Cómic en Revista Número
En Revista Número esta historieta,negra y urbana...
En Revista Número esta historieta,negra y urbana...
Siempre pienso que todo el mundo es capaz de ser artista. Pienso que todos hemos nacido artistas y que la escuela nos ha destruido. Sì, en la escuela se mata al artista que llevamos dentro.
Henry Miller.
Sì, mi odio va contra la idea del dinero. Reconozco que es necesario tener dinero, pero no me agrada la preocupaciòn por el dinero.
Henry Miller.
Nada tengo que ver con el ascetismo. Creo que en el fondo, es muy nocivo para el hombre. Quizàs sea bueno prara los santos, quienes estàn carcomidos por el sexo.
Henry Miller.
Cuànta congoja agazapada
llevas Eusebio
El paisaje moral
de tus contemporàneos
te afectò como una lepra blanca.
Eres demasiado sensible muchacho
Recògete en los libros
en tu alquimia
en el calor de tu madre.
El resto no vale la pena Eusebio
Son fantasmas
muchedumbres de fantasmas ebrios.
Raùl Gòmez Jattin
...El hombre nunca es del todo bueno o malo.
Henry Miller.
Dentro del conjunto de los medios, es uno muy importante, porque se pueden hacer cosas maravillosas con el cine. Pero en mi opiniòn, ha caìdo en un nivel muy bajo en estos dìas. Los viejos filmes sobre los cuales escribì estàn hechos con personajes e historias maravillosas; eran buenos. Pero, ahora, sòlo se trata de violencia y sexo, resulta insuficiente.
Henry Miller.
-Buenos dìas -dijo Raskolnikof, luchando porque su tono sonara normal-. Le traigo..., le traigo una cosa para empeñar, Alena Ivanovna. Vayamos a la luz.
Y se dirigiò resueltamente al interior, seguido por la vieja (...)
-Mire esto- y le mostrò el paquetito.
Pero la vieja, en vez de tomarlo, escrutò al joven con sus ojos de bruja. Raskolnikof creyò leer en ellos la burla, y pensò que habìa adivinado sus intenciones. Tuvo miedo y nada faltò para que huyera de allì.
-¿Por què me mira asì? -preguntò a la usurera.
-¡Vaya manera de presentarse! -exclamò la vieja, màs tranquilizada-. ¿Què me traes?
-Una pitillera de plata.
-Pero ¿què te ocurre? Tus manos tiemblan.
-tengo fiebre. No es bueno estar sin comer.
Alena Ivanovna le arrebatò el paquetito de las manos. Mientras lo desenvolvìa, Raskolnikof se desabrochò el gabàn y sacò el hacha del nudo corredizo, mas la mantuvo bajo el abrigo. La vieja se hallaba vuelta de espaldas. Sobreponiendose a sus mareos, el joven esgrimiò el hacha y la alzò por encima de la cabeza de la usurera, dejàndola caer con fuerza. Alena lanzò un leve grito y perdiò el equilibrio. Raskolnikof le descargò dos hachazos màs, en el mismo sitio, y la sangre brotò en chorro. La mujer se desplomò sin vida.
Fedor Dostoiewski.
Crimen y castigo.
No pienso que habrà un salvador. Pienso que esto del salvador està terminado. Creo, como usted sabe, que de uno en uno, cada uno para sì mismo, se salva en lo que puede.
Henry Miller.
NO MUERE EL HOMBRE
No muere el hombre
cuando su corazón se marchita
y se desprende como una hoja silenciosa.
No muere el hombre
cuando queda inmóvil en la sábana
y su fuerza profunda se evapora.
No muere el hombre
cuando la tierra cubre su estatura
y la hierba le nace entre la boca.
No muere el hombre
cuando la nieve terca de sus huesos
debajo de la piedra se disipa.
No muere el hombre
cuando es polvo en el polvo de los siglos,
sombra del polvo, sombra de la sombra.
No muere el hombre
sólo cuando se niega a creer en el hombre,
en el amor, en la verdad, en el futuro.
Entonces muere tanto
que se pudre de pie su cadáver sonriente
a pleno sol, en medio de las calles.
CARLOS CASTRO SAAVEDRA (1924-1989)
Tomado de cyberhumanitatis.uchile.cl
LA CASA ENTRE LOS ROBLES
A un ruido vago, a una sorpresa en los armarios,
la casa era más nuestra, buscaba nuestro aliento
como el susto de un niño.
Por sobre los objetos era un tibio rumor, una espina, una mano,
cruzando las alcobas y encendiendo su lumbre furtiva en los rincones.
El sonido de un hombre, el retrato, el reflejo del aire sobre el pozo
y el día con su firme venablo sobre el patio.
Más allá las campanas, el humo de los cerros
y en un dulce y liviano confín, entre la brisa,
el pájaro y el agua levemente cantando.
Todos allí presentes, hermano con hermana,
mi padre y la cosecha,
el vaho de las bestias y el rumor de los frutos.
Adentro, el sacrificio filial de la madera
sostenía la techumbre.
Una lluvia invisible mojaba nuestros pasos
de tiempo rumoroso, de fuerza, de autoridad y límite.
Pasaba el aire suavemente, buscaba sombras, voces que derramar
respiraba en los lechos, dejaba entre los rostros su ceniza dorada.
Era entonces el día de hojas, de potente zumbido,
el día para el cántaro, la miel y la faena.
Como un don de reposo llegaba a nuestro cuerpo
la noche con su carga de remotas espigas.
Nuestro pan de anhelado resplandor,
nuestro asombro
y las lámparas derramando sus ángeles sin prisa en los espejos.
Como un hombre que anhelara su parte,
su sitio en nuestra mesa,
el viento dulcemente flotaba en los manteles.
La quietud de los muebles, las voces, los caminos
eran todo el silencio de la noche en el mundo.
Llenando de inaudible presencia las paredes,
habitando las venas de pie frente a las cosas.
Buscaban nuestras manos un calor circundante
e indagaban los ojos otra piel impalpable.
Algo de Dios, entonces, llegaba a las ventanas
algo que hacía más honda la brisa entre los árboles.
GUERRERO ENTRE LA LUZ
Se despojó del casco
e hizo flotar sus cabellos frente al asombro de los mancebos.
Una lenta música descendía de su cuerpo
envolviendo en húmeda lejanía
sus sandalias guerreras.
En la noche llegarían los emisarios
con los escudos agobiados por la vendimia de la victoria.
Y alzarían la hoguera de sus tiendas
donde ahora jugueteaba la arena
Con el vidrio de las armaduras.
Todos pudimos apreciar su estatura bajo los árboles.
Y miramos:
¡Qué dureza en el cielo por el empuje del verano!
LAS ULCERAS DE ADAN
La bárbara inocencia,
los ojos indecisos y las manos,
el horror de vagar sin un delito:
Y él se golpeaba el pecho, se decía,
yo suspiro otra cosa, yo quisiera,
mientras Dios, en el viento, respiraba.
Lo inventó una mañana
(en esto consistió el privilegio)
y olfateó su terror, sus crímenes, su sueño.
Entonces conoció la alegría de no ser inocente.
Y se apiadó de Dios
y lo hospedó en sus úlceras sin cielo.
HECTOR ROJAS HERAZO (1921- )
A esta era de la tècnica la llamo la Era de los Gadgets. La detesto y, segùn pienso, mecanismos tales como la màquina de escribir o el automòvil son perfectamente infantiles. De hecho, debemos aprender a hacer màs simples las cosas, y toda màquina es complicada.
Henry Miller.
La era de la tècnica sòlo serà un periodo de trancisiòn.
Henry Miller.
Letanía Pagana
Querría pagarle a Dios
con la misma moneda:
Después de hacerlo yo también
a mi imagen y semejanza
no lo dejaría saber de mí
sino en aquellas ocasiones
en las que estuviese obligado a celebrarme
y a cantar mis alabanzas.
Le pediría a cada instante
que me amase por sobre todas las cosas
y para probarle
lo traería a este mundo
dejándolo sin más a su propia merced
solo
muy solo
hasta que me llamase llorando
bajo la ducha
sentado en el piso
derruido.
Me guardaría por lo mismo
de acudir en su ayuda
cuando lo pateasen
lo humillasen
cuando le escupiesen a la cara
pero estaría mirándolo todo
desde lejos
y aguantando las ganas
de ir a recogerlo.
Haría el milagro de dar vida
de una de sus costillas
justo a la mujer
que más pudiese despreciarlo
pero
tocado por mi infinita bondad
dispondría que ella fuese
precisamente la madre de sus hijos
pues igual tendría derecho
a unos cuantos segundos de felicidad;
en el camino sufriría por el hambre de sus hijos,
le cobrarían como a todos
por una taza de agua
y haría un calor canicular toda su vida
si es que pudiese así llamarla:
conocería por más señas
y caídas
el asqueroso valor del dinero;
desearía
y de qué forma
a la mujer de su prójimo
y la poseería en hoteles de paso
mirándose en sus ojos nublados por las lágrimas
del odio
y de la culpa...
El día de su muerte
iría a buscarlo
para al fin perdonarle
todo su sufrimiento:
Querría pagarle a Dios
con la misma moneda...
¿Acaso Dios te escucha?
¿Acaso Dios te escucha,
acaso alguno de los hombres
una de sus criaturas
se ha detenido alguna vez
a ver el cabo de tu verbo?
¿Acaso lo hace tu mejor amigo?
¿Acaso te acompaña una mujer
valen algo tus versos ante su creciente soledad?
¿Te escuchan tus hermanos
o tu propia madre?
¿Acaso tu padre lo hace
amante como es de la literatura
cuando tú le vienes a salir
con unos cuantos versos perezosos?
¿Acaso los pájaros te escuchan?
¿Acaso tu mismo te escuchas
cuando en las noches
caminas al borde del vacío
tratando de paladear la angustia
con un cigarrillo
con un trago?
¿Acaso Dios te escucha?
Tomado de www.babab.com/no23/poesia_colombiana.php
Pienso que tambièn la creaciòn debe ser algo liviano, de manos àgiles, como se dice de los malabares de un juglar.
Henry Miller.
A lo largo de toda la historia, (...) el artista fue el màrtir que se inmola en su obra. La expresiòn de la obra de arte exhala cierto aroma de sudor y de agonìa. La creaciòn divina, al contrario, no entraña el mismo sentido. La creaciòn del mundo no evoca en nosotros la idea del sudor y las làgrimas...Evoca alegrìa, luz, y sobre todo, algo lùcido. En cambio, la agonìa de Cristo en el Calvario ilustra magistralmente las pruebas que hasta un Maestro debe experimentar para alcanzar la vida perfecta.
Henry Miller.
YO SOY
UN HABITANTE
Este hombre no tiene nada que hacer
sabe decir pocas palabras
lleva en sus ojos colinas
y siestas en la hierba
Va hacia algún lugar
con un paquete bajo el brazo
en busca de alguien que le diga
"entre usted"
después de haber bebido el polvo
y el pito largo de los trenes
después de haber mirado en los periódicos
la lista de empleos
No desea más que donde descansar
uno-por-uno-sus-poros
Hay tanta soledad a bordo de un hombre
cuando palpa sus bolsillos
o cuenta los pollos asados en los escaparates
o en la calle los caballitos
que fabrica la lluvia feliz
Y dentro en la tibieza
las bocas sonríen a la medianoche
algunas se besan y atesoran deseos
otros mastican chicles y juegan con sus llaves
crecen los bosques de ídolos
y el cazador cobra su mejor pieza
SEÑOR K
Franz Kafka
novelista checo
vendedor de seguros de vida
—Compañía de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia—
al cruzar los pasillos
de una notaría
y ver legajos empolvados
pensé en usted
Sentí que los días trabajan
discreta y taciturnamente
sobre nosotros
imaginé un espejo
y vi una arruga en mi frente
y una mosca
en la nariz del notario
Tomado de La palabra viva en www.udea.edu.co
LUGAR COMUN
cotidiano.
LA FELICIDAD
Hay miríadas de seres en el Universo
que son felices —y no te conocen.
Millones de personas en la Tierra
son felices —e ignoran que existes.
Muchos también te han visto
y son felices sin amarte.
Y algunos que te amaron
disfrutan de un feliz olvido.
¿Por qué, pues, soy yo el único hombre
para quien tú eres toda la felicidad en el mundo?
POETICA
¿Qué es poesía? preguntas.
Hago luz y —discreta
y sorprendida— huye
la poesía: ¡esa sombra!
EPITAFIO
Al fin voy a dormir
despacio
y solo.
Tomado de La palabra viva en www.udea.edu.co
Despertad, el hombre sòlo serà creaciòn. Quitadas las anteojeras, caìdas las cadenas, no habrà màs necesidad de crear en funciòn de una super-religiòn del genio. El genio serà la regla general y corriente.
Henry Miller