Un día como hoy, de 1897, se publicaba en Londres la novela Drácula de Bram Stoker.

Es indudable que el mito del vampiro de Stoker se basa en una mirada contraria y perversa del ritual cristiano de la transubstanciación, pero también podría mirarse como una represenatción prohibitiva, cohercitiva, de la práctica sexual recreativa; en efecto, y como ya lo dijo brillantemente Alice Cooper, sólo las mujeres sangran, lo que las convierte en la presa favorita del vampiro, pero si ese ataque se relaciona con el período menstrual, el sexo resulta en no reproductivo sino meramente recreativo; esto conlleva a un sexo sucio y absolutamente anticristiano.

En un post anterior, dejé olvidados los siguientes libros de Stoker: