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SIMON PEGG LE PEGA AL FUTURO DE LA CULTURA NERD

El muchacho de culto habla sobre la infantilización de las cosas, y tiene buenos puntos.

 Cine   

Simon Pegg, en la mira de los nerds. ¿Cómo pudo pasar eso? Bueno, todo arrancó cuando el sitio io9 captó un pedazo de una entrevista del amado actor británico con la revista Radio Times, donde él dijo lo siguiente.

"Antes de Star Wars, los films que eran hits de taquilla eran El Padrino (The Godfather, 1972), Taxi Driver (1976), Bonnie y Clyde (Bonnie and Clyde, 1967) y Contacto en Francia (The French Connection, 1971); oscuros, amorales películas de arte. Entonces de repente la carga pasó al espectáculo y todo cambió... No sé si eso es una cosa buena.

Obviamente, soy un bastante confeso fan de la ciencia ficción y el cine de género, pero parte de mí mira a la sociedad como es ahora y sólo piensa que fuimos infantilizados por nuestro propio gusto. Ahora estamos esencialmente todos consumiendo cosas muy infantiles: cómics, superhéroes. Adultos están viendo estas cosas, y tomándoselas seriamente.

Es un tipo de estupidización, en una forma, porque está sacando nuestro foco de problemas del mundo real. Los films solían ser sobre desafiantes viajes emocionales o preguntas morales que podrían hacerte salir reevaluando como te sentías sobre... cualquier cosa.

Ahora estamos saliendo del cine sin pensar realmente sobre nada, más que el hecho de que Hulk acaba de tener una pelea con un robot".

Vamos por partes. Primero lo primero: lindo palo para la última aventura de los Avengers, Simon. Continuando, sale una pregunta clara: ¿qué hace la cara de la trilogía Cornetto y el actual Scotty en Star Trek (quien encima co-escribe el guión del próximo film), quejándose de la cultura actual del espectáculo? Bueno, aunque los ofendidos de io9 no dudaron en responderle con furia, Simon hizo lo que hace siempre: cuestionar el lugar de la cultura obsesionada en la que vivimos. ¿No nos creen? Miren la excelente respuesta extendida que hoy dio Pegg en su blog a esto cuando las redes sociales multiplicaron sus dichos.

"De la floja apertura que te trajo ’Jódanse fans de Star Trek’ y ’Phwooar, Princesa Leia’, viene esto... ’La cultura nerd es el producto de una tardía conspiración capitalista, diseñada para infantilizar al consumidor como medio de control no agresivo’.

Ha llegado a mi atención (gracias Google) que el excelente sitio web io9 tocó algunos controversiales comentarios que hice en Radio Times, que pueden ser sumados en la cabecera de arriba. Ahora bien, quizás estuve siendo un poquito troll, pero puedo ser un poco contrario a veces en entrevistas. Cuando hacés muchas de ellas, te enfermás de tus propias opiniones, y empezás a usar las de otros. Habiendo dicho eso, la idea de nuestra prolongada juventud es algo en lo que he estado interesado por un largo tiempo. Es esencialmente de lo que trataba Spaced (1999-2001), al menos en parte.

Una de las cosas que nos inspiraron a Jessica y a mi, hace todos esos años, fue la extensión sin precedentes que se le dio a nuestra generación de su juventud, en contraste a la previa generación, que pareció adoptar una recibida noción de madurez mucho tiempo antes. Los niños de los setenta y ochenta fueron la primera generación para la cual no fue imperativo ’crecer’ inmediatamente tras dejar la escuela. Por qué ocurrió esto es otra entera discusión sociológica: un incremento en la población estudiantil, progreso en igualdad de género, la ausencia de una guerra mundial; todas esas cosas y más contribuyron a esta evolución social. Lo que nos fascinó a Jess y yo fue la forma en la que utilizamos este tiempo. Para Tim y Daisy, no tener que crecer en la forma de sus padres simplemente significó una continuación de la niñez. Para Daisy, fue la persecución de sus sueños y fantasías de la niñez femenina. Para Tim, él transfirió sus pasiones de la infancia hasta su vida adulta, le importaron tanto, invirtió tanto, el mismo nivel de tiempo, importancia y emoción. Sus hobbies e intereses definieron quien era, en lugar de su estatus profesional.

En los 18 años desde que escribimos Spaced, esta adolescencia extendida ha sido astutamente cooptada por fuerzas del mercado, que han identificado esta relativamente nueva demográfica como una increíblemente lucrativa fuente de potencial consumista. De repente, acá había una generación entera llorando por una versión evolucionada de las cosas que consumían como chicos. Esta demográfica esta ahora bien y realmente atendida en todas las facetas del entretenimiento, y la primera y la segunda infancia se unieron a un fenómeno del mainstream. 

Antes de Star Wars, los grandes estudios de Hollywood estaban haciendo películas de arte, con personajes moralmente ambiguos, que eran temáticamente problemáticos y a menudo oscuros (oscuros como Travis Bickle, en lugar de oscuros como Bruce Wayne)*. Esto fue quizás en mayor parte debido a la Guerra de Vietnam y el hecho de que una larga porción de los jóvenes hombres de Estados Unidos fueron forzados a crecer muy rápidamente. Las imágenes que se emitieron a casa desde el conflicto eran problemáticas, y un creciente movimiento de protesta forzó a la nación a cuestionar la acción afuera del país. En otra parte, el feminismo era aún descartado como un lunático borde por la vieja guardia patriarcal, mientras la cultura dominante perpetuaba activamente los roles tradicionales de género. Star Wars fue un antídoto a la confusión moral de la guerra, resolviendo la adivinanza de quien era bueno y quien era malo. En el corazón de la historia había una princesa rompeculos que seguramente debe haber dado poder a una generación entera de chicas. Era una balsa para una nación en crisis en una cantidad de formas y fue tal la influencia de la nación, que el film se volvió un fenómeno global.

Los recientes desarrollos en cultura popular fueron discutiblemente predecidos por el filósofo y teorista cultural francés Jean Baudrillard en su libro América, en donde él habla sobre la infantilización de la sociedad. Puesto simplemente, esta es la idea de que como una sociedad, estamos siendo mantenidos en un estado de desarrollo detenido por fuerzas dominantes para mantenernos más dóciles. Somos hechos apasionados sobre las cosas que nos ocupaban como chicos como una forma de alejar nuestra atención de las cosas en las cuales realmente deberíamos estar interesados: desigualdad, corrupción, infuencia económica, etc. Tiene sentido que cuando nos enfrentamos con el horror del mundo, las duras realidades que nos rodean, nuestro instinto es buscar comodidad, ¿y en qué otro lugar estuvimos la mayoría de nosotros cómodos que en la juventud? Un tiempo donde estabamos protegidos de verdades dolorosas por nuestras pasiones recreacionales, los juguetes con los que jugamos, los comics que leíamos. Quizás hubo más discusión en Twitter sobre los trailers de El Despertar de la Fuerza yBatman vs Superman que sobre el terremoto en Nepal o la elección general británica.

El comentario de ’estupidización’ salió como una gran generalización por un forro de primera. No quise decir que la ciencia ficción o la fantasía fuesen tontos, lejos de eso. ¿Cómo podría decir eso? En las palabras de Han Solo, ’Hey, ¡soy yo!’. En las últimas dos semanas, vi dos brillantes exponentes de género: Ex Machina (2015) y Mad Max: Furia en el Camino (Mad Max: Fury Road, 2015), ambas dejando mi cabeza girando en diferentes y maravillosas formas y que son films muy adultos (aunque Max tiene una exuberancia juvenil que es bastante alegre, gracias George Miller, 70). Aún tengo que ver Tomorrowland (2015), pero con Brad Bird al frente, no puede ser otra cosa que una altamente entretenida pieza de pensamiento.

Supongo que lo que decía es que, cuanto más espectáculo se vuelve la prioridad creativa conductora, lo menos pensativo o desafiante se vuelven los films. El espectáculo de Mad Max está sustentado por no sólo multiples capas de argumento y personajes, sino también por un casi perdido sentido cinemático de ’¿cómo hicieron eso?’. La mejor cosa que puede hacerte el arte es hacerte pensar, hacerte reevaluar las opiniones que pensaste que eran tuyas. Es interesanete ver como un cineasta cerebral como Christopher Nolan tomó a Batman y lo hizo algo más adulto, más desafiante, persiguiendo al Caballero Oscuro sin par de Frank Miller hacia un algo menos turbio mundo de cuestionable moral y violencia. Pero incluso estos films son finalmente manejados por fuerzas del mercado, y alguien en algún lado querrá suavizar los bordes, así se pueden vender juguetes y loncheras. En ese asunto, el vigilantismo fascista de Bruce Wayne nunca realmente tuvo que rendir cuentas, a pesar de cuan interesante encontró Nolan esa idea. ¿Acaso él tenía un duradero amor por Batman, o era una forma de hacer este tipo de película en el escenario del mainstream?

La fantasía en todas sus formas es probablemente la más potente de las metáforas sociales, y por eso puedo ser compleja y poética. Nadie podría acusar a Game of Thrones de ser infantil. George R.R. Martin claramente vio el género de espadas y brujería como un medio fértil para expresar sus reflexiones en ambición, poder y lujuria. Si quizás el medio lo hace más comercial, ¿podría haber durado tanto como un drama histórico directo? Quizás Game of Thrones no habría sido hecho del todo hace diez años. ¡¿Un mundo sin Game of Thrones?! Si Baudrillard hubiera predecido eso, probablemente habría abandonado la facultad y me habría vuelto un zapatero**.

El punto de todo esto es hacer clara mi posición. No estoy fuera del pliegue, mis pasiones y preocupaciones siguen. A veces es bueno mirar el estado de la nación y asegurarse que estuvimos teniendo lo mejor que podemos tener. A veces es una cosa maravillosa, tener lo que solían ser preocupaciones marginales, de repente mandar el mainstream, pero al mismo tiempo, estas preocupaciones también han sido monetizadas y promocionadas, y las cosas que las hicieron preciosas a nosotros, no son siempre la preocupación principal (¿no es cierto, fans de la serie original de Star Trek?).

También es bueno preguntar por qué nos gustan estas cosas, que las hacen tan seductoras, tan discutidas, tan sagradas. ¿Transferimos nuestra pasión e indignación a lo efímero, en lugar de la realidad? No sólo la ciencia ficción y la fantasía, sino también rumores, y shows de talentos, y nostalgia, y los culos de la gente. ¿Está bien? ¿Es peligroso? Algo para discutir sobre un juego de ajedrez 3D, quizás.

Hablando de eso, mejor me subo a bordo del viejo hipocróptero y vuelo de regreso a escribir Star Trek Beyond.

En resumen:

Amo la ciencia ficción y la fantasía, y no pienso para nada que es infantil.

No pienso que es todo generado por fuerzas dominantes como una forma directa de control... mucho.

Aún soy un nerd y orgulloso.

Amor y cohetes,

Simon

P.D. Timothy Dalton y Pierce Brosnan también son Stormtroopers en El Despertar de la Fuerza.

*Ese tipo de films son hechos hoy pero no por grandes estudios. Antes de Star Wars, Sci-Fi y Fantasía eran vistos como relleno de clase B, de la cual los estudios eran precavidos. Alan Ladd Jr. realmente no recibe el crédito que merece por apoyar a George Lucas.

**No quiero faltarle el respeto a los zapatero, sólo tuve la intención de aludir a una profesión que no llenaría mis días con fantasías. No es que los zapateros no puedan disfrutar fantasía, lo pueden hacer. Después de todo, algunos de ellos son elfos mágico que sólo salen de noche para salvar a un pobre marido y su mujer de la destitución. Seguramente una metáfora para la invisible clase baja, permitiendo movilidad social entre los escalafones ejecutivos de la clase trabajadora antes de la guerra.

Con mucha clase, Simon resumió todas las contradicciones que manejan la cultura actual, donde debemos reflexionar dos veces antes de interesarnos tanto sobre el regreso de Jem o Las Tortugas Ninja. Claro, uno podría tirar contraataques (si quieren, apunten a lo mal que apunta roles Pegg fuera de la saga Cornetto), pero el mensaje estuvo siempre en el laburo de Edgar Wright y Simon: el drogón que no podía dejar su bar ni los videojuegos durante un intento de recuperar a su novia en un apocalipsis zombie, el lunático que haría todo para revivir esa noche de alcohol con sus amigos lejanos. Incluso, el fan de Star Wars que se pone un poco muy pesado en el clip de abajo. La próxima vez que veamos a alguien quejándose sobre un reboot de algo que murió hace décadas y que no quiera volver al presente por un momento, recordaremos esto.

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