Cliff McReynolds
El inquietante trabajo de este artista californiano:


El inquietante trabajo de este artista californiano:


Artista conceptual que elabora proyecciones con luces a traves de las cuales explicíta un mensaje.
Esta señora explora la feminidad de una manera que yo nunca antes había visto.



Las ilustraciones del artista Kota Ezawa sobre los Fab Four y Lennon.
Uno de los primeros animés que ví, o por lo menos el primero que recuerdo, creo que el segundo fue Hello Kitty!!!, aquí en su versión manga.
Recuerdo que me daba algo de morbo ver a Afrodita dispara sus senos...espera, ¡eran los senos o me los estoy inventando? Ya ni me acuerdo...
Adolf, del kamisama del manga, Osamu Tesuka.
Además, Black Jack
y Fénix
Cuando era niño, Astroboy me parecía una excelente historia, pero a medida que fuí creciendo empezó a parecerme muy empalagosa y el dibujo casi que infantil.
No fue sino hasta que ví la película Metrópolis que me reconcilié con este estilo de dibujo y con su creador.
Y siguiendo con los padres del manga, me encuentro con Rakuten Kitazawa, quien estuvo influenciado por la historieta occidental.
Una biografía, en inglés, aquí.
Y siguiendo con el morbo oriental, las fotografías bondage de este señor.
Galería de imágenes de hentai setsudan, aquí.
Blog de diseño, the best part.
Y desde el mismo blog de Ellis, paso al de Joe Crocker.
Charley Harper? Pero no es un compositor de jingles ebrio sino un artista gráfico.
Gratamente impresionado por una caratula de un album de la banda The Decemberist -a quienes nunca he escuchado-, busqué la página web de la artista Carson Ellis y en su blog me encontré con este post, con ilustraciones de Gollum por parte de artistas de todas partes del mundo.
Segùn acabo de leer, Monster es un manga -y creo que tambièn un animè- de "terror psicològico".
Ya veremos.

Ronin de Frank Miller: Después de leer muchas críticas laudatorias acerca de este cómic, la expectativa era muy alta y no se ha visto compensada, tal vez esa misma aura de cómic de culto jugó en contra de esta obra, que si bien constituye una excelente lectura no considero que literariamente sea para tanto.
Dice la historia que esta novela gráfica constituyó un hito en cuánto a cuestiones editoriales se refiere y en la libertad creativa que tuvo Miller al momento de escribir, sin estar constreñido a los parametros editoriales de las grandes casas, marvel y DC. Pero como lector, estas circunstancias no me dicen mucho.
Me llama más la atención el apartado gráfico, el trazo de Miller es impresionante, el manejo de las viñetas va más allá del clásico cuadro a cuadro, el color hace que te salten las viñetas a los ojos y la acción transcurre entre las páginas obligandote a una lectura de mil por hora.

Y viene el pero. La historia empieza como un cuento del Japón medieval, con un samurai dispuesto a dar su vida por la de su señor, y salta hacia una Nueva York postapocalíptica, donde una megacorporación controlada por una IA ciberorgánica entra en guerra contra un lisiado telequinético capaz de reconstuir su cuerpo en el de un ronin guerrero para proteger a su amada. Todo se torna confuso al final, no quedando claro si lo del ronin es una ilusión de la máquina para controlar al protagonista para sus propios fines, conseguir la capacidad de crear propia de los seres humanos, o si de verdad estamos inmersos en la lucha de un ronin milenario contra el feroz demonio que mató a su señor feudal. En todo caso, fuera de un final abierto y no muy bien elaborado, no se trata de que tenga un final feliz, pero sí de que las piezas encajen, Ronin es una lectura agradable que nos lleva desde el cyberpunk ochentero hasta el mundo de los samurais tan caro a Miller, si no recuerden su Wolverine .
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Y desde allì mismo, un libro sobre el creador del diseño de Alien y Especies.
Taringueando, encontré el interesante trabajo de Peter Callesen, cuadros hechos en papel, súper bacanos.
















Carteles minimalistas por el diseñador austríaco Albert Exergian.