Aparte de Star trek, la nueva generación, nunca he sido  cercano a la saga de Viaje a las estrellas, sin embargo eso no me impide dar el justo valor que la serie tiene dentro de la ciencia ficción catódica.

Recuerdo haber visto a Leonard Nimoy en un par de papeles, pero nunca lo consideré un actor de culto, hasta darme de bruces con él en la serie Fringe, donde se midió codo con codo con John Noble, y me ví obligado a reconsiderar por qué Nimoy y Spock habían alcanzado el pedestal que ocupaban dentro de la cultura pop occidental.

Este documental, más que una  biografía al uso, es una visión de amor de parte de un hijo hacia su padre, un dialogo con la ausencia y una reconciliación con el pasado, además de descubrirnos a un actor de rígido método, comprometido con sus seguidores y fiel a sí mismo.

Queda ahora como tarea, revisionar el legado de Nimoy  e iniciar la búsqueda de ese equilibrio interior de Spock que conlleva a tener larga vida y prosperidad.