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Heavy metal

Heavy metal

El heavy metal no ha envejecido bien. Las camisetas con imágenes macabras las llevan, irónicamente, los jóvenes de veintitantos. (...)

Como sucede con tantas subculturas, el heavy metal se justifica ante sí mimso: tiene su propio código y su propio estilo -el pelo largo es de rigueur, al igual que el vaquero, el cuero, las botas altas y las cazadoras llenas de parches, botones y chapas, que declaran el compromiso de quien las lleva hacia los grupos escogidos-. Este es el uniforme, que tiene sus raíces en la cultura del moetro fuera de la ley, la que Hunter S. Thompson describía en Los ángeles del infierno como "unos levis sucios, botazas negras, nada de ropa interiro, y una sudadera roja que olía a vino agrio y grasa humana". Sin embargo, a pesar de sus puestas en escena como forajidos, la mayor parte de los seguidores del metal empezaron, en general, como adolescentes aburridos de las zonas suburbanas del país y de las  zonas rurales más apartadas donde este tipo de música persiste hoy en día, sin ninguna traza de ironía en absoluto.

Michael Famighetti.

Muerte en la carretera.

Revista Ojodepez número 13, página 62.

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