Batman Gotham By Gaslight:

Extrapolar personajes conocidos a otra epóca y lugar, siempre es un ejercicio imaginativo válido en la ficción, se trate de cómics o cine.

Más cuando se trata de dar una visión diferente de un personaje tan arraigado a la ficción occidental, por melodramático y misterioso, como Jack el Destripador.

En esta película, basada en el cómic del mismo nombre, nos encontramos con un Batman victoriano, pero que en esencia es el mismo personaje que conocemos, esta vez enfrentándose a un asesino serial que cobra sus víctimas entre la gente más pobre de la ciudad, más exactamente en mujeres de vida fácil, emulando al conocido Jack. 

Las voces cuentan con el recurrente Bruce Greenwood (Gerald, en El Juego de Gerald, de Netflix), como Batman - Bruno Díaz, y la recordada  Kari Wuhrer,  Maggie Beckett en Deslizadores y la alocada Jackie en El amo de las bestias 2.

La dirección corre a cargo de Sam Liu, quien se ha encargado de  anteriores  cintas del Hombre Murciélago como Batman: The Killing Joke y Batman and Harley Quinn, y de Liga de la Justicia como Justice League vs. Teen Titans y Teen Titans: The Judas Contract, ninguna de las cuales me había parecido muy acertada.Creo que esta vez Liu sí acierta en la dirección, además de un guión que si bien no presenta grandes sorpresas, resulta más interesante que las anteriores propuestas del director.

La animación continúa en la típica línea de la Warner,  sin ser tan dura como en las películas de los Titanes ni tan cartoon como en la de Harley Quinn, y por supuesto no cae en el fanservice de ésta última.

En cuanto a la historia, Batman debe enfrentar a un asesino de mujeres de los barrios bajos, bailarinas y prostitutas y a la hermana Leslie quien las protege, ante la indiferencia de la policía y el clasismo de los habitantes de Ciudad Gótica.

Batman siempre ha presentado un sentido de la justicia desenfocado, más cercano a lo paramilitar que a la justicia como equidad, más a la ley del Talión que a la ética de retribuir a la víctima por su pérdida.

El que un asesino "limpie" las calles de la suciedad que ofrece la mujer, en un sentido biblíco de la impureza femenina, no dista tanto del mismo afán justiciero de Batman, y lo vemos reflejado en el hecho de que Bruno Díaz en lugar de combatir la pobreza y el vicio, invierta su enorme fortuna en una Feria Mundial, como una parque de atracciones, pues es mejor visualizar la higiene que tratar con la excrecencia.

Que esta "limpieza" provenga de los hombres encargados de proteger la ley es el oxímoron que cierra el ciclo, la justicia siempre desea ver sangre, la sangre siempre debe ser lavada con más sangre.

Excelente reinterpretación del asesino victoriano, sigue las reglas del género, ofrece secuencias de acción y peleas atractivas y seduce con los personajes secundarios, como Selina Kyle, una ex domadora devenida en actriz y el trío de desharrapados que ayudan a Batman, Timm, Jason Y Dick.