The black hole 1979:

Imagino que después del éxito de La guerra de las Galaxias, Disney intentó subirse a la nave de la space opera, pero con un guión tan flojo y una ambientación tan pobre, esta película no alcanza ni siquiera a copia de la saga de George Lucas.

Empecemos por las actuaciones: con una interpretación tan pobre de Anthony Perkins, no es de extrañar que su carrera acabara más muerta que la madre de Norman Bates; Ernest Borgnine, un secundario efectivo, como siempre, pero nada más.

Los robots no tienen ningún carisma, y el resto del reparto, incluido el científico malvado que pretende atravesar un agujero negro, no transmiten ninguna emoción.

 

El guión es muy pobre, totalmente básico, y creo que con incongruencias científicas que no sé si deben a descuido o a la época en que se escribió.

 

El final es demasiado incongruente, una revisión carente de sustancia del final trascendente de 2001 Odisea en el espacio, en el que el científico loco se funde con su malvado robot y acaba en el infierno, para luego, como un ser de luz, continuar por un sendero celestial hacia la luz pletórica al final del túnel (¡¡¡¡¡¿?!!!!!!)

De no ser por la música de John Barry, esta película no transmitiría más que aburrimiento, porque incluso los efectos especiales generados por computadora, de los que según leo esta película fue pionera, no cumplen ninguna función en la historia excepto como telón de fondo de un drama sin interés.

Creo que lo más inquietante de esta cinta, son los humanoides vestidos de negro, con espejos en lugar de rostros, que pueblan una misteriosa y perdida nave llamada Cisne.