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estabolsanoesunjuguete

filosofìa barata y zapatos de goma

Transvaloraciòn de todos los valores

Transvaloraciòn de todos los valores

Ninguna cosa en la que no intervenga la petulancia sale bien. Sòlo la demasìa de la fuerza es la prueba de la fuerza.-Una transvaloraciòn de todos los valores, ese signo de interrogaciòn tan negro, tan enorme, que arroja sombras sobre quièn lo coloca...

Nietzsche.

Revoluciòn

Revoluciòn

...Mediante un proceso contrario en el que se simbolizò algo grandioso y total, el tèrmino revoluciòn tambièn fue vulgarizado, trivializado y alterado. Podìaser utilizado refiriendose a un producto nuevo (...), a cualquier cosa que uno desease presentar como moderna y avanzada(...)

Desde entonces la degeneraciòn y confusiòn en la idea de revoluciòn ha llegado tanlejos que hoy es inevitable habalr de la banalidad de la revoluciòn. En los ùltimos años se ha asistido a este fenòmeno en su màxima extensiòn ante la pervivencia de la revoluciòn como una moda en occidente, adoptada como una uniòn abigarrada de movimientos de individuos que buscan en ella el entretenimiento o el provecho. Como resultado, escuchar cualquier cosa descrita como revolucionaria es casi un sìntoma cierto de que a uno se le està ofreciendo un absurdo. Este estado de cosas ha sido descrito con grna fortuna por Jacques Ellul.Extraìda de la sociedad de consumo,tal como lo anpotado, la revoluciòn no exige precio, es un pasatiempo. Cualquiera hace su revoluciòn, desde el artista hasta el hombre de negocios: se trata de un aspecto màs del estilo de vida de cada cual, es el producto del aburrimiento.

Perez Zagorin.

Revueltas y revoluciones en la Edad Moderna.

Ediciones Càtedra S.A., Madrid, 1985.

Diarrea de imàgenes

Diarrea de imàgenes

"la información representa intereses económicos"

"hay que comprender cómo mirar"

"somos víctimas del ojo"

"si el ojo hiciera la digestión de las imágenes viviríamos con diarrea"

"hay que comprometerse con la mirada"


"no existe equilibrio descifrable por la conciencia, la idea de que vivimos en un equilibrio ecológico o entre el bien y el mal es mentira, el bien lo quieren pocos, el mal es más seductor"


Daniel Melero


Tomado de www.aguastonicas.blogspot.com

La revoluciòn, el opio del pueblo

La revoluciòn, el opio del pueblo

La revoluciòn bien puede ser el mito màs poderoso de nuestro tiempo, dado que ciertamente es el màs penetrante. En lugar de servir sin màs como el nombre o la descripciòn de cierto tipo de acontecimientos, es un sìmbolo de identificaciòn y de exigencia, una declaraciòn de preferencia normativa, una vaga composiciòn de imàgenes y sentimientos apropiados a la manipulaciòn y con distintos pòpòsitos, una moda, e incluso un opio (igual que la religiòn, la revoluciòn tambièn puede ser "el opio del pueblo")

Perez Zagorin.

El mundo

El mundo

 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.


Los hechos en el espacio lógico son el mundo.


El mundo se descompone en hechos.


Es manifiesto que por muy diferente del real que se piense un mundo ha de tener algo en común con él -una forma-.


Espacio, tiempo y color (cromaticidad) son formas de los objetos.


La realidad total es el mundo.

Ludwid Wittgenstein

Tomado de www.usuarios.iponet.es/ddt/tlf.htm


 

Revoluciòn

Revoluciòn

...La revoluciòn es una condiciòn indispensable para el perfecto conocimiento de la sociedad. Segùn còmo la definamos, la revoluciòn puede ser tìpica o atìpica, comùn o extraña. Màs en el caso de las sociedades, naciones y comunidades que han vivido alguna revoluciòn, no podemos intentar comprenderlos sin conocer sus revueltas. En un sentido profundo y por ello no tautològico, es cierto que cada pueblo consigue la revoluciòn que merece y es igualmente cierto que llega a las revoluciones de que es capaz.

Perez Zagorin.

Revueltas y revoluciones en la Edad Moderna. 

Ediciones Càtedra S.A., Madrid, 1985.

Temperatura de la vida

Temperatura de la vida

¿Mi intimidad con las cosas que se extinguen? Yo me sobrevivo despuès de cada tristeza...

Sòlo cuando me duele el alma de infelicidad, mi corazòn se pone a latir. El suspiro es el marco ideal de la respiraciòn y la felicidad no es la temperatura de la vida.

Cioràn.

Lucidez

Lucidez

Toda lucidez es la consecuencia de una pèrdida.

Cioràn.

Publicidad

La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo se acentúa; sin embargo, la publicidad sigue construyendo las infraestructuras de recepción de sus mensajes. Sigue perfeccionando medios de desplazamiento para seres que no tienen ningún sitio adonde ir porque no están cómodos en ninguna parte; sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con nadie."

 

Michel Houellebecq

 Tomado de www.hugovillalobos.blogspot.com 

Palabra de Woody

El sexo entre dos personas es una cosa hermosa; entre cinco es fantástico.

 

Sólo se vive una vez, pero una vez es más que suficiente si se hace bien.

 

La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.

 

Me gusta leer pornografía en Braille.

 

Para ti soy ateo. Para Dios, soy la fiel oposición

 Woody AllenTomado de Inmaculada Decepciòn.

hombre

el hombre es el camino màs corto entre la vida y la muerte.

Cioràn

Shopping

« Aséptica y fría, la estética del shopping es funcional a la ideología contemporánea: orden y control, libre pero limitada elección -una metáfora de las democracias actuales-, borramiento de los límites entre ficción y realidad, e ilusión de diversidad. Vidrieras de un gusto único, uniforme, en las que lo distintivo no está precisamente en los objetos sino en las marcas comerciales. Los mismos productos se repiten indefinidamente: sólo cambian de nombre, de color, de etiqueta. » 

Gabriel Cocimano

Tomado de www.consumehastamorir.com.

Ojo a la imagen que acompaña al artìculo… 

Dios

Dios

Ya no hay grandes palabras. La gente, de vez en cuando, dice "Dios", simplemente para pronunciar una palabra que una vez fue grande.

 

Elias Canetti.

Odiar

Odiar

A quien hemos visto dormir, ya no le podremos odiar nunca.

Elias Canetti.

Un solo hombre

No està en manos de Dios el poder salvar de la muerte a un solo hombre. Ahì està el caràcter uno y ùnico de Dios.

Elias Canetti.

Libro ùnico

Puesto que el hombre y la novela son isomorfos, lo normal serìa que èsta pudiera contener todo lo que tiene que ver con aquèl(...) En el fondo, todo deberìa poder transformarse en un libro ùnico, que uno escribirìa hasta poco antes de su muerte; esa manera de vivir me parece razonable, feliz, y quizàs hasta posible de llevar màs o menos a la pactica.

Michel Houellebecq.

El mundo como supermercado.

Mil verdades

Hay mil verdades, el error es uno.

Nicolàs Gòmez Dàvila.

Escolios a un texto ìmplicito.

Nietzsche: Humano, demasiado Humano.

El gran desasimiento:

Cabe presumir que un espíritu en el que el tipo “espíritu libre” ha un día de madurar y llegar a sazón hasta la perfección haya tenido su episodio decisivo en un gran desasimiento y que antes no haya sido más que un espíritu atado y que parecía encadenado para siempre a su rincón y a su columna. ¿Qué es lo que ata más firmemente? ¿Cuáles son las cuerdas casi irrompibles? Entre hombres de una clase elevada y selecta los deberes serán ese respeto propio de la juventud, ese recato y delicadeza ante todo lo de antiguo venerado y digno, esa gratitud hacia el suelo en que crecieron, hacia la mano que les guió, hacia el santuario en que aprendieron a orar; sus momentos supremos serán lo que más firmemente les ate; lo que mas duramente les obligue. Para los hombres de tal suerte encadenados, el gran desasimiento se opera súbitamente, como un terremoto: el alma joven es de repente sacudida, desprendida, arrancada, ella misma no entiende lo que sucede. Un impulso y embate la domina y se apodera de ella imperiosamente; se despiertan una voluntad y un ansia de irse; a cualquier parte, a toda costa; flamea y azoga en todos sus sentidos una vehemente y peligrosa curiosidad por un mundo ignoto. -Antes morir que vivir aquí, así resuenan la voz y la seducción perentorias: ¡y este “aquí”, este -“en casa”- es todo lo que hasta entonces había amado! Un repentino horror y recelo hacia lo que amaba, un relámpago de desprecio hacia lo que para ella significaba “deber”, un afán turbulento arbitrario, impetuoso como un volcán, de peregrinación, de exilio, de extrañamiento, de enfriamiento, de desintoxicación, de congelación, un odio hacia el amor, quizá un paso y una mirada sacrílegos hacia atrás, hacia donde hasta entonces oraba y amaba, quizá un rubor de vergüenza por lo que acaba de hacer, y al mismo tiempo un alborozo por haberlo hecho, un ebrio y exultante estremecimiento interior que delata una victoria -¿una victoria?, ¿sobre qué?, ¿sobre quien?-, una enigmática victoria erizada de interrogantes y problemática, pero la primera victoria al fin y al cabo: de semejantes males y dolores consta la historia del gran desasimiento. Es la mismo tiempo una enfermedad que puede destruir al hombre, esta primera erupción de fuerza y voluntad de autodeterminación, de autovaloración, esta voluntad de libre albedrío: ¡y cuanta enfermedad se expresa en las salvajes tentativas y extravagancias con que el liberado, el desasido, trata en delante de demostrase a sí mismo su dominio sobre las cosas! Vaga cruelmente con una avidez insatisfecha; lo que apresa debe expiar la peligrosa excitación de su orgullo; destruye lo que atrae. Con malévola risa da vuelta a lo que encentra oculto, tapado por cualquier pudor: trata de ver el aspecto de las cosas cuando se las invierte. Es por arbitrio y gusto por el arbitrio por lo que acaso dispensa entonces su favores a lo hasta tal momento desacreditado, por lo que, curioso e indagador, merodea alrededor de los más prohibido. En el trasfondo de su trajín y vagabundeo -pues está intranquilo y sin norte que le oriente, como en un desierto- está el interrogante de una curiosidad cada vez más peligrosa. “¿No es posible subvertir todos los valores?, ¿y es el bien acaso el mal?, ¿y Dios sólo una invención y sutileza del diablo? ¿Es todo acaso en definitiva falso? Y si somos engañados, ¿no somos precisamente por eso también engañadores?, ¿no nos es inevitable ser también engañadores?” Tales pensamientos le conducen y seducen cada vez más lejos, cada vez más extraviadamente. La soledad esa temible diosa y mater saeva cupidinum, le rodea y envuelve, cada vez más amenazadora, más asfixiante, más agobiante; pero ¿quién sabe hoy qué es la soledad

 

Nietzsche, Friedrich -  Humano demasiado humano

Ideas estùpidas

Para inducirnos a que las adoptemos, las ideas estùpidas alegan el inmenso pùblico que las comparte.

Nicolàs Gòmez Dàvila.

Verguenzas

Verguenzas

Las fuentes de inspiraciòn de un escritor son sus verguenzas; quièn no los descubra en sì mismo o las eluda està condenado al plagio o a la crìtica.

Cioràn.