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estabolsanoesunjuguete

Para leer en la silla elèctrica

Poemas de amor

13.

Primero està la soledad.

En las entrañas y en el centro del alma:

èsta es la esencia, el dato bàsico, la ùnica certeza;

que solamente tu respiraciòn te acompaña,

que siempre bailaràs con tu sombra,

que esa tiniebla eres tù.

Tu corazòn, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;

dèjaolo esperar sin esperanza

que el amor es un regalo que algùn dìa llega por sì solo.

Pero primero està la soledad,

y tù estàs solo,

tù estàs solo con tu pecado original- contigo mismo-.

Acaso una noche, a las nueve,

aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de tì,

y te vuelves otro, menos amargo, màs dichoso;

pero no olvides, especialmente entonces,

cuando llegue el amor y te calcine,

que primero y siempre  està tu soledad  

y luego nada

y despuès, si ha de llegar, està el amor.

 

Darìo Jaramillo Agudelo

Hola soledad

Hola soledad

Bienvenida, vieja amiga, te creì ausente y aquì estabas escondida, confundida conmigo;

bienvenida, ahora que te veo, bienvenida a tu màs propia casa, al latido de mi sangre,

a ti te acojo en el tiempo largo del poema, en el suave sueño, en el hormigueo de mi mano izquierda,

bàñate conmigo, una ducha caliente que golpee la espalda,

-ah, desnudos sì que tù y yo somos uno solo-,

prèstame una de tus camisas blancas de algodòn,

ven, tomemos cafè, sin azùcar: asì lo bebo solamente contigo, amoga, ladilla, sombra,

y fumemos viendo el cambio de color de la montaña, fùndete conmigo para que pueda mirar còmo amanece,

ven càntame una canciòn, aguàntame la risa de gozarte hasta el tuètano , generosa mìa,

llèvame asì , apacible, a este o aquel libro, deja que te lea en voz alta y dime si te aburres,

vuèlvete mùsica, almohada; convierte, maga, tu  sustancia en humo, en el umbral de las visiones,

liba conmigo la euforia santa del silencio ,

alucina, muchacha de mi vida, y cuenta tu cuento mientras yo, torpe, tomo tu dictado:

tacha siempre toda espera o esperanza,

que no se siemta el tiempo,

y baila conmigo la danza de la sonrisa en el ojo de la mente

hasta caer, inseparablemente juntos, fulminados.

 

Darìo Jaramillo Agudelo

Moral de los sueños

Nosotros,

ese éter luminoso

donde la melancolía se funde.

Soledades distintas,

conjugadas

en un mundo plano.

Pequeños huespedes,

de la palabra y la nada.

Fernando Betancourt.

Editorial Lealon, Medellín, 1989.

Poema de Darìo Jaramillo Agudelo

6

Què ternura encontrarte , viejo amor imposible,

que dulce conocerte despuès de que el olvido

hizo màs imposible nuestro amor imposible.

Nunca tù supiste el amor que te tuve:

entonces escuchaba con tu fantasma un vals

y conocì el asombro de mirar tus pestañas

y, sin tù darte cuenta, mi alma cabìa completa

en tu labio inferior .

No creas que habìa fotos.

Era la presencia real que sòlo poseen los amores imposibles.

Nada de esto te dije cuando me diò tanto gusto

que alguien nos presentara sin saber lo que hacìa,

acercarme a tu ternura que ahora no invento.

Nada de esto te dije.

Esas ridiculeces no se dicen.

Los amores imposibles son los màs rìdiculos amores.

Contigo no me equivoquè cuando te amaba,

pero ya no te amo.

Un beso en lamejilla.

"Volveremos a vernos".

Amores Imposibles

1

Entre el amor imposible y la presencia de la muerte

transcurre el dìa.

¿Se detiene el corazòn o explota ?

El  olor de la clìnica me trae las preguntas:

¿Me licuarè por dentro? ¿me aferrarè a la vida

o dejarè sereno que el fin llegue?

El amor absoluto es el amor imposible,

este  feliz amor en que te invoco obsesivo

y tù ni me recuerdas.

Este amor imposible es la manera como la muerte

se apodera de mì por la mañana. 

 

2

Un amor imposible es el màs feliz de los amores .

O puede serlo.

Basta que nunca creas que es posible un amor imposible

y esto harà la felicidad del  amor imposible .

Puede que seas el amor imposible de tu amor imposible.

Pero esto es un milagro.

 

3

Un dìa en la penumbra te enamoras de tu amor imposible. 

Una breve charla, si acaso una mirada, una sonrisa  leve,

un levìsimo guiño inolvidable 

y cae el azul entero de cielo sobre tu alma

y desfalleces de la dicha,

llueve la luz en tus adentros.

Sabes que es un amor imposible.

Sabes que no hay manera de cruzar  una vida con la otra,

que, acaso, fue una fortuna que un dìa tocaras a tu amor imposible.

Pero tambièn sabes que es imposible tu amor,

que no loveràs màs,

que el amor que le tienes a tu amor imposible 

no necesita a tu amor imposible ,

que amas a una quimera que un dìa se encarnò debajo de la piel

màs lejana y que màs amas.

4

La mùsica sostiene los amores imposibles,

los alimenta con la presencia etèrea  de una canciòn,

una canciòn que es la nuestra aunque sòlo la oiga solo.

Elamor imposible guarda equilibrio perfecto

sobre la cuerda de una guitarra ,

se embriaga con la dulce nostalgia de una polonesa,

se estremece con una voz entre gemido y canto.

Entonces el amor imposible se convierte en guitarra, en piano

o es el sonido de una voz.

La mùsica es el tiempo presente de los amores imposibles.

 

5

Que no nos vengan con los azarosos amores posibles,

que ni a tì ni amì sus ansias nos toquen,

que no haya cuerpos que contaminen esta deliciosa entelequia,

que tù sigas siendo sin saber lo que eres,

un amor imposible,

y que yo te ame sin creer nunca que te alcance.

 

Darìo Jaramillo Agudelo.

Tomado  de Libros de Poemas

Fondo de cultura econòmica, 2003. 

Poema de Eduardo Escobar

Nunca estuve en la càrcel por revolucionario

Pero estuve en la càrcel -por amar a una muchacha

y por un reloj que no  me robè 

y por sabotear una misa cantada

y porque me dejaba crecer el pelo

y me emborrachaba escandalosamente

Las celdas tenìam paredes llenas de nombres

Y yo puse tambièn mi nombre

-siempre

Por eso -a veces me parece que tengo derecho  a decir:

yo estuve en la càrcel por revolucionario

 

(Fragmento)

Tomado de Buenos Dìas Noche  editorial Gamma, Medellìn, 1973

Poemas de Eduardo Escobar

Peor serìa aceptar nuestra justicia

en los cojines del gato

lleno de dudosas dulzuras el pecho 

mientras afuera y dentro -no sè dònde 

ni quièn-

alguien deja su sangre sobre la yerba y sigue

Està bien la paz

y los besos tranquilos de la noche

Pero tambièn los guerreros son de siempre

y sus motivos

Sòlo cambian sus nombres

Y despuès son un sueño

Su fuerza es la fuerza de la tierra

extrayendo del caos

purificaciòn repetida

Nada es verdad si no la batalla

Nadie atestigua de sì mismo sino con su muerte

La poesìa es inùtil

si estas cenizas no encubren 

un fuego renovable

 

Viento Meramente

empujamos las calles con motores

de hueso destructible

y materia de muecas contundentes

Hacemos la luz del amanecer

envueltos en la tela de las perturbaciones

Con un ojal en la oreja del particular

nombre de pila

y marchamos - arrodillados

a lamer las pùstulas de oro de los ìdolos

 

Si la lu z nos acepta

la paz es duro oficio

No es la paz de los polìticos 

cuya paz es nocturna

(Bordea nuestros sueños perturba nuestra vigilia)

La paz es el trapo blanco

donde se esconde el cuchillo

Donde se habla

de paz siempre hay uno

ganando

y otro

que pierde

para ganar despuès

si gira el mundo

En cada corazòn

hay una multitud horrorizada

El olvido nos inventa

 

 

Algunos lo saben ya -y me lo contaron

que a la Estatua de la Libertad

en las noches de niebla le sale cola

Sus pies baten mares podridos

Sus ojos reflejan toda la brutalidad

de un mundo en grietas

Sus mandìbulas trituran lunas bajas

Los diarios flotan en las noticias 

malsanas que vienen desde los teletipos

de su vientre

Y rugen los aviones de guerra

Y tiemblan los poetas en sus covachas

buscando las palabras en los idiomas 

Poemas de Eduardo Escobar

Poemas de Eduardo Escobar

Hubo un tiempo en que los hombres tenìan

el corazòn de hielo

Pero se morìan de frìo o se mataban

entre ellos 

Entonces les fue dado el amor

Pero los hombres amaron vanidades

y las cosas màs que a sì mismos

Y pusieron reyes y jefes sobre ellos

y fantasmas en litigio en su corazòn

Por lo que - su corazòn

se convirtiò en una

horrible hamburguesa

que impele a correr Coca-Cola helada

por las heladas venas

 

El rey de este mundo se llama mìster Money

 

Cuando hay una cantina por cada 300 habitantes

el pùlpito predica continencia 

Y cuando hay una escuela por cada 4000 habitantes

se habla de salvar la Cultura (con mayùscula) 

Y cuando hay un mèdico por cada 12000 enfermos

el Ministro de Salud es condecorado

Y cuando de 6 que buscan trabajo uno lo encuentra nunca

se habla de la patria

Y cuando por cada turista tenemos 10 putas venerològicas

el Congreso de Mujeres

debate el divorcio

el presidente grita en el balcòn VIVA COLOMBIA

(como si estuviera loco) 

Poemas de Eduardo Escobar

Me dan mucha làstima

el perrito con sarna tan grande

y la mujer que cierra la ventana

con asco visible

Hubo tranvìas por estas calles

rechinaban porque no sabìan

volar

aunque era septiembre

Viento loco del rayo les quita el sombrero 

a los altos poetas

con las axilas llenas de libros

persiguen los poetas

costureritas con los labios pintados

tropiezan al sudeste

guardan pòlvora bajo sus camas en cajones checoeslovacos

mancos corren a sofocar los incendios

mayores 

de la noche de junio

No volverè a escribir

si no encuentro antes

las formas de borrar

 

Piedras

 Enfermedad es otra fiesta en el nombre de vidrio

y la bondad refugio del espanto

y la inocencia ferocidad

Menos que la muerte somos piedras vivas

que ruedan a las esquinas sin fondo del mundo

Ejèrcito acosado

no sabemos quièn trepa por los tallos

para asomarse a la luz dulce

frutos de la sed què dios nos contempla

o sacia con la nuestra la sed suya

Los hijos vuelven por los besos confusos

Piedras paridas por el huracàn 

esconden la casa y los grillos del patio

el viento pasa tose

le tiemblan las tetas grises

piedras

sobre

piedras

sobre

piedras 

 


Pòker de ases

Pòker de ases

Todo està permitido

Tambièn la luna

y los anarquistas

 

Todo està prohibido

la lluvia y las cebollas

el pan por las nubes

las pelìculas francesas

 

Todo cambia

el mar con las mareas

las formas

del mensaje

las piedras de Sogamoso

 

Todo importa

el sol cada mañana

una salchicha al desayuno

una mujer para sus nalgas

 

Todo me sobra  El oro en los baùles

el aire envenenado

y los cuatro ases

 

Los poetas persiguen con los astutos

las ciudades y las costumbres

Bien se sabe   hay viajes inùtiles

y se llega a nada por cualquier camino

La muerte     Gerencia de pacìficos

Pero los guerreros se libraràn un dpia del amor del mar

Bailas y vives

O somos otro hueco en las estancias tenebrosas

Dilapidad los bienes cada dìa

Hàbla con altivez en tu miseria

pues eres hijo de los dioses

ya que todo lo demàs te serà desconocido

Alègrate con esto

toda palabra es inspirada

Y tambièn en el gruñido del cerdo preguntan por tu nombre

 

NADIE PUEDE VIVIR SIN EL AMPARO DE LOS DIOSES

PERO CON EL ALMA LLENA DE DIOSES

LA VIDA ES IMPOSIBLE

LOS DIOSES NO SON NADA PARA LOS MUERTOS

Y LAS VÌAS DE LOS PECES SON PERFECTAS

 

 Eduardo Escobar

Cantar sin motivo

Poemas de Raùl Gómez Jattin

 

Los visitantes eternos


1


Yadira

no sabe

ni siente

ni nada

sòlo sonrìe

y pide de comer


¿Quièn fuera Dios

para darle un alma?






¿Quièn fuera otro libre

pero analfabeto? No

y no lo quiero

Prefiero padecer con las palabras

padecer pensando

a estar amarrado a un placer

sin el cielo del espìritu.




Amor


No tengo miedo en mì

sòlo amar me llena

y naturalmente no tengo a quien querer

Porque si tuviera no tendrìa

amor sino zozobra-miedo



Plegaria


Dios -escucha a Raùl-

Soy un devorado por el amor

Soy un perseguido del amor

¿Amor de ti? no sè

Pero si sè que es amor

y siendo amor a ti te basta

 

Cielo

Mañana serè libre

me dice el corazòn

Mañana levantarè el vuelo

lejos de este lugar

encontrarè el cielo

encontrarè los àngeles

encontrarè a Dios

¡Què va! no vas

a parte alguna

porque el cielo

lo llevas en ti

 

Canciòn

La locura espanta el tedio

como el viento espanta nubes

Ven oh sagrada locura

y embriàgame en el reino de tu Fantasìa

Dios terrible

 

El encierro es brutal

sin embargo aquì

me acoge la comodidad

de un pan y un lecho

No tengo nada

de què quejarme

y aunque hubiera

tampoco lo harìa

Si no me quejo de tener

un Dios terrible en las entrañas

¿por què me dolerìa

de mi encierro?

 

Anuncios

Caigo de mì

hacia mì

¿Dolor? no

¿Angustia? no

¿Què pues?

vacìo que me espera

Anuncios de la muerte

 


De Esplendor de la mariposa.

Cooperativa editorial Magisterio 1995

Silencio entre robots

Silencio entre robots

Silencio entre robots

 

humor de miradas iconográficas, ojos que reflejan y miran logotipos.

del padre al hijo va la calavera

el amor, el humanismo, un libro de familia en bonos inmobiliarios,

pero no pueden evitar que la necesidad exista.

Sospechosos de hastío van a ser eliminados

alternativas en un ruedo delicado.

En las páginas los poemas son momias

sarcófagos de ciudades rompen el color de la duda

dunas aparatosas de desconfianza y despiste.

melenudos de deseos en la incomprensión está la hazaña imprudente.

Responsables expertos mantienen el sueldo

-tauromaquia de mortajas-

colas de colas coladas.

promiscuas entonces las voluntades antiesclavas,

blasfemias de besos y suspiros.

Los robots se desconectan a veces.

Juliàn Sanchez

Indefensiòn ante los accidentes domèsticos

Mi vida se ha caído de las estanterías

El suelo está lleno de cristales, será

Mejor no levantarse de la cama.

Josè Daniel Espejo.

Tomado de Borraska, ciberfanzine de literatura subterranea

 

Poemas de Krzystof Kamil Bacz`ynski

Este tiempo

Mi querida, mi amada. Què tiempo tan sombrìo.

Noche oscura, ya tan larga noche oscura, con todo sin estrellas,

tras la que los espectros de los àrboles arrancados a la tierra -tiemblan.

Tristes cielos sobre nosotros como cruz de las manos rotas.

Las cabezas retumban por la tierra, y las noches descienden al dìa,

y los dìas se van a la noche, y no son barcas -son ataùdes lo que paren,

 al mundo van por las tumbas, se va el tiempo en los sueños.

 

Y los corazones -tan pocos, y los labios- tantos.

Nosotros mismos -tan pequeños, tan solo un paso- nos volvemos mito.

Nosotros mismos -què nubecillas en el cruce de  caminos,

donde los cañones de los siglos y la cruz, mas Dios sobre ella.

Estas cuerdas, ¿son del cadalso? Largas, acabadas en campanas

-quizà la campana del espacio. Y tal debilidad en las manos.

Y se esfuma -lo oigo- esa fuerza como arena en el cristal

de relojes antiguos. Nos despertamos en el sueño

sin voz y sin fuerza y se oye retumbar la cuerda

de las chapeadas màquinas de la tormenta. Cielo sangriento, pareciso a

la rosa -yace sobre nosotros como generaciòn de las montañas.

Y fluye el crepùsculo. Reina el silencio. Crujido de cràneos rotos;

y el viento empieza a ulular a veces, y la època aplastarà con la roca.

No el cesar de nuestros corazones. Què tiempo tan sombrìo.

10 de septiembre de 1942.

 

Desde aquì: el cielo es grande  como el cielo del mediodìa

que no has atravezado, ni atravesaràs.

Tras las salvas del dìa, expuesto como diana a las estrellas,

pasaràs

como ciudades abandonadas en el camino.

Inadvertido,

acribillado por las balas de todas las guerras,

moriràs

encerrado por el eco escaso como el eco de algunos labios,

reducido en la buhardilla por la paz.

julio, 1940

 

Elegìa de...(un chico polaco)

Te arrancaron, hijito, de los sueños, los que tiemblan como una mariposa,

te bordaron, hijito, tristes ojos con sangre pelirroja,

y pintaron paisajes en los rastros de incendios amarillos,

y ornaron con ahoracados de los àrboles un mar fluido.

 

Te inculcaron, hijito, tu tierra de memoria,

al cortarle tù a ella los caminos con làgrimas de hierro.

Te criaron a oscuras, con el pan de la angustia te nutrieron,

y a ciegas recorriste los màs vergonzosos senderos humanos.

 

Y saliste, hijo claro, con el arma negra en la noche,

y sentiste, como se eriza en el minuto del sonido -el mal.

Antes de caer, santiguaste aùn la tierra con la mano.

¿Fue una bala, hijo mìo, o fue el corazòn que estallò?

20 de marzo de 1944.

 

Tomados de Clarìn Revista de Nueva Literatura.Nùmero 49, enero-febrero 2004

¿Nadaìsmo pictòrico?

"Yo era una persona convencional que había recibido una educación católica en un colegio de religiosos. Por lo tanto el nadaísmo constituyó para mí una saludable ruptura. Si bien no hubo un nadaísmo pictórico, creo que en el campo literario sí trazó un corte radical con nuestro pasado, y constituye el momento más creativo, en esa década, hasta la aparición de Cien años de soledad. Nietzsche y Henry Miller me abrieron los ojos, y despertaron mi sensibilidad. Gracias a Miller supe que el sexo era ante todo poesía. Así, paradójicamente, y gracias al nadaísmo, me introduje en la tradición clásica. Eso no quiere decir que no vea ahora, con claridad, el desfasaje que existía entre la espléndida calidad humana de Gonzalo Arango, y de la cual eran reflejo sus cartas, bellas, sinceras y coherentes, y la baja calidad de su poesía. Una poesía muy floja, ¿no?"

Alvaro Barrios

Tomado de Mis pintores de Juan Gustavo Cobo Borda en www.villegaseditores.com

 

Alvaro Barrios por Gonzalo Arango

Nuevo testamento por Gonzalo Arango (1931-1976)

Yo, Gonzalo Arango, dejo:
Mi mala reputación a la familia.
Mi mal olor a la International Petroleum Company.
Mi tiempo perdido al Tesoro Nacional.
Mi cerebro a una babosa.
Mi corazón al pez espada.
Mi ángel de la guarda a la Academia de Historia.
Mi alma inmortal al primer gusano.
Mi sexo a la medusa de cabellos de serpiente.
Mis dos pies a la memoria de Arthur Rimbaud.
Mi gloria a los pobres de espíritu.
Mi felicidad a los psiquiatras.
Mi sífilis a la posteridad.
Mi mano derecha a la revolución.
Mi ombligo al Museo del Oro.
Mis zapatos rotos al Nadaísmo.
Mi caja de dientes al enterrador.
Mi intestino delgado a la República de Colombia.
A Teresa la tristeza de un perro como yo.
Y a Alvaro Barrios el destino de la pintura moderna.
Gonzalo Arango, 1974.

Tomado de Kerlames en www.kerlames.blogspot.com

Poemas de Josè Manuel Arango

Dice el amante

Èste es tu cuerpo,

tuyo,

ajeno y tuyo.

Y èsta tu piel,

tatuada,

de estrellas diminutas,

que se abrirà en aromas

en la caricia.

La piel

que te hace tuya

y sola .

Y èste mi cuerpo,

mìo,

ajeno y mìo.

Esta armazòn que anda,

que dulcemente pesa.

El que engendrò mi padre

con gemido. El que mi madre dio

desnudo y claro.

Polvo heredado,

huesos heredados ,

sueños.

Cautela

Sè cuidadoso: distingue

el hàlito que aviva una llama

del soplo que la extingue

Vigilia

Aquella puerta

que se abrìa en el sueño con la mirada

¿era parte del sueño

o llevaba fuera del sueño?

El regalo

Cada mañana vuelves en tì

y de la tierra de nadie del sueño

regresas al mundo

La noche te devuelve las manos:

te palpas estàs vivo.

La noche te devuelve los pies

para andar por el mundo

Y la lengua para que agradezcas

Làzaro

el regalo del cuerpo

el regalo del mundo

Retoma tu nombre

y con èl otra vez la grima el desasosiego

Pecho al nuevo dìa.

Tomados de La tierra de nadie del sueño.

Ediciones DesHoras , Medellìn,2002.

Ritual de iniciaciòn

Porque se ha llegado su hora

el muchacho se busca  un lugar en lo màs apartado de la casa

allì se ha recluido a ayunar y  a fumar 

 

Allì se le obliga a estar solo por meses y meses

le dejan la comida en el suelo junto a la puerta

es como si estuviera prohibido hablarle

es como si le hubiera caìdo la peste

 

Que estè lo bastante cerca para que pueda ser vigilado

y lo bastante lejos para que apure solo la prueba

 

el ritual està hecho menos de actos que de omisiones

menos de palabras que de ademanes y silencios

 

Y èl en su rincòn se desnuda y observa y palpa su cuerpo

el cuerpo que ahora le queda estrecho le es extraño le desobedece

como si dentro de èl hubiera aparecido un extraño

otro que medra alimentàndose  del niño que fue

palpa y examina los largos brazos las piernas largas  y torpes

considera su prepucio irritado

 

Asì lo encuentra la hermana cuando va  a escondidas a visitarlo

flaco marcado por la soledad

 

Algunos dìas al anochecer sale de su encierro

se reùne con los otros sus iguales en los extramuros

donde hablan y fuman fuman y bailan

 

Ellos mismos no saben si saldràn vivos  de la ordalìa

si sacaràn alguna sabidurìa de su infierno

 

Asì pasan el tiempo de su pubertad

solos

ayunando y fuman

 

Josè Manuel arango

La tierra de nadie del sueño.  Poemas pòstumos .

Ediciones DesHora , 2002

Poemas de Pablo Saffarano

En el barrio van a hablar

 

Perfidia de un corazón hecho de espinas envueltas en un diario mojado.

Tarado, tarado, tarado, tarado me hacés sentir.

Tan tarado como que me doy cuenta y podría remediarlo y no me importa.

 

Adàn dijo 

Que ni el viento te toque.

Que no tengas pasado ni tiempo

ni ansiedad ni calma.

Que estés en todas las cosas

y siempre todo te nombre.

Que tu ira sea infinita y tu decepción

obscena.

Que tus sueños sean un espejo

donde se reflejen todas las formas

que podrìas haber sido.

 

Y elegiste esta.

Estos poemas estàn tomados de la web de Bicho  Mosquito en www.personal.telefonica.terra.es/web/bichomosquito/fito.htm 

 

 

El bidè

El bidè

Sin habernos dado cuenta, estábamos comidos por dentro. Aquel baño de lujo, con su caballito de mar por escudo en los azulejos, un pato y sus patitos alrededor, cisnes y peces paradisíacos, su cisterna, su taza, su bañera, su bidé y demás chorradas, todo más que reluciente, había representado su papel subrepticiamente, nos había socavado por dentro como termitas, como la carcoma la madera, y ahora nos sentíamos vacíos.
Recuerdo cuando vine de provincias por primera vez a Atenas y alquilé una habitación sin baño. Había, por supuesto, un rudimentario retrete en el patio, pero tenías que bajar una escalera oscurísima de madera que crujía y despertaba a todo el mundo. Una noche que llovía, y me entró la cagalera a medianoche, lo hice en un periódico y, tras envolverlo primorosamente, con su lacito y todo, lo dejé en medio de la calle, muy de mañana, camino del trabajo. Seguro que recordáis cuántos paquetes así se podían encontrar entonces por la calle. Algunos los tanteaban con el pie para adivinar su contenido. Se cuenta que uno lo llevó a la policía, sin abrirlo, y pidió recompensa. Bueno, pues un paquete de esos elaboré yo entonces, y aún ahora, después de tantos años, me entra la risa al recordarlo.
En aquel tiempo era un hombre alegre con pocas necesidades. Me afeitaba sólo dos veces por semana, cuando tenía cita en la colina con una chica que siempre tenía prisa por volver a casa. Siempre venía a hurtadillas y tenía un hermano con mentalidad de siciliano. Así que me casé con ella. ¿Qué podía hacer? En vez de que le dieran una buena cada vez que llegaba tarde... Por otra parte este es el destino del hombre, por lo menos eso dicen. Sea como sea, entre unas cosas y otras, me vi con todos los botones bien cosidos, es una ventaja, algo que te da seguridad. ¡Qué camisas tan bien planchadas al principio, qué mudas impecables, zapatos resplandecientes, como un pimpollo!. Además tenía su casita propia, de una sola habitación, pero con un patio amplio, que poco a poco, a fuerza de ahorrar, ampliamos con una cocina y otras habitaciones. En general habíamos progresado. Compramos frigorífico, lavadora, y la vida se volvía cada vez más cómoda.
Solo en cuanto a los sanitarios nos quedamos atrás. Al fondo del patio, dentro de un chozo, había un baño turco que me obligaba cada mañana a sentarme hecho un ovillo, aunque eso era un buen ejercicio ya que no solía hacer deporte. En el cuartito había una vasija de lata que llenaba cada mañana para lavarme. Baño, en la pila. El sábado por la noche empezaba la peripecia. Mi mujer me hundía en la pila y me frotaba hasta desollarme. Pero bueno.
Seguí progresando. Ayudante de contable aún, terminé de pagar el dormitorio, una cama robusta y mesillas con su lámpara encima, azul la mía, rosa la de la señora. Luego, ascendí a contable de verdad, cuando compramos aquel terrenito a plazos. Plantamos, claro está, dos o tres árboles, y al principio los domingos, después de insistir mi mujer, iba y los regaba. Al final, se me secaron, mucho trabajo, jefe ya de contabilidad, un sueldo sustancioso, y en pocos años la casa estuvo completa, a excepción del baño. Seguía faltando la culminación de una empresa de veinte años. "Algún día llegará la hora del baño", le decía a mi mujer, que no paraba de reñirme, se quejaba de que llega una visita, quiere ir a hacer aguas, y a ella se le cae la cara de vergüenza. Y sin embargo ¿qué era el baño habiendo llegado hasta aquí?. La guinda del pastel. Y como en todas las cosas que se hacen una vez en la vida ponemos todas nuestras fuerzas en hacerlas lo más perfectas posible, así en cuanto al baño tomé todas las medidas para conseguir algo bonito. Puse azulejos carísimos que formaban un conjunto original representando escenas varias, de manera que pudiera sentirme a gusto en tal lugar, todos los adminículos necesarios para la higiene, y naturalmente un bidé.
Lo demás no me importaba. Merecía la pena. Tienen una utilidad. Y luego, con la edad que tenemos ahora, disfrutemos algo también nosotros. Sólo el bidé me fastidiaba y estropeaba lo demás. El bidé. Porque, como soy estreñido y lo tenía delante mucho rato, me parecía que me hacía burlas con esa cara alargada, con esos ojos triangulares en la frente, uno azul y otro rojo, saltones como los de una rana, con la boca tragona, que lo chupaba todo con ese ronquido repentino al desaparecer el agua, como si murmurara: ¿has visto lo que he hecho de ti? ¿recuerdas lo apuesto que eras cuando llegaste del pueblo? ¿cómo te dejaste enredar así, desgraciado, toda una vida - una casa?. Yo soy el premio tras veinte años de trabajo. Para lavarte por abajo. ¿Has visto a lo que te he llevado?.
Me había dejado (y esto es lo peor) poner el yugo durante veinte largos años, para terminar aquí, ante una serie de cosas inútiles en mi opinión, o que si tienen alguna utilidad, maldita sea, no valen tanto como eso que se llama vida y juventud. Los mejores años los desperdicié como una hormiguita acarreando y arreglando esta casa de mierda, para levantar por fin este bidé, veinte años chupándome con su desagüe, y aquí estoy yo como un limón exprimido, con la cara como una pasa, por un bidè.
Y pensando así tiré de la cadena y me fui a la ventana a respirar un poco, a escuchar el ruido de la ciudad. Por doquier me llegaba un extraño murmullo. No era el rumor acostumbrado del tráfico. Era otra cosa: un insistente plash-plash cubría cualquier otro ruido. Tendí la oreja y lo comprendí. Toda la cuenca del Ática se había convertido en un gigantesco bidé y estábamos todos sentados encima lavándonos, lavándonos, lavándonos, mientras centenares de miles de cisternas, vertiendo cataratas de agua, saludaban nuestro progreso.

Mario Jakkass, escritor griego, 1931-1987.

Tomado de la pàgina web de El pez volador , www.estein.com/elpezvolador


El transeùnte

Todas las calles que conozco

son un largo monòlogo  mìo,

llenas de gentes como àrboles 

 batidos por oscura batahola.

O si el sol florece en los balcones

y si siembra su calor en el polvo movedizo ,

las gentes que hallo son simples piedras 

que no sè por què vienen rodando.

Bajo sus ojos que me miran hostiles

-como si yo fuera enemigo de todos-

no puedo descubrir una conciencia libre,

de criminal o de artista ,

pero sè que todos  luchan  solos

por lo que buscan todos juntos.

Son un largo gemido

todas las calles que conozco.

 

Rogelio Echavarrìa.

Poemas Urbanos. Cuadernillos de Poesìa, Panamericana Editorial, 1997