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Alan Moore

Por supuesto, mi primer acercamiento al universo creativo de Alan Moore fue a través del cine, con la regular From Hell del 2001 y La Liga Extraordinaria de 2003, pelicula que me parece tiene una buena premisa de partida, pero se  queda en mera anecdota y efectos especiales, defectos propios del cine actual. (PD: The Watchmen del 2009 me pareció una excelente película, con un guión más sólido, mejores actuaciones y ambientación).

Buscándo conocer más material de Moore, dí con estos archivos, y los iré comentando a medida que los lea.

PD 2015: Los archivos ya no existen, así que iré resubiendo todo lo que tengo de Alan Moore, tanto lo más viejo como lo más nuevo en este mismo post para no desperdigar los archivos por todo el blog.

Top Ten, una miniserie de corte policíaco y superheroico, que muestra las señas de identidad del autor, como refundir generos ya utilizados para mostrar nuevos ángulos desde los cuales contar una historia. Con todos los tópicos del subgénero de comisarías de policía, la variedad de personajes que desfilan por estas páginas  y lo delirante de los casos que deben resolver, hace que sea una lectura entretenida.

PD 2015: resubo el archivo y añado las continuaciones que no conocía: una precuela titulada The Forty-Niners, que sigue la línea de Top Ten, y Smax una miniserie en la que Moore pretende realizar un homenaje-parodia al genero de la literatura fantástica, pero que a mí no me pareció demasiado entretenido, sobre todo por el cambio de dibujo, del realismo de Gene Ha en Top Ten y  The Forty-Niners, a otro más cartoon a cargo de Zander Cannon.

 

El día del juicio: Una historia  en la que Moore trabaja  con el supergrupo Youngblood del universo Image; creo que lo más interesante son los flashback o historias paralelas que complementan la línea principal, dibujadas cada una por un artista diferente, porque abarcan todos los posibles generos de la fantasía en cómics y por la relación que establecen entre el noveno arte y (algo que ya muchos sospechabamos) la literatura pulp, con homenajes-parodias a personajes clásicos como Tarzán Y Doc Savage.

 

Neomicon y El Patio. Una de las especialidades de Moore es la relectura de los géneros literarios, amalgama que manejó brillantemente en La liga de los Hombres Extraordinarios, donde revisita la literatura de ficción de la epóca victoriana, idea que fue destrozada sin miramientos en la película homónima.

 

En esta ocasión el material que decide revisar es un poco más problemático, la literatura pulp de finales de los veinte y principio de los treinta del pasado siglo, en específico lo concerniente a los Mitos de Cthulu. Dado que este material presenta el inconveniente de ser, en su temática original y cautivante, pero en su realización literaria en su mayoría no muy brillante, la historia de Moore puede sólo interesar a fans de este tipo de literatura y generar rechazo en aquellos que no están familiarizados con la temática a abordar.

El trazo en Neomicon corre a cargo de Jacen Burrows y a mí en lo personal no me pareció nada del otro mundo, ni siquiera se esforzó en presentar los monstruos lovecraftianos de una manera diferente a como ya lo han hecho muchos antes que él y, por supuesto, en el cine Hellboy de Del Toro en 2004 y Frank Darabont en La niebla del 2007.

Queda pues la historia a cargo de Moore quien no parece esforzarse mucho en los guiones, presentando una típica historia policial donde una agente del FBI, conocedora de la literatura de la epóca, investiga unos asesinatos rituales ligados a los mitos de Cthullu de HP Lovecraft y su círculo. Creo que lo más relevante de Neomicon es la fuerte carga sexual que establece en los mitos de Cthullu al mostrar como los monstruos del asexual Lovecraft no vienen a ser más que orgános sexuales sublimados hasta el horror.

Me gustó más la historia corta El Patio, que cuenta la peripecia de uno de los investigadores involucrados en el caso y quien descubre la irrealidad del mundo lovecraftiano a través de dos de sus puertas de acceso más subjetivas: el lenguaje y el sueño. En efecto, Lovecraft utiliza el lenguaje, y sus contenedores más sagrados: los libros, como puerta de entrada a los mundos ocultos, al conocimiento antiguo que recorre el mundo por cañerías oscuras, pero cuya adquisición por parte del hombre sólo conlleva a la muerte y a la perdición. Esta negación de alcanzar el conocimiento de una forma racional, se ve contrastada con la posibilidad onírica de acceder a mundos  y puntos de vista alternativos a través del sueño y  su sucedaneo en la vigilia, la palabra. Aldo Sax irrumpe en la "revelación" lovecraftiana del discontinuo espacio tiempo a través del Aklo o lenguaje de los que esperan, para enfrentar lo que de este lado es considerado una locura homicida de la que no puede regresar. El dibujo es menos efectista que en Neomicon y logra más originalidad, a la par que le da un toque más pulp a la historia.

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