Despuès serà el vacìo.Depuès serà el vacìo.
Soñemos el minuto de estas flores
para que el tiempo sea como un agua
balsàmica y perpetua.
No abramos nuestra casa
al polvo que nos dice lo que fuimos;
màs bien con una historia
retornemos al patio y los ciruelos.
Si alcanzamos su fruto
nunca tendremos sed, y en este huerto
volverà la araucaria
a tejer con sus hojas un aire de diamante.
No hay nada como ser
lo que siempre han soñado
los que a la luz del cielo
descubren nuestro aire màs profundo.
No calles, que despuès serà el vacìo,
su nada canta ahora
que los dioses te han dado aquel verano
que alguien pedìa en su dolor, y espera.
Càntico de las dos rosas
No digas nada, escucha a las estrellas.
Tal vez te digan algo
de la rosa que hay en tu jardìn
y la rosa del tiempo
-la que està viva o muerta-
en la arena que arde.
La rosa que hay en tu jardìn es bella,
no la amarga hechicera que te llama
desde tu nacimiento, rosa oscura
que te alumbra el final y las orillas
del Aqueronte. No hables, estàs solo
con tu nada indecible, siempre lejos
del azul màs profundo. Mira pues
si el agua va a una isla donde crecen
rosas ya sin ventura o venturosas;
y escribe y canta. Y oye a las estrellas
que hablan desde una pàgina perdida.
Patio de niños
La luz viene del aire
en las alas de un pàjaro. No dispares tu honda:
vendrìa la noche eterna,
fin de mundo, -comienzo para siempre-
de la mortal, celeste llamarada.
Las uvas tristes.
Feliz tù que no miras
los ojos de la Esfinge,
y no ves si es azul el laberinto
de su arena. Terrible
conocimiento de una vida amarga
la que nos dan los ùltimos jardìnes.
Feliz tù que no sabes
quien teje las ilusiones de tus tapices,
ni quien es la hilandera de tus dìas:
vendimiadora de las uvas tristes.
Cantas tu himno, ebrio de esperanza,
y no sabes si mueres o si vives.
Giovanni Quessep.
Brasa Lunar, Editorial Universidad de Antioquia, Medellìn, 2004.