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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2017.

Mike Mignola

Por supuesto que conocí el trabajo de Mignola a través de la adaptación al cine de Hellboy, pero luego de ver su manera tan peculiar de dibujar y sus historias retorcidas, he estado siguiendo todo lo que puedo encontrar.

Por acá, un número de Hellboy: Semilla de destrucción.

Los inicios del Niño del Infierno, desde que fue convocado por Rasputín hasta el momento en que se enfrenta a su maestro, trazos fuertes definidos por un excelente manejo de las sombras, mansiones antiguas, imaginería cristiana, monstruos lovecraftianos y mucha acción.

 

Y un one shot dibujado por él:


Iron Wolf - Las LLamas De La Revolucion, con guión de Howard Chaykin (al parecer todo un veterano de los cómics, al que no conocía) y John Francis Moore. Una historia steampunk dibujada a la manera de Mignola, en la que un aristocráta despojado inicia una revolución para recuperar lo que es suyo y hacer justicia de paso. Un detalle que me gustó mucho: las naves son de madera, otorgándole un aire al más clásico steampunk aunque el vapor no se mencione por ninguna parte.

Cabeza de Tornillo y Bogavante Johnson:

Las historias cortas que conforman el libro El Asombroso Cabeza de Tornillo y otros objetos extraños de Mike Mignola, han dado en el clavo.

La mezcla entre guiones pulp y el trazo anguloso y oscuro de Mignola me ha gustado mucho, ofreciendo historias que fluyen rápido, pero en las que hay que detenerse a revisar el detalle del dibujo, el diseño de los personajes y los escenarios,  el subtexto que recuerda a las mitologías lovecraftnianas, pero también a la literatura barata de la epóca, entroncando con las escenografías hammerianas más clásicas.

Para mí, todo un deleite.

Bogavante Johnson 01 - El Prometeo de Hierro, si bien comparte con el anterior el trazo y los sombreados, difiere en el tono, siendo más ciencia ficción de serie B, con nazis incluidos. No por eso deja de ser una historia efectiva, que cumple con su cometido de introducir un héroe bastante atípico (¿qué carajo en un bogavante y cómo alguien puede llegar a sentirse identificado con ese animal?).

A destacar, los apartes en los que se explica la historia del "verdadero" Bogavante, en los que se disecciona el devenir de los héroes de la cultura popular, desde la literatura barata, pasando por los cómics, hasta el cine.

 

Baltimore: Las campanas malditas.

Otro personaje "bizarre" y bizarro de Mignola, un antiguo soldado con pata de palo, que persigue al vampiro que destruyó a su familia por una Europa desolada por la guerra, el cual al ser tocado por la maldad le otorga una eficacia destructiva sólo superada por su obsesión de librar el mundo de su enemigo, sin importarle demasiado que la Primer Guerra haya despertado al Rey Rojo y a cientos de alimañas infernales que habían sido olvidadas  o permanecían aletargadas. Mignola escribe, Stenbeck dibuja, y esto se nota en menos detalles y más sangre, pero igual muy buen personaje, a ver qué más encuentro de él por ahí.

Hellboy: El hombre encorvado.

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The Angry Red Planet y The Time Travelers.

The Angry Red Planet (1959) Esta película empieza como una cinta más de bajo presupuesto, interiores, mucho dialogo y actuaciones muy convencionales.

Una misión a Marte, entre las muchas que el cine nos ha brindado desde que Méliés cinematografiara su Viaje a la Luna, compuesto por un grupo bastante típico de personajes, la joven y guapa científica, personaje principal, interés romántico del intrépido militar encargado de la seguridad de todos, el científico mayor y venerable y el gordito risueño y bonachón, casi que la alegre familia americana en paseo de domingo, sólo que al llegar el planeta se descubre como el iracundo y rojo dios de la guerra cuyo nombre lleva.

 

Y aquí empiezan los aciertos de la película. El primero, aunque risible, es el uso de un filtro intensamente rojo para visualizar las salidas de los astronautas a la superficie del planeta: si Marte no tiene atmosfera, ¿a qué viene esa coloración rabiosa de la luz solar?. Las "plantas" marcianas, pues hay vida en el planeta, que se encontraban detenidas, congeladas, por alguna fuerza superior capaz de controlarlas, recurso utilizado para que no notemos que en realidad se trata de un decorado dibujado, disimulado por un feroz filto de luz roja, son las primeras en tornarse amenazantes, cuando una gigantesca planta carnivora se apodera de la joven.

Y este es el segundo acierto de la película, los monstruos. Si bien la zoología fantástica siempre se basa en formas animales conocidas, la mezcla de características de los monstruos de Angry Red Planet es fresca y sobrecogedora. El siguiente bicho en atacar a los exploradores es un ser arácnido y vampiresco del que escapan a duras penas, antes de enterarse de la existencia de los marcianos mismos, seres de un solo ojo y entidad vaporosa, un poco al estilo de los monstruos del ello de Planeta Prohibido de 1956, que retienen con un campo de fuerza a los ya asustados astronautas.

Un último intento de desentrañar el misterio, conlleva a un viaje por un lago oleoso, desde el que atisban la titánica ciudad de los marcianos, interrumpido por una ameba gigante que asimila al gordito bonachón, implicando un escape apresurado que conlleva a la muerte del viejo profesor y una carrera contrareloj, por parte de Iris, la científica, por salvar a su enamorado, infectado por la ameba que se está comiendo sus tejidos.

El final, previsible, risas y happy end y un romance que llega a buen término, no sin antes habernos regalado la zoología marciana más vistosa que yo haya visto en una película de la época.

 

 

The Time Travelers 1964: Al igual que la anterior, The time travelers es una película escrita y dirigida por Ib Melchior y comparte con ésta la estructura de los personajes: un grupo de científicos aventureros compuesto por el venerable anciano, el hombre inteligente pero intrépido y su joven damisela enamorada y el comparsa bromista.

En esta ocasión los científicos experimentan sobre el tiempo, abriendo un portal hacia el futuro, donde la tierra ha sido devastada por una guerra nuclear y la humanidad se encuentra dividida en dos clases: arriba, en el desierto, mutantes belicosos sin otro interés que el saqueo y la barbarie, calvos para más inri, premonición absoluta de los War boys de la frustrante Mad Max Fury Road; el otro grupo es una comunidad científica, tecnologicamente avanzada, que utiliza unos androides de aspecto humano muy imaginativos para los trabajos pesados, y las mujeres visten con sexis ropas ceñidas muy de aquellos tiempos futuros.

Por supuesto, la historia transcurre en espacios cerrados y se centra en el conflicto surge entre los viajeros temporales y los residentes, a punto de embarcarse en un viaje espacial hacia un nuevo planeta para salvar a la humanidad de la extinción.

El ritmo de la película no es constante, alternandose los momentos de alta tensión entre los personajes y  escenas sin mucha acción, en la que se muestran los avances tecnólogicos que permitirán a la humanidad perseverar en otro planeta, puntuados por apuntes cómicos a cargo del amigo chistoso.

Hasta el enfrentamiento final entre los dos bandos, cuando los mutantes irrumpen y destruyen todo a su paso, obligando a los viajeros y a algunos de los hombres del futuro a volver al presente a través del portal, para encontrarse con que el tiempo ya no trancurre de la misma forma para ellos, quedando atrapados en una paradoja temporal mostrada a través de la repetición de fotogramas ya vistos.

En cuanto a guión y actuación, considero que esta película es inferior a The Angry Red Planet, algunas escenas están bien  logradas en el aparte técnico, como la destrucción de los androides en la batalla final, pero en general los efectos especiales son más trucos de feria de pueblo y el final extravagante no ayuda a mejorar lo visto antes.

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Novelas gráficas y otros bombones envenenados

Freddie y yo: En clave de Slice of Life, en esta novela gráfica se nos cuenta una historia de amor verdadero, amor hacia la música, hacia la vida, hacia los recuerdos que atesoramos y las personas que asociamos a ellos, una historia tejida en torno a uno de los personajes más mitológico que haya dado el rock en toda su historia: Freddie Mercury.

Ni siquiera los grandes mártires del rock , como John Lennon, alcanzaron el histrionismo, el "divismo", de Mercury, lo que convirtió al carismático líder de Queen en un personaje sobresaliente, que aún años después de su muerte nos sigue seduciendo.

 

 

Cabos sueltos: Los españoles Raule y Roger firman estas historias cortas y autoconclusivas, enmarcadas en el cuadro de costumbres, pero que no por eso dejan de tocas fibras universales al presentarnos devenires humanos comunes a cualquier sociedad y cultura. El trazo alargado de Roger se aúna a la melnacolía de los argumentos de Raule, en pequeñas tragicomedias de rápida lectura y lenta digestión.

 

La Noche de Philippe Druillet: La noche se teje en torno a una pérdida, la muerte de la mujer del autor mientras éste realizaba la obra, así que lo que empieza como una obra de ficción al más puro estilo de Druillet, trazo barroco, de una psicodelia imponente, termina como una elegía, una destrucción de magnitud apocalíptica en la que el autor y los personajes se someten a una muerte siempre presente.

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Falta de confianza

Ya lo decían Radiohead hace años: The goverment, they don´t, they don´t speak for us...

 

A raíz del artículo publicado por la revista Semana: ¿Por qué tanto desánimo?, me permito unos apuntes:

La falta de confianza en las instituciones, empezando por el gobierno y terminando por los medios de comunicación, es un proceso que se ha estado gestando desde hace mucho tiempo, pero que solo ahora viene a hacerse visible, pienso que debido, en gran parte, a las redes sociales, las cuales nos dieron la oportunidad de expresar nuestras opiniones personales a tiempo completo, sin intermediarios ni dialógo -aceptemoslo, las redes generan más ruido blanco que dialogo real-, mostrándo una de las grietas más descorazonadora de la democracia occidental: ¿en realidad ellos hablan por nosotros? Una vez elegidos, por maquinarias políticas, más que por voto popular, no existe ningún mecanismo de control posterior; en el caso de la revocatoria por firmas, el mecanismo ha demostrado ser más una herramienta de la oposición politiquera que de control sobre los elegidos.

Los medios de comunicación al servicio del establishment han creado la opinión de que no existe otra alternativa a la democracia occidental, corrupta y corruptora, que no hay otro camino que el capitalismo avasallante y destructor; incluso cuando crean rebeldía, es una resitencia al servicio del poder imperante. Además de encumbrar como líderes a personajes sin ningún bagaje ideológico ni intelectual, que no crean consenso sino que dirimen escándalos de los que salen favorecidos, no construyen cultura sino tendencias.

Por supuesto, toda la culpa no es de los medios, ya que la izquierda o el pensamiento alternativo no han dado más de sí, no presentan propuestas viables, o siguen los mismos caminos que pretenden contender.

Esta falta de confianza en las organizaciones, en la sociedad, obtiene un reflejo negativo en el campo más díficil de definir que es el propio cuerpo, la creación de una identidad: al no poder ser parte de un cuerpo social que nos conecte, que nos incluya, intentamos hacer de nuestro propio yo nuestro campo político, pero hasta ahora inevitablemente hemos caído en la vanalización narcisita, la infantilización en el afán de ser entretenidos, como en una especie de onanismo virtual, que no permite o delega a un segundo plano, el análisis de cómo el poder se ejerce sobre nuestros cuerpos, de cómo la ideología permea nuestra corporeidad, haciendo casi imposible la disensión.

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Batman: Hugo Strange

Hugo Strange tal vez no sea de los bativillanos más conocidos, sobre todo por la poca repercusión mediática que ha tenido, pero no por ello deja de ser un enemigo menor o de poco cuidado en el bativerso.

Apareció por primera vez en el número 36 de Detective Cómics, nada menos que en 1940, ya delineado como un mad doctor, un científico loco y criminal, que utiliza una niebla electrica artificial para cometer robos a bancos en Ciudad Gótica. Batman se entera de ello al salvar a un agente federal que susurra Niebla y Strange antes de morir, no sin entregar una lista de los objetivos de Strange.  El trabajo detectivesco está servido en bandeja de plata, no obstante, Batman hace uso de su aguda mente deductiva y va a la caza del científico y sus secuaces, los cuales logran reducir al Hombre Murciélago y conducirlo hasta la guarida del profesor, donde se enfrentan a puño limpio con la subsiguiente derrota del gafudo científico, quién jura dedicar su vida a vengarse de Batman. Como vemos, Batman sigue en la senda del justiciero urbano que se dedica a atrapar ladrones y golpear gangsters, pero con Strange empiezan a perfilarse las grandes mentes criminales, los archivillanos que harán pasar al Hombre Murciélago a otro plano.

Otra aparación de Strange se da en el arco Strange Aparitions, en el número 3 de Shadow of the Batman, 1986, con guión de Steve Englehart y Marshall Rogers y Terry Austin en lápices y pinceles.

Después de luchar contra un científico radioactivo, que le ha producido fuertes quemaduras en todo su cuerpo, Bruno Díaz decide darle descanso a Batman y se interna en una clínica de reposo dirigida por un tal doctor Todhunter y su sexy asistente Magda. Prisionero en su habitación, Bruno utiliza su equipo de Batman para escapar y descubrir que es Hugo Strange quien se esconde detrás de todo ese montaje, pero es reducido gracias a un veneno y su archienemigo lo desenmascara.

Haciendose pasar por Díaz, Strange empieza a saquear Industrias Díaz, pero la novia de Bruno, Silver St Cloud sospecha y pone en alerta  a Dick Grayson quien, como Robin, ayuda a Bruno a escapar, no sin antes transformar en monstruo a la sexy Magda.

Sin embargo, Strange se deja llevar por su avaricia y convoca a tres villanos para venderle la identidad de Batman al mejor postor; Rupert Thorne es uno de ellos, y antes que pagar, prefiere sacarle la información a golpes, arrojandolo al río ante la negativa de Strange. Con el doctor supuestamente muerto, Thorne reinica sus actividades ilegales, pero un fantasma lo acecha, la figura siniestra de Strange, casi hasta volverlo loco, obligandolo a confesar sus crímenes.

Un enfrentamiento más con el doctor, ocurre en el arco argumental Presa en Legends of the Dark Night 11 de 1990, con Doug Moench en los guiones y Paul Gulacy en los dibujos.

Batman aún es considerado un proscrito por la policía, solo cuenta con la confianza de Gordon quien por entonces es capitán. El alcalde de Gotham decide que Batman debe ser atrapado y ordena a Gordon crear un equipo para tal fin, además de contratar al psiquiatra Hugo Strange como asesor. Gordon recluta a Max Cort, un policía obcecado que no siente simpatía por Batman, para ser parte del equipo. Sin embargo, Cort empieza a trabajar con Strange, dejándose manipular por las sugestiones hipnóticas del doctor, hasta acabar convertido en El Azote, un justiciero asesino que se dedica a tasajear a todo el bajo mundo de Ciudad Gótica con sus dos espadas.

Por su parte, el Strange que nos presenta este arco argumental es totalmente delirante: el cuento del psiquiatra loco es más viejo que andar a pie, pero Strange se arropa con toda la lógica de su profesión y de su mente brillante surge un enemigo de cuidado, que no sólo indaga la identidad de Batman sino que se hace pasar por él para secuestrar a la sexy hija del alcalde, que lo ha menospreciado durante una cena.

Perseguido por la policía, luchando contra El Azote y teniendo que demostrar su inocencia, Batman se ve en apuros para derrotar a sus enemigos, sin embargo Strange es víctima de su propia obsesión, al vestirse como Batman es abatido por la policía, aunque no se recupera su cuerpo.

Este es el Batman que me gusta, urbano y esforzado, casi se puede sentir el sudor de los cuerpos y el humo y el ruido de la ciudad, pero también dividido entre su sentido de la justicia y su justificación ante sí mismo por haberse tornado en justiciero; el tono realista del dibujo y el guión detectivesco más que fantasioso hacen de esta historia una novela negra protagonizada por el Hombre Murciélago.

De locura el detalle del Hombre Murciélago regresando a pie a la Baticueva, porque todavía no ha terminado el Batimóvil, y la continuidad de la historia de Selina Kyle de Catwoman Año Uno.

Los tres arcos en un solo link, aquí.

 

Un enfrentamiento más entre el doctor y Batman se da en Batman y Los Hombres Monstruos del 2006, con guión y arte de Matt Wagner.

Hugo Strange es un genetista que, en busca de financiación, se ve envuelto en las redes de Sal Maroni, de las que se sacude violentamente utilizando sus hombres monstruos modificados, mutantes hambrientos de carne humana, a los que Batman derrota después de una sangrienta batalla. Strange se sale del problema ocultandose a plena vista, como un experto en la psique de Batman, de forma que si el enmascarado intenta atraparlo pasará como una vendetta personal.

Esta historia, si bien vertiginosa y con mucha acción, no me parece tan lograda como la anterior, demasiado gore para el Hombre Murciélago, y tiene una continuación, ya sin Hugo Strange titulada Batman y el Monje Loco.

 

Batman y los hombres monstruo.

Batman y el monje loco.

 

 

Otras historias de Batman en el blog.

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The Mephisto waltz 1971

 

En la línea de Rosemary´s Baby de 1968, esta película nos narra la lucha de una joven esposa en contra de una secta diabólica que le arrebata a su familia, no sólo en lo sentimental sino también en lo físico, al reemplazar al esposo por uno de ellos.

 

Jacqueline Bisset, hermosa en todo momento, encarna a Paula, esposa de Myles , un pianista frustrado que conoce a Duncan Ely, un viejo pianista en la cúspide de su éxito, al que una enfermedad degenerativa esta llevando a la tumba, y a la turgente hija de Ely, Roxanne.

Desde el primer momento, Paula desconfía de la generosidad de esta familia, de su interés morboso en Myles, pero éste, turbado por la ambición de lograr ser un mejor pianista y los cantos de sirena de la vida lujosa y lujuriosa que llevan sus anfitriones (la fiesta de navidad es casi una bacanal pagana, con figuras religiosas a modo de candelabro y un perro con máscara de hombre, terminado con un beso apasionado entre padre e hija que revela su profundo y oscuro lazo), decide no escuchar a su esposa y casi se entrega voluntariamente en sacrificio.

 

Una vez efectuado el ritual, las sospechas de Paula se transforman en angustia ante la pérdida de su única hija y el descubirmiento de asesinatos horribles en torno a la familia Ely. Pero decidida a no perder a su esposo, utiliza las mismas armas de su enemigo, y convoca al diablo para que le proporcione la manera de vencer.

 

Esta es una película de mujeres, los enfrentamiento entre Paula y Roxanne son los mejores diálogos de la cinta, y los hombre desfilan como simples marionetas en manos de esta dos femme fatales, que exhudan sensualidad a más no poder.

 

El atrezzo diabólico de la mansión de Ely se lleva un papel preponderante, mostrándola casi como un laberinto en el que Paula se va perdiendo poco a poco, puntuado por una banda sonora espeluznante, el Mephisto Waltz de Liszt que da título a la película, que es utilizado como recurso para mostrar la entrega de Myles a los adoradores y su consiguiente alejamiento de Paula.

 

Al igual que en El bebé de Rosemary, el diablo nunca es mostrado, aunque por la expresión de la cara de Paula, entre el miedo y el reconocimiento, uno puede intuir que siempre estuvo ahí, a la vista, o que no es tan terrible a la mente humana como la religión nos ha hecho creer.

 

El final, un extásis sexual que deja en duda la pureza que esperaríamos de una mujer que lucha contra el diablo para recuperar a su familia, alcanza un máximo de efectividad más allá de la sumisa entrega de Rosemary a su satánico hijo, por el contrario en esta cinta nos encontramos con toda la potencia infernal de una mujer que ha conseguido lo que quiere.

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For the love of Spock

Aparte de Star trek, la nueva generación, nunca he sido  cercano a la saga de Viaje a las estrellas, sin embargo eso no me impide dar el justo valor que la serie tiene dentro de la ciencia ficción catódica.

Recuerdo haber visto a Leonard Nimoy en un par de papeles, pero nunca lo consideré un actor de culto, hasta darme de bruces con él en la serie Fringe, donde se midió codo con codo con John Noble, y me ví obligado a reconsiderar por qué Nimoy y Spock habían alcanzado el pedestal que ocupaban dentro de la cultura pop occidental.

Este documental, más que una  biografía al uso, es una visión de amor de parte de un hijo hacia su padre, un dialogo con la ausencia y una reconciliación con el pasado, además de descubrirnos a un actor de rígido método, comprometido con sus seguidores y fiel a sí mismo.

Queda ahora como tarea, revisionar el legado de Nimoy  e iniciar la búsqueda de ese equilibrio interior de Spock que conlleva a tener larga vida y prosperidad.

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Al margen: algunas lecturas hasta ahora

Estos son los libros que he leído desde mediados del año pasado hasta la fecha.

Debo decir que ya no leo demasiado.Trabajo y vida familiar me ocupan mucho tiempo, y después de casi diez horas diarias frente a un computador en el trabajo, no tengo muchas ganas de hacer lecturas profundas precisamente frente a una pantalla, así que me decidí por libros de lectura rápida y poco trascendentes, más bien entretenimiento fácil, aunque como siempre, me llevé una que otra sorpresa.

El sueño de Fevre- GRR Martin: Después de la desilusión que me causaron los últimos tomos de la saga de Canción de hielo y fuego, no me atrevía a acercarme al resto de la narrativa de Martin; pero como seguidor de los mitos vampíricos, no podía pasar por alto esta novela sobre los hemofágos. El que estuviera ambientada en el Mississippi, me sonaba sospechosamente a Anne Rice, pero nada más lejos de los edulcorados vampiros sufrientes de Rice, estos vampiros son tan turbios como las aguas que navegan, y tan decadentes como las marismas del río sobre el que se desplazan. No aporta mucho al mito del vampiro, pero es una novela que entretiene.

 

El hombre en el castillo. Philip K Dick. No acabé de conectar con este libro, si me acerqué a él fue porque ví el primer capítulo de la serie homonima y no me pareció muy entretenida; sin embargo, debo reconocer que Dick es muy bueno creando personajes, dotándolos de la vitalidad necesaria para que sus peripecias tengan una razón de ser, y su visión paranoica del espacio-tiempo conocido es siempre sobrecogedora.

La torre oscura-La torre oscura. Stephen King. Un mal final para una saga, a mi parecer, muy larga. A King no le alcanza el aliento para construir toda una mitología, el trasfondo fantástico del universo que se ha movido me resulta confuso, no sé si debido al tiempo transcurrido entre la lectura de los diferente tomos de la saga, y creo que los grandes antagonistas, el hombre oscuro y el Rey Carmesí tienen unas conclusiones casi que anecdóticas; mejor tratamiento obtiene la Torre, cuando al final descubrimos en qué consiste y su papel dentro de la historia.

Mesías de Dune, Hijos de Dune y Dios emperador de Dune. Frank Herbert. Me considero fanático de la saga de Dune. Si en el primer libro descubrí el inmenso universo en el que orbita Arrakis, en el segundo tomo asistimos a la consolidación del poder por parte de Paul Atreides y en Hijos de Dune vemos cómo el imperio queda por fin consolidado bajo la égida de los gemelos Atreides. Sin embargo, Dios emperador de Dune me pareció un libro largo y aburrido, con un personaje central que no  atrae para nada, dado a largas peroratas que no conducen a ninguna parte y una trama extensa hasta el hastío. 

Los Perros de Riga. Henning Mankell: Al Noir norteño llegué por Mankell y por Larsson, y pasada la sorpresa a causa de la violencia presente en esa sociedad, el aspecto humano de las tramas y la implicación emocional de los personajes fue lo que más me atrajo de ambos autores, incluso en la parte filmica, tanto en la trilogía cinematográfica de Millenium (la versión gringa nunca la he visto), como en la serie Wallander protagonizada por Kenneth Branagh.


Inferno Dan Brown. Más de lo mismo, la fórmula que le otorgó éxito a Brown ya está desgastada, el personaje central no parece evolucionar y el argumento desaprovecha los elementos más oscuros de la iconografía occidental , el Infierno de Dante y el choque de culturas entre Oriente y Occidente que representan los monumentos de Florencia y Constantinopla. 


El elfo oscuro. La morada. R A Salvatore.Aunque considero que juega sobre terreno conocido, elfos, magia, confrontaciones, tópicos de la fantasía heroica, la creación del personaje principal hace que esta novela sea entretenida y se lea de manera fluida.



Brooklyn Follies de Paul Auster. Mi primer encuentro con Auster fue en Mr Vértigo, y la anécdota casi mística del chico que aprende a levitar gracias a su maestro me pareció tan brillante que el final más secular me decepcionó bastante, de manera que tardé muchos años en volver a Auster, hasta ahora, que el hastío me llevó a este Brooklyn Follies, del que he salido convaleciente pero renovado, en ese estado de gracia, como recién parido a un mundo que no está tan mal después de todo, en el que debería dejarnos toda buena novelística. El argumento esta vez no es tan inverosímil, pero los personajes son tan reales, tan perdedores y humanos, tan cotidianos y desgraciados, que toman vida y desarrollan un destino que no cuesta leer.

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