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estabolsanoesunjuguete

Paprika

Paprika

Sueños compartidos como los que anhelaba Borges -aunque yo me pregunto si existirá un universal para los sueños de manera que  los símbolos signifiquen lo mismo para todas las personas-; películas, internet,  esas ilusiones consensuales que compartimos día a día, separadas por la tenue línea que divide fantasía y realidad, se ven  involucradas en esta fábula onírica sobre la privacidad de los sueños como último bastión de humanidad posible en nuestro mundo super tecnificado, la posibilidad de sanar nuestras siques enfermas por medio de la ciencia y el deseo incontrolable de poder que subyace en cada uno de nosotros, con multinacionales de por medio, personajes que rayan en lo freak y una descarga de surrealismo asombroso, aunque un poco repetitivo.

Esto y un poco más fue lo que encontré en  Paprika la película de Satoshi Kon (quien dirigió Los padrinos de Tokio, una especie de comedia negra animada con dos vagabundos que conocieron mejores días, y que se ven envueltos en una trama policial),  en la que un grupode científicos y un policia deben contrarrestar la acción desquiciada del presidente deuna multinacional y su envidioso ayudante, y evitar que el mundo de los sueños  se mezcle con la realidad en un desfile carnavalesco que sólo conduce hacia la muerte... Detalle inquietante este  según el cual sueño y muerte están más cercanos de lo que creemos, junto a una propuesta de que cuando alguien se mete en nustros sueños corremos el riesgo de convertirnos en cáscaras vacías...

La escena que más me gustó es cuando el ayudante del presidente sujeta al alter ego onírico de la protagonista, la doctora Chiba quien en los sueños adquiere la personalidad de Paprika, con alfileres gigantes a una mesa e introduce su mano en la zona del sexo de la chica y recorre todo su cuerpo por dentro hasta romper esa máscara o fantasma y hallar a la doctora desnuda y dormida...

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