"...un rasgo fundamental de todas laspostmodernidades antes enumeradas: a saber, que en ellas desaparece la antigua frontera(característicamente modernista) entre la alta cultura y la llamada cultura de masas o comercial, ysurgen nuevos tipos de textos imbuidos de las formas, categorías y contenidos de esa industria de lacultura que con tanta vehemencia han denunciado los ideólogos de lo moderno, desde Leavis y laNueva Crítica norteamericana hasta Adorno y la Escuela de Frankfurt. En efecto, a laspostmodernidades les ha fascinado precisamente este paisaje «degradado», chapucero y kitsch, delas series televisivas y la cultura del Reader's Digest, de la publicidad y los moteles, del cine deHollywood de serie-B y de la llamada «paraliteratura», con sus categorías de lo gótico y lo románticoen clave de libro de bolsillo de aeropuerto, de biografía popular, novela negra y de ciencia ficción ofantástica: ya no se limitan a «citar» estos materiales, como hubieran hecho un Joyce o un Mahier,sino que los incorporan a su propia sustancia."

Fredic Jameson, La lógica cultural del capitalismo tardío