Una historia
Ella se balancea desde el borde de sus cabellos. Êl teme verla caer, pero la desea. Asì que tira del aire hacia èl, respira, y un sistema de baja presiòn se establece entre los dos...
Ella se balancea desde el borde de sus cabellos. Êl teme verla caer, pero la desea. Asì que tira del aire hacia èl, respira, y un sistema de baja presiòn se establece entre los dos...
A pesar de su quietud
el àrbol carece de sueño.
Es en el pàjaro cansado
donde el àrbol
reposa su fatiga...
La alquimia sangrante
de los cuerpos
el crisol de tus manos
cubriendo el bajo vientre
las piedras negras
de los besos en silencio...
Frente a un espejo
que es màs bien un pasadizo,
un tùnel de gusano
entre tus ojos y tu alma,
un atajo
hasta tus uñas carcomidas,
el abismo reflejado en tì,
tù, anidado en el abismo...
***
Los sueños no se reflejan en el espejo,
se deslizan por sus aguas congeladas
hasta dar con los viejos suños olvidados
mojàndose los pies en las orillas...
09-01-07
Voliciòn,
soñar
y volar.
Colisiòn,
despertar
a la realidad...
***
La realidad me amenaza con delatarme,
con exponer mi precaria
condiciòn de simulacro...
Si realmente hay que creer, que sea una religiòn que no nos haga sentir culpables. Una religiòn incoherente, brumosa, subterranea, que no acabe nunca. Como una novela, no como una teologìa.
Umberto Eco
El pèndulo de Foucault.
Mi vida carece de sentido,
oscila sin razòn,
es inhumana.
Y còmo ponerle fin
si mis manos castañean de miedo,
si mi corazòn se agazapa
como el primer hombre abismado
ante el embate de la noche...

Còmo narrar
la blanca inocencia que cubre tus ojos
cuando duermes,
de què forma describir
la luz desatada que corre por tu boca
cuando te echas a reìr,
pero tambièn
còmo borrar de tu cara
las làgrimas amargas
cuando
por mi culpa
rompes a llorar...08-03-07
Las capitulaciones que nos vemos obligados a hacer a diario, las diminutas derrotas, los desaires, todo parece irse juntando para convertirnos en lo que finalmente seremos: adultos.
Una vez leì que uno se hace adulto tras la muerte de sus padres. Uno se puede hacer adulto tras cualquier muerte, al mirarse al espejo y darse cuenta que handesaparecido todas la ilusiones y lo ùnico que resta por hacer es sobrevivir, silenciosamente, amargamente...
04-03-07
La tarde transcurriò sin detenerse,
sin darse cuenta
que sòlo existe
porque estoy aqui
para medir el tiempo...
El domingo pasado le echè otra mirada a esa delirante pelìcula que es Blade Runner.
Independiente de toda la tinta -y caracteres electrònicos- que se han gastado alabando o denigrando este film, hay algo que me llama poderosamente la atenciòn: el fetichismo enrarecido en torno a los ojos que se muestra a lo largo de todo el metraje: primeros planos de ojos mientras los blade runners hacen sus pruebas, la fàbrica de ojos donde Roy va en busca de pistas, las protesis oculares que, con su cruel humor, se coloca sobre sus ojos a manera de màscara cuando solicita la ayuda de Sebastian, y la sicopatica forma en que destroza los ojos y la cara del viejo Tyrell; y esa dualidad entre juguetes y replicantes que existe en casa de Sebastian: los juguetes estàn tan vivos como los replicantes Nexuss 6, ¿què los diferencia? ¿sus supuestos sentimientos?; y la escena donde Deckard va a la caza de Pris, quien se hace pasar por uno de los tantos juguetes de Sebastian, y el blade runner debe correr el riesgo de acercarse demasiado para poder saber si es una replicante o no.
En alguna parte oì que Freud escribiò que cuando niños anhelamos que los muñecos con que jugamos cobren vida, pero que cuando crecemos, nos aterra por completo esta posibilidad...
Arranco mi piel
en amargas dentelladas.
Visto la lìvida mortaja
de otra inexcusable derrota...
No puedes entregarte al desaliento...
No puedes entregarle a la muerte
un bonito cadaver,
sino las manos rotas en pos de sueños derrotados,
los ojos hundidos nimbados de visiones,
los labios cuarteados por una sed insaciable...
No esperes que la vida te compense...
No esperes màs que sangre derramada,
insomnio y falta de apetito,
las uñas sucias de la tierra negra
que escarbaste en busca de un tesoro inexistente...
La ciudad cae sobre la noche
la ciudad ciñe al mar con cintas de asfalto
la ciudad me engendra y me consume...
pero tambièn
la ciudad desaparece
ante la urgencia del sueño...
El sueño no tiene lugar.
Acaece
en cualquier espacio de la mente,
en todo lugar del recuerdo,
en alguna instancia del olvido...
02-03-07
Metal
Un comentario que compartio el otro dia mi amigo martín, escrito en un mail por G.Curbelo, que me parecio muy interesante:
"el tomarse más o menos en serio al inner- metalero, depende de la relación que tenga uno con su adolescencia, o para ser exacto, con su pre-adolescencia. Todo en el metal refiere en cierta forma al imaginario ideal del adolescente precoz, atraido por lo general por los arquetipos de heroísmo y masculinidad más evidentes, en busca de reforzar su recién descubierta masculinidad. Eso es lo que hace tan obsceno al nü metal, porque apunta al mismo adolescente (tal vez un par de años mayor) y lo espeja sin mediación idealizada, o mejor dicho, con una idealización auto-lesiva que vuelve la auto-conmiseración un objetivo y no un defecto. Música para perdedores que aceptan ser perdedores desde antes de empezar a perder."
Tomado de www.bizcochomaligno.blogspot.com
Soy una piedra
ala que puedes patear
o clavar en un muro,
moler
o arrojar en el agua.
Continuarè aquì
entero o deshecho,
en apatìa y soledad
y sin un solo peso
en los bolsillos...
¿En què adictivo narcotico se puede convertir el dolor? ¿Què nos induce a permanecer en la sombra, rumiando la soledad hasta la mèdula; què placer hallamos en seguir en la lona, sangrando espesamente? Hay algo de atrayente en tocar fondo, como realizar un rito heretico o entregarse a la autodestrucciòn, servir a ese demonio de la perversidad de Poe: el orgullo satànico de querer ir en contra de la vida...
Un toxicòmano respeta poco su imagen. Usa la ropa màs sucia y gastada y no siente ninguna necesidad de llamar la atenciòn. Durante mi perìodo de adicciòn en Tànger, me conocìan como El Hombre Invisible. Esta desintegraciòn de la propia imagen se traduce a menudo en una sed indiscriminada de imàgenes. Billie Holliday dijo que supo que se habìa desenganchado de la droga cuando dejò de ver la televisiòn.
William Burroughs.
Marica. Editorial Anagrama, S. A., Barcelona, 2002.
Cuando crees que la tierra està exclusivamente poblada por Mierdas, encuentras una perla.
William Burroughs