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estabolsanoesunjuguete

Para leer en la silla elèctrica

En la edad sombrìa

somos los hombres al borde del abismo
somos los hombres de la edad sombría
somos los hombres al borde del abismo
donde siempre hemos estado y estaremos
y no es abismo sino pantano espeso
somos los hombres de la edad sombría
más cerca del fin y lejos del principio
y no es abismo sino pantano espeso
donde siempre hemos estado y estaremos
hundiéndonos cada vez más hondo
en la densa manigua de la edad sombría.

 

NICOLÁS SUESCUN (1937)

 

Diario de invierno

Noviembre cae a trozos sobre la superficie
y el tiempo permanece con su glacial apodo

En la Rue de Medicis
una vieja enumera sus castañas,
los amantes se besan contra los muros
y los pintores abrigados
dibujan las azoteas.
por Rue de Medicis pasan delante por la tarde
el oriental con sus ojos horizontales
el latino de acento flexible
el africano con su bello color de tierra,
pasa también el rubio de Escandinavia.

La vieja anuncia ahora sus castañas.
en esta tarde de noviembre cualquier habitante
de la tierra debe sentir pesada su osamenta
nadie debe dudarlo
ni decir que siente lástima en las uñas.

Por todo el mundo se anunció: «Una bomba ha caído
sobre una escuela de niños en Vietnam»,
a esta hora los loros plenipotenciarios
estarán bebiendo sangre fresca
mientras una ciudad humeante agoniza
bajo las estrellas de bambú
Noviembre cae a trozos sobre la superficie
y el tiempo permanece con su apodo glacial.

JORGE ERNESTO LEIVA (1937 - )

Palabras a un amigo que se llama Dios

1962
un día cualquiera
los hombres han puesto en órbita
otra cápsula
El astronauta dijo que la tierra
es una bolita azul con tempestades
y que Tú no estabas ni dentro ni fuera
Crece el día
el estroncio 90 está en la respiración
está en la luz
cae sobre los burros y su carga de flores
Crece el día
El sol se estira en lenguas dulces
sobre el campo
quema la piel del agua y de los amantes
y un vaho de fornicación asciende
crece el día
Uno no se cansa de estar vivo
aunque se siga anudando la corbata
aunque se sienta el tableteo
de las ametralladoras
aunque la muerte caiga engordando la tierra
En fin amigo Dios
es 1962
en todos los almanaques
y pueblos oscuros siguen envueltos en su fiebre
construimos casas y bombarderos
que tienen extendidas bajo las alas
las ciudades que no conocemos
No tengo más que contarte
estoy solo como un recién llegado
tal vez me compre un elefantico
para regalarle a alguien
y aunque Tú no estés ni dentro ni fuera
te pido desde mis dientes de maíz
que nadie se vaya en el verano
Amigo Dios
Tú que hiciste el mundo en siete días
que de tu mano salieron
mansos valles y delgadas colinas
yo te pido por todos
los que no dicen nada
Te cuento desde este bosque
que nadie parece malo
cuando atraviesa una avenida
o piensa que fue niño
Yo los he visto amigo Dios corroerse
y descender como una avalancha
cuando el crepúsculo toma posesión de la ciudad
persiguiendo los días
que se les fueron uno tras otro
hacer el amor y luego sonreír
al secarse los órganos con una toallita de papel
inocentes y hostiles a la humedad de sus cuerpos
Limosnear constelaciones y veranos
sin saber que el mundo ya está viejo
bajo su apaciguamiento de eternidad
y que la bomba caerá
¿Caerá la bomba sobre la bolita azul?

 

Mario Rivero (1935-)

Tomado de www2.cyberhumanitatis.uchile.cl

 

 

 

 

 

Antes del tiempo

No se trataba de fundar una ciudad.
Necesitaban habitar el futuro
como un primer asombro de las recordaciones,
y hablaban un idioma desconocido entonces
por el pasado. No tenían historia
ni tenían un ruido de espada entre los huesos.
Pero llegaron
y fundaron el dolor y la muerte que al fin necesitaban
para estar en el mundo.

FELIX TURBAY TURBAY (1933 - )

Tomado de www2.cyberhumanitatis.uchile.cl

Amanecer

Mi soledad huele a húmeda sombra
La noche de las brujas se esconde en los tupidos bosques
Bajo las alfombras agonizan los gnomos
Mis brazos están todavía curvados por tu cuerpo.
Recomienza la vigilia y renace la muerte.

 

 

Alguien camina sin rumbo soñando con un pan
Anochece el día de las bombillas rojas en los sótanos
El crepúsculo perpetuo de las grandes fábricas se toma sonoro como un río
Un niño desnudo contempla los frutos del huerto
El día galopa como un caballo blanco
La luz implacable persigue tu recuerdo hasta aplastarlo
Contra los rascacielos deslumbrantes reclinados contra el cielo.

 

EDUARDO GOMEZ (1932- )

Tomado de www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/17/colombia5.html

 

 

Utero (II)

En una revista escribì algo que se titulaba Retorno al ùtero, y la calle que corrìa paralela a la mìa se llamaba El Combre, en castellano, quiere decir ùtero. No creo que exista en algùn lugar del mundo otra calle del  Ùtero.

 

Henry Miller 

 

 

 

Palabras

Tras la palabra està el caos. Cada palabra es una franja, un barrote, pero no hay ni habrà nunca suficientes barrotes para hacer la reja.

 

Tròpico de Càncer.

Henry Miller 

Un cachorro

Recuerdo claramente lo mucho que disfrutè con mis sufrimiento. Era como meterse en la cama con un cachorro. De vez en cuando te arañaba...y entonces sentìas autèntico espanto. Normalmente, no tenìas miedo: siempre podìas soltarlo o cortarle la cabeza.

 

Tròpico de Càncer.

Henry Miller 

Viajero

No soy un gran viajero; viajo por mi interior.

 

Henry Miller 

Angustias metafìsicas

A los 14 o 15 años comencè a tener mis primeras anguastias metafìsicas: ¿què es lo que no funciona en este mundo? ¿Quièn es Dios? ¿Por què permite estas cosas? Me planteaba problemas de este tipo. Era el comienzo de mi adolescencia y tambièn un cambio en las influencias: en el nuevo barrio, frecuentaba a muchachos mayores y les hacìa preguntas que, por lo general, uno plantea a los padres. Les preguntaba :¿Quièn es Dios? ¿Por què hay una Virgen Marìa? Usted sabe, aprendì todas estas cosas de esta manera, màs en la calle que en todas las escuelas. Por otra parte era maravilloso, porque jamàs olvidarè hasta que punto eramos sinceros. Asemàs, las respuestas recibidas eran, para nosotros, cuestiòn de vida o muerte.

 

Henry Miller 

La muerte

Tenìa cinco años y caminaba por la calle. Era invierno. Caìa nieve, hacìa frìo y la tierra estaba helada. En la alcantarilla, habìa un gato muerto, aprisionado por el hielo. Era la primera vez que tomaba conciencia de la muerte. Estab muerto. Un gato muerto es mi primera imagen, muy fuerte. Aùn la veo. Ademàs, en mi infancia, hay otra imagen de la muerte, muy diferente. Es la muerte d emi abuelo. Recuerdo la subida de las escaleras, el descenso del ataùd, su partida en un hermoso carruaje como jamàs habìa visto. Fue un regocijo aquella muerte, y la vivì con placer. Y luego la costumbre alemana hizo que se sirviera un cafè despuès del entierro. Se comiò, se bebiò, contaban cosas acerca del muerto. Tambièn se lanzaban algunas bromas. Era maravilloso: un remedio, una terapia, un momento sin tristeza. esto existe entre los irlandesaes, jamàs entre los protestantes norteamericanos.

Henry Miller 

Còlera ardiente

"Soy un hombre que desearía vivir una vida heroica, hacer el mundo más soportable a su vista. Si en algún momento de debilidad, de relajación, de necesidad, me desahogo dejando escapar un poco de cólera ardiente cristalizada en palabras -un sueño apasionado, envuelto y atado een imágenes- entonces... tómenlo ó déjenlo... ¡pero no me molesten!"
"Soy un hombre libre... y necesito mi libertad. Necesito estar solo. Necesito meditar sobre mi vergüenza y mi desesperación en soledad; necesito el sol y los adoquines de las calles sin compañía, sin conversación, cara a cara conmigo mismo, con la compañía exclusiva de la música de mi corazón.
¿Qué quieren de mí?. Cuando tengo algo que decir, lo digo. Cuando tengo algo que dar lo doy.
¡Su inquisitiva curiosidad me revuelve el estómago! ¡Sus cumplidos me humillan! ¡Su té me envenena!. No debo nada a nadie. Sólo sería responsable ante Dios... ¡Si existiera.

Henry Miller.

Tomado de www.dementioteka.com 

Tania

¡Oh, Tania! ¿Dónde estarán ahora aquel cálido coño tuyo, aquellas gruesas y pesadas ligas, aquellos muslos suaves y turgentes? Tengo un hueso en la picha de quince centímetros. Voy a alisarte todas las arrugas del coño, Tania, hinchado de semen. Te voy a enviar a casa con tu Sylvester con dolor en el vientre y una matriz vuelta del revés. ¡Tu Sylvester! Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Disparo dardos ardientes a tus entrañas, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los rastros de mi enorme picha. He dejado un poco más ancha las orillas. He alisado las arrugas. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o templar una cítara a través de tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré algunos pelos del coño y los pegaré a la barbilla de Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco...

Henry Miller.

Tomado de www.dementioteka.com 

El hombre màs feliz del mundo

"No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, pensaba que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros por escribir, gracias a Dios"

Henry Miller.

Tomado de www.dementioteka.com 

Acerca de Rimbaud

"Nadie pudo desear más ardientemente entregarse que él. De niño se dio a Dios, de joven al mundo; y en ambos casos se sintió engañado y traicionado... La esencia de su ser permanece intacta, inconmovible, inaccesible".

"El hecho de que sólo pudiera mantenerse intacto renunciando a su vocación es un tributo a su pureza, pero al mismo tiempo una condenación de su época".

"Permitirá que sus sueños sean aniquilados, pero no mancillados. Había vislumbrado la vida en todo su esplendor y plenitud; no traicionaría esa visión convirtiéndose en un ciudadano domesticado del mundo".

"Persigue lo imposible... El hecho de que hayamos elaborado estos conceptos, que poseen el más profundo significado para nosotros, significa que son realizables... El hombre de genio vive generalmente como si estos sueños pudieran cumplirse. Está demasiado cargado de la energía que generan para desprenderse de ellos".

"No puede vivir con sus ideales a menos que éstos sean compartidos, pero ¿cómo comunicarlos si no habla el mismo idioma que su prójimo?... ¿Qué significado más lógico podemos dar a su paso fugaz por la Tierra que la de emisarios de otro mundo?... Su concepción de las cosas es similar a la de un hombre venido de un mundo tetradimensional y que debe sobrevivir en otro tridimensional... El soñador debe contentarse con soñar, confiado en que la imaginación crea sustancia. Esa es la función del poeta, la más alta porque lo conduce a lo desconocido, a las fronteras mismas de la creación". 

Henry Miller.

Tomado de Dementioteka en www.dementioteka.com 

Accidente

La mayor parte de los seres que estàn en el mundo nacieron por casualidad, jamàs fueron previamente pensados. Nunca se dice: Bueno, ahora vamos a tener un hijo y haremos esto o aquello. Somos un accidente. Pero, de cualquier manera, toso es un accidente. ¿Què sabemos del movimiento de las estrellas? Tambièn es un gran accidente.

Utero

Utero

Esta vida uterina està permanentemente en mi cabeza. Me divierto al pensar que vuelvo a la matriz, donde fumo un cigarrillo y hay Picassos colgados en las paredes. Pero, la imagen allì adentro es maravillosa, es el paraìso: todo toma sentido a partir de ti, nada tienes que hacer ni poseer màs responsabilidades.

Henry Miller 

El puente Mirabeau

El puente Mirabeau

Por debajo del puente Mirabeau fluye el Sena

           y nuestro amor

    acaso èl debe recordàrmelo

la dicha sucedìa siempre a la tristeza

 

         Cae la noche suena la hora

         se van los dìas yo me quedo

 

Cogidos de las manos sigamos frente a frente

         mientras que  bajo

   el puente de nuestros brazos pasa

la honda exhausta de las miradas eternas

 

        Cae la noche suena la hora

         se van los dìas yo me quedo

 

Se va el amor se va como este agua que fluye

        se va el amor

  se va què lenta lva la vida

y què violenta siempre renace la esperanza

 

         Cae la noche suena la hora

         se van los dìas yo me quedo

 

Pasan los dìas y pasan las semanas

        ni aquellos tiempos

  idos ni los amores vuelven

  por debajo del puente mirabeau fluye el Sena

 

         Cae la noche suena la hora

         se van los dìas yo me quedo


 

 


 

 

 


 

Poema de Allen Ginsberg

¿Quièn se harà cargo del universo?

 

 

 

Una amarga noche de invierno
conspiradores en mesas de café
discutiendo cárceles místicas
La Revolución en América
va comenzada sin bombas, sentada
golpes bajos en altos submarinos
en aceras cercanas a la Casa de Gobierno-
¿Cuántas familias controlan al País?
Ignora al Estado,
envía tu protesta a Clint Murchison.
Los Indios ganaron su caso con el Juez McFate
Peyote libre en Arizona-
En mi cuarto la maldita basura
tiembla en el 7° día
Lloroso, renacido al Invierno.
El Che Guevara tiene una gran verga
Castro los huevos rosados-
El Fantasma de John F. Dulles pende
sobre América como sucio lienzo-
colgado sobre el rojo ocaso invernal,
Vapores de Gas Inconsciente
emanan de su cuerpo
e hipnotizan intelectuales Egipcios-
Tritura sus dientes en horror y cruza los
huesos de sus muslos sobre el cráneo
Polvo emana de su culo
sus manos llenas de bacteria
El gusano está en su ojo-
Está declarando contrarrevoluciones en
el Mundo-gusano,
mi gato le lanzó el pasado
Jueves.
Y Monopolio voló de su ventana como un Águila-
América está gastando dinero para demoler al Hombre.
¿Quienes son los soberanos de la tierra?

Enero 6, 1961.
ALLEN GINSBERG

 

 

 

Tomado de www.eldiablito.net

 

Alfanhuì

El gallo de la veleta, recortado en una chapa de hierro que se cantea al viento sin moverse y que tiene un ojo solo que se ve por las dos partes, pero es un sólo ojo, se bajó una noche de la casa y se fué a las piedras a cazar lagartos. Hacía luna, y a picotazos de hierro los mataba. Los colgó al tresbolillo en la blanca pared de levante que no tiene ventanas, prendidos de muchos clavos. (...) Cuando los lagartos estaban frescos todavía, pasaban vergüenza, aunque muertos, porque no se les había aún secado la glandulita que segrega el rubor, que en los lagartos se llama "amarillor", pues tienen una vergüenza amarilla y fría

(…)

Pero el niño era más hermano de los lagartos que del gallo de la veleta, y un día que no hacía viento y el gallo no podía defenderse, subió al tejado y lo arrancó de allí y lo echó a la fragua, y empezó a mover el fuelle. El gallo chirriaba en los tizones como si hiciera viento y se fue poniendo rojo, amarillo, blanco. Cuando notó que empezaba a reblandecerse, se dobló y se abrazó con las fuerzas que le quedaban a un carbón grande, para no perderse del todo. El niño paró el fuelle y echó un cubo de agua sobre el fuego que se apagó resoplando como un gato, y el gallo de veleta quedó asido para siempre al trozo de carbón.

(…)

Desde lo alto de la casa había aprendido el gallo que el rojo de los ponientes era una sangre que se derramaba a esa hora por el horizonte, para madurar la fruta.

(...)

Un día, que al gallo le pareció bueno, coció el niño las sabanas de su cama  y tres ollas de cobre y se escapo con el gallo al horizonte de aquella ventana. Llegaron a una meseta rasa, en cuyo borde estaba el horizonte que se veía lejísimos desde la casa, y esperaron a que bajara el sol y derramara la sangre.

Poco a poco vieron venir una nube rosa; luego una niebla rojiza les envolvía y tenía un olor acido, como a yodo y limones. (...) Entonces la niebla empezó a soltar una humedad y una lluvia finísima, pulverizada y ligera, de sangre que lo empapaba y lo enrojecía todo.  El niño cogiò las sabanas y se puso a sacudirlas en el aire hasta que se volvían del todo rojas. Luego las estrujaba en las ollas de cobre.

(...)

Las tres ollas estaban llenas de una sangre densísima, roja, casi negra. Hervía despacio en grandes, lentas burbujas que explotaban sin ruido como besos de boca redonda.

(…)

El niño dijo que quería ser disecador y tuvieron que mandarlo de aprendiz  con un maestro taxidermista.

(...)

-¿Tù? Tù tienes ojos amarillos como los alcaravanes; te llamarè Alfanhuì porque este es el nombre con que los alcaravanes se gritan los unos a los otros.

Rafael Sànchez Ferlosio.