The Angry Red Planet (1959) Esta película empieza como una cinta más de bajo presupuesto, interiores, mucho dialogo y actuaciones muy convencionales.

Una misión a Marte, entre las muchas que el cine nos ha brindado desde que Méliés cinematografiara su Viaje a la Luna, compuesto por un grupo bastante típico de personajes, la joven y guapa científica, personaje principal, interés romántico del intrépido militar encargado de la seguridad de todos, el científico mayor y venerable y el gordito risueño y bonachón, casi que la alegre familia americana en paseo de domingo, sólo que al llegar el planeta se descubre como el iracundo y rojo dios de la guerra cuyo nombre lleva.

 

Y aquí empiezan los aciertos de la película. El primero, aunque risible, es el uso de un filtro intensamente rojo para visualizar las salidas de los astronautas a la superficie del planeta: si Marte no tiene atmosfera, ¿a qué viene esa coloración rabiosa de la luz solar?. Las "plantas" marcianas, pues hay vida en el planeta, que se encontraban detenidas, congeladas, por alguna fuerza superior capaz de controlarlas, recurso utilizado para que no notemos que en realidad se trata de un decorado dibujado, disimulado por un feroz filto de luz roja, son las primeras en tornarse amenazantes, cuando una gigantesca planta carnivora se apodera de la joven.

Y este es el segundo acierto de la película, los monstruos. Si bien la zoología fantástica siempre se basa en formas animales conocidas, la mezcla de características de los monstruos de Angry Red Planet es fresca y sobrecogedora. El siguiente bicho en atacar a los exploradores es un ser arácnido y vampiresco del que escapan a duras penas, antes de enterarse de la existencia de los marcianos mismos, seres de un solo ojo y entidad vaporosa, un poco al estilo de los monstruos del ello de Planeta Prohibido de 1956, que retienen con un campo de fuerza a los ya asustados astronautas.

Un último intento de desentrañar el misterio, conlleva a un viaje por un lago oleoso, desde el que atisban la titánica ciudad de los marcianos, interrumpido por una ameba gigante que asimila al gordito bonachón, implicando un escape apresurado que conlleva a la muerte del viejo profesor y una carrera contrareloj, por parte de Iris, la científica, por salvar a su enamorado, infectado por la ameba que se está comiendo sus tejidos.

El final, previsible, risas y happy end y un romance que llega a buen término, no sin antes habernos regalado la zoología marciana más vistosa que yo haya visto en una película de la época.

 

 

The Time Travelers 1964: Al igual que la anterior, The time travelers es una película escrita y dirigida por Ib Melchior y comparte con ésta la estructura de los personajes: un grupo de científicos aventureros compuesto por el venerable anciano, el hombre inteligente pero intrépido y su joven damisela enamorada y el comparsa bromista.

En esta ocasión los científicos experimentan sobre el tiempo, abriendo un portal hacia el futuro, donde la tierra ha sido devastada por una guerra nuclear y la humanidad se encuentra dividida en dos clases: arriba, en el desierto, mutantes belicosos sin otro interés que el saqueo y la barbarie, calvos para más inri, premonición absoluta de los War boys de la frustrante Mad Max Fury Road; el otro grupo es una comunidad científica, tecnologicamente avanzada, que utiliza unos androides de aspecto humano muy imaginativos para los trabajos pesados, y las mujeres visten con sexis ropas ceñidas muy de aquellos tiempos futuros.

Por supuesto, la historia transcurre en espacios cerrados y se centra en el conflicto surge entre los viajeros temporales y los residentes, a punto de embarcarse en un viaje espacial hacia un nuevo planeta para salvar a la humanidad de la extinción.

El ritmo de la película no es constante, alternandose los momentos de alta tensión entre los personajes y  escenas sin mucha acción, en la que se muestran los avances tecnólogicos que permitirán a la humanidad perseverar en otro planeta, puntuados por apuntes cómicos a cargo del amigo chistoso.

Hasta el enfrentamiento final entre los dos bandos, cuando los mutantes irrumpen y destruyen todo a su paso, obligando a los viajeros y a algunos de los hombres del futuro a volver al presente a través del portal, para encontrarse con que el tiempo ya no trancurre de la misma forma para ellos, quedando atrapados en una paradoja temporal mostrada a través de la repetición de fotogramas ya vistos.

En cuanto a guión y actuación, considero que esta película es inferior a The Angry Red Planet, algunas escenas están bien  logradas en el aparte técnico, como la destrucción de los androides en la batalla final, pero en general los efectos especiales son más trucos de feria de pueblo y el final extravagante no ayuda a mejorar lo visto antes.