Eva, transformada en serpiente, ofreció a Adán una manzana.

Fueron arrojados del Paraíso, pero ellos llevaron semillas consigo,

y Adán y Eva encontraron otra tierra y plantaron allí las semillas de paraíso.

 


Podemos hacer siempre el paraíso alrededor nuestro dondequiera que nos encontremos.

Para eso sólo se requiere estar desnudos.

 

Jaime Jaramillo Escobar