Siempre he añorado una forma de mayor capacidad

que no fuera demasiado poesía ni demasiado prosa

y permitiera entendernos sin exponer a nadie,

ni al autor ni al lector, a las penas de mayor grado.

 

En la esencia misma de la poesía hay algo indecente:

brota de nosotros la cosa que ni sabíamos que dentro de nosotros existiera,

luego parpadeamos como si de dentro de nosotros saltara un tigre

y estuviera de pie, en la luz, con la cola pegando en sus costados.

 

Por eso con razón se dice que es el daimonion quien dicta la poesía

aunque se exagera afirmando que sea por cierto un ángel.

Es difícil entender de dónde este orgullo de los poetas

si les da vergüenza a veces cuando se ve su debilidad.

 

¿Qué hombre razonable querrá ser un estado de los demonios

que gobiernan allí como en su casa, hablan multitud de lenguas,

 

y como si fuera poco robarle su boca y su mano,

intentan por su conveniencia robarle el destino?

 

Porque lo enfermizo está en precio hoy día,

alguien podría pensar que sólo estoy bromeando

 

o que inventé una forma más

para elogiar el Arte sirviéndome de la ironía.

 

Había tiempos cuando se leían sólo libros sabios

que ayudaban a soportar dolor y desgracia.

Pero no es lo mismo que hojear las miles

de obras que provienen directamente de la clínica de psiquiatría.

 

Y sin embargo el mundo es diferente de lo que nos parece

y nosotros somos diferentes que en nuestro devaneo.

La gente guarda pues una honradez callada,

ganando así el respeto de sus parientes y vecinos.

 

Éste es el provecho de la poesía que nos recuerda

lo difícil que es quedarse uno la misma persona

porque nuestra casa está abierta, en la puerta no hay llave

y los huéspedes invisibles entran y salen.

 

Lo que cuento aquí, de acuerdo, no es poesía.

Porque las poesías pueden escribirse rara vez y de mala gana,

a la fuerza insoportable y sólo con esperanza

de que buenos y no malos espíritus dentro de nosotros tienen instrumento.

 

Traducción de JAN ZYCH

http://blogenlinearecta.wordpress.com/2011/06/29/un-poema-de-czeslaw-milosz/