Hugo Strange tal vez no sea de los bativillanos más conocidos, sobre todo por la poca repercusión mediática que ha tenido, pero no por ello deja de ser un enemigo menor o de poco cuidado en el bativerso.

Apareció por primera vez en el número 36 de Detective Cómics, nada menos que en 1940, ya delineado como un mad doctor, un científico loco y criminal, que utiliza una niebla electrica artificial para cometer robos a bancos en Ciudad Gótica. Batman se entera de ello al salvar a un agente federal que susurra Niebla y Strange antes de morir, no sin entregar una lista de los objetivos de Strange.  El trabajo detectivesco está servido en bandeja de plata, no obstante, Batman hace uso de su aguda mente deductiva y va a la caza del científico y sus secuaces, los cuales logran reducir al Hombre Murciélago y conducirlo hasta la guarida del profesor, donde se enfrentan a puño limpio con la subsiguiente derrota del gafudo científico, quién jura dedicar su vida a vengarse de Batman. Como vemos, Batman sigue en la senda del justiciero urbano que se dedica a atrapar ladrones y golpear gangsters, pero con Strange empiezan a perfilarse las grandes mentes criminales, los archivillanos que harán pasar al Hombre Murciélago a otro plano.

Otra aparación de Strange se da en el arco Strange Aparitions, en el número 3 de Shadow of the Batman, 1986, con guión de Steve Englehart y Marshall Rogers y Terry Austin en lápices y pinceles.

Después de luchar contra un científico radioactivo, que le ha producido fuertes quemaduras en todo su cuerpo, Bruno Díaz decide darle descanso a Batman y se interna en una clínica de reposo dirigida por un tal doctor Todhunter y su sexy asistente Magda. Prisionero en su habitación, Bruno utiliza su equipo de Batman para escapar y descubrir que es Hugo Strange quien se esconde detrás de todo ese montaje, pero es reducido gracias a un veneno y su archienemigo lo desenmascara.

Haciendose pasar por Díaz, Strange empieza a saquear Industrias Díaz, pero la novia de Bruno, Silver St Cloud sospecha y pone en alerta  a Dick Grayson quien, como Robin, ayuda a Bruno a escapar, no sin antes transformar en monstruo a la sexy Magda.

Sin embargo, Strange se deja llevar por su avaricia y convoca a tres villanos para venderle la identidad de Batman al mejor postor; Rupert Thorne es uno de ellos, y antes que pagar, prefiere sacarle la información a golpes, arrojandolo al río ante la negativa de Strange. Con el doctor supuestamente muerto, Thorne reinica sus actividades ilegales, pero un fantasma lo acecha, la figura siniestra de Strange, casi hasta volverlo loco, obligandolo a confesar sus crímenes.

Un enfrentamiento más con el doctor, ocurre en el arco argumental Presa en Legends of the Dark Night 11 de 1990, con Doug Moench en los guiones y Paul Gulacy en los dibujos.

Batman aún es considerado un proscrito por la policía, solo cuenta con la confianza de Gordon quien por entonces es capitán. El alcalde de Gotham decide que Batman debe ser atrapado y ordena a Gordon crear un equipo para tal fin, además de contratar al psiquiatra Hugo Strange como asesor. Gordon recluta a Max Cort, un policía obcecado que no siente simpatía por Batman, para ser parte del equipo. Sin embargo, Cort empieza a trabajar con Strange, dejándose manipular por las sugestiones hipnóticas del doctor, hasta acabar convertido en El Azote, un justiciero asesino que se dedica a tasajear a todo el bajo mundo de Ciudad Gótica con sus dos espadas.

Por su parte, el Strange que nos presenta este arco argumental es totalmente delirante: el cuento del psiquiatra loco es más viejo que andar a pie, pero Strange se arropa con toda la lógica de su profesión y de su mente brillante surge un enemigo de cuidado, que no sólo indaga la identidad de Batman sino que se hace pasar por él para secuestrar a la sexy hija del alcalde, que lo ha menospreciado durante una cena.

Perseguido por la policía, luchando contra El Azote y teniendo que demostrar su inocencia, Batman se ve en apuros para derrotar a sus enemigos, sin embargo Strange es víctima de su propia obsesión, al vestirse como Batman es abatido por la policía, aunque no se recupera su cuerpo.

Este es el Batman que me gusta, urbano y esforzado, casi se puede sentir el sudor de los cuerpos y el humo y el ruido de la ciudad, pero también dividido entre su sentido de la justicia y su justificación ante sí mismo por haberse tornado en justiciero; el tono realista del dibujo y el guión detectivesco más que fantasioso hacen de esta historia una novela negra protagonizada por el Hombre Murciélago.

De locura el detalle del Hombre Murciélago regresando a pie a la Baticueva, porque todavía no ha terminado el Batimóvil, y la continuidad de la historia de Selina Kyle de Catwoman Año Uno.

Los tres arcos en un solo link, aquí.

 

Un enfrentamiento más entre el doctor y Batman se da en Batman y Los Hombres Monstruos del 2006, con guión y arte de Matt Wagner.

Hugo Strange es un genetista que, en busca de financiación, se ve envuelto en las redes de Sal Maroni, de las que se sacude violentamente utilizando sus hombres monstruos modificados, mutantes hambrientos de carne humana, a los que Batman derrota después de una sangrienta batalla. Strange se sale del problema ocultandose a plena vista, como un experto en la psique de Batman, de forma que si el enmascarado intenta atraparlo pasará como una vendetta personal.

Esta historia, si bien vertiginosa y con mucha acción, no me parece tan lograda como la anterior, demasiado gore para el Hombre Murciélago, y tiene una continuación, ya sin Hugo Strange titulada Batman y el Monje Loco.

 

Batman y los hombres monstruo.

Batman y el monje loco.

 

 

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