Blogia
estabolsanoesunjuguete

Cuentos fantàsticos

El libro

Fustigué los estantes de las bibliotecas públicas en busca de aquél libro.

Desesperado, interrogué las vitrinas de las librerías, aún cuando presentía que dicho volumen no estaría en ellas, por no tratarse de un best sellers. Recorrí con ardor los puestos de los vendedores de libros de segunda, pero al parecer los dioses no me eran propicios en esta búsqueda insensata.

Esa noche, soñé con el libro.

Al despertar, interrogué mis paginas ajadas y encontré un fragmento del libro en uno de mis poemas mal logrados; sorprendido, me mire al espejo y hallé un párrafo completo reflejado en el...

Quiera Dios que algún día me esté dado leer el libro entero...

Bufón.

El ùltimo hombre

Cuenta la leyenda que el ùltimo hombre bajò de su aparato mecànico, ahora inservible por falta de combustible, y  arrastrò su vida apagada hasta el mar, fuente de toda vida y respuesta y desde allì, postrado, clamò para que su Dios compareciera...

Dicen los charlatanes, alrededor de la hoguera, cuando la tribu se reùne despuès de comer a contar historias y a acicalarse, que el hombre no obtuvo respuesta, debido a que su dios se habìa desentendido de èl o lo habìa olvidado, quizàs porque el dios estaba senil o enfermo o tal vez porque estaba muerto.

Sin embargo,los sabios señalan que el hombre no consiguiò respuesta, simplemente porque Dios era èl y èl estaba con Dios, y que al morir el hombre Dios desapareciò con èl...

Bufòn.

30-IX-05

La nave.

La vieja y oxidada nave espacial llegò dando tumbos a travès del tiempo vacìo del espacio interestelar, hasta arribar a aquèl lejano planeta, donde sus habitantes la acogieron.

Durante mucho tiempo estuvieron indecisos sobre si abrirla o no, aùn cuando a simple vista comprendieron que se trataba de un medio de transporte, hueco en su interior, diseñado para que un ser viviente pudiera sobrevivir dentro de èl.

Cuando por fin de decidieron, comprobaron, no sin aprehensiòn, que se hallaban ante un fèretro flotante: su ùnico tripulante hacìa tiempo que habìa muerto a considerar por el estado del cuerpo.

Màs por nostalgia hacia aquèl explorador truncado que por curiosidad cientìfica -ya que su propia tecnologìa rebasaba con mucho la del desaparecido visitante-, se dedicaron a estudiar la nave. En la pared exterior, bajo la cabina de mando, hallaron escrito, con pintura ajena al resto del artefacto, unos caracteres que tardaron poco en descifrar, gracias a los muchos archivos entre tangibles y electrònicos hallados dentro del mismo aparato: La Española, decìa.

Despuès de muchas disquicisiones, concluyeron que se trataba del nombre de la nave , que presumiblemente habìa sido escrito allì por su solitario tripulante.

Pero nunca pudieron saber què significaba. Y ese fue el ùnico secreto que no pudieron arrancarle a la muerte...

 

Antes de embarcarse en su viaje sin retorno, Floyd Bowman sintiò la imperiosa necesidad de concederle un rasgo humanizante al frìo metal de la càpsula espacial, que habrìa de transportarlo millones de kilòmetros al olvido. La primera idea que se le ocurriò fue colocarle un nombre. Asì que tomò un tarro de pintura y con una brocha trazò el nombre de La Española, justo debajo de la cabina de mando en la cara exterior del aparato.

Y sonriò ante la alusiòn.

Pues La Española era el nombre del barco en que navegaba Jim Hawkins hacia la Isla del Tesoro, en la novela del mismo nombre que èl, Floyd Bowman, habìa leìdo cuando sòlo tenìa once años de edad...

26-02-06

Bufòn.

El ùltimo hombre

El ùltimo hombre levantò los ojos al cielo e implorò respuestas con un gemido estridente, antes de caer de bruces sobre la tierra desolada.

Al otro lado del tiempo, a miles de unidades astronòmicas de olvido, la entidad llamada Dom captò el dèbil  mensaje gracias a los dispositivos receptores de las màquinas blandas implantadas en su piel.

De inmediato Dom se conectò a la Inteligencia Central y asì supo que el mensaje provenìa de un planetoide extinto.

Por un instante, estuvo tentado de enviar una respuesta, acusando recibo de la sùplica interpuesta...

Pero la Inteligencia Central le hizo saber que no serìa necesario ya que , gracias a un extraño sentimiento llamado esperanza, el ùltimo hombre, en el ùltimo instante, tuvo la certeza de estar siendo escuchado...

24-02-07

Bufòn.

Penèlope

Ulises subiò a la màquina del tiempo y la puso en marcha.

Hacia el pasado estaba Penelope tal como la viò el primer dìa. Hacia el futuro, Penèlope tal como habrìa de verla al regresar...Pero siempre Penelòpe tejiendo la trama del tiempo...

Bufòn.

07-05-06

Sueños

El soñador despertò en las arenas grises de un Circo. Se desprendiò del Visor de Imàgenes Auto-generados y esperò la llegada de un tècnico del Sistema de Soporte.

Su sueño de evasiòn habìa fracasado por problemas tècnicos. Contrariado, el Soñador rogò que su sueño pudiera ser recuperado.

Mientras esperaba la llegada del Tècnico, se dedicò a recorrer la existencia de la que habìa querido escapar. Descubriò con desilusiòn que era un payaso trashumante de vida irrelevante, asì que deseò con desesperaciòn la restauraciòn de su sueño.Se llenò de una gran sorpresa cuando viò aparecer no aun tècnico, sino a su Asesor, un ejecutivo de rango intermedio, antipàticamente pulcro y distante.

-Quiero recuperar mi sueño- exigiò el Soñador.

-Me temo que eso es imposible, mìster Dick- respondiò el Asesor con muestras de extremada cortesìa, absolutamente profesional.

El Soñador se exasperò:

-Escuche... soy un infeliz payaso de circo de barrio...Debo salir de aquì, necesito recuperar mi sueño...

-Ese es precisamente el problema, mìster Dick. Usted no esun simple payaso de circo. Esto es sòlo un sueño generadopor usted, a partir de  nuestra consola P.E. 2030, de hace cinco años.

-¿Què?- el Soñador estaba desconcertado.

-Efectivamente, mìster Dick, hace cinco años usted era usuario de nuestra consola de sueños autogenerados, con la que soñaba ser un payaso errante. Con la puesta en el mercado de una nueva consola mejorada, usted quiso adquirir un nuevo sueño y, como ya es costumbre en usted, nos pidiò hacerlo a partir de su sueño de payaso para evitar tener que desconectarse del Sistema de Apoyo y evitarse todo el papeleo que ello conlleva...

-¿Còmo ya es costumbre? ¡Quiere decir...?-balbuceò el Soñador.

-Asì es. Usted ha estado usando nuestras consolas por màs de treinta años, saltando de un sueño a otro, a medida que la tecnologìa avanza...

-¿Màs de treinta años?-gimiò anonadado-. Pero...¿la joven de la que me enamorè?, ¿las oportunidades que perdì?...

-Todo eso no son màs que meros transcursos de su sueño, mìster Dick. Le recuerdo que nuestra tecnologìa sòlo presta el servicio de soporte: todo lo demàs , el argumento del sueño, dìgamos, corre por cuenta del soñador...Puede llamarlo libre albedrìo, si le parece...

-Y si esto es un sueño...¿què hay detràs?...

El Asesor consultò su computador portatil.

-En su sueño anterior usted fue un oscuro revolucionario en una repùblica del sur...Debo reconocer que sus sueños son modestos, mìster Dick, lo cual nos facilita mucho el trabajo...

-¿Y detràs de eso?

-Con nuestra consola P.E. 2027 usted formaba parte de un grupo de ladrones de banco...y antes de eso- se adelantò el Asesor- con nuestras consolas anteriores usted fue, sucesivamente, Guerrero, Amante, Trovador... Al parecer , està usted dispuesto a afrontar todos los arquetipos programables...

El Soñador a punto de derrumbarse, gimoteò:

-¿Y detràs de todo eso? ¿Què hay detràs de todos mis sueños?

La prestancia profesional del Asesor se descompuso ante la desesperaciòn real de su cleintey, por un segundo, apreciò como lo que en realidad era, un hombre tan cansado como el que màs. Pero se recuperò en seguida y consultò su computador, tan pequeño que le cabìa en un bolsillo.

-Bueno...me veo obligado a recordarle que hace exactamente treinta y un  años, usted firmò un contrato con nuestra compañìa, mediante el cual, su identidad, su cuerpo y sus sueños pasaban a formar parte de nuestros activos. Desde entonces, la compañìa se ha encargado de suministrarle el soporte tècnico para que usted pudiera dedicars a soñar con entera libertad... Nosotros, a cambio, obtenìamos todos los datos necesarios para mejorar el producto y el servicio...Sin embargo, usted ha sido un soñador durante tanto tiempo que su cuerpo ya no resistirìa sino un sueño màs, y de hecho, ni siquiera estamos seguros de que otro sueño sea recomendable...

-Pero dìgame, ¿quièn soy entonces?- gritò el Soñador al borde de las làgrimas, cayendo de rodillas sobre la arena de la pista circular, bajo la mirada apagada de las gradas vacìas.

-Yo..yo relalmente no lo sè, mìster Dick. Esos datos no estàn a mi alcance. Si es tan importante para usted, podrìa pasar una peticiòn por escrito que serà cuidadosamente estudiada y respondida dentro de los tèrminos...

El Soñador se levantò, clavò sus ojos inyectados en sangre en el Asesor y se sintiò henchir de odio. Con fiera presteza saltò sobre el ejecutivo inerme y extinguiò su aliento con las manos. Pero una fuerte luz roja y un timbre de alarma resonaron en su cabeza, haciendolo rodar por el suelo junto a su vìctima...

Un tècnico vestido de blanco irrumpiò en una impoluta habitaciòn de hospital y manipulò los aparatos de soporte, colocados junto a la cama en que yacìa mìster Dick, manipulandolos hasta normalizar los signos vitales.

Un pàlido Asesor entrò en la habitaciòn cuando todo hubo terminado:

-Esta vez haido uste demasiado lejos, mìster Dick. Estuvimos a punto de perderlo...-reprochò.

-No se preosupe, Aldiss- sonriò tristemente mìster Dick-, el antifaz del asesino era la ùnica y ùltima màscara que me quedaba por probar...

-Espero que lo haya disfrutado- dijo, con una frìa e indiferente cortesìa.

-Al cien por ciento-exclamò mìster Dick.

Aldiss tragò saliva y saliò del cuarto. Mìster Dick le hizo un guño al tècnico, quièn soltò una sonora carcajada.

-Y ahora , Gibson,-continuò mìster Dick-, desconecte todo mi soporte vital, por favor...

10-XI-05

Bufòn.

La respuesta

El Buscador se sentìa naufragar.

Presentìa que una vez habìa tenido la Respuesta, pero como entre sus facultades no estaba la de recordar o retener, ni la de asociar, omitir u olvidar hasta crear una memoria, desconocìa la situaciòn de la Ventana donde podìa acceder  a ella...

Asì que iniciò una nueva Bùsqueda, casi al azar.

Pensò que si no encontraba la Ventana donde se hallaba su respuesta, encontrarìa otra que lo remitiera a aquella, de manera que , en algùn momento, podrìa recrear una aproximaciòn  a la respuesta original...

A veces , sobre todo por las noches cuando estaba exhausto, anhelaba retroceder en el tiempo, porque tenìa la sensaciòn de que sòlo en su pasado o en sus sueños, volverìa a obtener la Respuesta...

29-X-05

Bufòn.

El buscador

El Buscador sabìa que estaba atrapado en el laberinto, pero no le importò. Estaba demasiado ocupado para preocuparse por ello.

Si antaño las personas le solicitaban sabidurìa, èl se limitaba a otorgarles un dogma, una profesiòn de fe, una ideologìa que ellos abrazaban hasta abrasarse...

Pero ya el Buscador no tenìa tiempo para jugar con las fatuas pretensiones de los Usuarios, quienes ahora exigìan informaciòn y entretenimiento, y èl debìa fagocitarlo todo y regurgitarlo, en tiempo real, sin ningùn asomo de trascendencia...

Bufòn.

El bibliotecario

Con el paso del tiempo, el Bibliotecario ya no fue necesario. El Buscador lo hacìa todo, tenìa todas las respuestas, o por lo menos, los Enlaces adecuados que podìan conllevar a esa respuesta.

Lejos de amilanarse ante esta situaciòn, el Bibliotecario se armò de paciencia y mala fe y empezò a tejer un laberinto, a construir una red donde atrapar al Buscador...

Bufòn.

 

Naturaleza robòtica

La doctora Susan Calvin yacìa en el piso de su inmaculado laboratorio, entre un amasijo de vìsceras y sangre.

La asèptica luz blanca de una làmpara permitìa ver que no sòlo habìa sido estrangulada y destripada, sino tambièn brutalmente abusada.

 Calvin habìa dedicado su vida entera al perfeccionamiento de organismos cibernèticos capaces de emular la naturaleza humana, aùn en su lao màs profundo, oscuro y miserable.

En un rincòn del laboratorio, la policìa encontrò al ùltimo robot sobre el que trabajaba la doctora Calvin, sumido en posiciòn fetal en un charco de sus propias deyecciones, totalmente ensimismado, chupando con frenesì el dedo pulgar de una de sus manos manchadas de sangre...

30-04-07

Bufòn.

 

Un crimen

La polìcia considerò aquèl acto como criminal, dada la alevosìa y el furor manifestados en el ataque, que resultò mortal.

La parte acusadora hablò de premeditaciòn.

El abogado defensor obtuvo la opiniòn profesional de varios especialistas, quienes hablaron de un profundo malestar narcisista.

Sin embargo, el hecho irrefutable era que el acusado habìa atacado a uno de sus clones -conocidos en el mercado como "copias"-, destrozàndole la cara con las uñas...

26-28--02-07

0 comentarios