Ama a tu pròjimo como a ti mismo.
¿Tiene el hombre poder para cometer crímenes? Y cuando, prefiriendo su propia felicidad a la de los otros, cambia o destruye todo lo que encuentra a su paso, ¿ha hecho otra cosa que servir a la naturaleza, cuyas primeras y más seguras inspiraciones le dictan que sea feliz, sin importarle a expensas de quién? El sistema del amor al prójimo es una quimera que debemos al cristianismo, no a la naturaleza; el nazareno sectario, atormentado, desgraciado, y por consiguiente en el estado de debilidad que le hacía clamar a la tolerancia, a la humanidad, debió establecer necesariamente esta relación fabulosa de un ser hacia otro; preservaba su vida si lo lograba.
Marqués de Sade.
Justine.
Marqués de Sade.
Justine.
29/07/2005 19:26

