No recuerdo mucho de la primera serie de  Star Trek, pero en la adolescencia fuí asiduo de Star Trek the new generation.

Igual, el capitán Kirk y el señor Spock son parte de la cultura popular y conocidos aún cuando no se sea seguidor de la serie, y supongo que esto se debe a lo bien construidos que están los personajes, con los actores sintiéndose cómodos en sus roles y asumiendo sus interpretaciones de tal forma que los personajes cambian y avanzan, y eso que William Shatner no es un actor por el que sienta afinidad.

De Ricardo Montalbán, recuerdo algo de su papel bonachón en La isla de la fantasía, por lo que su encarnación del conquistador Khan resulta sorprendente, intensa, un ser  que a pesar de su intelecto superior sucumbe al odio y no es capaz de enfrentar la pasión y el riesgo de Kirk y la racionalización de Spock.

Quizás estos dos aspectos son los que hacen tan interesantes y longevos los personajes de Kirk y Spock, la dualidad que existe entre ambos caracteres, que los lleva a encontrar soluciones a situaciones límites, siempre en busca del bien común, contrario a Khan quien, en busca de su venganza, sacrifica a toda su tripulación, a pesar de contar con toda la admiración de sus huestes. Khan cuenta con un gran intelecto, pero carece del carisma emocional de sus contendientes.

Los personajes son poderosos, pero de nada hubieran servido sin un guión que los sostuviera, los dialógos son excelentes, con cierto tufillo moral de reflexiones existencialistas, pero demuestran interacción entre los personajes, la lucha no sólo es de voluntades sino también verbal, al punto que el grito emocional de Kirk llamándo a su contrincante es parte del acervo cultural pop.

El leitmotiv de toda la película es la manera cómo afrontamos la muerte y la pérdida, con ira, en el caso de Khan, de soslayo como hace Kirk, o enfrentándola como el don último que podemos legar igual que Spock.

Esta película no se centra en efectos especiales, pobre costumbre de la ciencia ficción actual, sino que utiliza los motivos de la ciencia ficción como un elemento más de la historia que se está contando, no hay aventuras pararelas ni subtramas que hagan perder el interés, sino que se mantiene en línea recta, acompañando al espectador en la peripecia de sus personajes y en su desarrollo, porque los personajes que empiezan la película no son los mismos que la terminan, encontrando redención, catarsis y crecimiento en el transcurso, de manera que renacen como el planeta que se ha convertido en el destino final del último viaje del señor Spock.