esto; dejará caer el zapato o golpeará contra algo, invariablemente pasará alguna cosa que lo hará llorar otra vez –Querrá sepultar la cara entre sus manos  y llorar y gemir rogando una piedad que sabe que no existe –No solamente porque no lo merece sino sencillamente porque de todos modos no existe.

 

Jack Kerouak

Big Sur.

Adriana Hidalgo editora, S.A., Buenos Aires, 2005.

 

La tembladera o el delirium tremens de Dios

La bochornosa, delirante noche telescopiada dentro del fétido dia: el día dentro de la noche: se dio cuenta de que era el crepusculo, aunque lo había confundido con la madrugada. Alguien estaba sentado en su cama y le tomaba el pulso con la mano (...)

-Desde luego que tenemos la tembladera-dijo.

-La tembladera, sí- El cuerpo le temblaba de tal manera, después de la sorpresa inicial, que le impedía hablar-. Bueno, y ¿que tengo? -trató de incorporarse, apoyandose en el codo que, temblandole también, no lo aguantó, se volvió a hundir y cayó de espaldas con un gruñido.

-Es el alcohol... Y quizás otras cosas. A juzgar por sus comentarios de los últimos días, yo diría que está tan mal como usted mismo sospecha. (...)

Con la mirada fija en el río, su angustia era como un gran ojo sin párpado.

Caía la oscuridad; por entre la bruma desvaneciente, las estrellas comenzaban a salir. (...) Al ocupar sus puestos, las estrellas eran llagas que se abrían en su ser, multiples duplicaciones de aquella angustia, de aquel ojo. Las constelaciones podrían haber sido monstruosidades en el delirium de Dios. El desastre parecía embarrado sobre la totalidad del universo. Era como si estuviera viviendo en la preexistencia de alguna catástrofe inimaginable...

Malcom Lowry

Piedra infernal.

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Sellado

Poemas de Jaime Gil de Biedma

Del diario de K
Si ahora de pronto optase
por no escribir (o no pudiera) y diera
el día por perdido, posponiendo
para quien sabe cuando, y además
que importa, la metódica
copia de mi agresividad
contra mí mismo, ¿pensaría
como K (conocido empleado
de seguros) que esa dudosa obligación
no cumplida, se me iba a convertir
de alguna burocrática manera
en la razón de una desdicha irreparable?

Círculo vicioso
bebo en la coche con expersidiarios
y también conalgún
anacoreta,bebo sinmás
en sótanos a oscuras  o en balcones
iluminaods y de pronto bebo
quizá absolutamante solo
mientras nadie me llama y busco
a quien me llama: viene
en sentido contrario al de la espera.


Jaime Gil de Biedma


La poesía española contemporanea. Harold Alvarado Tenorio. Editorial Oveja Negra, Bogotá.

Poemas de Josè Saramago

Hasta la carne
Otros dirán en verso otras razones,
quién sabe si más útiles, más vigentes.
Éste no cambió su naturaleza,
suspendida entre dos negociaciones.
Ahora, inventar arte y manera
de juntar el azar y la certeza,
se lleve en eso, o no, la vida entera.

Como quien se muerde las uñas cercenadas.

 

Proceso
Las palabras más simples, más comunes,
las de andar por casa y dar a cambio,
en lengua d eotro mundo se convierten:
basta que, de sol, los ojos del poeta,
rasando las iluminen.

 

Programa
En el esfuerzo de nacer está el final,
en la rabia de crecer se continúa,
en la prueba de vivir aceda la sal,
en la cava del amor resuda y suda.
Remedio, sólo muriendo: buena señal.

 

Signo de escorpión
Sabrás que para tí no habrá descanso,
la  paz no está contigo, tampoco la fortuna:
el signo así lo ordena.
Te pagan bien los astros esta guerra:
Por más breve que sea la cuenta de tu vida,
pequeña no será.

 

"En el corazón, quizá"
En el corazón, quizá, o más exacto:
una herida rasgada con navaja,
por donde  se va la vida mal gastada,
con total conciencia nos apuñala.
El desear, el querer, el no bastar,
equivocada búsqueda de la razón
que el azar de ser nos justifique,
es eso lo que duele, quizá en el corazón.

 

Destino
Hago en el suelo untrazo, junto al agua:
No tarda la marea en alisarlo.
Así es el poema, es común suerte
que arenas y poemas tanto valgan
al vaivén de la marea, al ven ven de la muerte.

 

Otro lugar común.
¿Por qué un grito no saco de la garganta,
esfera de sonido que me trasnporte,
en la punta incandescente de una flecha,
donde el tiempo no gaste ni lamuerte?
Materia mal compuesta y decadente
huyendo de sí misma avergonzada,
personaje que olvidó su papel
en medio de la escena abucheado.

José saramago.

Piedra infernal

Necesitaba un trago desesperadamente. No sabía si tenía los ojos abiertos o cerrados. Horrendas sombras surgían desde el vacío, farfullando, frotándo su encrespada superficie contra su rostro, y él era incapaz de moverse. Algo se había metido debajo de su cama también, un oso que hacía intentos por levantarse. Voces, toda una prosopopeya de voces, murmuraban en su oídos, se retiraban, murmuraban de nuevo, cacareaban, chillaban, engatusaban; voces que le suplicaban que dejara de beber, que se muriera d euna vez por todas con la maldición encima. Abrumadoras, terribles sombras se acercaban, eran arrebatadas.
Una catarata de agua se colaba por la pared y llenaba la habitación. Una mano roja gesticulaba, aguijoneandolo sobre la denostada ladera d euna montaña, un suave arroyo llevaba cuerpos sinpiernas que gritaban desde enormes concavidades oculares, llenas d edientes rotos. La música ascendía hasta el chillido, y se serenaba. Sobre una revuelta cama manchada de sangre, en una casa cuya fachada había sido dinamitada, un grave escorpión violaba solemnemente a una negra manca.


Malcolm Lowry
Piedra infernal.

Automatas espermáticos

Automatas espermáticos: individuos diminutos que esperan sacar algún provecho de la serie infinita de acciones que realizan, cuando en realidad lo único que consiguen es mantenerse vivos, arrastrándose somo gusanos recién salidos de un vertedero.

Luis Alberto Ayala Blanco.

Automatas espermáticos. Editorial Sexto piso S.A., México, 2005.

Ciencia ficción.


El  resultado de esa presentación fáctica de hechos ficticios es el enfrentamiento d eun sistema normativo fijo -una imagen cerrada del mundo tipo tolemaico- con un punto de vista o perspectiva que conlleva un conjunto de normas nuevo. En teoría literaria se llama a nuestra actitud de extrañamiento...
(...)
El mito hace absolutos e incluso personifica motivos obviamente constantes de sociedades perezosas. la CF, por el contrario, enfoca los elementos variables y portadores de futuro del ambito empírico y,  por tanto, se la encuentra predominantemente en los grandes periodos agitados de la historia, como son los siglos XVI, XVII y XIX
(...)
La Ciencia Ficción "No se pregunta sobre el Hombre o el Mundo, sino ¿cuál hombre? ¿en qué tipo de mundo? Como género literario, la  CF se opone al extrañamiento sobrenatural o metafísico tan de lleno como al naturalismo o al empirismo.
(...)
La CF es, por tanto, un género literario cuyas condiciones necesarias y suficientes son la presencia y la interacción del extrañamiento y la cognición, y cuyo recurso formal más importante es un marco imaginativo distinto del ambiente empírico del autor.
(...)
Para asentar antecedentes históricos, diremos que la Cf partió de una perspectiva precientifíca o protocientífica asentada en una sátira desmitificadora y en una cr´tica social ingenua, para irse acercando a las ciencias  humanas y naturales, que cada vez eran más sutiles. En el siglo XIX las ciencias naturales alcanzaron y sobrepasaron a la imaginación literaria; cabe afrimar que las ciencias dediacadas a las relaciones humanas la alcanzaron en sus logros teóricos más considerables, pero no en la practica social alienada. En el siglo XX la CF pasó al campo del pensamiento antropológico y cosmológico volviéndose un diagnóstico, una advertencia, un llamado a la comprensión y a la acción y -siendo éste el punto más importante- un mapa de opciones posibles.
(...)
La CF moderna d eimportancia, dueña de fuentes de gozo más profundas y duraderas, presupone a la vez cogniciones más complejas y amplias: examina ante todo el uso y efecto plítico, psicológico y antropológico de l conocimiento, de la filosofía de la ciencia, y el surgimiento de fracasos  a causa de ello.

Darko Suvin.

Metafora de la Ciencia Ficción, Fondo de Cultura Económica, México, 1984

Pequeño cazador de pasado

                                  A Jorge Dávila
Se había planteado muchas veces la forma de recobrar su pasado. Y estudió el origen de todo para llegar al principio. Entonces supo que el pasado estaba en el sueño y que por eso -astutamente-, los antiguos lo inventaron.


Jorge Eliecer Pardo.

La octava puerta, Pijao Editores, Bogotá, 1986.

Rock N Roll, faire l´amour hasta divertirnos.

No tenemos pretensiones definitivas. Nos  ocupamos de vivir solamente. Es nuestra mejor aspiración. Nos aburrimos artificialmente hasta más no poder, tomamos helados, vamos a cine, caminamos por las calles interminablemente, pasamos por las iglesias tibias y penumbrosas, miramos burlonamente los semáforos, oímos discos en algún apartamento, salimos a caminar por las afueras de la ciudad, nos distraemos en los arrabales, nos deleitamos en las barriadas proletarias, charlamos sobre las cosas, hasta volvernos idiotas. Nos enamoramos los unos d elos toros. Nos apreciamos en común. No nos preocupamos de nada a fondo, vivimos sin pensar como extraños animalitos. Reunimos algunos billetes y nos hacemos un surboum irreprochable. Nos gusta robar cositas, cucharitas preciosas en las heladerías, ceniceros. Hacemos cosas malas. De todos modos nuestra vida no tiene importancia para nadie ni siquiera para los que vivimos uno al lado del otro.

El yacente de Mantegna
No me dedicaba a  a algo en particular, mi fuerte era vivir, percibir los alimentos, caminar por las barriadas, habalr poco, decir lo justo, era todo un aburrimiento pero una gran libertad. Las cosas violentas me parecían banales, (...) y así mi vida, la vida de cada uno de mis días se convertía en un intangible acuario de emociones débiles, pero único, unido -había unidad efectiva y hasta formal-. Había llegado el momento en que no tenía metas ni fines, ni pretensiones especiales, era como un solo plano.

Amilkar Osorio.


El Yacente de Mantegna.
Editorial Universidad de Antioquía, Medellín, 1986.

Despertares

Espantosos despertares suelen seguir  a los sueños infantiles.

Franz Kafka.

Franz Kafka

Franz Kafka

La construcciòn

Tiempos felices hubo en que casi me decìa que la hostilidad del mundo contra mì probablemente habìa terminado o disminuido, o que el poder de la construcciòn me salvaba de la lucha de aniquilamiento que habìa perdurado hasta ahora. La obra me protege tal vez màs d elo que hubiera llegado a pensar en el interios de la construcciòn misma.

La construcciòn.

Tiempo

El tiempo que te ha sido acordado es tan corto que tú; porque no es màs larga, sino sòlo tan larga como el tiempo que pierdes. Si has iniciado, pues, un camino, sigue adelante a despecho de toda circunstancia; sòlo puedes ganar; no corres peligro alguno; quizàs al final te despeñes, pero si te hubieses vuelto atrás al cabo d elos primeros pasos y bajado la escalera te habrìas despeñado al comienzo mismo, y no quizàs, sino con toda seguridad. Si no hallas nada aquì, en los pasillos, abre las puertas; si no hallas nada detràs de las puertas, tienes otros pisos; si no encuentras nada arriba, no importa; lànzate nuevamente escaleras arriba. Mientras no dejes de subir no tienen termino los escalones; bajo tus pies que ascienden, crecen ellos hacia lo alto.

Abogados

 

Despertares

Espantosos despertares suelen seguir  a los sueños infantiles.

 

Investigaciones de un perro

La vida es dura, la tierra seca, la ciencia rica en comprobaciones, pero bastante pobre en resultados pràcticos.

(...)

Pregunto acaso -al menos desde que soy adulto- para que se me conteste? No alimento tan absurdas esperanzas. Veo los fundamantos de nuestra vida, presiento su hondura, veo a los obreros en la construcciòn, en su oscura obra, ¿he de esperar que gracias a mis preguntas todo se termine, sea destruido, abandonado? No; ya no espero eso por cierto. (...)

Con las preguntas me azuzo a mì mismo; quiero encenderme, por el silencio que me rodea, la ùnica rèplica.

(...)

Con mayor frecuencia reflexiono en los ùltimos tiempos acerca de mi vida, busco el error decisivo culpable de todo pero no lo encuentro. Y sin embargo, debo haberlo cometido, pues, si a pesar de no existir, el trabajo probo de toda mi vida no me hubiese permitido alcanzar la meta, ello demostrarìa que lo que me proponìa era imposible, y habìa que caer en la completa falta de fe, en la desesperanza.

(...)

Debo felicitarme por haber provocado con mis preguntas cierta agitaciòn en lo que a esto se refiere. Se comienza a fundar,  a improvisar una especie de fundamento y por cierto que no se irà màs allà del comienzo. Pero ya es algo. si bien no se llega a la verdad -nunca se llegarà aella-, por lo menos se descubre parte de la confusiòn y de la mentira. Porque aùn lo màs descabellado de nuestra vida y especialmente esto puede fundarse. No de este modo completo -es una gracia del diablo- , pero de todas maneras en grado suficiente para protegerse de preguntas molestas.

(...)

¿còmo se las arreglan mis congèneres?¿Còmo son sus intentos de vivir? (...) Por lo demàs, ¿què se logra con preguntas?, yo he fracasado con ellas; tal vez mis compañeros sean màs inteligentes y empleen medios màs efectivos para soportar la existencia, medios que -a mi me parece- tal vez los ayuden en su angustia, los calmen, los adormezcan, cambien su ìndole, pero que en el fondo sean tan impotentes como los mìos, puesto que por màs que mire en derredor no veo resultados.

Franz Kafka.

Tiempo

El tiempo que te ha sido acordado es tan corto que tú; porque no es màs larga, sino sòlo tan larga como el tiempo que pierdes. Si has iniciado, pues, un camino, sigue adelante a despecho de toda circunstancia; sòlo puedes ganar; no corres peligro alguno; quizàs al final te despeñes, pero si te hubieses vuelto atrás al cabo d elos primeros pasos y bajado la escalera te habrìas despeñado al comienzo mismo, y no quizàs, sino con toda seguridad. Si no hallas nada aquì, en los pasillos, abre las puertas; si no hallas nada detràs de las puertas, tienes otros pisos; si no encuentras nada arriba, no importa; lànzate nuevamente escaleras arriba. Mientras no dejes de subir no tienen termino los escalones; bajo tus pies que ascienden, crecen ellos hacia lo alto.

Franz Kafka.

Abogados

Apolítico

los que agarraron quieren conservar y quieren convencerte de que es malísimo todo lo que pueda vaciarles los cajones del oro. yo soy apolítico pero con todas las artimañas que manejan esos reaccionarios, podría verme jodido y otra vez metido en el juego.

Charles Bukowski.

Escritos de un viejo indecente.

Una vida humana

El relato de una vida humana puede ser tan largo o tan breve como uno quiera.
Naturalmente se recomienda, por su extrema brevedad, la opción metafísica o trágica, que se limita al fin y al cabo a las fechas de nacimiento y muerte grabadas clásicamente en una lápida.


Michel Houellebecq.

 Las partículas elementales