Arte
Quizàs el arte no es màs que un trampolìn, un pasaje de la realidad, la antecàmara en la que experimentamos la iniciaciòn. Hacer de sì mismo una obra de arte, èsta es la tarea del hombre.
Henry Miller
Quizàs el arte no es màs que un trampolìn, un pasaje de la realidad, la antecàmara en la que experimentamos la iniciaciòn. Hacer de sì mismo una obra de arte, èsta es la tarea del hombre.
Henry Miller
Mis libros comienzan como la vida, no importa dònde, no importa cuando. Son una realidad activa.
Henry Miller
¿por qué no me enseñaste
a buscar agua
en medio del desierto?
¿por qué no me dijiste
cómo proteger la llama de mi lámpara
contra el frío viento
que desviste las dunas,
que las hace oscilar
casi hasta agotarse?
¿por qué no me mostraste
cómo lograr que la fe
fuera más fuerte que el desaliento,
que la desesperanza
no se encauzara en amargura?
¿por qué no me inculcaste
el valor suficiente
para dejar que la vida
me crucificara bocabajo
y sacara de mí
hasta el último hálito de sangre?
¿por qué permitiste que me convirtiera
en este monigote desabrido?
¿por qué me dotaste
de este estúpido albedrío
en el que desperdicié
toda mi libertad?
Para Peto Simòn y Mònica Restrepo y para Jairo Sànchez.
Yo te sè de memoria Dama enlutada
Señora de mi noche Vergugo de mi dìa
En ti estàn las fuentes de mi melancolìa
y del fervor de estos versos
En ti circula un fuego ebrio de las montañas del Lìbano
En mì vapores densos de tu delirio nublan mi mediocre
razòn española
Madre yo te perdono el haberme traìso al mundo
Aunque el mundo no me reconcilie contigo.
Raùl Gòmez Jattin
Christian De Bartillat: ¿Dios sabe reìr?
Henry Miller: Rìe, pero como decimos en inglès, con el lado malo de su cara.
Evidentemente sabìa que no se puede amar un lugar cuando en èl no se ha sufrido.
Henry Miller.
La vida es imposible sin la muerte, y la muerte sin la vida. Son como dos gemelos, como el bien y el mal; no pueden vivir màs que juntas. Sin embargo, mucha gente no acepta la vida, y muchos màs rechazan la muerte. Hay que aceptarlas por igual.
Henry Miller.
Mi vida era de un alegre y buen pasar, pero era como una especie de dicotomìa: todo el tiempo estaba alegre; sin embargo, me decìa que la muerte deberìa ser una aventura maravillosa, como un retorno al ùtero.
Henry Miller
En el poema "Remordimiento en traje de noche", Luis Cernuda invoca el perfil inasible del hombre de gris sumergido en la metropòlis urbana, cuya imagen sonàmbula se refleja en la vidriera o vitrina del almacèn en el centro comercial, que le muestra la mercancìa, la exhibe, pero al mismo tiempo lo aisla de ella, lo excluye, protegiendo al artìculo de la rapacidad del hombre, reflejo que nunca aparecerà en la pantalla y, por lo tanto, en el cual ese hombre nunca se reconocerà...
"El poeta o el hombre, aparecìa descrito como un mero cuerpo hueco, vacìo de ideales espirituales producto de sus crisis personales y excistenciales, con un tremendo sentimiento de angustia y desolaciòn interior e inserto dentro del ambiente de un nuevo espacio urbano: el de la ciudad moderna caracterizada como tierra estèril y muerta. " (1)
Nadie sospecha, dice el poeta , es un cuerpo vacìo.
Es un cuerpo vacìo precisamente porque ya no se reconoce a sì mismo. El reflejo en la vitrina del almacèn no enraìza en èl una pregunta acerca de su propia condiciòn; por el contrario, lo insta a avanzar, a circular, porque ese cristal no està ahì para mirarse en èl, sino para mirar a travès de èl...
"Remordimiento en traje de noche", Luis Cernuda, La realidad y el deseo, Editorial Sèneca, Mèxico, 1940.
1. Elliot, Cernuda y Alberti: la ciudad vacìa. Francisco Ruiz Soriano. Cuadernos Hispanoàmericanos, 539-540, mayo-junio,1995,pàg. 43.
Remordimiento en traje de noche
Un hombre gris avanza por la calle de niebla;
no lo sospecha nadie. Es un cuerpo vacìo;
vacìo como pampa, como mar, como viento
desiertos tan amrgos bajo un cielo implacable.
Es el tiempo pasado, y sus alas ahora
entre la sombra encuentran una pàlida fuerza;
es el remordimiento, que de noche, dudando,
en secreto aproxima su sombra descuidada.
No estrachèis esa mano. La yedra altivamente
ascenderà cubriendo los troncos del invvierno.
Invisible en la calma el hombre gris camina.
¿No sentìs a los muertos? Màs la tierra està sorda.
Destierro
Ante las puertas bien cerradas,
sobre un rìo de olvido, va la canciòn antigua.
Una luz lejos piensa
como a travès de un cielo.
Todos acaso duermen
mientras èl se lleva su destino a solas.
Fatiga de estar vivo, de estar muerto,
con frìo en vez de sangre, con frìo que sonrìe insinuando
por las aceras apagadas.
Le abandona la noche y la aurora lo encuentra,
tras sus huellas la sombra tenazmente.
Oda a los ángeles pensando en Brian Jones muerto
Soy un habitante de una ciudad
Acaban de darme el papel
del Príncipe de Dinamarca
Pobre Ofelia
Los fantasmas que él nunca vio
Vagando hacia su funesto destino
En un candelabro
Vuelve, guerrero valiente
Sumérgete
En otro canal
Una cálida piscina resbaladiza
Dónde está Marrakech
Bajo las caídas
el vendaval
dónde han ido a parar los salvajes
al atardecer
monstruos del ritmo
Has dejado tu
Nada
para enfrentarte
al Silencio
Espero que te hayas ido
con una Sonrisa
Como un niño
En la plácida frontera
de un sueño
El hombre ángel
se enfrenta a las Serpientes
con manos
y dedos
Y ha acabado por reivindicar
esta alma
benévola
Ofelia
Se va, empapada
en seda
Sueño
de cloro
Testigo
loco ahogado
El salto, el trampolín
la piscina
Eras un luchador
una musa adamascada y almizclada
Eras el sol
desteñido
por la t.v. de la tarde
Sapos cornudos
francotirador de pupila amarilla
Mira a qué te ha conducido
Al paraíso de la comida
con los caníbales
y los judíos
El jardinero
descubrió
El cuerpo, inerte, Flotante
Rígido y feliz
De qué verdusca materia
Estabas hecho
Agujeread la piel
de la diosa
¿Apestará
Cuando ascienda a los cielos
A través de las salas
de música?
Ninguna posibilidad
Réquiem por un grande
Esa sonrisa
Esa mirada de sátiro
porcino
se ha elevado saltando
al barro.
“Oda a los ángeles pensando en Brian Jones muerto” (poema distribuido entre el público en los conciertos de The Doors poco después de la muerte de Brian Jones, ahogado en una piscina a principios de julio de 1969)
Tomado de www.poèticas.com.ar
Llovió toda mi infancia.
las mujeres altas de la familia
aleteaban entre los alambres
descolgando la ropa. Y achicando
hacia el patio el agua que oleaba a los cuartos.
Aparábamos las goteras del techo
colocando platones y bacinillas
que vaciábamos al sifón cuando desbordaban.
Andábamos descalzos remangados los pantalones,
los zapatos de todos amparados en la repisa.
Madre volaba con un plástico hacia la sala
para cubrir la enciclopedia.
Atravesaba los tejados la luz de los rayos.
A la sombra del palo de agua
colocaba mi abuela un cabo de vela
y sus rezos no dejaban que se apagara.
Se iba la luz toda la noche.
Tuve la dicha de un impermeable de hule
que me cosió mi padre
para poder ir a la escuela
sin mojar los cuadernos.
Acababa zapatos con solo ponérmelos.
Un día salió el sol,
ya mi padre había muerto.
somos los hombres al borde del abismo
somos los hombres de la edad sombría
somos los hombres al borde del abismo
donde siempre hemos estado y estaremos
y no es abismo sino pantano espeso
somos los hombres de la edad sombría
más cerca del fin y lejos del principio
y no es abismo sino pantano espeso
donde siempre hemos estado y estaremos
hundiéndonos cada vez más hondo
en la densa manigua de la edad sombría.
NICOLÁS SUESCUN (1937)
Noviembre cae a trozos sobre la superficie
y el tiempo permanece con su glacial apodo
En la Rue de Medicis
una vieja enumera sus castañas,
los amantes se besan contra los muros
y los pintores abrigados
dibujan las azoteas.
por Rue de Medicis pasan delante por la tarde
el oriental con sus ojos horizontales
el latino de acento flexible
el africano con su bello color de tierra,
pasa también el rubio de Escandinavia.
La vieja anuncia ahora sus castañas.
en esta tarde de noviembre cualquier habitante
de la tierra debe sentir pesada su osamenta
nadie debe dudarlo
ni decir que siente lástima en las uñas.
Por todo el mundo se anunció: «Una bomba ha caído
sobre una escuela de niños en Vietnam»,
a esta hora los loros plenipotenciarios
estarán bebiendo sangre fresca
mientras una ciudad humeante agoniza
bajo las estrellas de bambú
Noviembre cae a trozos sobre la superficie
y el tiempo permanece con su apodo glacial.
JORGE ERNESTO LEIVA (1937 - )
1962
un día cualquiera
los hombres han puesto en órbita
otra cápsula
El astronauta dijo que la tierra
es una bolita azul con tempestades
y que Tú no estabas ni dentro ni fuera
Crece el día
el estroncio 90 está en la respiración
está en la luz
cae sobre los burros y su carga de flores
Crece el día
El sol se estira en lenguas dulces
sobre el campo
quema la piel del agua y de los amantes
y un vaho de fornicación asciende
crece el día
Uno no se cansa de estar vivo
aunque se siga anudando la corbata
aunque se sienta el tableteo
de las ametralladoras
aunque la muerte caiga engordando la tierra
En fin amigo Dios
es 1962
en todos los almanaques
y pueblos oscuros siguen envueltos en su fiebre
construimos casas y bombarderos
que tienen extendidas bajo las alas
las ciudades que no conocemos
No tengo más que contarte
estoy solo como un recién llegado
tal vez me compre un elefantico
para regalarle a alguien
y aunque Tú no estés ni dentro ni fuera
te pido desde mis dientes de maíz
que nadie se vaya en el verano
Amigo Dios
Tú que hiciste el mundo en siete días
que de tu mano salieron
mansos valles y delgadas colinas
yo te pido por todos
los que no dicen nada
Te cuento desde este bosque
que nadie parece malo
cuando atraviesa una avenida
o piensa que fue niño
Yo los he visto amigo Dios corroerse
y descender como una avalancha
cuando el crepúsculo toma posesión de la ciudad
persiguiendo los días
que se les fueron uno tras otro
hacer el amor y luego sonreír
al secarse los órganos con una toallita de papel
inocentes y hostiles a la humedad de sus cuerpos
Limosnear constelaciones y veranos
sin saber que el mundo ya está viejo
bajo su apaciguamiento de eternidad
y que la bomba caerá
¿Caerá la bomba sobre la bolita azul?
Mario Rivero (1935-)
Tomado de www2.cyberhumanitatis.uchile.cl
No se trataba de fundar una ciudad.
Necesitaban habitar el futuro
como un primer asombro de las recordaciones,
y hablaban un idioma desconocido entonces
por el pasado. No tenían historia
ni tenían un ruido de espada entre los huesos.
Pero llegaron
y fundaron el dolor y la muerte que al fin necesitaban
para estar en el mundo.
FELIX TURBAY TURBAY (1933 - )
Tomado de www2.cyberhumanitatis.uchile.clMi soledad huele a húmeda sombra EDUARDO GOMEZ (1932- ) Tomado de www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/17/colombia5.html
La noche de las brujas se esconde en los tupidos bosques
Bajo las alfombras agonizan los gnomos
Mis brazos están todavía curvados por tu cuerpo.
Recomienza la vigilia y renace la muerte.
Anochece el día de las bombillas rojas en los sótanos
El crepúsculo perpetuo de las grandes fábricas se toma sonoro como un río
Un niño desnudo contempla los frutos del huerto
El día galopa como un caballo blanco
La luz implacable persigue tu recuerdo hasta aplastarlo
Contra los rascacielos deslumbrantes reclinados contra el cielo.
En una revista escribì algo que se titulaba Retorno al ùtero, y la calle que corrìa paralela a la mìa se llamaba El Combre, en castellano, quiere decir ùtero. No creo que exista en algùn lugar del mundo otra calle del Ùtero.
Henry Miller
Tras la palabra està el caos. Cada palabra es una franja, un barrote, pero no hay ni habrà nunca suficientes barrotes para hacer la reja.
Tròpico de Càncer.
Henry Miller
Recuerdo claramente lo mucho que disfrutè con mis sufrimiento. Era como meterse en la cama con un cachorro. De vez en cuando te arañaba...y entonces sentìas autèntico espanto. Normalmente, no tenìas miedo: siempre podìas soltarlo o cortarle la cabeza.
Tròpico de Càncer.
Henry Miller