De acuerdo con sus mismos creadores, las primeras influencias para la creación de Batman fueron personajes del cómic y el cine estadounidense de la época: El Zorro, El Fantasma que Camina y, por supuesto y cuya influencia más se nota, La Sombra. Pero con el paso de los años, la figura de Batman, su pericia en la lucha, sus armas y su origen, se han definido más hacia el imaginario del Ninja japonés, un peleador táctico pero letal, silencioso pero aterrador.

Incluso en las revisiones del personaje más actuales, se hace hincapié en el entrenamiento en disciplinas orientales, desde Batman del Futuro hasta Batman Begins.

Pero donde más se interpoló esta asociación entre Batman y los ninjas fue en el corto Batman of Shanghai, donde se reimaginó todo el concepto de el Hombre Murcielago para hacerlo coincidir con la estética del cine de aventuras chino de los años 30.

Es por esto que Batman Ninja no toma por sorpresa al fan de Batman, y ya que Warner esta echando mano de todo el acervo del Caballero Oscuro, después de Gotham by Gaslight, la exploración de los Elsewords que involucran a Batman nos conduce a esta nueva entrega.

Hasta aquí lo que conecta con el Batman que conocemos, porque Warner parece darle carta blanca al equipo encargado para que realicen un anime utilizando los personajes de DC y ellos se desbandan en dicha libertad: el escritor Kazuki Nakashima, el diseñador de caracteres Takashi Okazaki , creador de otra mixtura entre Oriente y Occidente como es Afro Samurai, y el director Junpei Mizusaki.

La animación, el diseño de los personajes y los backgrounds son una muestra de lo mejor que conciben los japoneses el arte de la animación, siendo a mi modo de ver el punto fuerte de esta película.

Luego viene un guión que no me acaba de convencer por caer en los lugares comunes del anime: mechas sin gracia, enfrentamientos entre daimyos, mezcla entre el Japón feudal y el moderno hipertecnologizado, unido a un escaso desarrollo de personajes, ofreciendonos más de lo mismo, el enfrentamiento entre Batman y El Guasón sólo que en un ambiente exótico.

Las batallas, las armas y los trajes, además de algunos detalles de fanservice como acordarse que las chicas tiene senos, salvan esta película del desastre.

Se agradece la bocanada de aire fresco que supone la irrupción de otras formas de animación en la anquilosada visión de Warner y DC, pero para un personaje que hace de la lucha, la superación física y la rectitud moral sus valores, tan enraizados en la creencia que los occidentales tenemos de las artes marciales de oriente, como lo es Batman, creo que se desperdició una gran oportunidad de mostrarnos cómo funciona el código moral del Murciélago y cómo engarza esa concepción del bien y el mal con sus habilidades físicas y mentales.