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El Rey en ojos de video tape

El Rey en ojos de video tape

Màs tv que cine.

Es un secreto a voces: Stephen King no siente gran aprecio por la adaptaciòn de El Resplandor que en 1980 realizò Stanley  Kubrick, secundado por Jack Nicholson y Shelley Duval. Sus libros han seducido a directores de la talla de Brian De Plama (Carrie, 1976), Jhon Carpenter (Christine,1983), David Cronemberg (La zona muerta, 1983), Rob Reiner (Cuenta conmigo y Misery, 1986 y 1990), George A. Romero (La mitad oscura,1993), Bryan Singer (Verano de corrupciòn,1998) o Lawrence Kasdan (El cazador de sueños,2002). Pero la poca fidelidad demostrada por casi todos ellos hacia los textos originales fue motivo de frustraciòn para un escritor que quiso comprobar que èl podìa hacerlo mucho peor tra la càmara (La rebeliòn de las màquinas, 1986). Asì las cosas, mientras la saga de "Los chicos del maìz" ha alcanzado ya un sèptimo episodio tan inùtil como los seis anteriores, King ha hallado refugio en las 625 lìneas de la pantalla de televisiòn, medio que le permite un mayor control sobre el producto final. El trabajo de Tommy Lee Wallace en It (1990) representò una primera alegrìa y èl mismo se encargò de producir las adaptaciones de La danza de la muerte (1994) y El resplandor (1997), ambas a cargo de Mick Garris, amèn de su propio guiòn original sobre La tormenta del siglo (Craig R. Baxley, 1999). Recientemente, mientras Carrie y El misterio de Salem·s Lot eran objeto de nuevas versiones catòdicas, la serie basada en La zona muerta(...) se convertìa en la obra dràmatica con el màs elevado ìndice de audiencia en la historia de la tv por cable.

Milo J. Krmpotic. 

Tomado de Revista Què Leer, nùmero 82, noviembre 2003, pàgina 40 .

Ciberpunk

Hernán dice: A propóstio de Matrix Reloaded: Breve introducción a la novela ciberpunk

El ciberpunk logró lo que parecía imposible: que la ciencia ficción se vuelva cool. Mientras que la portación de libros como Tropas del espacio (Robert Heinlein, 1959) era, para ciertos observadores, un signo inequívoco de falta de sexo o de temprana detención del desarrollo intelectual, un ejemplar de, por ejemplo, Neuromante (William Gibson,1984) no proyecta los mismos estigmas. Hasta un prohombre de la elegancia como Bryan Ferry no tiene reparos en involucrarse, en su último disco, con un género que trata de, ug, hackers y computadoras y canta versos de clara inspiración gibsoniana como “Me despierto en Chiang Mai / creo que debo conectarme / escucho llorar a las nenas salvajes / oh viento de neón...”
Si el ciberpunk es tolerable para los censores antinerd es porque el género es una muy calculada celebración de la actitud y el estilo ante todo: aquello que lo representa mejor no es un microchip, una laptop o algún fetiche tecnológico, sino el cuero negro y los anteojos espejados. Tal fue el título (Mirrorshades, 1986) de la primera antología, compilada por Bruce Sterling, en la que participaban el mismo Gibson, Rudy Rucker, John Shirley, Tom Maddox y otros. En el prólogo, Sterling resalta, más que el aspecto ciber, la veta punk de los textos publicados: “Los ciberpunks escriben con una prosa elaborada y grácil pero siempre anteponen su actitud de grupo de garage”. Estilo, actitud: si hubiera que imaginar la escena primaria del ciberpunk, habría que invocar a James Dean, a tope de anfetaminas, conectando su espina dorsal a una consola de última generación, listo para hackear la base de datos de un zaibatsu. Con la antología Mirrorshades, compuesta por relatos previos a la publicación de Neuromante (Gibson, 1984), la primera novela “oficial” del rubro, Sterling identificó a un conjunto de escritores muy diferentes pero que tenían un enemigo común.
Igual que sus pares punk del ’77 frente al rock sinfónico, los primeros ciberpunks, y Sterling en particular a través de su incendiaria revista fotoduplicada Cheap Truth, organizaron una revuelta contra el establishment de la CF. Así como la Nueva Ola de los años 60 y ’70 (Ballard, Moorcock, Delany, LeGuin) reaccionó contra la ciencia ficción “hard” de los ‘40 y ’50 (Campbell, van Vogt, Del Rey, Heinlein) y redirigió su mirada del espacio exterior al interior, el ciberpunk da la espalda a los tópicos de la New Wave (la expansión de la conciencia, los paisajes alucinatorios, las religiones orientales, la liberación femenina o la ecología) para volver a los tres acordes: la relación entre el cuerpo y la tecnología futura. Pero no es exactamente hard. Agotados el espacio exterior y el espacio interior, este género se vuelca hacia una mezcla de ambos: el ciberespacio.
Nacido en pleno auge de la teoría de la posmodernidad, el ciberpunk es un género mixto: combina elementos, “intenta una alianza profana entre el mundo tecnológico y el mundo de la disidencia organizadas, entre la cultura pop y la anarquía de las calles” (Sterling). La teoría posmoderna prestó sus conceptos: la idea del simulacro según Jean Baudrillard, la simulación de una realidad que no existe, es la definición misma del espacio virtual o ciberespacio, el concepto central aportado por Gibson que ya pasó a nuestra habla cotidiana y es explicado en Neuromante como “la representación gráfica de los datos extraídos de los bancos de memoria de cada computadora del sistema humano”. El telón de fondo del ciberpunk está provisto por el paisaje del capitalismo tardío, un mundo dominado por megacorporaciones más poderosas que los estados nacionales, o totalmente atomizado, luego de que la crisis de la sociedad pos-industrial llevara a algún tipo de cataclismo global. Para finalizar con los pos, sus protagonistas son pos-humanos: buscan trascender los límites de la carne, no por una vía espiritual, sino en su alianza entre el cuerpo y las computadoras. No es raro, en consecuencia, que el ciberespacio aparezca irónicamente plagado de referencias a la religión.
El precursor más evidente del rubro viene desde afuera de la literatura: Blade Runner (1982), la película de Ridley Scott basada en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick cedió a Gibson muchas de sus ideas: el narrador hard boiled, su imaginario urbano, la diversidad de las subculturas callejeras. Toda la percepción ciberpunk parece estar modelada sobre lo audiovisual: “El cielo tenía el color de una pantalla de televisión sintonizada en un canal muerto” es la línea que inicia Neuromante e inaugura el género como tal. A partir de este origen, no sorprende que, ya desgastado en la literatura, el ciberpunk perdure en el cine. Aunque sufrió mutaciones para intentar sobrevivir (el steampunk, ucronías producidas por la aparición de computadoras en el siglo XIX; o el necropunk, una versión extrema que involucra el wetware –software orgánico- y el imaginario de la pornografía) tras SnowCrash (Neal Stephenson, 1993), que ensayaba una temprana parodia del género -una señal clara de su agotamiento-, ninguna novela ciberpunk produjo impacto alguno. Los ’90, sin embargo, lo vieron florecer en la pantalla. Desde animés como Ghost in the shell, películas mediocres como El hombre del jardín, Freejack o Asesino virtual o más logradas como Hardware, Días extraños o eXistenZ, el ciberpunk parece estar dominar el cine de ciencia ficción reciente. The Matrix es, desde luego, la película ciberpunk definitiva.

Tomado de www.malelemento.blogspot.com

Aunque no comparto del todo este entusiasmo por Matrix ( tanto asì, que nunca me tomè la molestia de ver las dos secuelas ), pienso que se toca un nervio al señalar pelìculas como Dìas Extraños  y  El Jardinero.

Beat

Supongo que la fascinaciòn que ejerce la Generaciòn Beat estribe en su desapego hacia las tradiciones burguesas de una sociedad tan  conservadora como la estadounidense, desasimiento que tiene un halo innegable de tragedia.

La pelìcula Beat busca recrear uno de los episodios màs desafortunados en la hagiografìa beatnik: el asesinato de Joan Burroghts a manos de su esposo William, para entonces un escritor en ciernes y heroinòmano adicto.

Desde la escena inicial hasta el epìgrafe que cierra la pelìcula, nos encontramos a joan, interpretada por una, para mì, convincente Courtney Love, intentando convencerse de ir màs allà, de atreverse a conjurar una sobrenaturaleza imprecisa, al mismo tiempo que se ata a un desapacible matrimonio con el homosexual Bill.

Este primer ciclo transcurrido en Nueva York, y que es como una presentaciòn de los personajes, se cierra cuando el joven Lucien Carr asesina a uno de sus compañeros que estaba enamorado de èl . No obtante asesinarlo, se queda con el paquete de cigarrillos del occiso, que luego entrega, manchados de sangre al imperturbable Burroghts, quien se fuma el ùltimo mientras rompe la cajetilla y arroja los pedazos al inodoro...

La segunda parte de la cinta se desarrolla en Mèxico,, donde los Burroghts se han establecido para evitar que Bill vaya a la carcel por posesiòn de drogas.

Se hace patente la adicciòn de Bill a las armas, la distancia abierta entre los esposos (èl digita en la màquina de escribir, ella escribe a mano de espaldas a èl; èl clava en la pared la hoja que acaba de mecanografiar y  le dispara , ella permanece en silencio), la incapacidad de establecer relaciones profundas ( èl no obtiene de su amante màs que migajas duramente arrancadas; ella se entrega al liberado Lucien como parte de su condena, como una situaciòn màs en su descenso) . Y sin embargo, ambos vuelven a juntarse, a tratar de seguir, acuerdan continuar a pesar de la incomprensiòn, tal vez porque la soledad es peor que la incomunicaciòn y uno se aferra con vehemencia aunque sepa y sienta que està siendo arrastrado.

Y ella recibe un tiro en la cabeza.

No por celos ni malignidad ni por tentar una posible revelaciòn. Simplemente un disparo mortal.

Beat, dirigida por Gary Walkow.

Talk

Hace un par de noches vì el video de la canciòn Talk de Coldplay.

Un robot solitario durmiendo en un planeta desolado en alguna parte del espacio sideral.

Cuatro viajeros interplanetarios lo despiertan para charlar con èl, sòlo para acabar engullidos como galletas...

Pero...¿sueñan los robots con agrupaciones de rock?

"El robot, como su nombre lo indica, trabaja" (1). El robot "està dominado por el principio tècnico , es un logro de la màquina, y con la màquina es la equivalencia lo que se instala" (2).

Mientras el autòmata no busca reemplazar al hombre, sino por el contrarioo, interactuar con èl, ser su interlocutor, incluso entra en la angustia de la apariencia y el ser, el robot sòlo participa en la producciòn -y reproducciòn-, del ensamblaje en la cinta sin fin. El robot no se hace preguntas. No conoce la angustia porque no està hecho a imagen y semejanza del hombre. El robot es "una realidad sin imagen, sin eco, sin espejo, sin apariencia" (3)

"No màs semejanza o desemejanza, de Dios o del hombre, sino una lògica inmanente del principio operacional" (4).

El robot no charla, unicamente busca mantenerse activo para continuar con el trabajo.

Y una galleta con sabor a peregrinos galàcticos elimina todo mal sabor de boca, cualquier cuestionamiento sobre lo arcano...

El video està dirigido poor Anton Corbijn , responsable tambièn de video-clips como One de U2 y The hero of teh day de Metallica.

 

1. Jean Baudrillard, El intercambio simbòlico y la muerte.

Monte Avila Editores Latinoamericana. Caracas, 1992. Pàg. 63.

2. Ibid. Pàg 62-63.

3. Ibid. Pàg 64 .

4. Ibid. Pàg 64. 

La habitaciòn del pànico

La habitaciòn del pànico

David Fincher parece estar dispuesto a demostrarnos, pelìcula tras pelìcula, que las concepciones de seguridad y bienestar con las que la sociedad nos rodea, e incluso nos engatuza, son tan fràgiles como todo en la condiciòn humana.

En La habitaciòn del pànico, la seguridad y protecciòn que nos brinda nuestra propia casa -nuestro propio yo-, se ven repentinamente amenazadas, puestas en duda, y la ùnica manera de preservar un poco la integridad es aislandonos, violentando la convivencia, sacrificando la comodidad en aras de la supervivencia.

En una sociedad acostumbrada a "verse", a "mirarse" como espèctaculo muchas veces intrascendente, como mero entretenimiento -Jaded Leto hace una alusiòn a la serie televisiva McGyver, cuando Forrest Whitaker intenta amedrentar a sus encerradas vìctimas con un cilindro de gas, y luego el mismo Whitaker ironiza sobre el actor Joe Pesci en sus papeles de gangster-, pasamos a la pantalla vigilante, a esa especie de Gran Hermano angustiado que observa como su pretendida seguridad se viene abajo -un poco Sliver de Phillip Noyce pero al revès-, hasta el momento en que Jodie Foster rompe todas las càmaras de la casa en su afàn por salir vivos, ella y su familia, de una situaciòn extrema.

Sin  embargo, La habitaciòn del pànico no alcanza las mismas cotas de dramatismo e ironìa o extrañamiento de pelìculas anteriores.

Sus personajes no sufren transformaciones tan radicales -el personaje interpretado por Foster al principio demuestra cieta tendencia a la claustrofobia que despuès no vuelve a aparecer- , ni encontramos esa irrefrenable fatalidad que niega los finales felices. El de esta pelìcula casi lo es, con la inquietud que deja pensar que la ùnica manera de mantenerse indemne al interior de esta sociedad, resulta ser casi invisible...

Heidi

Heidi

 

 

 

"Abuelito, dime tù

por què me voy, por què me voy..."

Con esta sencilla canciòn se iniciaba el exilio de Heidy, lejos de las montañas, de su abuelo, de su amiguito y su oveja preferida.

Heidi, junto a Corazòn, fueron dos series que,  basadas en clàsicos de la literatura occidental,  tocaron nuestro lado màs  sensible, sustentadas por una excelente  animaciòn, historias complejas y personajes bien trazados.

Malos de pelìcula

Malos de pelìcula

 

 

 

 

Malos de película
¿Quién no ha tenido pesadillas con Freddy Krueger haciéndose la manicure con los cuchillos de la cocina? y ¿quién no se ha imaginado alguna vez a Norman Bates, de Psicosis, alzando un cuchillo al otro lado de la cortina de la ducha?

Por Gemma Gil

El panteón de villanos de película cuenta con una nutrida representación de ilustres. El primero es el único e inigualable Darth Vader, de la Guerra de las Galaxias. Su capa negra y su espada láser son al uniforme del antihéroe como el traje sastre a una colección de Chanel. Seducido por el lado oscuro de la fuerza, su respiración agónica lleva poniendo los pelos de punta a varias generaciones de espectadores desde 1977. El despiadado Vader, capaz de intentar aniquilar a su propia progenie, opacaba con su presencia al joven Luke Skywalker, héroe del western galáctico ideado por George Lucas.

Pero si hay un perverso que se gane por goleada la predilección del público ese es Hannibal Lecter, más conocido entre los círculos policiales de Nueva York como Hannibal el caníbal. Interpretado por Anthony Hopkins, el malvado de El silencio de los Inocentes tenía tal habilidad para exasperar a la gente, que sus vecinos de celda eran capaces de suicidarse tragándose su propia lengua antes que seguir escuchándole, que ya es decir. La perversidad refinada de Hannibal encontró eco en dos nuevas películas. Ninguna de ellas consiguió el éxito en taquilla del primer largometraje, no obstante, las secuelas dejaron otra escena para el imaginario colectivo: ¿quién no se ha preguntado si realmente es posible que alguien se coma tu cerebro mientras todavía estás consciente?

Y si hablamos de mentes retorcidas nadie como Norman Bates, que se dedicaba a apuñalar mujeres vestido como su madre. Solo con ver los exteriores de la casa de Psicosis, el espectador ya sabía que ahí no podía ocurrir nada bueno. Anthony Perkins encarnó, con su apariencia de yerno adorable, a uno de los antihéroes más famosos de la obra de Alfred Hitchcock. Lo más inquietante es que el personaje estaba inspirado en Ed Gein, uno de los asesinos más famosos de Estados Unidos. Gein que, además de homicida era caníbal, mató y se comió a cuatro mujeres entre 1954 y 1957.

Alfred Hitchcock, maestro a la hora de retratar malos memorables, decía que el peso de las películas debía recaer sobre los villanos. Una filosofía que fue seguida al pie de la letra por Stanley Kubrick en The Shining. La mirada de Jack Nicholson en la piel de escritor poseído era suficiente para alterar los nervios del espectador más templado. Y eso, por no referirnos a ese par de gemelas de ultratumba que se empeñaban en aparecer por los pasillos del hotel para preguntar al patojo aquello de “¿quieres jugar conmigo?”. Menos mal que el niño tenía poderes paranormales.

Aunque para superpoderes los de Saruman en la trilogía de El Señor de los Anillos. El mago, interpretado por Christopher Lee, estaba envenenado por el poder maléfico del Señor de Mordor y, al contrario que todos los hombres solteros, no escatimaba en recursos para ponerse en el dedo el Anillo Único.

Y es que en el género de ciencia ficción el peso específico de los malvados no tiene parangón: Alien, Depredador, Godzilla. Casi todos con un aspecto repugnante como denominador común.

No obstante, en cuestiones de villanía no todo tiene por qué ser gris o inmundo, si no, baste con recordar al vividor de Lex Luthor, ese malísimo dispuesto a borrar California del mapa si Superman no lo remedia a tiempo.

Hasta ahora sólo hemos hablado de perfiles malignos en género masculino, pero de féminas perversas el mundo del cine está lleno. Mención especial merece el papel de Glenn Close como Cruella de Vil en 101 dálmatas. El personaje lo tiene todo, cara de bruja, voz estridente y un propósito tan malévolo como estúpido: despellejar a 101 cachorros para hacerse un abrigo.

¿Y qué decir de la Bruja del Oeste del Mago de Oz?, ¿O de Annie Wilkes, esa julieta de Misery dispuesta a descuartizar a su amado antes que poner fin a sus fantasías?
De carne y hueso o de ficción, histriónicos o apacibles, humanos o zoomorfos, cuando se trata de dar rostro a la maldad, el cine no escatima recursos. Son la salsa de las películas, los personajes que siempre recordamos. Y además, si no fuera por la perversidad de losmalvados qué aburridos serían los héroes.

Tomado de Revista D en www.prensalibre..com.

Nùmero 34, 27 de febrero de 2005

Historia del video-clip

Formato Clip. Primera parte
Diego Saucedo Tejado
24/07/2004

CONCEPTO DE VIDEOCLIP

Cuesta, claro que cuesta. La heterogeneidad de sus formas, la compleja maquinaria que lo sostiene, la multitud de profesionales que en él participan, su breve pero intensa historia, provocan que el acercamiento hacia el concepto videoclip sea harto complicado. Sin embargo, después de mucho leer y desentumecer el cerebro reflexionando sobre el tema, puedo afirmar que el análisis del término discurre entre dos vertientes, antagónicas pero conectadas entre sí:
Por un lado, queda patente la innegable función comercial del producto. El videoclip tiene como primer objetivo la venta de un disco, de una canción interpretada por un grupo. A través de la promoción publicitaria, que puede incluir spots televisivos, posters callejeros, videoclips en la MTV, se llega a la creación de una imagen corporativa, como la de las grandes empresas. Esta imagen es acorde a las preferencias materiales y/o ideológicas de su público objetivo y en gran parte, de ella dependerá el éxito o fracaso comercial del disco en cuestión. Claro que también contará la calidad de la música, aunque en mucha menor medida de la que podamos imaginar. Así de triste es el mundo que hemos creado.
La otra vertiente en la que se fundamenta el videoclip parece la más interesante y es en la que intentaré centrarme. Me refiero a la perspectiva artística del asunto, las formas de descripción y narración, los parámetros espacio-temporales en los que se fundamenta los efectos y técnicas utilizadas, la escuela marcada por los más importantes directores, etc. A través de una serie de códigos connotativos del producto audiovisual podemos llegar a una definición plausible, formal y muy generalizada de lo que es el término:

Un videoclip es un formato audiovisual complejo sometido al ritmo y tempo de un tema musical que marcará su duración, pero no así su saldo o tema, pudiendo ser éste lineal, complementario o totalmente conceptual o metafórico. Caracterizado por la radicalidad y experimentación en materia de efectos visuales y por la agilidad de sus cortes, el clip se basa en texturas, filtros y contornos que le otorgan una identidad propia a cada uno, pudiendo afirmar que, con seguridad, no existen dos videoclips iguales. Sus formas y estilos han ido evolucionando desde su creación, y nada mejor para ahondar en el concepto que hacer un recorrido a lo largo del siglo XX, para ver de dónde viene, quién lo introdujo y algunas cuantas curiosidades más.

ANTECEDENTES Y UN POCO DE HISTORIA

La asociación entre la música y la imagen en movimiento no surge como tal, hasta que el cine decide irrumpir en pantalla. Resulta conveniente citar las experiencias sinestésicas que mantenían compositores como Schönberg con pintores como Picabia o Kandinsky, en las que se hacía una perfecta combinación de música, imagen, color y sonido. El cine, las vanguardias, la televisión y la tecnología aplicada a la imagen, asistirán a la creación de un nuevo formato audiovisual, el videoclip, que cuenta con numerosos antecedentes:

Oskar Fischinger, cineasta de las vanguardias europeas, comenzó a crear las primeras obras de música visual. Durante los años 20, realiza pequeñas películas animadas en las que las imágenes intentaban adaptarse a la música, normalmente jazz. Fue el primero en aplicar el color y el sonido, utilizando la geometría, el movimiento y el espacio como recursos de relación con el tema musical.
En los años 30, surge el cine sonoro con el estreno de El cantante de Jazz y en los 40 se inaugura en Hollywood un nuevo género: la comedia musical. Modificando las estructuras del relato clásico, los directores insertaban piezas bailadas, donde los cambios de plano eran marcados por la música. Pero no sólo eso. El movimiento de cámara, los gestos de los actores y actrices, la coreografía, danza y escenografía se supeditaban a los temas musicales elegidos para la película. En la décadas de los 50 y 60, este género seguirá diversificándose hacia la creación de los mitos musicales como Elvis Presley o Los

Beatles. A partir de estos iconos se comenzarán a hacer películas creadas para el lucimiento personal del artista, complementando la historia con las grandiosas actuaciones musicales del protagonista. Se comienza a descubrir a la juventud como gran público consumidor al que se le empieza a educar audiovisualmente.
Pero la película musical por excelencia, que fue precedente de los videoclips la dirigió Richard Lester en 1964 y la tituló "A Hard Day´s Nigth" (Qué noche la de aquel día). Con influencias del cine underground, la Nouvelle Vague, el Free Cinema Inglés y el Cinema Verité, en la cinta se producen una gran cantidad de innovaciones, como la ruptura de las convenciones espacio-temporales, los continuos saltos de eje, espontaneidad documental, instintiva interpretación de los actores, que hicieron que el film estableciera muchos de las reglas que todavía en la actualidad, dominan en la realización de videoclips.

Alejándonos un poco del cine, se podría decir que el Scopitone es el primer antecedente directo del videoclip. Después de la caída del Panoram, un aparato que reproducía ochos cortos musicales de 3 minutos que se ponían en una sola cinta, surge alrededor de 1960, un nuevo aparato que reproducía filmes a color y daba al consumidor la libertad de hacer selecciones específicas de sus canciones. Es el ya mencionado, Scopitone. Los videos musicales de aquella época tenían una máxima clara: ilustrar la canción y hacerlo de manera sexy.
Si surgió el Scopitone fue como reclamo para que el público acudiera más a los bares, ya que éste se encontraba demasiado enganchado a la recién inventada televisión y no salía demasiado de casa en su tiempo libre.
Los primeros programas de TV que comienzan a combinar música y actuaciones son los talk-show. Al principio, la simplificación de escenario y aspectos técnicos, limitaba al solista a interpretar su tema a cámara. La fórmula del playback permitió a aquellos solistas despreocuparse por su calidad vocal y a centrarse en la coreografía, expresiones faciales, posturas corporales... supone una clara apelación al espectador, materializado en la cámara en un intento de implicación y también de seducción.
Se empezaron a distribuir (de forma reducida) videos de actuaciones filmadas, en concierto o en estudio, y se vio que aquello funcionaba y que necesitaba expandirse. Surge el que se considera el primer videoclip de la historia: Bohemian Rhapsody, del grupo Queen, dirigido por Bruce Gowers y que data de 1975. Su repetida emisión por TV provocó no sólo que el single estuviera durante 9 semanas como número uno, sino que aquella canción se convirtió en el himno insustituible de una época y marcó un antes y un después dentro de la música rock. El clip es considerado hoy "La mamá" de este tipo de formato audiovisual.
Después de este éxito apabullante no tardarían en llegar muchos más, que trajo como consecuencia más directa la creación en EEUU de un canal por cable dedicado exclusivamente a la emisión de videoclips las 24 horas del día. Me refiero a la MTV, que nace el 1 de agosto de 1981 con unos cuatro millones de suscriptores iniciales. Número que crecería espectacularmente en los años posteriores. El primer video que emitió fue "Video Killed de Radio Star" interpretado por The Buggles.
La aparición de la cadena impulsó un profundo cambio en las formas de difusión y promoción de la música. Aquella nueva plataforma conseguía competir con las estaciones FM de radio, que se dedicaban únicamente a programar a los grupos más exitosos del momento. MTV se convirtió en la única manera de promoción para los grupos noveles, que emitía en stereo y además difundía imagen. Cosa que la radio no hacía. Asimismo, se produjo otro cambio más doméstico: se compaginaba sintonización de esta cadena con las tareas del hogar ya que ésta, no exigía una atención total sino parcial. La MTV introdujo los videoclips en los colegios y bares, asegurándose la captación de la audiencia juvenil que va desde los 12 a los 34 años.
Desde su creación, otros muchos canales se han dedicado en exclusiva a la emisión de videos musicales (más de quinientos sólo en EEUU). Pero es MTV la que se lleva el gato al agua, con su expansión a Europa en 1981, el nacimiento de MTV Brasil en 1990, MTV Asia cinco años después y MTV Latino en 1993. Sus cifras en la actualidad son inmejorables: más de 300 millones de suscriptores en todo el mundo.

Los videoclips producidos en los 80 estaban llenos de colorido, siendo deudores de la estética pop tan valorada en décadas pasadas. Por norma general, contaban con el solista cantando en una

escenografía bastante simple, profusa en colores pastel, contoneándose mientras se iban haciendo cortes que conseguían diversas tomas del protagonista, generalmente con planos contrapicados de gran duración si los comparamos con los que se hacen en la actualidad.
Duran Duran consiguió a base de jugar con sus videoclips, una imagen que conquistaría la década de los 80, convirtiéndolos en la mejor banda pop de la década. De entre sus vídeos destacan "The reflex" o "Wild Boys" ambos dirigidos por Russell Mulcahy.
Michael Jackson fue otro de los visionarios y enseguida contrató a John Landis para que dirigiera alguno de sus clips. El más famoso fue, sin lugar a dudas, "Thriller", que contaba una historia de terror complementada con un muy creíble maquillaje y coreografías que marcaron a toda una generación. Fue de los primeros que decidió cambiar el formato típico de vídeo que se iba a haciendo para contar una pequeña historia, como una mini película de tres minutos de duración. Una reorientación hacia el séptimo arte que se resumía con una regla no escrita, pero bien presente en el espíritu de los directores "cuando más parecido fuese el clip a una película de cine, mejor".
Sin embargo, a pesar de la gran expansión que el videoclip tiene el mundo, sufre una crisis a principios de los años 90. ¿La causa? Una combinación entre desinterés por parte del público ante la novedad que deja de ser novedad y una gran falta de propuestas creativas y expresivas. Muchos se temían que el videoclip hubiera tocado fondo. Pero allí estaban la informática, la infografía y una nueva oleada de directores que renovarían el panorama del singular lenguaje del videoclip.


EL PANORAMA ACTUAL DEL CLIP

La década de los 90 se ha dado en llamar "dorada" por la multitud de cambios que se dieron. El primero y más importante, un devenir en el formato que negará cualquier tipo de historieta para volverse descriptivo, antinarrativo y esteticista. Fueron dos los fotógrafos los que tuvieron más que ver en este cambio: Anton Corbijn, que llevó a Depeche Mode a la cima gracias a imágenes manipuladas desde un laboratorio: mezcla de soportes y texturas, desenfoques, virados... Y Jean-Baptiste Mondino que dirigió entre otras a Madonna en su polémico "Justify for love". Otra figura importante es Tim Pope, que ha conseguido durante quince años perpetuar la imagen siniestra de The Cure, a través de videoclips impactantes, innovadores y de gran calidad técnica, que rayan desde lo infantil hasta lo experimental. Su visión oscura y minimalista lo llevaron a dirigir "El cuervo 2: ciudad de ángeles".
Loquillo define al videoclip como "una escuela de cine" y su parte de razón tiene, ya que los más exitosos videoclippers probaron suerte en el mundo del cine, como Pope, aunque con desigual suerte. Sin embargo, desde el surgimiento del videoclip varios directores han vuelto sus ojos hacia él como una de las formas de expresión más libres y sobre todo, única.
Kevin Godley y Lol Creme, aparte de ser músicos profesionales, han realizado numerosos videoclips, con experimentos fotográficos con disolvencias en "Cry", considerado por MTV como uno de los mejores 100 videos de la historia. También han dirigido a Police, Duran Duran, Blur, Sting o U2 entre otros.
Alex Proyas dirigió a Crowded House en "Don´t dream it´s over", aunque es más conocido por ser el director de "El cuervo", film en el que falleció Brandon Lee durante el rodaje, lo que visto desde una perspectiva maquiavélica, ayudó a engrosar la taquilla. Samuel Bayer, declarado "porrero anarquista" supo encontrar la esencia de Nirvana al hacer uno de los mejores videoclips hasta la fecha "Smells like teen spirit". Significó la llegada del grunge como corriente opuesta al rock ochentero, lleno de hairspray, donde el aspecto y la imagen lo eran todo.

Pero la tendencia que se considera más vanguardista viene de Europa, y en especial de Francia, país que ejerce en la actualidad poderosa influencia sobre el medio.Y es que en la corta historia del videoclip, dos de las más grandes influencias han sido el ya citado J.B. Mondino y Michel Gondry.
"Gondry probablemente ha puesto el vídeo pop al nivel del arte real. Hay más invención, inteligencia, poesía, emoción y generosidad en cada uno de sus vídeos que en el 95% de los actuales largometrajes. "Bachelorette" de Björk, "Around the world" de Daft Punk, son gemas, llenas del tema de la infancia, constantemente invirtiendo hechos y ficción, inyectando una rara fe creciente en el gesto artístico". Por lo que parece, los críticos no lo tratan del todo mal, según sugiere la cita que he escogido de uno de ellos.

Este prolífico director, ha realizado videoclips desde 1992 para Sinead O´Connor, Chemical Brothers, Radiohead, Kylie Minogue, Sheryl Crow, Rolling Stones o Foo Fighters.

Spike Jonze

La lista de artistas con los que ha trabajado es larga y extensa: entre otros, se han puesto delante de su cámara Björk, Beastie Boys, Fatboy Slim, Breeders, Daft Punk y REM. Jonze explica su pasión por el videoclip: "Este formato te permite hacer lo que sea, cualquier cosa, por eso me gusta. Y encima en tres o cuatro minutos. Supongo que debe resultar difícil condensar una historia que se puede ser compleja en tan poco tiempo pero, cuando lo puedes hacer de cualquier manera, literal, metafóricamente, emulando cualquier género o arte, no tiene por qué serlo. No pasa como con el cine: aquí es inspiración absoluta, una historia con un personaje, sin él... Lo puede ser absolutamente todo".
Jonze ha explotado todas las posibilidades narrativas que el videoclip permite. Su estilo tiene una identidad propia, expedida por él mismo: un personaje original, estrambótico y algo enclenque. Sus vídeos parten de un personaje base y de las relaciones que ejerce con el medio. Los cantantes parecen convertirse en actores, lo que le ha llevado irremediablemente al cine.
Su primera película, Cómo ser John Malkovich, sentó las bases de un universo personal que se ha caracterizado siempre por la creatividad y la ocurrencia. Obra original donde las halla, su segunda película, "Adaptation: El ladrón de orquídeas" no se quedó atrás, narrando los problemas creativos y de adaptación social de Charlie Kauffman, el guionista de la película, que para la ocasión se inventa un hermano gemelo y lo incluye en los títulos de crédito.


Chris Cunningham

Apodado como el nuevo padre del videoclip, este artista visionario inglés de tan sólo 29 años, ha protagonizado varias de las ediciones de Art Futura recibiendo sonoros homenajes por su influencia en la industria. Sus creaciones le han valido el reconocimiento de crítica y público, que lo han definido como la figura más innovadora y revolucionaria de la historia de los videos musicales. El videoclip que más éxitos le ha reportado ha sido el que hizo para la islandesa Björk titulado "All is full of Love", donde se observan dos perfectos robots que protagonizan una extraña y sensual historia de amor lésbico.
Cunningham afirma "Mucha gente piensa que mis trabajos son terroríficos. Personalmente, yo los encuentro hilarantes. Terroríficos para mí son, por ejemplo, los vídeos de las Spice Girls". Lo suyo es la mezcla de texturas distorsionadas y extrañas imágenes subliminales. Utiliza todo tipo de efectos especiales mecánicos y digitales con el fin de asustar al espectador.
En la actualidad se ocupa de traducir en imágenes la obra "Neuromante" de William Gibson, la cual dio origen al ciber-punk y que definió por vez primera el concepto del ciberespacio. La adaptación al cine de este clásico de la ciencia-ficción se encuentra en fase de pre-producción y no la podremos contemplar hasta dentro de unos años.

 

CÓDIGOS CARACTERÍSTICOS DEL VIDEOCLIP
El componente especial de este tipo de videoclips son los códigos connotativos, con diferentes usos y funciones.
- El código de la imagen. Según Jesús García Jiménez, la imagen del clip es de tipo abisal autorreferencial, y queda definida por el proceso al que es sometido para desplegar su identidad, a través e múltiples efectos.
La tecnología utilizada para filmar suele ser cinematográfica, de excelente calidad, por lo que los presupuestos de algunos videoclips a veces superan al de los largometrajes. La imagen fotográfica se combina con la imagen en movimiento, así como con otras variaciones que inciden en el atractivo del producto: infografía y sobre todo, dibujos animados.

 

 

El cartoon añade un carácter informal, a veces humorístico, introduciendo personajes, situaciones, espacios y efectos que seria difícil conseguir de otra manera. Las imágenes diseñadas por ordenador se utilizan frecuentemente con la misma meta: hacer posibles lugares imposibles, como otros planetas, ciudades imaginarias y connota valores relativos al futuro, como son diseño, tecnología, progreso...

 

El realizador de videoclips suele modificar los aspectos cromáticos para conseguir tonalidades irreales, contrastes y una saturación recurrente y llamativa en los colores. Es de destacar la gran cantidad de clips que se filman en blanco y negro, muy por encima de otros formatos, aunque en la actualidad suele combinarse la monocromía y policromía dentro del mismo vídeo.
Esta utilización de los colores suele marcar dos niveles diegéticos distintos y sirven para separar el presente del pasado, o dos partes dentro de la misma narración. Otro recurso es el insertar objetos de color dentro de espacios en blanco y negro. El objetivo no es otro que el de llamar la atención, proponiendo un mensaje semántico asociado a un objeto concreto.

- El código del espacio. ¿Cómo se construye el escenario un clip? La riqueza del medio electrónico se torna decisiva en muchos casos. Es frecuente la creación de un espacio construido a través de capas o niveles, en los que la imagen será desestructurada o reestructurada. Se crean varios planos espaciales mediante efectos como la incrustación, el crhoma key o a partir de medios infográficos. El videoclip lleva las técnicas a la radicalidad: acelera el cambio de plano, de situación y espacios, provocando una constante transformación de cada los elementos y parámetros que lo forman. Ej. BORN SLIPPY. La imagen se divide, contando con diversos centros. Para lograrlo se crea espacios virtuales (fondos), donde la figura se sucede rápidamente, se divide la pantalla y los flashes de luz se vuelven múltiples, fugaces y muy veloces.
- El código de la transición. Si algo es peculiar en este género es el número de cambios visuales que se producen, marcados por el plano, el cual resulta a veces, difícil de determinar. Las transiciones más utilizadas son dos:
1. El corte o transición no gradual. Es el cambio hecho sin efectos de ninguna clase. Se trata de una sucesión rápida e impactante que no concede respiros al espectador, obligándole a estar más atento y a la rapidez de asimilación de información.
2. El fundido encadenado de imágenes o transición gradual. Un elemento dentro del plano se desvanece y aparece poco a poco otro plano. Al contrario de la lógica cinematográfica, el fundido no significa un salto en el tiempo, simplemente sirve para pasar a otro espacio o secuencia diferente.
Hay que señalar también que el ritmo de transición depende en gran medida del tema musical. Si éste es lento, los cambios visuales no serán tan seguidos como en un tema rápido.
- El código del plano. No suelen ser continuos ni elaborados, ya que retardaría un formato que se define por su celeridad. Se prefiere por tanto la irregularidad de los planos, siendo frecuente la cámara al hombro, movimientos irracionales acusados a veces de atentar contra el buen gusto estético. La oscilación y el cabeceo se combinan con planos cortos y medio cortos, que suelen ser frecuentes. En cuanto a la angulación, muchas veces se opta por un ligero contrapicado que otorga mayor importancia a la figura.
- Código de composición y centros de interés. En la composición se marca el lugar que va a ocupar el centro de la imagen, en el que se intenta focalizar la atención del espectador. Para conseguir la coexistencia de varios centros de interés, hay que valerse de la profundidad de campo. A través de técnicas informáticas se hace posible situar en cada uno un centro independiente de los demás, pero relacionados entre sí. El problema llega con la ya nombrada celeridad de cambios visuales. Al ojo humano no le da tiempo a situar los centros ante tanto cambio de imagen.

La antigüedad clásica sugería la sección áurea o regla de los tercios: las intersecciones de las líneas que dividen en tres partes la horizontal y diagonal de un rectángulo son los tercios: Los cuatros puntos donde se concentra la mirada, siendo el superior derecho el que consigue la mayor atracción.
El uso de estos puntos de atención, cercanos unos a otros, conseguirá que el espectador reconozca rápidamente los nuevos centros de interés ante el fugaz cambio de imágenes. Para que el espectador no se pierda, el centro de interés deberá ser colocado en un punto áureo y en el siguiente cambio, en otro punto que quede cerca del anterior.

- Código de iluminación. Se trata de un elemento expresivo base de todas las técnicas audiovisuales e imprescindible para sugerir la sensación de tridimensionalidad: el encuadre, la perspectiva, la forma y la distribución inteligente sirve para aportar sensación sensible sobre estados de ánimo, preparando al espectador ante lo que va a suceder. Su utilización creativa ayuda a distinguir a un videoclip de otro, potencia unos colores sobre otros y otorga una textura particular a la imagen.
Un recurso muy utilizado es el uso de flash de luz, rápido e irregularmente orientado sobre los elementos del campo. Es otra forma de desestabilización y sirve para cambiar de plano.
En relación con los anteriores códigos, la iluminación debe desempeñar un papel principal a la hora de centrar y dirigir la atención de los espectadores, así como determinar la profundidad del campo y estar en consonancia con la ambientación elegida.
- Código de efectos visuales. Con claros antecedentes en el video artístico y experimental, el videoclip es el principalheredero en la actualidad de este tipo de experimentación. La gran diversidad de efectos visuales posibilitan la coexistencia de imágenes de diferentes orígenes. Cumplen funciones como:
a) Ampliación o disminución de una parte de la imagen, provocando cambios de tamaño en personas u objetos.
b) Alteración de la relación figura y fondo, normalmente con el procedimiento chroma-key: la figura posee el don de la ubicuidad y no está condicionada por los parámetros espaciotemporales.
c) Simultaneidad de escenas y lugares, con la creación de entornos ficticios.
Efectos visuales:
- Incrustación: consiste en incluir una imagen en el interior de otra. Refleja el origen electrónico y se tornan perfectas como elementos retóricos dentro del videoclip.
- Sobreimpresión: fusión de dos puntos de vista diferentes en un mismo plano. Esto provoca una gran tensión visual que surge de la contradicción de lo que se percibe en cada uno.
La principal función de los dos efectos descritos es la de poner en escena recuerdos, sueños, fantasías, deseos.
- Collages electrónicos: incrustaciones de perfiles caprichosos o regulares que se interfieren de manera múltiple.
- La fragmentación, que permite la generación de sección, giro, desplazamiento, del punto de vista.
- Uso de distintos formatos (fotografías, pantalla múltiple) aumentan el nivel de imprevisibilidad, fragmentación y dinamismo.
- Código de relación. El videoclip es creado a partir de la elección de una canción, que marca su duración y el ritmo o tempo. La función sintagmática que cumple asociado a la música lo hacen un todo, una sola obra que consta de un significado concreto o abstracto. Cada imagen debe adaptarse a las características del fragmento con el coincide.
La música parece actuar como base de las imágenes, revelándose distintos modelos de compenetración:
1. Yuxtaposición. Simplemente consta de imágenes con música.
2. Divagación. Imagen en contacto con la música, se libera de objetos y narraciones, integrándose en un ambiente polisensorial.
3. Coincidencia: Se da una concordancia perfecta de la imagen con la música. Los movimientos de cámara, montaje, se acomodan perfectamente a las vicisitudes del tema musical. Lo cual, no implica que a imagen deba ilustrar la música.
4. Complementariedad. La imagen ayuda a entender el sentido, mensaje o intención que la canción quiera transmitir.
Varias funciones o tipos de música:
- Música diegética: brota de forma natural del nivel figurativo y del espacio-tiempo de la imagen.
- Música extradiegética: no parte de la acción representada, sino que sirve como fondo y acompañamiento.
- Música diegética y extradiegética. Combinación de las anteriores.

CLASES DE VIDEOCLIP

Para empezar con este apartado, debo señalar que no me ha resultado fácil el hacer una división exacta entre tanta diversidad. Sin embargo, después de consultar libros especializados y algunas páginas web, he comprobado que existe una clasificación previa, muy general, pero que puede servir. En ella, los videoclips pueden ser de tres clases: del tipo A, del tipo B y mixtos, que surgen de sumar A y B.
Tipo A. Anarrativos o descriptivos.
No existe un programa narrativo como tal. Puede dar la sensación de una cierta cronología o temporalidad en la sucesión de imágenes, que serán los parámetros espacio-temporales que marcarán la representación, pero no hay lugar para la narración. El objetivo es crear cierto sentido de una experiencia. Son los videoclips en los que observamos al cantante y a su grupo (con mayor hincapié en el líder de la banda) sobre un escenario, ya sea dentro de un estudio o en un concierto. Todo esto va acompañado por imágenes asociadas de alguna manera entre sí, que intentan mantener la atención del espectador e introducirlo en la situación, dentro del discurso.
Tipo B. Narrativos.
Son aquellos en los que se presenta una secuencia de hechos donde se cuenta al espectador una historia bajo la estructura dramática clásica. Se desarrolla un programa narrativo, que puede ser protagonizado por el cantante. La relación entre música e imagen puede ser lineal (repite lo que la canción narra), de adaptación (trama paralela a partir de la canción) o de superposición (historia independiente de la canción, pero que funciona).
Estos mini-relatos suelen tener características comunes con los filmes: elipsis, flujo continuo, ritmo, fundidos en negro como elemento de puntuación... pero casi siempre intentará negar la propia convencionalidad de la historia, saltándose muchas convenciones espacio-temporales que en el cine no osarían tocar.
"El programa narrativo se define como la sucesión de estados y cambios que se encadenan en la relación de un sujeto y un objeto (no personajes sino roles, nociones que definen posiciones correlativas), la relación de pasos o cambios de un estado (relación de un sujeto y un objeto) a otro." Libro lenguaje del videoclip. Pagina 65. Mirar!!
La secuencia narrativa queda compuesta por cuatro fases, de las cuales, algunas pueden ser omitidas o cambiadas de orden.
1. Fase de influjo. Se pone en marcha la narración, estableciendo los términos a través de la instauración de papeles o roles: un sujeto acompañado de uno o varios objetos.
2. Fase de capacidad. El sujeto se hace capaz de realizar el cambio necesario para lograr el objeto y conseguirlo.
3. Fase de realización. Es la fase principal. Verdadero cambio en la relación sujeto-objeto. Se produce la consecución de los objetivos del sujeto.
4. Fase de valoración. Evaluación interpretativa del estado final de la realización.
Este modelo de programa narrativo puede ser complementado por un antiprograma, con antisujeto y oponente.

Tipo A + B. Descriptivos - narrativos. Es una mezcla de las dos anteriores. Suelen estar divididos en dos niveles: El nivel diegético, que es el de la historia y el otro nivel en el que vemos al cantante o grupo actuando sobre un escenario o en cualquier otro sitio. Este tipo de videoclip suele emplearse cuando se quiere contar una historia y además, crear una imagen.

VIDEOS QUE MARCARON EPOCA
"Bohemian Rhapsody" de Queen. (1975)
Considerado el primer videoclip de la historia, esta canción se convirtió rápidamente en un hit en su tiempo. Parece que el director, Bruce Gowers, y el líder del grupo, Freddy Mercury, tuvieron mucho que ver en ello. Cuenta la leyenda, que la excesiva duración del tema (6 minutos) llevaron a la productora a cortarlo para lanzarlo como single promocional. A Mercury no le sentaron nada bien los recortes y decidió llevar la canción original a un disc jockey londinense muy famoso, Kenny Everett, que fascinado por la complejidad del tema lo pasó aquel mismo día catorce veces en la emisora que lo tenía contratado. Desde entonces, las radios del país comenzaron a pasar la canción entera. Ese hecho, añadido a la realización del clip por parte de Gowers la llevaron al número uno durante nueve semanas seguidas, lo que incidió en los altos niveles de ventas del álbum que la incluía, "A night at the opera".
En el video sobresale la importancia de la iluminación ya desde el comienzo. Las figuras negras del grupo sobre un fondo blanco, se aclaran cuando empiezan a cantar. Cuatro focos, conectados en cada uno de los rostros, potencian la calidad de la imagen: dos pares de cabezas, situadas de forma estratégica, comienzan a cantar - casi a capella - en una sincronía que se funde con el segundo espacio que protagonizará el clip.
Efectos como la sobreimpresión o la fragmentación embelesan la mirada del espectador, transportándole directamente a los años 70: cuando los trajes iban ajustados, el pelo se llevaba largo y la ausencia de la informática hacía que la práxis visual fuera mucho más simple, aunque no por ello perdiera significado.
A través de primeros planos, planos detalles y medios, el director deambula entre dos atmósferas. La primera, es la ya descrita estampa de los cuatro rostros. La segunda es el escenario, con luces de colores al fondo y los componentes del grupo haciendo de las suyas, ya sea con la guitarra, bateria o con la impagable voz de ese gran genio que fue Freddy Mercury.
"Another break in the wall" de Pink Floyd (1982)
Videoclip que es una parte de un todo inmenso: The Wall, aquella magnífica película que dirigía Alan Parker sobre el guión y la música de Roger Waters. Un guión que se fundamentaba en la propia infancia del escritor, describiendo la confusión y demencia de una estrella del rock que materialmente lo posee todo, pero que ha creado un muro a su alrededor formado por sus propias pesadillas y temores que no le deja exteriorizar emoción ninguna clase de emoción.
Profuso en simbologías y metáforas, el video se adentra en la vida de un profesor, sirviendo éste como pretexto para llegar a lo que realmente se quiere contar: la dominación que, sobre los alumnos, ejercen las paredes de un colegio. Los niños, sometidos a ese control, caminan como autómatas a lo largo de pasillos, mutando sus rostros a máscaras monstruosas, que les roban la identidad y los empujan al anonimato. Más tarde caerán sobre una máquina de engranajes que los convertirá en una especie de chorizos. No les queda otra que levantarse dentro de las aulas y entonar a coro su himno de rebeldía. El final, les llevará a la destrucción de las aulas en las que se hallaban atrapados.
A nivel técnico, se observa claramente el cariz cinematográfico del producto. Los planos utilizados, los decorados y la gran multitud de actores y extras, le otorgan una dimensión que le separan años luz de la estética del videoclip convencional.
"Thriller", de Michael Jackson. (1986)
El videoclip, que comienza como si de una película se tratase, cuenta la mini historia de un chico negro que lleva a su chica (también negra) a pasear y luego al cine. Antes de que comience la canción se produce una conversación conciliadora que acercará a los dos personajes. A medida que vaya discurriendo el clip, la relación se irá distanciando. Michael Jackson le dice que es diferente y se convierte en hombre lobo. La chica, como es normal, se asusta y corre despavorida. Llevamos tres minutos y todavía nadie ha empezado a cantar.
La historia se desdobla y aparecen otra vez los protagonistas, pero desde una sala de cine, visionando la historia antes mencionada.
Salen del cine y Jackson empieza a cantar y hacer sus bailes característicos. La cámara, mientras tanto, sigue desde una perspectiva cinematográfica aunque se va acercando poco a poco a los personajes. Ella está contenta porque su novio canta y baila muy bien. Hasta que llegan al cementerio. Es allí donde se desata el terror, por llamarlo así.
Los muertos se despiertan y caminan al modo zombie. La labor de maquillaje resulta espectacular para una industria del videoclip aún en pañales. La música se detiene por un momento y los muertos vivientes comienzan a acercarse a la pareja. Jackson se transforma en zombie y se pone a bailar con ellos, bajo los cánones de una coreografía muy bien elaborada. La chica no aprecia los pasos de baile de los zombies y se esconde en una casa abandonada. Pero los "malos" penetran y se acercan amenazantes a la chica.
Se produce el tercer desdoblamiento de la historia. La chica despierta el sueño y Michael Jackson otra vez es normal y la recoge. Sin embargo, antes de que aparezcan los créditos, dedica un guiño al espectador sonriendo de manera thriller, sin que la chica se entere.
El director fue John Landis, que firma el guión junto con el propio Jackson. El videoclip ayudó a las ventas del álbum, que se llama igual que el single, vendiendo más de 40 millones de copias por todo el mundo. Resulta palpable la ausencia de unas reglas claras para un género que estaba empezando y que por ello se apoya en la industria con la que a priori tiene más conexiones, el cine.
"Justify my love", de Madonna (1990)
La sensible moral norteamericana se encargó de catapultar este videoclip a la fama, censurándolo íntegramente por las sucesivas perversiones sexuales que en el video se suceden. Sin embargo no hay sexo explícito, tan sólo una serie de matices que sugieren sadomasoquismo, voyeourismo o simple satisfacción carnal. Porque ese es el tema, de lo que trata la historia. De personajes que buscan a otros personajes en los que llevar a cabo sus deseos más ocultos.
La protagonista es Madonna, que a partir de este video, se convirtió en un sex-symbol interplanetario. La acción transcurre en el interior de un hotel y a Madonna se le despierta el lívido en mitad del pasillo. Un amable y apuesto caballero se ofrece a complacerla, lo que no se espera es que tendrá que compartirla.

La historia envuelve al espectador en una atmósfera de erotismo y sensualidad, a través del blanco y negro y las contorsiones de la carne semi-desnuda. El lenguaje del videoclip va tomando forma y evoluciona. A pesar de ello, los planos y cambios visuales se vuelven un tanto largos comparados con la rapidez que rige en la actualidad.

"Who do you think you are?" de Spice Girls
Asentadas ya las bases del videoclip descriptivo, con un lenguaje visual muy característico, las chicas picantes se prestan a un ejercicio de egolatría suprema que las hunde - aún más si cabe - en su propia miseria. Victoria Adams llego a decir que "ya no nos interesa competir para ser las mejores. Eso ya lo conseguimos y ahora sólo queremos hacer cosas que vuelvan a significar algo para nosotras".
La imagen que construyen a su alrededor sugiere fiesta desenfreno, colorido, escenarios de estética kistch y ropa ligera ideal para la estación de verano. A medida que nos cuentan lo felices que son y lo bien que se lo pasan, se van contoneando a ritmo frenético en lo que al cambio visual se refiere.
Tal velocidad se traduce en 244 cambios de plano y sus tres minutos y treinta segundos de duración. El corte de plano es tan evidente que apenas se le da tiempo al espectador para que capte la imagen, la cual tiene una duración media de 0,87 segundos antes de cada cambio.
"Smack my bitch up" de The Prodigy 1997.
La ciudad de Londres es tomada por escenario en un vídeo que ha recibido tantos premios, que muchos lo consideran el mejor clip que se haya hecho jamás. Siendo de marcado carácter narrativo, la cámara se sitúa en primera persona, aparentando ser los ojos del protagonista que, a priori y según la información que nos van suministrando (espuma de afeitar, brazos fuertes que meten mano a las chicas...) lo identificamos con un hombre.
La velocidad de cambios visuales es vertiginosa, siendo más pausada al principio. Pero una vez que se nutre del alcohol y cocaína necesarios para funcionar, los cortes comienzan a ser más acusados, invitando al espectador a una segunda y tercera revisión del material en busca de curiosos detalles. La cámara gira, expandiendo y contrayendo su imagen, aparentando ser las retinas vidriosas de un alcohólico en celo, extremadamente violento, pero humano al fin y al cabo. Los colores se vuelven turbios y los objetos inestables, escurridizos y borrosos. La irracionalidad de sus actos unida a su profundo descontrol lo llevan a deambular por los más variopintos tugurios.
El deseo desmesurado y la necesidad de sexo tienen por fin respuesta ante tanta negativa. La música perfectamente sincronizada con la historia sigue con su incesante ritmo: el protagonista conduce alcoholizado por las aceras londinenses mientras una voluptuosa striper no para de reírse en el asiento del copiloto. Las relaciones sexuales se producen en la casa que da comienzo al videoclip. La censura hizo estragos sobre todo en estas escenas y muchos estadounidenses se quedaron sin ver el final con sorpresa incluida: la striper se larga y el espejo nos revela que todo el tiempo ha sido una chica la protagonista de la historia y no un chico, como nos habían hecho creer. Una vuelta de tuerca que funciona y que ha dejado a más de uno algo así como patidifuso.
"Do the evolution" Pearl Jam 1998
Las técnicas de animación audiovisual, permiten a Todd McFarlanne y Kevin Altieri - sus directores - la elaboración de una historia muy compleja que si no se hubiera rodado con dibujos hubiera sido imposible producirla por su elevado coste.
El video comienza desde El principio: la denominada explosión del Big-Bang que crea el universo y los planetas. Un viaje espacial a velocidad vertiginosa transporta al espectador al planeta Tierra, un planeta que resulta familiar. La vida en la Tierra no es fácil; la dura realidad se rige por la máxima de que el pez grande se come al más chico, y el pez más grande se come al que es simplemente grande. Luego vendrán los dinosaurios hasta que un meteorito enorme los extingue y será cuando surgirá la raza de entre las razas (por valerme del sarcasmo): los humanos.
Gran multitud de analogías entre antigüedad y modernidad, plagada de muerte, destrucción, violencia y muchas explosiones, conducirán nuestras mentes a la reflexión final: ¿Es esto la evolución, baby? ¿No sería más correcto llamarlo "involución"? ¿Son estas las respuestas que nos ofrece el progreso? La visión, sin duda, pesimista llevarán a un final apocalíptico en el que no quedará nada en pie. Ni siquiera la chica que hace cabriolas a expensas de la historia protagonista. Este hilo conductor, que se contorsiona al ritmo de la música, acabara mutando su rostro al de una calavera que sólo puede significar una cosa: Muerte.
"Karma Police" de Radiohead (1997)
Resulta valiente y honroso que ante tanto frenesí visual modernista, el director de este clip se haya atrevido con una estructura tan simple como es utilizar dos únicos planos en todo el metraje. El ritmo y tempo de la canción ayudan a que esto funcione, adaptándose perfectamente el vídeo a las exigencias de una canción que se ha convertido en todo un mito.
Huyendo de los efectos visuales estrambóticos, el clip narra la historia de un coche, que deambula en la oscuridad por una calzada recta e interminable sin saber muy bien porqué razón. Poco a poco se descubre en el horizonte la figura de un supuesto policía que corre exhausto delante del coche. Al espectador le da la impresión de que si ese hombre deja de correr, el vehículo no parará y se lo llevará por delante. Toda esta tensión acoplada al ritmo pausado, tranquilo que Thomas Edward Yorke, cantante y compositor de los Radiohead¸ le va dando sentado apaciblemente en el asiento trasero del coche.
A pesar de su inminente atropello, el policía, al límite de sus fuerzas se para y el coche le imita, para sorpresa del espectador. ¿Es que acaso no le va a atropellar? Todo indicaba que iba a ser así... El automóvil da marcha atrás, para aclarar nuestras mentes: está tomando carrerilla para atropellarlo mejor. El único resquicio de este crimen perfecto, es el reguero de gasolina que el coche ha ido dejando. El policía, astuto como él sólo, lanza una cerilla entre nervios y temblores que hace prender la gasolina de la calzada.
El coche da marcha atrás ante este giro inesperado de la historia. Pero la velocidad de consumo de la gasolina es más rápida que la del vehículo. Al final, éste queda envuelto en llamas y la canción se termina. Todo filmado de la manera más simple del mundo: una cámara que rota desde el asiento del conductor y otra que se desplaza delante del policía tomando primeros planos de su rostro descompuesto. Toda una obra de arte.

 

 

El texto anterior  se basa en dos artìculos que yo unì en uno solo, publicados por Diego Saucedo Tejado  en  www.homines.com

The idea of sex

Ejerciendo las laberinticas artes del zaping dì con esta pelìcula, que yo dividì en dos bloques de acuerdo al interès que despertò en mì: una primera instancia, de acciòn mìnima, que busca situarnos en las vidas de los protagonistas y en la que se plantean los pensamientos y posiciones de los personajes, el matrimonio compuesto por Darin y Natalie, los amigos Kevin, Matt y Max, sobre sexo, amor, dios, moral, padres e hijos, sentido de la vida y todo ese maremagnum de interrogantes que todos alguna vez nos hemos planteado, a travès de dialògos por momentos divertidos, que sin embargo para mì se diluyen en esa falta de acciòn que los refuerce; y una segunda parte en la que las situaciones se suceden con premura, dandome en general la sensaciòn de una pelìcula de aliento entrecortado.

Una vez expuestas todas las opiniones posibles acerca de casi todos los temas posibles, la pelìcula empieza a transcurrir.

Darin tiene una aventura con su amiga Max, su ex-novia ; Matt conoce a Anja, una chica por la que se siente plenamente atraìdo ; Natalie descubre la infidelidad de su esposo del que acaba separandose.

Nada de esto tendrìa chiste, si no fuera porque Darin exhorta a Matt a las relaciones estables; Matt nunca creyò encontrar a la persona adecuada y ahora que lo hizo, ella no desea compromisos ; todos se mueven en esa delgada lìnea de lo moralmente permisible, siempre, segùn parece, encontràndo excusas para ir de un lado a otro y aùn asì proveerse de algo de justificaciòn en su propio remordimiento.

Sin embargo, al desenvolverse el argumento, la pelìcula perdiò para mì algo del interès inicial. Como si todo estuviera dicho, la pelìcula se convierte en algo semejante a  una comedia de situaciones, con los amigos cubriendose unos a otros para tratar de salir avantes en sus relaciones, con algunos juegos de ediciòn por ahì, al estilo de video-clips, que no sè si buscan recordarnos que degustamos un producto totalmente moderno.

Me pregunto si el que la post-modernidad y la desilusiòn hayan socavado los conceptos en los que se basaban nuestras vidas, las mesas donde se apoyaban los libros al decir del film , nos da derecho a engañar a los demàs, de acomodar cada situaciòn a nuestra conveniencia. Si Dios no existe, todo vale.

Pero entonces aparecen la soledad y el sentimiento de derrota.

La escena en que Darin intenta justificarse ante su esposa que se marcha: aunque ambos estàn en la misma habitaciòn, el encuadre los presenta como si estuvieran aislados uno del otro, separados no sòlo por el espacio sino tambièn por todas las inseguridades de Darin .

Al final la pelìcula parece intentar demostrar que debemos aceptar lo que tenemos como lo ùnico que hay.

Los tres amigos deben aceptar que sus vidas no funcionaron de acuerdo a sus racionalizaciones a priori.

No obstante,la escena final , exactamente igual a la inicial , sòlo que en lugar de Natalie aparece Max, para mì presupone un cìrculo vicioso. ¿Serà que al relativizar el tiempo como desarrollo lineal, se relativiza tambièn la idea de madurar, de manera que en lugar de preocuparnos por despojarnos de lastres y pesos de conciencia, tengamos que inquietarnos por problemas de sobrepeso?

The Idea of Sex.

Direcciòn David Elliot, Mark Huppin

La isla

Con La Isla (Michael Bay, 2005), el cine norteamericano vuelve a tocar el tema de las utopìas, o en este caso de las antiutopìas.
La ùltima pelìcula que recuerdo ahora que abordara esta temàtica fue Gattaca(Andrew Nicoll, 1997).
Pero todo lo que en Gattaca era sobriedad y conflicto interior en La Isla es trepidancia de persecuciones y efectos especiales,lo que no desmerita la primera parte de la pelìcula en la cual se muestra un mundo post-atòmico, en el que una comunidad parece estar condenada a sobrevivir, alimentados por la ilusiòn de su estadìa en La Isla, un sitio paradisìaco en el cual la contaminaciòn no existe.
En esta primera parte, la pelìcula me recordò a Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, aunque en ella prime màs la propaganda de productos que una indagaciòn en un posible mundo del futuro, y el control sobre los individuos sea realizado a otra escala, como el de no permitir el contacto entre los protagonistas, quienes empezaràn a descubrir al sentido de la sensualidad una vez fugados, de una manera bastante apagada por cierto: en la comunidad habìa mujeres embarazadas y nadie se preguntaba por què, en el mundo exterior, la protagonista observa un comercial en el que su "Patrocinadora" besa a un hombre y esto despierta en ella el instinto sexual.
Una vez descubierto el engaño, La Isla no existe, los habitantes de esta utopìa en realidad son una especie de cultivos biològicos para ser usados como piezas de repuesto para figuras adineradas, la pelìcula entretiene, que es al fin y al cabo su objetivo principal, a base de escenas de acciòn.
¿Han muerto las utopìas o es que un mundo feliz no es dramaticamente ascequible al pùblico y no es comercial?
Al decir de Vattimo, la utopìa se presentaba unida al racionalismo y va màs allà de "un deseo inmediato e ingenuo de bienestar y felicidad"(1), hacia "una comprensiòn racional y sistemàtica de la esencia humana, de sus posibilidades y su vocaciòn"(2).
Sin embargo "Ha sido observado con acierto que una de las caracterìsticas esenciales de la utopìa en el siglo XX es el de imponerse y difundirse de ese gènero literario al que diversamente se ha calificado de antiutopìa, distopìa, contrautopìa..." Estas antiutopìas "conservan todos los caracteres "optimizantes" de la utopìa, en el sentido de imaginar una realidad en la cual lo que en la situaciòn actual son sòlo posibilidades se realiza llevando al extremo el cumplimiento de todas sus implicaciones" (3).
La Isla, en lugar de hacer contraste entre todas las posibilidades actuales y las futuras, parece querer mostrarnos que, despuès de todo, no estamos tan mal, que podrìa ser peor.
Pero dudo mucho que el director se haya propuesto algùn tipo de planteamiento al realizar la pelìcula, eso sì que serìa utòpico...

1.Gianni Vattimo, Utopìa, contrautopìa, ironìa. Como nunca pensè utilizar este texto, que conservo en fotocopias de mis tiempos de estudiante, no anotè ni el nombre del libro del cual lo saquè, ni la editorial,ni nada.
2. Ibidem.
3. Ibidem.

PD: Actualización 10-01-2012: Gianni Vattimo, Utopía, contraut´pía, ironía.

Thundercats

Thundercats Los Thundercats, junto a Los Halcones Galàcticos, eran de los "muñequitos" que combinaban la simbologìa de los bestiarios terrestres con el imaginario espacial.
Sobrevivientes de un planeta en destrucciòn, los Thundercats llegan al Tercer Planeta para establecerse, pero junto a ellos llegan sus enemigos, feos y torpes seres con fisionomìa de sapos, monos y ya no recuerdo què màs, adema`s de enfrentarse al demacrado Mum Ra , quien al invocar a los antiguos espìritus del mal se transformaba en un formidable guerrero.
Màs tarde los Thundercats regresan a su planeta par formar una nueva sociedad pero ya para eentonces la serie habìa perdido, para mì, mucho de su encanto.

En la luna

En la luna Suelen decirme- a manera de critìca- que vivo en la Luna.
¿Les he dicho yo - amanera de critìca- que viven en Tierra?
Cada uno tiene que vivir en algùn astro, a no ser que èl mismo sea un asteroide.
Si ustedes viven en la Tierra y yo vivo en la Luna, quiere decir que somos vecinos.
Vecinos mìos: vuestra Tierra se ve amenazadora allà en lo alto. ¿Què nueva guerra estàis tramando?
Prestadme una ramita de culantro para adornar mi sopa. Comerè a vuestro nombre pero en mi buen provecho.
"Felicitaciones feliz cumpleaños stop recuerda cuànto te gustaba el culantro cuando estabas en casa stop Enrique y yo te echamos mucho de menos stop bendìgote Amalia".
Aquì en la luna se vive supremamente bien. Os veo rodar a mi alrededor en esa bola de tierra que va dando tumbos por el Universo sin sentido y sin seso.
Y yo estoy aquì confortablemente iluminado mecièndome en el espacio sideral como en una hamaca de oro,
Vuestra pobre Tierra trastabillando en el Infinito y pidiendo limosna entre los astros.
El señor Jehovà viene a hacerme la visita en la luna nueva
Y se queda toda la tarde aspirando el incienso que le ofrezco en un potecito,
Porque desde que se jubilò quedò eternamente enviciado con el humo del incienso.
Las conversaciones del señor Jehovà exceden todo lìmite de hermosura,
Y luego se despide majestuosa y cortèsmente porque tiene la piel tan delicada que no puede dormir sobre el esponjoso polvillo de la Luna.
El señor Jehovà me trajo un pastel de chocolate que quièn sabe de dònde lo tomarìa..
Debiò haber sido de la Casa Blanca porque estaba adornado con el signo U$A.
¡El señor Jehovà hace unas cosas!
Aquì en mi luna me paso el dìa cantando,
Los felices dìas del Universo en el coro de las estrellas.
El señor Jehovà no me cobra el arrendamiento ni me manda la factura de la luz.
Me dice que està muy disgustado con los que venden el agua, el aire y la luz de esa Tierra desgraciada - la señala repetidamente con el dedo.
Si yo no me hubiera venido a vivir en la Luna ya me habrìa muerto en vuestra Tierra inhòspita y cicatera,
A la que el señor Jehovà le tiene tanta làstima como a un hijo deforme.
Yo no le pregunto nada al señor Jehovà porque Èl se maravillarìa de que le preguntase algo.
El señor J., amablemente, me anuncia su visita con tres dìas de anticipaciòn,
yo salgo a recibirlo radiante y alborozado.
Cuando lo veo venir, aprecido a Walt Whitman, le lanzo gritos jubilosos para que sepa que lo espero con gusto,
Y cuando llega y me abraza me siento tan contento como un cohete que estalla.
Le he quitado a la Luna las banderillas que le clavaron ruso y norteamericanos.
Y le he puesto un poco de tintura de yodo en las heridas, para que cicatrice.
La Luna es un torito virgen que muge por el cielo; el hocico le huele a leche de nube.
Yo no voy a permitir que los gringos y los rusos me lo toreen.

La Tierra lleva a la Luna de la mano a dar un paseo por el universo, la Luna que es su hija pequeñita.
La Tierra le da de mamar a la Luna, el seno cubierto con sus chales de nubes.

Como dicen que la Luna anda desnuda, yo le pido ami mujer que se enlune, que se alune, que se deslune, que me enlunice.

Lo que màs falta me hace en la Luna son las noches de Luna,
cuando la Luna perfuma las noches de la tierra.
La Tierra que adivina el porvenir en la bola de la Luna.
La Tierra que se mira en el espejo de la Luna.
La Luna recubierta con espato de Islandia.

Vecinos mìos: el hijo de la Tierra en la Luna se marea,
la Luna se tambalea, se bambolea, se menea.
Yo no puedo sentirme como en mi casa en esta Luna.
Si no mandàis por mì, me arrojarè de cabeza.

Jaime Jaramillo Escobar.
Selecta. Tercer Mundo Editores. Bogotà, 1987.

Misiòn Arbegas, Mazinger, El jinete sable y los comisarios estrellas

Misiòn Arbegas, Mazinger, El jinete sable y los comisarios estrellas Las historias de corte futurista, plagadas de robots inmensos conducidos por humanos, las batallas en naves espaciales, la tecnologìa ilimitada, la estètica de spaguetti western intergalàctico y la ubicuidad espacio-temporal, tuvieron sus exponentes en Misiòn Arbegas, un trìo de jòvenes pilotos cuyos robots se fundìan en uno solo; Mazinger, el ìcono robòtico por excelencia de los ochenta, cuyo piloto sentìa en cuerpo propio las vicisitudes de las batallas en las que el mecanismo participaba; y El jinete sable y los comisarios estrella, una historia de cowboys futuristas en la que un grupo de sheriffs trataban de mantener el orden.
Estas historias tienen en comùn que recuerdo los robots pero no los vericuetos de los argumentos, y cque con su optimismo nos hicieron pensar que la conquista del espacio era la ùltima epopeya humana posible.
"Metàfora de una humanidad iluminada, la conquista del espacio puede ser considerada el ùltimo sueño romàntico. ¿Què otra cosa podìa ser la confianza de la Era Espacial en las ventajas del progreso, basada en la firme convicciòn de que el control humano sobre la materia permitirìa crear una sociedad mejor, sino el màximo de ideal romàntico?"(1).
Sin embargo, "El desprecio de la modernidad hacia su pasado ignorò la posibilidad de
que su propia novedad podìa volverse obsoleta de la noche a la mañana"(2)., lo que no implica que toda la iconografìa futurista de estas series haya desaparecido, por el contrario parece haberse amplificado con elpaso de los tiempos, aunque parte de su optimismo se haya perdido.
Despuès de todo, ya crecimos.

1. Megalòpolis. Celeste Olalquiaga. Monte Avila editores, 1 ediciòn, 1993, Caracas, pàg. 53.

2. Ib., pàg. 54.

Candy

Candy Candy era una serie animada que mostraba la vida y las peripecias de una niña huèrfana que crece, junto a otros chicos, en un orfanato, del cual se marcha siendo adolescente para ir a la ciudad a estudiar enfermerìa.
Una vez finalizados sus estudios Candy deberà partir hacia el frente, en plena Primera Guerra Mundial.
Alrededor de candy y de su maor nunca correspondido- siempre habìa algo alejandola de su amado- se ciernen diversas historias de jovencitos que , al igual que ella buscaban su lugar en el mundo.
Muy sentimental, esta serie atrapaba por la manera como eran mostrados sus personajes.

La abeja Maya

La abeja Maya Entre los "muñequitos" de los ochenta, la abeja Maya figura, junto a Josè Miel, entre las series animadas protagonizadas por animales, que mostraban todo el lado humano de historias fantasiosa y divertidas y personajes entrañables que se mantiene en la memoria, aunque las vicisitudes de los argumentos se hayan borrado por completo.
En el caso de Josè Miel, puedo recordar la bùsqueda de su madre y sus frenèticas escapadas de la Mantis Religiosa , a quien accidentalmente deja tuerta y que finalmente se unirà a èl en la batalla en el panal de la madre de Josè Miel. Tal vez por tratarse de Josè Miel de una historia con un continuo dramàtico màs dilatado, uno puede recordar màs detalles de la trama, no asì la abeja Maya, de quien se recuerdan màs los personajes, como el glotòn Willy y la misma Maya, una suerte de Pequeña Lulù en el reino animal, pero no por eso excenta de esa inocencia que tomabamos como nuestra en la niñez y que parece haber desaparecido junto con estos programas de la tele.
La imagen y la evocaciòn de la abeja Maya las debo a Cult cartoon, monos de los ochenta, en www.cultcartoons.com

Centella

Centella Moviendome´por la red encontré una reseña de esta serie televisiva que devoré cuando era niño y que todavía recuerdo, ahí va:
Nombre en Español: Centella
Nombre original Japones: Gekko kamen
Nombre en Ingles: Moonligth Mask
Año: 1972
Compañia: Knack
Numero de Episodios: 39
Según la reseña Centella tuvo tres grandes enemigos: Garra de Satán, a quien recuerdo que derrota en una isla que sólo afloraba a la superficie cada cierto tiempo, hundiendole la media luna que lucía en la parte superior de su casco en la frente; el doctor Dogma, que buscaba dominar al Rey kong, quien al final se hunde en el mar hacia el horizonte con su pequeño hijo-esto si no recuerdo mal- y otro enemigo llamado Colmillo de Dragón, este último no se vió en nuestras pantallas y no sabía que existía.
Una serie apabullante, con villanos retorcidos y vivificantes batallas...
La ficha técnica la tomé de www.miarroba.com/foros

Batman begins

Batman begins A diferencia del hèroe tràgico, quien asumìa su sino en virtud de una voluntad divina, superandose a sì mismo gracias a su mortalidad, el superhèroe debe esconder esa condiciòn de mortal para erigirse como tal: el superhèroe es casi inmortal, invulnerable a lo que es fatal para el comùn de las personas, polìticamente correcto frente a los avatares de muchos hèroes que desafiaban a los dioses o a la muerte misma, ajenos al devenir del tiempo ya que su lucha es eterna mientras que la del hèroe podìa tener un fin, su ascensiòn como dios o su remisiòn, finalmente, a la muerte ante la cual se rebelò.
Por lo tanto pareciera que el superhèroe no precisara de latitudes humanas: sus mismos superpoderes, sus medios ilimitados, lo colocan por encima - aislàndolo- de los demàs.
Sin embargo, el intento por dotar a los superhèroes de un sustrato màs humano cobra vigencia.
Batman Begins intenta mostrarnos, con irregular fortuna, ademàs del nacimiento del superhèroe, su gestaciòn; la metamorfosis del hombre, espoleado por sensaciones como el temor a lo desconocido, dolor frente a la ausencia y la muerte, la culpa, a superhèroe que emplea estoas mismas debilidades en contra de los otros -los malos- para reestablecer el equilibrio.
Una de las dimensiones que màs nos define como seres humanos es al tiempo: somos conscientes de èl, nos duele su paso, el transcurso del tiempo nos obliga a cambiar de rituales y de piel, a asumir cada vez nuevos roles, nuevas màscaras. Es asì como dotar al superhèroe de un pasado le otorga humanidad, cohesiòn entre el ser mortal que subsiste tràs la màscara y el invulnerable que porfìa desde afuera para no dejar que el mundo penetre en èl.
Los oscuros comienzos de Bruno Diaz en su ascenso -o descenso, teniendo en cuenta que batman es un superhèroe que busca redenciòn por la culpa, en contraposicipon con Superman, por ejemplo, que no necesita justificaciones ya que es invulnerable por su propia naturaleza-, hasta asumir la identidad del Hombre Murcièlago, en esta ocasiòn se encuntra desprovisto de la iconografìa a la que nos acostumbraron las versiones anteriores, se echa de menos la arquitectura abigarrada de Ciudad Gòtica, la estilizada figura del batimòvil, las femme-fatales, las rubias despampanantes alas que no se podìa permitir el acceso al interior- Kim Basinger penetrando en la baticueva o Nicole Kidman tratando de hacer ,o mismo en la psique de Bruno Dìaz-,en este caso reemplazadas por la chica añorada a la que hay que proteger a toda costa, los villanos de faces retorcidas...
Christian Bale estuvo bien para la impasibilidad necesaria en el personaje de American Psycho, pero en Batman begins la màscara lo supera asumiendo la expresiòn total del personaje- en la segunda pelìcula de la tetralogìa anterior, Bruno se despoja de la màscara para buscar a Selina entre los despojos de la batalla final y deja de ser Batman para ser simplemente èl-.
Creo que en cuanto a interpretes la sorpresa la diò Michael Cane como Alfred, ostentando una estupenda ironìa en su actitud.

Cómo se comenta un texto fílmico

La imposibilidad de volver atrás para comprobar si tal o cual visión, tal o cual elemento sonoro fueron ciertos o sólo una ilusión producida por el fluir temporal en el espacio de unas imágenes y de unos sonidos. La magia y fascinación del fenómeno cinematográfico se basaron, desde un principio, en esta imposibilidad técnica de congelar el tiempo, es decir, de hacer presente y simultáneo lo que sólo existía como sucesividad.
(...)
En el caso de un film, el espectador no sería un punto de llegada, sino una especie de coautor, es decir, un elemto activo en el proceso de construcción de ese nuevo tipo de significado que hemos denominado sentido.
(...)
Posteiormente, dicho sentido puede ser acptado como tal por otros espectadores y pasar a formar parte del horizonte general de convenciones espectatoriales. Esa codificación a posteriori convierte el sentido en significado.
(...)
Un comentario es una crítica no sometida ni al criterio de actualidad ni  a las funciones institucionales de evaluar y/o promover.

Ramón Carmona.
Cómo se comenta un texto fílmico.
Ediciones Cátedra, S.A., Madrid, 1991.

Lo que se viò

Lo que se viò

Un par de pelìculas este fin de semana:
The final cut, dirigida por Omar Naim.

Una pelìcula que a mi parecer se pierde en sus propios planteamientos, ¿la tecnologìa es buena o es mala?, no la compren si no les gusta, dice Robin Williams y a eso parece reducirse todo, ya que el guiòn se esfuma en la redenciòn demasiado floja de los fantasmas de Alan Hackman (R. Williams), sin que este apenas haga algùn sacrificio por excorcisarlos ( conectar su propio implante y hurgar en su cerebro para descubrir que todo es una mala pasada de su subconciente, hubiese sido menos arriesgado ir a un psicoanalista o algo...)
Personas que se implantan chips para recordar, cuando la memoria , si nos hemos de atener a Borges, se compone de omisiones y olvidos que van construyendo recuerdos. Màs informaciòn que asimilar como si no fuera suficiente con toda la que hay flotando en el ambiente, paraìsos audiovisuales, lo que ves es lo ùnico que merece ser recordado de tus seres queridos, porque sòlo la imagen legitimiza.

Ray, dirigida por Taylor Hackford, protgonizada por Jamie Foxx, como el mùsico Ray Charles.
Cuando de biografìas de artistas se trata el cine muchas veces parece complacerse en escàndalos y excentricidades y no en el biografiado mismo, en lo que era como persona, que en ùltima instancia es lo que nos interesa en una biografìa, todo lo demàs es prensa rosa .
Por esta vez, tal vez por tratarse de un mùsico obtuvimos ambos lados de la moneda, la parte artistìca, creativa de Ray Charles y su desarrollo como persona, sus temores, sus adicciones.
Todo acompañado de una banda sonora gratificante, que muestra las diversas etapas del mùsico, desde que asimilaba el estilo de otros artistas hasta que encontrò su propia voz, un estilo que perdurò en el tiempo.

La venganza de los Sith

La  venganza de los Sith Acabo de ver el tan esperado Episodio 3 de La guerra de las galaxias, titulado La venganza de los Sith, con el cual queda sellada esta nueva trilogía, y develados los inicios del Imperio Galáctico y, ante todo, la transformación del joven Anakim Skywalker en el oscuro Lord Vader.
Ajeno a mí el próposito de buscar exégesis fuera de los límites de lo cinematográfico, ayer antes de entrar a ver la película, ojeaba revistas en una librería y descubrí un artículo en Le Monde Diplomatique en español, que a simple vista- dejo constancia de que NO ALCANCÉ A LEERLO-establecía paralelos entre las peripecias políticas de la cinta y la política internacional de Estados Unidos.
Considero que esta es la mejor de las tres películas de la nueva trilogía, centrada más en los conflictos emocionales y externos de los personajes que en las peripecias, los viajes y la develación de asombrosos paisajes, aderezado con espectaculares combates con espadas de luz.
La caída de Anakim en el lado oscuro de la fuerza está sembrada de la ambivalencia emocional que uno podría esperar en el descensus at inferos de cualquier héroe mitológico, por un lado el insaciable deseo perfectamente humano de no perder a Patme igual que perdió a su madre, temor y culpa cocinandose a fuego lento, y el sobrehumano deseo de poder que anhela alcanzar y que termina por consumirlo, literalmente, hasta transformarse en el pesadillesco ser conocido como Darth Vader, con una fuerte visualización del conflicto en una luna de fuego derretido y lavas ardientes, cual el alma en llamas del protagonista.
De igual manera la resolución del conflicto político que da paso al Imperio se encuentra limpiamente delineado, la pelea entre el maestro Yoda y el Emperador en la sala del Senado y el consiguiente destrozo de la misma, atisban al nacimiento de un nuevo orden que delege todo el poder en un solo individuo, aunque ,si no recuerdo mal la primer trilogía, ese es un conflicto que el emperador nunca podrá balancear del todo a su favor y uno de los motivos de la cración de La estrella de la muerte, el planetoide arma a cargo de Darth Vader.
A diferencia de otros héroes como Indiana Jones, Anakim no se detiene ante los poderes que no puede controlar, no los teme, sino que se entrega a ellos de una manera desmesurada. Me recuerda a esos obsesivos personajes de Balzac que se destruyen a sí mismos y todo alrededor por una obsesión, en aras de una única idea que los aleja de cualquier contacto con los simples humanos que arrastramos un destino que nos sobrepasa o que ni siquiera tratamos de entender.Pienso que ese mismo deseo de superar un destino, de inscribir una finalidad, una continuidad en la vida-alejado de la, en cierto modo, fría inmortalidad borgiana- es la clave del cambio de Anakim, la desesperación y el furor con el que se lanza en contra de todo lo que cree y ama, cual héroe trágico enceguecido arrasando consigo mismo al igual que con el dragón que piensa destruir, sin notar que héroe y monstruo son uno solo.
Creo que aún me encuentro demasiado asombrado por la película para ver sus fallos, y si no los encuentro, mejor todavía.
Tercer eslabón que permite engarzar toda la cadena, casi que condensa toda la imaginería de George Lucas, paisajes que dejan sin aliento, seres maravillosos, pasiones desbordadas y lumínicas batallas, todo HACE MUCHO TIEMPO, EN UNA GALAXIA MUY LEJANA........