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estabolsanoesunjuguete

Vivir y olvidar

Todo es inùtil y yo lo siento como tal. Cuànto vivì se me ha olvidado como si lo oyera distraìdo. Cuànto serè  no lo recuerdo como si lo hubiera vivido y olvidado.

Fernando Pessoa.

El libro del desasosiego.

(Este libro es tan extenso y desasosegante que nunca pude terminar de leerlo...)

Palabras perdidas

La calle se desprende

por lo màs hondo del cielo.

En su penumbra

hay palabras perdidas

que no encuentran

su pequeño sitio en el tiempo.

La calle inventa

su nuevo color,

y los hombres buscan

alguna fàbula en su memoria.

nosotros caminamos

a la ausencia

como fantasmas

en la viva sombra.

Giovanni Quessep

Ideas estùpidas

Para inducirnos a que las adoptemos, las ideas estùpidas alegan el inmenso pùblico que las comparte.

Nicolàs Gòmez Dàvila.

Verguenzas

Verguenzas

Las fuentes de inspiraciòn de un escritor son sus verguenzas; quièn no los descubra en sì mismo o las eluda està condenado al plagio o a la crìtica.

Cioràn.

Lugar

El r ' n' r' es un lugar donde los intrusos pueden convertir su odio hacia la sociedad y la conformidad en creatividad, un lugar donde atacar a la realidad con ruidos maravillosos, convertir la nada màs absoluta en poesìa, convertirse en hèroes y, a su vez, hacer que los demàs se sientan heroicos.

Bobby Gillespie. Citado por Pablo Gil en El pop despuès del fin del pop, Ediciones RDL, Rockdeluxe, S.L., Barcelona, 2004, pàg 131.

Is there anybody out there?

Is there anybody out there?...

Pink Floyd

The Wall.

Poesìa surrealista

Poesìa surrealista

Los àngeles colegiales

Ninguno comprendìamos el secreto nocturno de las pizarras

ni por què la esfera armilar se exaltaba tan sola cuando miràbamos.

Sòlo sabìamos  que una circunferencia puede no ser redonda

y que un eclipse de luna equivoca a las flores

y adelanta el reloj de los pàjaros.

 

Ninguno comprendìamos nada:

ni porquè nuestros dedos eran de tinta china

y la tarde cerraba compases para al alba abrir libros.

Sòlo sabìamos que una recta, si quiere, puede ser curva o quebrada

y que las estrellas errantes son niños que ignoran la aritmètica.

Los àngeles muertos

Buscad, buscadlos:

en el insomnio de las cañerìas olvidadas,

en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.

 

No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube, 

unos ojos perdidos,

una sortija rota

o una estrella pisoteada.

Porque yo los he visto:

En esos escombros momentàneos que aparecen en las neblinas.

Porque yo los he tocado:

en el destierro de un ladrillo difunto,

venido a la nada desde una torre o un carro.

Nunca màs allà de las chimeneas que se derrumban

ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.

En todo esto.

Mas en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,

en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,

no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrìan en las paredes.

 

Buscad,buscadlos:

debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro

o la firma de uno de esos rincones de cartas

que trae rodandoel polvo.

Cerca del casco perdido de una botella,

de una suela extraviada en la nieve,

de una navaja de afeitar abandonda al borde de un precipicio.

Rafael Alberti.

 

Unos cuerpos son como flores

Unos cuerpos son como flores,

otros como puñales,

otros como cintas de agua;

pero todos, temprano o tarde,

seràn quemaduras que en otro cuerpo se agranden,

convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.

 

Pero el hombre se agita en todas direcciones,

sueña con libertades, compite con el viento,

hasta que un dìa la quemadura se borra,

volviendo a ser piedra en el camino de nadie.

 

Yo, que no soy piedra, sino camino

que cruzan al pasar los pies desnudos,

muero de amor por todos ellos;

les doy mi cuerpo para que lo pisen,

aunque les lleve a una ambiciòn o a una nube,

sin que ninguno comprenda

que ambiciones o nubes

no valen un amor que se entrega.

Luis Cernuda.

 

Mi corazòn perdido

En su cuerpo de espuma nacìan las espigas

que en ràfagas de viento llenan con sus tumores

mi corazòn perdido en el mar de su lengua

mi corazòn  hallado en medio del desierto

por cadenas de voces en oasis de sangre.

 

Mi corazòn perdido busca entre sus encajes

la llama que devore las  ansias de su sombra

y las nieves que bajen de las altas montañas.

Josè Marìa Hinojosa.

Poesìa española de vanguardia(1918-1936)

Editorial Castalia S.A., Madrid,1995.

Las aventuras de Tom Sawyer

Mi libro favorito cuando era niño, me obsesioné tanto con Tom Sawyer que escribía historias parecidas, sobre chicos que intentaban copiar las aventuras del personaje creado por Twain.

PD Resubo el archivo.

Las aventuras de Tom Sawyer.

The Unforgiven de Clint Eastwood

The Unforgiven de Clint Eastwood

Las pelìculas de Eastwod son como los personajes que èl mismo interpreta: secas y concisas. La narrativa de Eastwood es parca y precisa, moldeada en ángulos rectos por una vida que ha sido dura pero quizàs no injusta, porque, como lo asevera William Munny en Los Imperdonables, todos nos lo merecemos.
Los imperdonables se nos presenta como toda gran obra èpica, como "un viaje de ida y regreso", sòlo que en ella, al parecer, no hay redenciòn para el hèroe que, de paso, no la anda buscando, no se pone en marcha porque su vida dependa de ello, ni la vida de los seres que ama, se marcha porque es igual una sordidez que otra, porque la soledad del camino es igual a la soledad de un corazòn roto.
Los personajes, màs que por sus acciones o palabras, parecen estar definidos por su mirada, la miopìa de Kid lo habìa mantenido inocente hasta ahora, sin saber lo que era derramar la sangre de otro hombre; la mirada màs amplia de Munny, capaz de leer en el horizonte una tormenta, o de percatarse que a la prostituta que le trae el dinero no la sigue nadie,es la mirada del hombre acostumbrado a abarcar el mundo en toda su extensiòn y saber que en cuanto caes muerto pierdes todo lo que tienes, pero tambièn todo lo que podìas tener.
Y lo que màs cuesta afrontar en las pelìculas de Eastwood es ese sabor amargo de derrota a medias, de que hagamos lo que hagamos el resultado siempre va a ser el mismo: dolor, muerte, mugre y desconcierto.

El viajero y su sombra

Conversaciòn larga
En una conversaciòn un poco larga, el màs sabio dice al menos una locura y tres estupideces

Belleza en el rostro
Para que haya belleza en  el rostro, claridad en la palabra, bondad y  firmeza en el caràcter, la sombra es tan necesaria como la luz. No son enemigas; antes bien, se dan la mano amistosamente, y cuando la luz desaparece, la sombra va detràs de ella.

Frederich Nietzsche

El viajero y su sombra

Edicomunicaciones,S.A., Barcelona,1994.

Los principios bàsicos del monopolio

Los principios bàsicos del monopolio

1.  Nunca des por nada.

2.  Nunca des màs de lo que tienes que dar (tener al comprador siempre hambriento y hacerle esperar siempre).

3.  Recupera siempre todo lo que te sea posible.

El almuerzo desnudo.

William Burroughs.

Trìpodes marcianos

Trìpodes marcianos

Basado en la novela de H. G. Wells, el escultor  Michael Kondron levantò esta escultura en honor a los trìpodes invasores.

La escultura  se encuentra en la ciudad de Woking en Inglaterra...

"...Invaded by mars..."

Radio Gaga. Queen.

Superman

Superman

Antes de enfrascarse en la confrontaciòn final, Bill le explica a Beatrix Kiddo, La Novia, còmo Superman caracteriza a los seres humanos como cobardes y dèbiles, al escudar su naturaleza invulnerable tras la màscara de Clark Kent...

El superhèroe que todos llevamos dentro segùn Kurt Halsey: www.coeur.redux-angel.org/kurt

kurt halsey

kurt halsey

Dando vueltas por ahì, me encontrè con la obra de este joven artista estadounidense, influenciado por la òptica del còmic, cuyas obras se solazan en  los pequeños momentos vividos, tan fugaces que nos duele el tiempo y su irreversibilidad...

Poemas de Dàmaso Alonso

CIENCIA DE AMOR

No sé. Sólo me llega, en el venero
de tus ojos, la lóbrega noticia
de dios; sólo en tus labios, la caricia
de un mundo en mies, de un celestial granero.

¿Eres limpio cristal, o ventisquero
destructor? No, no sé... De esta delicia,
yo sólo sé su cósmica avaricia,
el sideral latir con que te quiero.

yo no sé si eres muerte o eres vida,
si toco rosa en ti, si toco estrella,
si llamo a Dios o a ti cuando te llamo.

Junco en el agua o sorda piedra herida,
sólo sé que la tarde es ancha y bella,
sólo sé que soy hombre y que te amo.

DOLOR

Hacia la madrugada
me despertó de un sueño dulce
un súbito dolor,
un estilete
en el tercer espacio intercostal derecho.

Fino, fino,
iba creciendo y en largos arcos se irradiaba.
Proyectaba raíces, que, invasoras,
se hincaban en la carne,
desviaban, crujiendo, los tendones,
perforaban, sin astillar, los obstinados huesos,
                                                     durísimos
y de él surgía todo un cielo de ramas
oscilantes y aéreas,
como un sauce juvenil bajo el viento,
ahora iluminado, ahora torvo,
según los galgos-nubes galopan sobre el campo
en la mañana primaveral.

Sí, sí, todo mi cuerpo era como un sauce abrileño,
como un sutil dibujo,
como un sauce temblón, todo delgada tracería,
largas ramas eléctricas,
que entrechocaban con descargas breves,
entrelazándose, disgregándose,
para fundirse en nódulos o abrirse
en abanico.

¡Ay!
Yo, acurrucado junto a mi dolor,
era igual que un niñito de seis años
que contemplara absorto
a su hermano menor, recién nacido,
y de pronto le viera
crecer, crecer, crecer,
hacerse adulto, crecer
y convertirse en un gigante,
crecer, pujar, y ser ya cual los montes,
pujar, pujar, y ser como la vía láctea,
pero de fuego,
crecer aún, aún,
ay, crecer siempre.
Y yo era un niño de seis años
acurrucado en sombra junto a un gigante cósmico.

Y fue como un incendio,
como si mis huesos ardieran,
como si la médula de mis huesos chorreara fundida,
como si mi conciencia se estuviera abrasando,
y abrasándose, aniquilándose,
aún incesantemente
se repusiera su materia combustible.

Fuera, había formas no ardientes,
lentas y sigilosas,
frías:
minutos, siglos, eras:
el tiempo.
Nada más: el tiempo frío, y junto a él un incendio
universal, inextinguible.

Y rodaba, rodaba el frío tiempo, el impiadoso tiempo
                                                              sin cesar,
mientras ardía con virutas de llamas,
con largas serpientes de azufre,
con terribles silbidos y crujidos,
siempre,
mi gran hoguera.
Ah, mi conciencia ardía en frenesí,
ardía en la noche,
soltando un río líquido y metálico
de fuego,
como los altos hornos
que no se apagan nunca,
nacidos para arder, para arder siempre.

EN LA SOMBRA

Sí: tú me buscas.

A veces en la noche yo te siento a mi lado,
que me acechas,
que me quieres palpar,
y el alma se me agita con el terror y el sueño,
como una cabritilla, amarrada a una estaca,
que ha sentido la onda sigilosa del tigre
y el fallido zarpazo que no incendió la carne,
que se extinguió en el aire oscuro.

Sí: tú me buscas.

Tú me oteas, escucho tu jadear caliente,
tu revolver de bestia que se hiere en los troncos,
siento en la sombra
tu inmensa mole blanca, sin ojos, que voltea
igual que un iceberg que sin rumor se invierte en el
agua salobre.

Sí: me buscas.
Torpemente, furiosamente lleno de amor me buscas.

No me digas que no. No, no me digas
que soy náufrago solo
como esos que de súbito han visto las tinieblas
rasgadas por la brasa de luz de un gran navío,
y el corazón les puja de gozo y de esperanza.
Pero el resuello enorme
pasó, rozó lentísimo, y se alejó en la noche,
indiferente y sordo.

Dime, di que me buscas.
Tengo miedo de ser náufrago solitario,
miedo de que me ignores
como al náufrago ignoran los vientos que le baten,
las nebulosas últimas, que, sin ver, le contemplan.


INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
                                                       (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad
                                                                                             de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

VIDA

Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
                El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva

Tomado de www.amediavoz.com

 

 

MONSTRUOS

Todos los días rezo esta oración
al levantarme:

Oh Dios,
no me atormentes más.
Dime qué significan
estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan,
igual, igual que yo les interrogo a ellos.
Que tal vez te preguntan,
lo mismo que yo en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.

Bajo la penumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me acechan ojos enemigos,
formas grotescas me vigilan,
colores hirientes lazos me están tendiendo:
¡son monstruos,
estoy cercado de monstruos!

No me devoran.
Devoran mi reposo anhelado,
me hacen ser una angustia que se desarrolla a
     sí misma,
me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.

No, ninguno tan horrible
como este Dámaso frenético,
como este amarillo ciempiés que hacia ti clama con
     todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente;
no, ninguno tan monstruoso
como esta alimaña que brama hacia ti,
como esta desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te dice:
”Oh Dios,
no me atormentes más,
dime qué significan
estos monstruos que me rodean
y este espanto íntimo que hacia ti gime en la noche.”

DÁMASO ALONSO
(España-1898)
De “Hijos de la ira

Tomado de www.poesiagrupocero.com

En la era del artificio

En la era del artificio

Revelador pasaje que leí casi al descuido en un artículo de una revista Lápiz:

La pulsión autodestructiva, el erotismo malsano, y el atractivo macabro hacia lo decadente y putrefacto fueron elementos reiterativos en aquellas corrientes artísticas del siglo XX que pretendían enfrentarse alos remilgos burgueses. Perdido el sentido de ese enfrentamiento- dada la claudicación de la cultura burguesa frente a la sociedad de masas-, ya en los años ochenta, se disolvieron las ínfulas contestatarias de todos los dadaísmos, surrealismos y conceptualismos belicosos del siglo pasado. Hoy la  provocación es un concepto ingenuo en arte.

Vivianne Loría.

Revista Lápiz, número 217, noviembre de 2005

Van Gogh, el suicidado por la sociedad

Van Gogh, el suicidado por la sociedad

La buena salud de Van Gogh puede ser proclamada, pues a lo largo de toda su vida sólo se hizo cocinar una mano y, dejándo esto de lado, no llegó más que a cortarse la oreja izquierda...

Antonin Artaud.

Van Gogh, el suicidado por la sociedad

Poema de Paul Eluard

LA ENAMORADA

Ella vive de pie sobre mis párpados
Sus cabellos están entre los míos
Tiene la forma exacta de mis manos
Y el color de mis ojos que la miran
Ella se hunde entre mi propia sombra
Como una piedra en el azul del cielo.

Ella tiene los ojos siempre abiertos
Y me impide dormir con su mirada
A plena luz sus sueños luminosos
Hacen evaporar todos los soles
Sus sueños me hacen sollozar  reír
Y hablar sin tener nada que  decir...

Versión de Andrés Holguín
Tomado de www.amediavoz.com
 

Panamarenko

Panamarenko

El belga Panamarenko, nacido en Antwerp en 1940,"artista, ingeniero, poeta, físico, inventor y visionario", según su página web, me hace recordar a esos inventores aventureros del siglo diecinueve, Edinson, los hermanos Wright o algunos personajes de Verne, totalmente entregados al vuelo icárico...

Su trabajo toma muchas formas, nos dicen en la web,aeroplanos, platillos voladores, carros, submarinos, fusionando experimentos artísticos y tecnológicos...

Más en www.panamarenko.be

Poemas de Giovanni Quesseps

No des paz a tu reino

No des paz a tu reino
entre escudos de bronce voladores
De noche, los geranios
que tocan el alféizar,
dejan hojas o lámparas insomnes
color amarillo de un tiempo que se va, se ha ido.
Cantarela del bosque.
Pero, aún hay en ellos
frutos desconocidos de otra hora,
que invaden y nos mienten
con su llama de polvo.
Oh tú que en la penumbra
sueñas tu historia, ve a los cuentos
que aguardan en la vida y en la muerte
como una primavera que huye y nunca pasa.
Sufre la poesía,
tu purgatorio de mortal espino:
no des paz a tu reino
entre escudos de bronce voladores.
 
 

Diamante

Si pudiera yo darte
la luz que no se ve
en un azul profundo
de peces. Si pudiera
darte una manzana
sin el edén perdido,
un girasol sin pétalos
ni brújula de luz
que se elevara, ebrio,
al cielo de la tarde;
y esta página en blanco
que pudieras leer
como se lee el más claro
jeroglífico. Si
pudiera darte, como
se canta en bellos versos,
unas alas sin pájaro,
siempre un vuelo sin alas,
mi escritura sería,
quizá como el diamante,
piedra de luz sin llama,
paraíso perpetuo.


 Cercanía de la muerte

El hombre solo habita
Una orilla lejana
Mira la tarde gris cayendo
Mira las hojas blancas
Rostro perdido del amor
Apenas canta y mueve
La rueda del azar
Que lo acerca a la muerte
Extranjero de todo
La dicha lo maldice
El hombre solo a solas habla
De un reino que no existe.
 

No tenemos conjuros

Lo canta el adivino
Porque ha visto en los sueños
Naves purpúreas
O un jardín remoto
Todo habrá de llegarnos la celeste
Penumbra de un castillo el otro reino
O en la rama florida
De lo real la rosa fabulada
No tenemos conjuros
Quien crea en la leyenda
Puede mirar las nubes
Verá que empieza a detenerse el tiempo.

Tomados de www.eluniversal.com.co/paginas/dominical/domi4.htm